3 may. 2015

Las Madres en la plaza, como hace 38
años (Foto: Silvina Manguía)
(Por La Retaguardia) "Ayer éramos 14", dice Mirta Baravalle recordando aquel encuentro inaugural, ocurrido el 30 de abril de 1977. Hoy son muchas más porque su lucha se fue replicando en miles de personas que las acompañan y reclaman justicia junto a ellas. En un programa especial de Oral y Público de Radio La Retaguardia, repasamos algunas de las palabras que se escucharon el pasado 30 de abril en el monumento a Belgrano en la Plaza de Mayo, muy cerca de la puerta de la Casa Rosada, donde comenzaron a juntarse para preguntar por sus hijos secuestrados.

Desde hace 38 años todos los jueves, a las 15.30, las Madres de Plaza de Mayo caminan alrededor de la Pirámide de Mayo. Las rondas se iniciaron luego de que comenzaran a juntarse familiares de desaparecidos en plena dictadura cívico militar. Dicen que fue idea de Azucena Villaflor. Si todas iban a la Casa Rosada para preguntar por sus hijos, hermanos, padres, madres desaparecidos, por qué no lo hacían todos juntos, así tal vez lograrían una respuesta de parte de Jorge Rafael Videla y compañía. No lo consiguieron. Los policías les impedían estar reunidas en la Plaza, así fue como comenzaron a moverse, a caminar alrededor de la Pirámide de Mayo, a rondar, a movilizarse. Y lo siguieron haciendo durante estos 38 años, con lluvia, frío, calor, más, o menos gente.
Este jueves 30 de abril se cumplieron 38 años de aquella primera vez. Hubo ronda y acto en la Plaza de Mayo, específicamente en el Monumento a Belgrano, olvidado por muchos que transitan por allí ya que durante demasiado tiempo esa parte de la Plaza estuvo vallada.
“Lamentablemente algunas no pudieron venir, otras no están como Nora que anda por el Sahara porque ella está también cumpliendo su función de apoyo a los lugares y personas que están siendo devastados por el poder de turno”, afirmó Mirta Baravalle, madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora.
Nora es Norita Cortiñas que se encontraba de viaje en el Sahara Occidental solidarizándose como lo hace siempre con todas las causas en las que se violan los derechos humanos a lo largo del mundo.
“Ayer estaba Marta y hoy no está, estaba Vera, otras madres que hoy no están, pero ayer éramos 14, era una cosa que nos sorprendió, yo conté varias veces”, continuó Baravalle haciendo referencia a la presentación del libro “Las Viejas” que se llevó adelante el miércoles 29 de abril en la Feria del Libro y en el que se recorre la historia de las Madres a través de su propias voces.
“Seguimos en ese camino de búsqueda, pero tenemos nuestros momentos más débiles en los que quizás los necesitamos para que nos levanten el espíritu, tenemos nuestros desencuentros, pero hay algo que más allá de las distintas motivaciones, desencuentros, discusiones, hay algo que no se ve, algo intangible, algo que nos une que son nuestros hijos. Yo puedo estar en desacuerdo con determinada madre pero si yo pienso en su hijo, en ese momento es la madre de ese hijo, y sus pensamientos, sus ideas quedan al margen porque siento que sufre como sufrimos las madres. Pero todos ustedes nos reconfortan y nos hacen ‘de prepo’ seguir adelante, porque que podamos seguir en la lucha también se lo debemos a ustedes”, aseguró Mirta, conmovida.

Mismo lugar, misma lucha, 38 años después

Tras sus palabras en el acto, Mirta Baravalle tuvo un momento aparte con Oral y Público en el que se refirió a la importancia de haber conformado la agrupación de Madres: “se llevaron a mi hija Ana, a Julio César (su yerno), a ese nieto o esa nieta nacida en cautiverio, en esa época perdí rápidamente a mi marido porque murió de pena. Mis hijos tuvieron que irse de alguna manera lejos. Así que de buenas a primeras me quedé sola, sola. Pero a medida que transcurrían los años, el tiempo, me fui cobijando en las personas solidarias, en los amigos, en los familiares también, con esa posibilidad, esa grandeza también de estar juntos en las buenas y en las malas. Ese vacío queda ahí, pero hay otro lugar que se va llenando también de amores, de cariños, de sentir ausencias también, de disfrutar el encuentro, yo ya podría decir las sensaciones o todo lo que uno de alguna vive mientras va viviendo ‘esta vida’ que llevamos adelante, y hoy es un día en que se embriaga un poco de cariño. Tenemos pérdidas pero tenemos por otro lado grandezas de cariños. Esta es una fecha que está inserta en uno con sensaciones duras pero que estimulan a seguir adelante sin importar los años, tenemos la suerte de ver que hay generaciones que también dicen presente a la memoria y presente siempre a estas 30.000 personas que no están, que faltan”.
En este punto, Baravalle afirmó que siempre se imagina lo que hubiera sido Argentina sin las desapariciones: “sería otro país”.
Finalmente, agradeció la presencia permanente de quienes se acercan a acompañarlas: “siempre agradecemos el hecho de la presencia de toda la gente que queremos y que pensamos que si están es porque también nos quieren, ¿no? Este día nos da grandeza, sentirnos un poco omnipotentes. Este 30 de abril, 38 años después, ¡38 años del primer día que estuvimos ahí! Cómo puede la mente ir cambiando, rotando, sintiendo cosas, rechazando otras, y queriendo agarrar otras, a veces hay mucho para pensar, para sentir porque estuvimos ahí, cuando éramos el grupito ese, las 14… fue enfrente de la casa de gobierno, y yo todavía recuerdo cuando éramos 6 o 7 que nos juntamos y pienso qué ingenuas que éramos porque yo no las conocía pero sabía que eran señoras que habían ido a preguntar por sus hijos, hijas, su marido, eran varias señoras. Y yo les dije que se quedaran y me corrí hasta la otra puerta de salida, porque a lo mejor salía (Albano) Harguindeguy y lo podíamos parar, y en eso cuando estoy todavía mirando si bajaba la escalera o no, veo que cruzan unos soldados con las itakas entonces me corrí, y ahí fue que nos dijeron que nos teníamos que ir y nosotras nos agarramos del brazo y nos fuimos a sentar… no sé si está el banco… era uno circular… en ese banco circular… 2 señoras se sentaron en círculo y nosotras nos sentamos de ese lado, y también estaba Azucena…”, un llamado telefónico que Mirta debió atender imposibilitó que continuara con su relato en ese momento. No nos vamos quedar con las ganas, le pediremos que nos complete el recuerdo de este momento único de la historia argentina.

Hijos de la plaza

Eduardo Nachman, integrante de H.I.J.O.S.: “Yo me permito denunciar nuevamente, ya lo denuncié un par de veces y nadie me dio bola, a mí las madres me echaron de esta plaza, me echaron porque me decían que no podía rondar con ellas, porque a pesar de ser hijo de desaparecidos era varón, era joven, y era sumamente peligroso… Gracias por cuidarme”.
Fue la misma conducta que las Madres tuvieron con otros jóvenes que también se acercaban a rondar con ellas. Los cuidaban. Ellas sabían que podían ser blanco de la represión como lo fueron Azucena Villaflor, Mary Ponce y Esther Ballestrino, secuestradas al salir de la Iglesia Santa Cruz, pero sabían que estaban jugadas buscando a sus hijos y no querían que ningún otro joven corriera esa misma suerte.

La hermana del pañuelo

Adelina es hija de Dolores Molina de Rizzo. Ella no es madre de Plaza de Mayo, pero es hermana y tiene un pañuelo. Cuando su mamá murió, Adelina ocupó su lugar en las marchas. Durante el acto, leyó un texto dedicado a su mamá y a su hermano desaparecido: “porque desde muy temprano cuando el sol alejando se va, cuando asoman mil estrellas, yo escucho a una madre orar, rogando ella está por su hijo que no sabe dónde está, que fueron vanas sus notas por conocer la verdad, que su dolor y su angustia la conoció el mundo entero, que su cansancio fue un grito que como una ola encrespada atravesó el ancho mar, trató de hablarle a esos hombres, qué de importantes serán que hoy se erigen como dioses, que no tienen humildad, que como laurel verde se yerguen sin doblegarse jamás, es que acaso no meditan que para el señor Dios no existen el trono, la corona, ni siquiera un pedestal, que al igual que la hojarasca el laurel se secará. Escucho que a Dios le dice espérame, no te apures que después me llevarás, disipa primero mi noche, que tu verdad, tu justicia no se demore aún más, has que este camino tan largo divise tu luz al final, pon a mi hijo en mis sueños, déjame verlo otra vez, deja que le abra mi puerta, deja que asome su ser, deja que extienda sus manos, deja que me abrace bien, deja aferrarme bien fuerte para que no me lo quiten después, porque escucho que su corazón palpita como cuando en mis entrañas yo lo gesté, déjame besarlo mucho, déjame llorar con él porque echo de menos su risa, porque quiero caminar con él, porque quiero que ese horror vivido encuentre en mi fe el sentido para poder olvidar, porque quiero darle el consuelo, porque quiero darle mi paz, porque quiero sentarlo en mi mesa y compartir con él mi pan, déjame reír llorando, y este tiempo vivo es para vivir pensando que me está acompañando porque él me está llamando, porque Dios tú muchas veces me has contestado, mira ahora mi vejez, no alejes de mi tu promesa de que al que pide le darás, soy simplemente una madre, para mí no quiero más”.

El grito ético de las Madres

Entre las voces que escuchamos desde la Plaza se encontraban las palabras de Fátima Cabrera, quien fue una luchadora codo a codo con Patrick Rice, su compañero y padre de sus tres hijos, y además trabaja desde hace años con las Madres Línea Fundadora: “creo que para todos, las madres son ese grito ético que tuvo nuestra sociedad en el peor momento cuando parecía que no se podía hacer nada, ellas salieron en la defensa de lo más preciado que son los hijos, y ellas con esa marcha y ese pañuelo que representaba el pañal de sus hijos defendieron la vida fundamentalmente y siguen siendo un ejemplo universal, que nos posicionó a nosotros; son una referencia mundial por eso creo que la lucha por los derechos humanos se instaló tanto en nuestro país, el paso principal lo dieron ellas”.
Una de las tareas que lleva adelante Cabrera es el funcionamiento de la Tecnicatura de Música Popular, que organizan las Madres junto la Fundación Música Esperanza, en el Espacio Memoria y Derechos Humanos en la ESMA. Al respecto, afirmó: “las madres como siempre muy sabias cuando tuvieron ese edificio para ellas dentro de la ex ESMA, que hoy es ese espacio de derechos humanos y memoria, pensaron que sus hijos eran alegres, que militaban con alegría, muchos de ellos vivían también compartiendo peñas, eran músicos, la alegría siempre estaba y pensaban que tenían que formar a jóvenes vinculados con el arte, porque también fue la etapa de reconstruir ese lugar, en el sentido de resignificar este lugar por donde habían pasado 5.000 compañeros, tantos hijos de compañeros nacidos allí, había que resignificarlo con vida y con una memoria activa, entonces pusieron este proyecto junto con Música Esperanza en la Universidad de La Plata y en ese momento Desarrollo Social, y crearon una tecnicatura de música popular. Empezamos en 2011 y el año pasado estuvieron los primeros egresados de esta tecnicatura. Los jóvenes se forman como músicos sociales, la idea es que vayan a hacer sus proyectos, que haya un ida y vuelta con el territorio, atravesado por los derechos humanos”, dijo refiriéndose a las polémicas actividades que se realizan dentro de la ESMA ante el rechazo de la mayoría de los sobrevivientes.

El pueblo las sigue abrazando 

En la Plaza de Mayo también estuvo presente Nora López Tomé, de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos: “este día me invita a pensar qué rápido pasaron estos 38 años, pero qué largos y duros al mismo tiempo fueron, y también reivindicar la resistencia, el no entregarse, no de todas pero sí de la mayoría de las madres. También tengo presente a las que ya no están, una de ellas a la que yo quería muchísimo Perla Wasserman que hace muchos años que no está entre nosotros, y lo tremendo es que se están yendo sin saber de sus hijos en muchos casos, sin que se abran los archivos, sin justicia. En medio de la alegría que significa tanta resistencia y tanta lucha está la sombra de muchos bolsones todavía de impunidad. Tenemos un genocida como jefe del ejército, hay muchas cosas que realmente entristecen, pero como decíamos sin ningún intento de ser originales, ‘el pueblo las sigue abrazando’”, reflexionó.

Palabras finales

Durante la emisión especial de Oral y Público también compartimos el testimonio de Víctor Basterra, sobreviviente de la ESMA. Respecto a este 38 aniversario de las Madres, señaló: “es un día propicio para tenerlas presente y para revalidar -valga el deseo- de que estén siempre vigentes, así uno lo siente, fundamentalmente nosotros que tenemos una historia en común en algunos aspectos, las Madres de Plaza de Mayo han sido un referente importante para nosotros”.
Nos despedimos escuchando la voz de la presidenta de Madres Línea Fundadora, Marta Vázquez, en el marco de un programa de Oral y Público que se realizó hace 3 años en la Feria del Libro. Ese día se cumplían 35 años de la primera ronda: “ustedes nos despiertan, nos hacen ver cosas que nosotras no nos damos cuenta, no somos nosotras las que hemos hecho tanta cosa como ustedes dicen, hemos seguido los dictados de nuestro corazón, hemos salido a buscar a nuestros hijos, lamentablemente no tuvimos éxito, pero sí emprendimos la lucha en la defensa de los derechos humanos, en la defensa de la paz, la libertad, la dignidad, la solidaridad como querían nuestros hijos. Hacemos y estamos desde hace tiempo reivindicando la lucha de ellos, sus ideales, y porque les quitaron la vida seguimos exigiendo verdad y justicia, queremos saber qué fue de nuestros hijos, no hay derecho en que no sepamos ni siquiera por qué se los llevaron, qué pasó, quién decidió”, decía Vázquez hace 3 años.

Estas son solo algunas de las tantas voces que dejó este nuevo aniversario de aquella primera ronda de las Madres en la Plaza de Mayo. La fuerza y la lucha de las Madres se mantienen intactas más allá del paso del tiempo. Como hace 38 años, su reclamo por justicia y por saber qué pasó con sus hijos, su grito ético -como dijo Fátima Cabrera-, se sigue escuchando en el mundo, aunque muchos aún intenten silenciarlo.


0 comentarios:

Publicar un comentario