2 jun. 2015

(Por La Retaguardia) Un grupo de madres y padres de los 43 normalistas desaparecidos, y estudiantes sobrevivientes del ataque policial ocurrido en Ayotzinapa, México, se encuentra recorriendo en Caravana varios países de Suramérica. En su paso por la Ciudad de Buenos Aires, realizaron conferencias de prensa, movilizaciones y pasaron por el Acampe Qopiwini en pleno centro porteño. Algunas de esas actividades fueron reflejadas en el programa especial que Radio La Retaguardia puso al aire el jueves 29 de mayo, con la conducción de Paulo Giacobbe.

La Caravana Sudamericana 43 llegó a la Ciudad de Córdoba el 16 de mayo, luego pasó por Rosario, hasta arribar a Buenos Aires el 23 de mayo. La primera actividad porteña consistió en una conferencia de prensa en el Espacio de Pañuelos en Rebeldía, donde se pudieron escuchar las voces de los padres, madres y sobrevivientes del ataque del 26 de setiembre de 2014.
En el Especial Ayotzinapa de Radio La Retaguardia, se repasaron las palabras de Mario César González Contreras, padre de César Manuel González Hernández, aún desaparecido, y de Francisco Sánchez Nava, estudiante sobreviviente de la masacre, durante esta conferencia.

Relato de un sobreviviente

Aquel 26 de setiembre de 2014, un grupo de estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos del pueblo de Ayotzinapa, había viajado a la ciudad de Iguala en el Estado de Guerrero a realizar una actividad de “boteo”: “a las 5 de la tarde salimos rumbo al pueblo Huitzuco, que está ubicado en la ciudad de Iguala, para instalarnos en la autopista y pedir una moneda, 1 peso o 2 pesos, a los choferes que pasaban, eso no es un delito”, explicó Francisco Sánchez Nava, sobreviviente de la masacre, durante la conferencia de prensa en el Espacio de Pañuelos en Rebeldía.
“Los compañeros terminaron la actividad a las 7.30 –continuó– e iban de regreso para la normal, pero para ir a la calle que va rumbo hacia nuestra escuela teníamos que pasar por la ciudad de Iguala, íbamos a mitad de la ciudad cuando llegaron policías municipales en sus patrullas, y dispararon directamente hacia los autobuses. Íbamos en 3 colectivos, y se bajaron los compañeros que estaban en el primero para hablar con los policías y explicarles que éramos estudiantes que solamente fuimos a realizar una actividad. Les preguntaron por qué nos disparaban y les pidieron que nos dejaran pasar. Los municipales se retiraron, es cierto, seguimos avanzando pero entrando al periférico norte, a la calle que nos lleva hacia el normal, apareció atravesada una patrulla municipal vacía, los compañeros del primer autobús se bajaron para quitarla de la calle y así poder pasar, pero cuando llegaron a la patrulla vacía aparecieron municipales desde distintos lados disparando directamente a ellos, es ahí donde le dan al compañero que se encuentra hasta la fecha en estado vegetativo, Aldo Gutiérrez Solano; y le dan a otro compañero más en el brazo. Nosotros gritábamos ‘somos estudiantes, no disparen’. Ellos siguieron disparando, y un grupo de municipales fue hasta el tercer autobús, que era donde venían los 43 compañeros, lo encañonaron y los bajaron a golpes, los subieron a las patadas a las patrullas, como si fuéramos unos delincuentes. Adelante, seguían disparando los municipales, estaba todo muy planeado de su parte. Cuando se llevaron a los compañeros en la patrulla, le decíamos a los municipales que llamaran a la ambulancia para que se llevaran a los compañeros heridos, pero ellos decían ‘nosotros no vamos a llamar, queremos negociar’, qué quieren negociar, ‘queremos negociar para que no digan que fuimos nosotros los que les dispararon’. ‘Nosotros no vamos a negociar, queremos una ambulancia’, les respondíamos. Pero ellos se fueron, dejando a  nuestros compañeros heridos”.
Pocas horas después de estos hechos, los normalistas realizaron una rueda de prensa para informar a los medios lo que había sucedido, pero cuando se estaba llevando adelante la conferencia apareció una camioneta roja con gente de civil y atrás nuevamente las patrullas municipales. Los policías se bajaron y volvieron a disparar: “es ahí cuando le dan a mi compañero Julio César Ramírez Nava, le dan al compañero Daniel Solís Gallardo (…), tuvimos que correr porque nos seguían disparando, llegamos a una calle donde no había salida, tuvimos que regresar nuevamente hacia los autobuses y todavía seguían disparando. Le disparan al compañero Daniel en la mandíbula, lo cargamos y seguimos corriendo buscando una clínica, mientras continuaban siguiéndonos. Cuando llegamos a una clínica le pedimos al doctor que nos abriera y atendiera a nuestro compañero que iba muy herido, pero el doctor dijo que no iba a atender a nadie. Le pedimos que aunque sea nos abriera para refugiarnos porque seguían disparando. Él nos abrió y entramos, y cuando se iba a retirar lo que hizo fue llamar a los militares del Batallón 27, que se encuentra a 30 minutos de donde nos habían disparado. El doctor se fue y llegaron los militares pateando la puerta, nos pegaron, nos gritaron que si éramos hombrecitos que tuviéramos huevos y nos la aguantáramos, que nosotros nos lo teníamos bien merecido porque éramos unos vándalos, unos revoltosos. (…) Los militares tampoco quisieron llamar a la ambulancia, estuvieron 3 horas con nosotros, hostigándonos, reprimiéndonos, y cuando se iban a retirar fue que llamaron a la ambulancia. Llegó la ambulancia y se llevó a nuestro compañero, nosotros tuvimos que salir corriendo, tocando puertas y pidiendo a la gente que nos abriera para refugiarnos. Nos quedamos hasta que amaneció, luego nos fuimos a la Procuraduría de Iguala a declarar lo que había ocurrido y a señalar a los policías. A las pocas horas nos llaman para avisarnos que otro compañero estaba muerto, le habían quitado los ojos, lo habían desfigurado, lo torturaron, lo quemaron. Era mi compañero Julio César Mondragón”, detalló Sánchez Nava describiendo lo que vivió el 26 y 27 de setiembre, hechos que fueron, según él mismo calificó, crímenes de Estado.

Relato de un luchador con conciencia

“Con insoportable dolor es con el que hablamos, con el que nos paramos enfrente de un micrófono porque desafortunadamente somos gente muy humilde, gente campesina, indígena. Desgraciadamente en México están acostumbrados a desaparecer a la gente más pobre, porque no puede levantar la voz, porque no tiene recursos económicos para pagar abogados, siempre la represión es para la gente humilde en México”, comenzó su intervención Mario César González Contreras, padre de César Manuel González Hernández, normalista desaparecido desde el 26 de setiembre de 2014.
“En mi caso… qué tristeza es aprender a los 45 años a tener conciencia, qué tristeza es que en estos 45 años de vida yo era un tipo indiferente, un tipo que nunca se pronunció por nada, un tipo que oía marchar y se enojaba porque quería pasar y no me dejaban. Pero aún más triste y más doloroso es aprender la situación en el caminar por la búsqueda de mi hijo, es aprender a levantar la voz porque tener un hijo desaparecido, aprender a enfrentar a tanta gente detrás de un micrófono, es impresionante ver a 43 padres de familia que ahora levantan la voz detrás de un micrófono”, afirmó conmocionado González Contreras.
En el marco de la conferencia de prensa en el Espacio de Pañuelos en Rebeldía, hizo un especial pedido a los jóvenes presentes: “no dilaten tanto tiempo para tener la conciencia que se debe tener y saber de verdad en la situación que se encuentra su país; que los jóvenes tengan conciencia, que no tarden 45 años en aprender las necesidades de nuestro país, que no tarden tanto tiempo en comprender el dolor de esta gente que tiene desaparecidos, que tiene muertos y que no les hacen justicia, que levanten la voz para que ustedes cambien esta situación en la que se encuentran los latinos, así como los gobiernos están globalizando la desaparición forzada, nosotros tratemos de globalizar la vida, ya no más muertes, ya no más sufrimiento de padres, de hermanos, ya no señores”.
Mario César González Contreras recordó además cómo fueron las primeras horas tras el ataque a los normalistas: “cuando nosotros llegamos el 27 de setiembre a la escuela de Ayotzinapa, le rogábamos tanto a Dios que nuestro hijo no fuera un muerto, que no fuera herido, que no fuera un desaparecido, desgraciadamente hoy me tocó a mí, que mi chavo, mi hijo, mi amigo, mi hermano está en estas circunstancias, y a mí el coraje que me da no es sentir mi dolor, no es coraje que me da pensar que mi hijo esté sufriendo ahorita, ese es el coraje que me da y es por eso la rabia y es por eso que me enfrento a tanta gente detrás de un micrófono y grito, quiero ver a mi hijo, quiero ver a sus 42 hermanos, quiero ver llegar a esos niños y que llenen esas 43 butacas que están vacías en la escuela de Ayotzinapa. A nosotros nos han tratado como basura humana el Estado mexicano, nosotros tuvimos la desgracia de aprender que los gobernantes lo único que quieren es el dinero, nuestras riquezas, nuestros minerales, no les importan los pobres, los indígenas, nada. Antes de ir a la Procuraduría pasaron 17 días, que nada más nos veíamos las caras los padres de familia, y ninguna dependencia de las 3, federal, municipal y estatal se acercaban a nosotros”.
González Contreras también se refirió a la actitud del presidente mexicano Enrique Peña Nieto, al que caracterizó como “un tipo nefasto, sin sentimiento, un tipo estúpido que no tiene la menor idea de lo que es ser un presidente de la República mexicana”: “Peña Nieto se pronuncia, ‘no es problema federal, es problema estatal, es problema del Estado de Guerrero y que lo resuelva él’. Cómo es posible que lo diga un presidente de la república, cómo es posible que sea tan insensible a la situación de 43 familias, pero no son solamente 43 padres, son familias completas, porque atrás tenemos hermanos, primos, sobrinos y padres. Nos destrozaron la vida, y ahí empezamos a caminar, a marchar, a enfrentarnos al Ejército y a la Gendarmería, no nos importaba que nos golpearan. Peña Nieto no tiene la menor idea de lo que es estar sentado en la silla presidencial, porque a nosotros nos firmó 10 puntos, de los cuales uno era el principal que nosotros pedíamos, que no saliera en las televisoras antes de decirnos las cosas a nosotros en privado. Pero no, siempre después de cada marcha de los 26, como veía que nosotros teníamos fuerza cada mes, los días 27 nos atacaba, decía ‘señores, aquí están sus hijos, desgraciadamente no están completos, desgraciadamente a ti te tocó una mano, a ti una pierna, y a ti un brazo’, eso era lo que querían entregarnos de nuestros hijos, esa es la sensibilidad que tiene nuestro gobierno. Y ahí viene el daño psicológico para nosotros, que nos reventaba, que nos ponía a llorar todo el día”.
Tal como lo hacen cada uno de las madres y padres de los estudiantes desaparecidos, González Contreras remarcó el trabajo efectuado por el Equipo Argentino de Antropología Forense: “afortunadamente tuvimos contacto con los forenses de Argentina, ellos para nosotros fueron como tanques de oxígeno. Lo que más orgullo me dio de ese equipo fue que la Procuraduría y el gobierno los esperaba con bombos y patillos, con una gran comida, y el equipo argentino lo único que dijo fue ‘primero vamos a Ayotzinapa, primero queremos ver a esos 43 padres de familia’, y los dejo con su gran fiesta y comida y fue a vernos a nosotros, y a decirnos que nos iban a ayudar, que no nos iban a cobrar ni un solo peso, simplemente nos iban a ayudar (…). Cuando nos quieren entregar los cuerpos decapitados y quemados, el equipo argentino de forenses les hace caer la versión. El 27 de enero, el procurador nos dice que estaban en el basurero de Cocula, el equipo forense hace los primeros análisis y lo que encontró fueron huesos de gallina, de vaca, y una mandíbula de una persona grande. Yo no entiendo cuál es el motivo por el que el gobierno mexicano no nos dice la verdad, y acaba con el sufrimiento de 43 padres de familia”.

Intercambio entre hermanos

Entre las actividades que la Caravana llevó adelante durante su paso por Buenos Aires se encuentra su visita a la carpa Qopiwini, que desde hace más de 100 días instalaron representantes de las distintas comunidades originarias de la provincia de Formosa.
La reunión se realizó nada menos que el 25 de mayo, en medio de los festejos patrios organizados por el gobierno nacional. Allí los recibió Félix Díaz, referente de la comunidad Potae Napocna Navogoh La Primavera: “para nosotros es un gran momento histórico, para los pueblos indígenas de América, hoy estamos rodeados de miles de personas, pero yo creo que lo más importante es la presencia de estos hermanos que hoy nos comparten su fortaleza, su capacidad de ver las cosas de otra manera, de ver el valor de la vida, de ver el origen de cada uno, los pueblos indígenas hemos sido invisibilizados por muchos motivos, pero hoy estamos de pie, con mucha fuerza, a pesar de los malos tratos de la vida que hemos superado, hoy es un momento en el que estamos presentes, en este espacio donde nos obligaron a permanecer, a plantarnos delante del sistema, miles de argentinos que se consideran militantes sociales nos miran con indiferencia, nos miran con mucha desventaja, como si no fuéramos parte de este país, por eso compartimos y adherimos la lucha de los familiares de las víctimas del sistema mexicano, repudiamos a este sistema que quiere eliminar físicamente la vida de miles de seres humanos que no tienen posibilidades de crecer, que no cuentan con los recursos para subsistir, no puede suceder estas cosas que están pasando con los hermanos de México, lo que queremos es terminar con esta injusticia, pero entre todos los pueblos indígenas de América, bienvenidos hermanos para que puedan también llevar nuestra fuerza y también ustedes dejarnos la suya para poder seguir unidos en este camino tan complejo, un valle de dolor que vamos a caminar con muchísimo sufrimiento, pero es necesario para llegar al destino al que queremos llegar, donde está la justicia, donde haya igualdad de derechos humanos, no queremos ser mendigos de la justicia, queremos ser actores para poder seguir defendiendo nuestra identidad cultural como pueblo indígena. Bienvenidos y muchas gracias”.
El estudiante normalista pidió articular las luchas: “tenemos que acompañar a los compañeros indígenas, no tiene por qué haber discriminación por parte de las personas argentinas. Toda la Argentina es indígena, otra cosa es que nos creamos europeos, españoles, pero todos somos indígenas, todos los mexicanos son indígenas, todos los argentinos son indígenas. Es el momento para ver la realidad, tenemos que quitarnos esa venda de los ojos, tenemos que darnos cuenta que si no levantamos la voz, si no unimos esfuerzos, si no articulamos las luchas que se encuentran en el mundo, no vamos a lograr nada, al contrario, si empiezas a luchar por tu parte el gobierno te va a pisotear, el gobierno va a ir a tu casa a matarte de un tiro y no va a ser un delito. Nosotros exigimos la presentación con vida de nuestros 43 compañeros. Qué pasó con las autoridades mexicanas, qué pasó con la infantería, la marina que tenemos en México, aquellos que son expertos en buscar a gente pero también son expertos para desaparecer gente. El gobierno nunca va a ser caso a las peticiones que hagamos como padres de familia, si somos solamente los 43, si somos solamente los estudiantes. Pedimos que luchen, que digan, que en México faltan 43, que en Argentina faltan los 43, es lo que queremos como estudiantes”.
Tras el encuentro con los familiares y sobrevivientes de la masacre de Ayotzinapa, Paulo Giacobbe dialogó con Félix Díaz. Respecto a la experiencia de intercambio con los mexicanos, Díaz afirmó: “la verdad que fue muy fuerte porque hemos intercambiado pareceres de esta lucha, y es importante para nosotros y a la vez lo sentimos de igual a igual con ellos, creo que son las formas de transmitir las capacidades de las personas de enfrentar a este sistema tan perverso que hoy nos gobierna, y sabemos que es difícil pero no imposible, queremos que nos dejen libres, hacer lo que sabemos y también trabajar desde nosotros como pueblo indígena”.
La emoción fue la principal expresión que se pudo ver en la cara de todos los que participaron de este encuentro: “nos hemos reencontrado como hermanos, como familia, porque ellos también son descendientes indígenas. Y eso es lo bueno de reencontrarse con uno mismo para saber de dónde venimos y quiénes somos, y eso es lo que nos alegra, porque esto a mí me pasó cuando empecé esta lucha, me reencontré conmigo mismo y tomé una postura ante el sistema para defender lo que es la cultura indígena y también salí a denunciar la injusticia que sufrimos día a día, y ese es el precio que recibimos cuando denunciamos este sistema, nos matan, nos persiguen, nos ignoran, nos aíslan, pero creo que hoy es el momento en que nos damos cuenta que es posible hacer el cambio, pero no a través de un partido político, sino en la unidad de todos los sectores para poder defender la vida”, aseveró el referente de la comunidad La Primavera.

Búsqueda y organización

Tras la visita al acampe Qopiwini, Giacobbe también dialogó con Hilda Legideño Vargas, madre de Jorge Antonio Tizapa Legideño, desaparecido tras el ataque en Ayotzinapa. “Desde el 26 de setiembre como padres nos hemos dado la tarea de buscar a nuestros hijos porque el gobierno mexicano no lo ha hecho –explicó Legideño Vargas–, lo único que nos dice es que nuestros hijos están muertos. A las pocas semanas de que ocurrieron estos hechos, el gobierno dijo que habían encontrado a nuestros hijos en fosas, solicitamos la intervención de peritos argentinos porque desconfiábamos de las versiones que nos habían dado, y ellos hicieron el examen de ADN y desmintieron esa versión. Iban encontrando más fosas y el gobierno seguía diciendo que ahí estaban nuestros hijos, pues no creímos y los peritos seguían desmintiendo. Después dijeron que estaban en el Río San Juan y no tuvieron manera de comprobarlo, ahora sacaron su versión de que fueron quemados, también se les ha caído esa versión. (…) Desgraciadamente el gobierno mexicano está acostumbrado a hacer este tipo de cosas hacia la gente, sobre todo a los indígenas que es a los que más daño les hace por defender sus tierras, su agua, los ha matado, los ha desaparecido. Ahora ha atacado a nuestros hijos que son estudiantes, que lo único que hicieron fue hacer una actividad de boteo en la ciudad de Iguala para poder trasladarse a la ciudad de México para conmemorar el 2 de octubre. A nosotros como padres nos ha dañado emocionalmente con todas sus versiones que ha dicho, pero como padres no creemos en su versión porque ha mentido desde un principio, nosotros continuamos en la búsqueda de nuestros hijos con vida, porque así los consideramos”.
Legideño Vargas afirmó que es está convencida que el gobierno mexicano sabe dónde están los normalistas desaparecidos: “desgraciadamente siempre se ha valido de este tipo de hechos, ha desaparecido luchadores sociales, no le gusta al gobierno que levanten la voz para exigir sus derechos, el gobierno mexicano tiene cárceles clandestinas, nosotros hemos solicitado que nos permita entrar al Batallón de Infantería de Iguala porque se rumoreaba que allí tenían a nuestros hijos, y nosotros creemos que el gobierno sabe muy bien dónde tiene a nuestros hijos. Algunos luchadores sociales que son desaparecidos y después los sueltan, contaron que han estado en cárceles clandestinas, por eso nosotros consideramos que a nuestros hijos los tienen en algún lado porque el gobierno los ha querido dar por muertos pero el gobierno no ha podido comprobar nada, todo se ha desmentido. Así que nosotros consideramos que nuestros hijos están vivos. En este tiempo se han acercado muchas personas y han dicho que han visto a nuestros hijos, como padres salimos nosotros a buscarlos, recorrimos todo Iguala buscándolos, y la gente de Iguala se acercaba y nos decía que los siguiéramos buscando porque estaban vivos, pero tienen miedo de hablar, desgraciadamente saben que si el gobierno se entera que alguien dice algo los pueden matar. Ese es el miedo que tiene el pueblo mexicano”.
Giacobbe le preguntó especialmente a Hilda cómo se dio la organización entre las madres y los padres de los normalistas desaparecidos y los estudiantes sobrevivientes: “los primeros meses fueron un caos, no sabíamos qué hacer, nos la pasábamos llorando, estábamos desesperados por no encontrar a nuestros hijos, el hecho de salir a las marchas a protestar fue algo que los mismos muchachos nos fueron diciendo qué hacer, fuimos aprendiendo, ahora hemos comprendido que tenemos que salir a difundir porque desgraciadamente el gobierno hace su versión histórica y la transmite por los medios, está desinformando al pueblo y lo que nosotros salimos a hacer es a informar lo que nosotros estamos haciendo (…). No sabemos por qué motivo el gobierno atacó a nuestros hijos, desgraciadamente al gobierno no le gusta que le digan sus verdades, la escuela es de conciencia, que deben protestar, que no se deben dejar pisotear por el gobierno, deben exigir sus derechos, y eso es lo que al gobierno no le gusta. Y si al gobierno algo le incomoda entonces manda a matar sobre todo a la gente indígena, a la gente pobre. Desgraciadamente como personas humildes no tuvimos los medios para poder mandar a nuestros hijos a una escuela privada, por eso nuestros hijos decidieron estudiar ahí y no se vale que por ser gente pobre el gobierno nos trate de esa manera, todos somos seres humanos. Todos somos lo mismo pero ellos están en el poder, es lo que más les interesa, el poder y el dinero, a nosotros no, lo más valioso que nosotros tenemos es nuestra familia y por ellos estamos luchando”.
Legireño Vargas contó que en estos 8 meses los familiares y sobrevivientes se han reunido con varias personas, entre ellas con zapatistas: “son gente humilde y al estar reunidos con ellos nos hemos enterado de muchas cosas, yo como madre de familia estaba enfrascada en mi burbuja de cuidar a mis hijos, de trabajar pero en andar en todo este movimiento me he dado cuenta de la realidad de nuestro país, de todas las atrocidades que hace el gobierno hacia su pueblo, ha matado a gente de Chiapas”.
“El pueblo ya está cansado, indignado de toda la violación que hace el gobierno hacia su pueblo, nosotros ya no estamos dispuestos con esto como mexicanos y como padres que tenemos a nuestros hijos desaparecidos, nuestro objetivo es encontrar a nuestros hijos y para que esto no siga ocurriendo, tenemos más hijos, tenemos nietos, y no queremos que siga ocurriendo. La gente ha salido a protestar, hay marchas enormes, porque se ha solidarizado con nosotros, porque ha entendido que no debemos seguir permitiendo todo esto, y como pueblo ya no estamos dispuestos al gobierno que siga con lo mismo”, aseveró la madre de Jorge Antonio Tizapa Legideño.
Tras el paso por Argentina, la Caravana viajó Uruguay y luego lo hará a Brasil, donde recorrerá las ciudades de San Pablo, Puerto Alegre y Río de Janeiro.
En el Especial Ayotzinapa de Radio La Retaguardia también se escucharon las voces de Nora Cortiñas de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora y el reclamo por las mujeres desaparecidas y asesinadas de la ciudad mexicana de Juárez, más el testimonio de María Laura Orozco Medina que tiene 3 familiares desaparecidos, junto con declaraciones de integrantes de la Asamblea de Mexicanos en Argentina, en la ronda que Madres de Plaza de Mayo realizan todos los jueves alrededor de la Pirámide.

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