8 may. 2015

Mural en la Villa 21 por Cinthia Ayala,
la niña de 9 años que murió en un
tiroteo. 
(Por La Retaguardia) Espacios de vecinos de zona sur de la Ciudad de Buenos Aires, que fueron conformándose a partir de la muerte violenta de niños como consecuencia de diversas formas de abandono por parte del Estado, comenzaron a reunirse, a compartir experiencias y a buscar juntos las maneras de visibilizar estos casos. Una de las primeras acciones en conjunto se iba a llevar adelante hoy en escuelas de La Boca, Bajo Flores y Villa 21-24, pero en La Boca debió suspenderse porque no hubo clases en la escuela por falta de agua y también por las pésimas condiciones edilicias; en Bajo Flores y Villa 21-24 sí se realizó. La idea era que se realizaran en el marco del Día Nacional de la Lucha contra la Violencia Institucional. Dialogamos con la periodista Martina Noailles, de la publicación mensual Sur Capitalino, quien se refirió a la realidad de estos barrios y a la importancia de no naturalizar estas muertes violentas.

“La Boca Resiste y Propone” es un espacio que nació a partir de la muerte de Gonzalo Reynoso. “Era un pibe de 16 años del barrio que fue asesinado por una puñalada de otro pibe de15 que pasaba sus días y sus noches en un parador que había en La Boca que después de eso cerró, era un parador para pibes en situación de calle y en situación de consumo. Gonzalo pasó por un montón de dispositivos del barrio, por comedores, por apoyo escolar, por el espacio que había en La Boca de Puentes Escolares que cerró, Gonzalo necesitaba mucha contención y paradójicamente termina muerto en manos de un pibe que también necesitaba mucha contención y que seguramente no tendría que haber estado en ese parador porque cayó de una, sin ningún tipo de articulación con el barrio y obviamente generó conflictos territoriales con los pibes que viven en esa zona. De ahí surgió enseguida una reacción espontánea, sobre todo de los trabajadores que están en estos dispositivos y de organizaciones sociales que dan estas contenciones. Así surgió este espacio de La Boca Resiste y Propone, que terminó en una marcha el 4 de diciembre pasado, y que ahora estamos haciendo una serie de murales”, contó la periodista Martina Noailles en diálogo con La Retaguardia.

Realidades parecidas

Noailles explicó que situaciones similares están ocurriendo también en Bajo Flores y la 21-24: “dos zonas que si bien son villas y no barrios populares como es La Boca y tienen otras características, los docentes y los médicos del centro de salud, los operadores que andan en la calle con los pibes, también empezaron a juntarse muy preocupados por las muertes de los pibes en los barrios”.
Las similitudes tienen que ver con que se trata de menores de 20 años, muertos de distintas maneras violentas, como gatillo fácil, y también con la instalación de efectivos de la llamada fuerza de seguridad cinturón sur, Prefectura y Gendarmería: “hace algunos años fueron puestos por el gobierno nacional en principio para correr a la Federal y a las consecuencias de la Federal sobre los jóvenes. Esto duró bien un ratito, porque después se mimetizaron enseguida, y tienen ahora los mismos problemas que la Federal. Ese cinturón sur nos unifica, entonces en algunos casos los muertos son por gatillo fácil de estos gendarmes y prefectos federales; por otro lado, aumentó también la violencia a partir del narcotráfico, que crece también obviamente a partir de la inacción del Estado y las fuerzas de seguridad. Las víctimas son esos pibes que no tienen otra salida y que creen que la mejor entonces es entrar a laburar para los narcos, pero también terminan muertos, en general por conflictos; incluso asesinados por otros pibes que laburan para otra banda narco. Eso pasa muy fuerte en Bajo Flores, bastante en 21-24, hay que recordar la muerte de Kevin, hay zonas liberadas en general por las fuerzas de seguridad, está el caso de Cinthia Ayala el año pasado (la nena de 9 años que murió en un tiroteo). Estos pibes están siendo blanco todo el tiempo de esta violencia que es institucional, y lo que nosotros decimos es que es violencia social que también es violencia institucional, porque son esas instituciones las que están ausentes”.
En comparación con la situación en el barrio de La Boca, Noailles especificó: “además de que está aumentando el narcotráfico y los tiroteos se escuchan noche tras noche, y no hubo muertos de casualidad, acá los muertos también están en los incendios, los pibes son víctimas de los desalojos, pero también hay una ausencia del Estado. Es esa misma ausencia del Estado la que lleva a esos pibes a quedar en fila de los narcos y quedar atrapados en ese tiroteo cuando no directamente en manos de las fuerzas de seguridad. Tenemos 14 pibes muertos en los últimos 6 años, toda esta violencia también la sufren los pibes. El círculo es el mismo, y una cosa es consecuencia de la otra, pero siempre las víctimas son los adolescentes en general. Lo que pasa es que en los barrios, sobre todo en 21-24 Zavaleta y en Bajo Flores, todo esto está totalmente silenciado por el miedo obviamente de los vecinos. Hay manzanas completas tomadas por los narcos, que al igual que la mafia además protegen, hacen que en esa manzana no haya robos, y juegan en esa dicotomía, entonces nadie denuncia nada”.

¿Dónde denunciar? 

Es lo que lógicamente se preguntan las familias y vecinos de las víctimas. Las fuerzas de seguridad son parte, la justicia cómplice, y el Estado está ausente. Al respecto, Noailles afirmó: “el último mes vino al barrio dos veces el Ministerio de Seguridad con esas mesas barriales que ya no funcionan, sobre todo desde que se fue (Nilda) Garré (ex ministra de Seguridad). Si ya hicimos el mapa, los vecinos y las organizaciones ya les transmitimos el mapa del delito en el barrio, saben exactamente dónde está cada lugar donde venden droga, lo saben perfectamente y sin embargo siguen funcionando, entonces tampoco vas a ir a denunciar al Estado, personificado en un Ministerio. Entonces ese silencio termina naturalizando la muerte de los pibes, y esa naturalización hace que el círculo no se rompa nunca, se reproduzca. Yo escuchaba en la última reunión a los docentes y todos esos trabajadores que están reaccionando, y decían ‘yo no me puedo hacer más el boludo, es una cuestión ética, no puedo dejar que se me sigan muriendo mis alumnos o que me tiren un muerto cuando salgo del centro de salud o que me copen la placita donde hacíamos los actos de derechos humanos porque ahora es la plaza narco’”.

Salir a contar

Martina Noailles explicó que para romper con la naturalización de las muertes, para romper con la violencia diaria, los vecinos decidieron salir de sus casas, y después del barrio para buscar una contención y alianza con otros a los que les pasaba lo mismo: “así se generó este espacio que no tiene nombre, que está integrado por vecinos, docentes, trabajadores del sur de la Ciudad de Buenos Aires que tenemos estos quilombos en común y que a partir de ahí empezaron estas reuniones, en principio para ponerle voz, para ponerle palabra, para que en las escuelas los compañeritos de Cinthia puedan hablar en el aula de lo que pasó, y no naturalicen que los pibes se mueren a los 9 años. En principio es para eso, no sé para dónde va a derivar, para el viernes 8 de mayo organizamos distintas actividades en las escuelas de cada uno de estos barrios, se hará lo que se pueda en cada lugar, porque no es la misma realidad en cada uno de estos barrios, entonces en algunos se puede nombrar a los pibes, se pueden mostrar fotos, en otros no. Acá en La Boca los muertos son por motivos de abandono del Estado y hay que hablarlo con los pibes, porque tampoco se habla en las aulas de los pibes muertos en los incendios, pero no hay un pibe que vaya a una escuela de La Boca que no haya pasado por un incendio o un desalojo”.
Respecto a la experiencia en las reuniones entre vecinos de zona sur, la periodista relató: “había maestras que decían ‘bueno, en el 2001 me pasaban otras cosas y salimos a las calles por otras cosas, y los pibes se nos morían desnutridos, ahora no y la situación es otra’, pero lo que me parece sorprendente es que se trata de una generación también de trabajadores porque estos trabajadores que se están reuniendo no superan los 40 años, es una generación de laburantes, muchos del Gobierno de la Ciudad, mucho trabajador militante que no se puede quedar solamente con ir a laburar y volver, mucho maestro, operador, psicólogo, no se bancan más y tienen que salir a decirlo y eso me llama la atención gratamente, y me parece que está buenísimo y no hay que desaprovechar este momento”.
Noailles también se refirió a la pata comunicacional en esta temática: “obviamente la estigmatización a la que son sometidos los pibes en los medios de comunicación es brutal. Pero desde Sur Capitalino, La Paco Urondo, los chicos de La Garganta Poderosa, un poco estamos tratando de ver cómo circular esto que está pasando por nuestros medios de comunicación populares, a partir de los que llegamos mucho también, sobre todo a los vecinos. Y nos parece que es muy importante ayudar a comunicar estas cosas y a ponerle nombre y apellido a los pibes, decir lo que realmente pasa en los barrios”.

Identidades

“Son 25 pibes muertos los que tenemos relevados de 2009 para acá, en distintas situaciones, y es necesario decir nombre, apellido, qué pasó, cuántos años tenían, a qué escuela iban, porque sino son números y no personas”, afirmó Martina Noailles a La Retaguardia.
En el documento que el espacio de vecinos de la zona sur emitió en el marco del Día Nacional de la Lucha contra la Violencia Institucional, se mencionan los casos de algunos de los niños muertos, se exige justicia por Ariel Villa (uno de los últimos menores muertos en Bajo Flores en medio de un tiroteo narco), Cinthia Ayala (de la 21/24), Gonzalo Reynoso (La Boca), Brian Ayaviri (acribillado por personal de la Brigada de Robos y Hurtos de la Policía Federal que circulaba por Villa Lugano, sin uniforme ni identificación). “Esos son los pibes de nuestros barrios y para que no vuelva a pasar, hay que salir a contarlo”, aseveró Noailles.

La Masacre de Bugde

El 8 de mayo es el Día Nacional de la Lucha contra la Violencia Institucional en conmemoración de Agustín Olivera, Oscar Aredes, y Roberto Argañaraz. Los 3 jóvenes fueron asesinados el 8 de mayo de 1987 por efectivos de la Policía Bonaerense. Tras la realización de 2 juicios, en junio de 1994 los 3 efectivos recibieron penas de 11 años de prisión, pero permanecieron prófugos durante mucho tiempo. Uno de ellos, goza actualmente de prisión domiciliaria.

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