18 may. 2015

Macri mira para atrás, como no
queriendo ver el tránsito que le espera.
(Por La Retaguardia y ANRed) El anuncio de Mauricio Macri prometiendo una megaobra para que el transporte público tenga una base de intercambio entre líneas debajo del obelisco, generó todo tipo de debates. Desde aquellos que celebraron la presentación, pasando por los que le reprocharon al jefe de gobierno hacer una promesa semejante sin haber cumplido la de extender las líneas de subtes, hasta quienes han criticado las líneas del Metrobús que ya están funcionando. Aquí la opinión de Enrique Viale, integrante de la Asociación de Abogados Ambientalistas y el Colectivo por la Igualdad. Viale se refirió al anuncio, pero también a las obras en las que ya se está trabajando, como el Metrobús sobre la autopista 25 de Mayo y el de San Telmo. Fue durante una emisión de Otras Voces Otras Propuestas, que conduce Luis Angió junto a Ernestina Arias.

"Esto es un recurso publicitario más que un proyecto a futuro. Estamos acostumbrados a este tipo de anuncios previos a elecciones. Son promesas muy complejas, que no puede resolver por la jurisdicción que tiene y, además, que no ha sido ni siquiera debatida. Esto necesita un debate muy grande", comenzó diciendo Viale.
"Ellos usaron el Metrobús de 9 de Julio como un método marketinero en el lugar más conocido de la Argentina. Cualquier turista interno de las provincias que viene a Buenos Aires sabe que la 9 de Julio es un lugar casi obligado. Y el que no ha visitado Buenos Aires, también la conoce y sabe que existe. Eso fue una medida más que pensada desde el Ministerio de Planeamiento, más bien pensado por Jaime Durán Barba: una obra que pueda impactar y que pueda mostrarse en todo el país. Se presenta un símbolo del marketing político como lo es Macri y el PRO. Todo el PRO tiene eso de una cáscara bastante vacía. La construcción del Metrobús relegó las obras que son necesarias para descomprimir el tránsito en cualquier ciudad o capital del mundo, que es el subterráneo. En una campaña presidencial prometió diez kilómetros de subte por año, y no ha construido ni el 10% de eso. Porque son obras que el marketing político no te permite porque son obras que quizás inaugura otro, porque son obras de largo plazo. Una obra de esa envergadura en ese lugar, además, duraría muchísimo tiempo, es una obra que lleva muchísimo más que un año, por lo menos según lo que han presentado.

—Otras voces, otras propuestas: Dijeron ocho años; podemos calcular quince...

—EV: El Metrobús de Cabildo ya está largamente atrasado generando un caos de tránsito que no fue ni siquiera compensado. En realidad, en la Argentina, en Buenos Aires, no hay lo que se llama un Bus Rapid Trans, BRT (autobús de tránsito rápido), sino que hay carriles exclusivos. Tenemos como mayor obra, después de ocho años de gestión, unos carriles exclusivos para colectivos, los mismos colectivos que antes.
Hay muchas cuestiones contradictorias en este anuncio. Una de ellas tiene que ver con analizar si llevar a ese lugar —un lugar crítico, un lugar de tránsito, de muchísimo embotellamiento— más complejidad es algo conveniente. Es para analizar muy seriamente.

—OVOP: Teóricamente, al tratarse de transporte público, debería incentivar que la gente utilice menos vehículos. Eso descomprimiría.

—EV: Eso es real y creo que es un objetivo que todos compartimos. La batalla en las ciudades es contra el transporte individual. El Metrobús no deja de tener el transporte sobre tierra; el mismo transporte  grande, contaminante. El principal método para combatir eso es el subterráneo y esto lo saben todas las capitales del mundo que avanzan en ese sentido. Incluso Curitiba, que es pionera, creadora del Metrobús, ya pasó esa etapa y está enterrando, de alguna manera, el Metrobús haciendo subterráneo donde había estas líneas y arriba está casi peatonalizando. Está en un proceso treinta años adelantado.
Nosotros creemos que es muy peligrosa esta política de corto plazo. El único Metrobús que justificamos, y creo que es importante, es el que se va a hacer sobre la Autopista 25 de Mayo. Y también abogamos por que en todas las avenidas haya carriles exclusivos. Pero no son necesarias las megaobras estas, con los carriles exclusivos es suficiente. Son las mismas líneas de colectivo, no hay ningún problema. Es problema es cuando el marketing se mete también hasta en el diseño de la ciudad. Eso es lo complejo de todo esto y lo que hay que analizar.

—OVOP: Sobre el Metrobús de la Autopista 25 de Mayo, que catalogás como positivo, ¿qué se sabe? ¿Va de punta a punta?, ¿tendrá paradas en el medio?

—EV: No está claro. Supuestamente va a tener algunas paradas. Eso representa muchas más obras, porque hay que hacer puentes peatonales para llegar al interior. Pero debería tenerlo. Lo que sí es cierto es que nosotros abogamos por un verdadero Metrobús.

—OVOP: ¿Sería el de Juan B. Justo, por ejemplo?

—EV: No, ni siquiera. Porque el Metrobús también convive con las viejas líneas. Los Metrobús reales, los que hay en Curitiba, en Bogotá, son líneas troncales, que es una especie de subterráneo: cada tres minutos pasa uno, se entra antes a la estación y se paga antes para agilizar la subida. Y lo que lo caracteriza es que son líneas troncales, no es que suben, bajan como ahora. Por supuesto que es muy complejo, pero es el verdadero. Son troncales, se pueden combinar. Las obras de subterráneo en una ciudad como la de Buenos Aires son indispensables. No hay que abandonar eso como lo ha hecho el Gobierno macrista.

—OVOP: Se habla que tiene que negociar con los vecinos que están a la altura de Paseo Colón para que empiecen las obras. Ese tramo también es conflictivo.

—EV: El Metrobús de Paseo Colón tiene muchísimos conflictos; incluso pretende desalojar una escuela. Se puede solucionar con carriles exclusivos. No va a tener el impacto mediático que pretende el Gobierno macrista, pero va a tener los mismo efectos. Lo mismo podría haber sido en la 9 de Julio sin la destrucción que se hizo sobre la avenida. Podrían haber corrido el Metrobús por las calles laterales con carriles exclusivos. Nosotros eso lo propusimos en su momento, pero, claro, no generaba el impacto que generó este Metrobús.

El gran problema del gobierno porteño parece ser la falta de planificación. El Metrobús de Cabildo fue proyectado apenas después de instalar unos canteros que ahora deberá ser derribados. No parece haber un plan a mediano y largo plazo; mucho menos parece haber consenso. Mientras tanto, en Buenos Aires, la vida se hace cada vez más difícil.

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