19 may. 2015

Parece que no hay convenio laboral
para Zamba.
(Por La Retaguardia y ANRed) La sociedad del Estado Educ.ar contiene a los canales de televisión Encuentro, Paka Paka y DeporTV. Por supuesto que sus trabajadores tienen relación de dependencia con esa sociedad del Estado. Lo que no tienen, y por eso están en medio de un conflicto, es convenio colectivo de trabajo que los regule. Durante el programa Otras Voces Otras Propuestas, que conduce habitualmente Luis Angió, charlamos con Christian Stauffacher, delegado de los trabajadores.

—Otras voces, otras propuestas: Ustedes trabajan para el Estado. Cuesta creer que trabajadores del Estado no tengan convenio colectivo de trabajo...

—Christian Stauffacher: El canal Encuentro se creó en 2007 bajo la órbita de Educ.ar Sociedad del Estado, una sociedad del Estado que depende del Ministerio de Educación. Crearon los canales, empezaron a venir los trabajadores, y no hubo una preocupación por darle un marco legal. Se hablaba de que eventualmente nos darían un convenio con gente de  UPCN (Unión del Personal Civil de la Nación) o de ATE, pero no pasaba nada. Paralelamente, el Sindicato Argentino de Televisión estaba haciendo diversas gestiones para poder ingresar al canal y tener la representación de los trabajadores. Finalmente, ellos van a una mediación en la CGT, que en esa época estaban unidos, y el tribunal arbitral de la CGT dirime que tienen que ponerse UPCN y SAT qué trabajadores pertenecerían a televisión y cuáles a gremios estatales. Llegan a un acuerdo, a principios de 2012 SAT formaliza su ingreso, se eligen delegados, y comienza una conversación que dura un año para hacer el convenio colectivo de trabajo. Otra cuestión muy particular es que el SAT tiene un convenio colectivo de trabajo, el 131, que es del año 74. Entonces, con cada empresa, hace una cantidad de articulados para actualizarlas. Ese convenio madre se remite, pero después, según la especificidad de cada empresa, tiene sus articulados que se consensúan con la empresa,  se firma, se homologa y su ruta. Después de un año, después de un montón de negociaciones en las que se llega a tener el articulado, empieza una vía muy errática por parte de la gerencia, diciendo que ahora hay que ir a Gestión Pública, tiene que tener un camino burocrático complejo. Y no pasa nada. A partir del año 2013 nosotros entramos en asamblea permanente, tomamos medidas en asambleas de cuatro horas; la gerencia empieza a acceder a implementar un montón de puntos de este convenio que se discutió (la grilla salarial del SAT, vacaciones y cuestiones del convenio). Pero sin que hubiera nada firme en cuanto a la firma o a la homologación. Finalmente, hace menos de un año hicimos un paro y el SAT hizo una denuncia en el Ministerio de Trabajo, fuimos a la conciliación y recién ahí entró el expediente en Jefatura de Gabinete, que es quien tiene que darle curso legal. La gerencia no pudo explicar por qué en dos años ese expediente no entró en Jefatura de Gabinete. Ellos decían que no era el momento político, pero no hubo un cambio político significativo que justificaran esos esos dos años que se perdieron.

—OVOP: O sea que ustedes están "en el aire".

—CS: Sí, porque hay un problema más complejo que empezó a surgir y que probablemente sea una de las trabas. Si bien somos trabajadores de televisión y nos corresponde el convenio de televisión, estamos dentro de un decreto que incorpora a los trabajadores estatales, el 214. Educar está dentro de ese decreto, que se hizo en la época de Néstor Kirchner, entonces, no podríamos tener un convenio como el 131. Ese es un gran escollo que hay. De todas maneras, es que esa discusión —y por eso hicimos un paro de veinticuatro horas— se dé en el marco de empleo público, que es en el que se discuten los convenios. Porque, en realidad, lo que tenemos son devoluciones de los funcionarios desde los pasillos, uno te dice: "No, esto no se puede hacer", y el convenio no está en ningún lado. Y tampoco al día de hoy tiene miras de avanzar o de firmarse. Es un caso muy específico, porque estamos dentro del Estado, a diferencia de cuando tenés un conflicto con un privado, que después va al Ministerio de Trabajo, se firma, se homologa y listo.

—OVOP: ¿De cuántos trabajadores estamos hablando?

—CS: El número exacto no lo sé. En Educ.ar debe haber un poco más de trescientos trabajadores. Aproximadamente, estamos la mitad repartidos en tareas de televisión;  la otra, que está bajo UPCN ATE, hace el portal y también tiene otras tareas.

—OVOP: Es mucho, teniendo en cuenta que la mayor parte de las producciones allí están llevadas adelante por productoras independientes.

—CS: Sí. Se fue avanzando para que se pudieran hacer bastantes cosas en el canal. Sobre todo en Encuentro, se hacen bastantes cosas afuera.

—OVOP: Lo que subyace también en el fondo es la cuestión nunca resuelta de la libertad sindical de los trabajadores.

—CS: También hay una impericia por parte de gente de la gerencia que se sienta a negociar un convenio sin saber, en realidad, cuál es el marco legal. Eso es lo que un poco nos lleva a esta situación. Nosotros tenemos paritarias del SAT y ahora nos vienen a decir que no corre, que tenemos que tener las de UPCN. Es un nivel de desprolijidad impensable.

—OVOP: Teniendo en cuenta que son medios estatales, que los medios públicos en este último trabajo en la Argentina, están siendo utilizados, desde mi punto de vista, de manera partidaria, ¿cómo es la cosa con los trabajadores? ¿La comisión interna tiene independencia del Gobierno para discutir estas cosas?

—CS: En general, como cualquier colectivo de trabajadores, tenés que gente que responde a diversos signos políticos. En canal se fue conformando, sobre todo en su base, con gente que venía del mundo laboral, no es que los armaron en función de cuestiones políticas. Sí hay en los puestos claves. Yo entré a laburar ahí porque hacía quince años que editaba y así mis compañeros en general. Hay un chantajeo afectivo que se hace. A todos nos gusta mucho trabajar en Encuentro, defendemos que es una televisión que en general defiende la educación y montón de valores. Pero ante todo están nuestros derechos. En general, esa problemática no está. Sí nos la devuelven, diciendo: "Pero vos le hacés el juego a tal o a cuál". Esa no es nuestra problemática. Es como que te dicen: "Yo te di esto"; no me diste nada, a mí me corresponde; aplicalo, punto. No entramos en esas discusiones. Nosotros tenemos la particularidad también que estamos en lo que era el predio de la ESMA. Cuando empezamos, tenuemente, a hacer las primeras medidas, pegamos unos carteles que pedían en convenio. Los pegamos contra vidrios, de una manera superprolija. Eso los irritó. Tomamos la determinación de contestar y no ponernos a su altura, porque era una canallada como discurso.

Más allá de nuestra posición clara respecto a las actividades que se realizan dentro de la ESMA, que para nosotros deberían estar vinculadas directamente a preservar la memoria de los que allí ocurrió durante el Terrorismo de Estado, la realidad impone que hay mucha gente realizando en el lugar otro tipo de trabajos. Reflejar esa realidad, aunque no la compartamos, es nuestra modo habitual. Los trabajadores de esas señales de TV, mientras tanto, siguen esperando ser tratados como trabajadores, ni más ni menos.

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