8 jun. 2015

Pimentel, entre Scioli y Carlotto
(Foto: Sec. de dd. hh. de Buenos Aires)
(Por La Retaguardia) En los últimos días, Pablo Pimentel, referente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de La Matanza, fue recibido por el gobernador bonaerense Daniel Scioli a quien le pidió justicia para Gabriel Blanco y le detalló las amenazas que viene sufriendo su organización y su familia. Una semana más tarde, estuvo junto a referentes del acampe Qopiwini y Adolfo Pérez Esquivel durante más de 5 horas frente a la Casa Rosada esperando una reunión con algún funcionario nacional que no fue; luego participó de una charla que debió realizarse en calle, fuera de la Universidad de Florencio Varela y no en su salón de actos como estaba previsto, porque el rector no estaba de acuerdo con que la palabra “escrache” que figuraba en la convocatoria. Sobre cada una de estas actividades dialogamos con Pablo Pimentel en la última emisión del programa de radio La Retaguardia.

Un rato con Daniel Scioli

Durante el acto de cierre de la marcha que se realizó por las calles de La Matanza el 18 de mayo pasado, en apoyo y solidaridad con la APDH La Matanza, Pablo Pimentel hizo responsable al gobernador bonaerense, entre otros funcionarios, por lo que pudiera pasarle a él, a su familia y organización ante las permanentes amenazas y agresiones de parte de conocidos de los policías detenidos e involucrados en el crimen del joven Gabriel Blanco.
“La reunión hay que agradecérsela a Horacio Verbitsky que nos había escuchado una semana antes de la actividad, que le contamos lo que estábamos viviendo en La Matanza, los compañeros de la Asamblea y mi familia involucrada. Horacio se lo cruzó a Scioli en un acto en la ESMA, y después me llamaron del CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales, que preside el propio Verbitsky) para decirme que el gobernador nos iba a atender el jueves 21 de mayo y así fue. En cuanto a lo que dije en el acto, por supuesto lo mantengo en todos los casos, cuando sucede algo hay un responsable que es quien está a cargo del Poder Ejecutivo y todas las áreas que tiene a su cargo”, afirmó Pablo Pimentel en diálogo con La Retaguardia. 
En relación al encuentro que mantuvo con el mandatario bonaerense, el referente de la APDH La Matanza relató: “apenas nos sentamos y empezó la reunión, Scioli nos dijo ‘quiero decirles que me solidarizo y me hago cargo de todo lo que pase en la provincia, yo soy el responsable’. La verdad que tengo que reconocer que nos impresionó bien, porque es lo que debe ser, no esquivarle justamente a algo que es grave para nosotros y que tiene una matriz que es el no control justamente de la policía, y la que no la controla es la política y quien está a cargo de la política ejecutiva de la provincia es Daniel Scioli. En la reunión éramos 14 compañeros de la Asamblea, estuvo también Teófilo Blanco, papá de Gabriel, que fue quien habló primero y contó detalladamente todo el calvario que vivió su familia y sobre todo Gabriel, y la verdad me impresionó porque pidió por los nosotros, dijo ‘yo quiero justicia, pero también quiero que protejan a esta gente, que nos ayuda a los pobres para que tengamos justicia y no haya impunidad’. Teo es un hombre que tiene un dolor muy grande y tiene una bronca que la está transformando en lucha pacífica, respetuosa de la ley, y que diga eso… realmente hay que ponerse de pie ante nuestros hermanos pobres porque nos dan lecciones y ejemplos todos los días. Después hablamos nosotros, le conté la situación más o menos pormenorizada y rápida porque él había dicho que se tenía que ir, y es cierto porque tenía la inauguración del Centro Cultural Néstor Kirchner en el viejo correo. Él se quedó 15 minutos, pero después estuvimos una hora charlando con Guido Carlotto”.
En relación a los temas puntuales que se trataron, Pimentel especificó: “era tan poco el tiempo y había algo ahí que nos cruzaba a todos los que estábamos que era primero justicia por Gabriel, nosotros queríamos garantizar que el debate oral cuando se llegue esté supervisado, que tenga veedores de un montón de lugares, y a Scioli le pedimos que mande veedores de distintas áreas que tienen que ver con la justicia de su gobierno y con derechos humanos. En realidad no pudimos profundizar la matriz de todos los problemas, de lo que le ha pasado a Gabriel, a Luciano y a tantos jóvenes de la Provincia de Buenos Aires. Eso está pendiente, difícil, dios quiera que se pueda dar y lo genere Guido Carlotto que es el secretario del área (Derechos Humanos) y podamos debatir con la gente de seguridad, con el comisario (ministro de Seguridad de la provincia, Alejandro) Granados, pero no pudimos hablarlo en esos términos porque no daba el tiempo y no queríamos desviar el foco real, que era la preocupación que teníamos todos nosotros por lo que estamos viviendo, y justicia para Gabriel. Enfocamos en esas dos cosas, y dejamos otros títulos para que se desarrollen para un próximo encuentro, le pedimos una intervención inmediata, rápida con (Hugo) Bilbao que es de Medio Ambiente de la provincia (presidente del Consejo Federal de Medio Ambiente y titular del Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible-OPDS) por una cantidad de familias que están sufriendo una contaminación brutal con enfermedades muy graves en una zona de González Catán, a la que le decimos la parte de Klaukol, que es una de las 7 empresas que contaminan, y ello sumado al viejo Ceamse que todavía siguen enterrando basura y eso sigue contaminando con basura desde hace 39 años que fue cuando la dictadura lo empezó. Otro tema que dejamos fue que por favor supervisen la investigación del asesinato de Federico Cabrera que es un joven que veníamos acompañando, se había recuperado de su accionar delictivo, había salido de la cárcel y había generado todo un trabajo de organización en su barrio, y lo mataron narcotraficantes vinculados con la policía”.
Otra de las actitudes de Daniel Scioli que sorprendió a la APDH fue que los volvió a convocar para una semana antes del juicio por el crimen de Gabriel Blanco: “nos dijo ‘los quiero recibir y hacerlo público’, eso también nos impresionó bien. Muchos decían que es porque están en campaña, es cierto, pero los pobres, los que están buscando justicia no están en campaña y quieren justicia, entonces creo que es algo que va a servir para que no haya impunidad y que estos señores que se han valido de la cobardía de intimidar, amenazar, de agarrar a los más débiles sepan que por lo menos el gobernador va a estar atento a este debate”.

Rebotando en la Casa Rosada


Pérez Esquivel gestionando un ingreso
que no sucedió. Le ofrecían ingresar solo
y se nego. (Foto: Marcelo Velis)
El viernes 29 de mayo, integrantes del acampe Qopiwini, que agrupa a referentes de las comunidades originarias de Formosa que se encuentran desde febrero de este año en una carpa instalada en pleno centro porteño; el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, y el propio Pablo Pimentel estuvieron durante más de 5 horas en Plaza de Mayo esperando que algún funcionario los recibiera en la Casa Rosada y escuchara los reclamos de los hermanos originarios, pero esto no ocurrió.
“Yo por lo menos me fui muy enojado –comentó Pimentel a La Retaguardia–, no porque no me recibieran a mí y estuviera 5 horas parado porque es el accionar que tiene que tener el militante, pero me dio vergüenza ajena por los hermanos originarios, por un hombre de 84 años que le sigue poniendo mística a su militancia que es Adolfo Pérez Esquivel, y después de haber hablado con el secretario del secretario del secretario, y con un asesor de Aníbal Fernández, un tal Luciano, que nos decían que esperáramos que ya salía Fernández de una reunión y le preguntaban si él nos podía recibir o definía quién lo hacía... entonces estaba ahí picando la esperanza de que nos recibieran”.
Pimentel además criticó el maltrato recibido durante su espera frente a la Casa Rosada: “fue de parte del personal de lo que vendría a ser los que reciben notas, no nos dejaban pasar a dejar la nota, todo a través de la reja. Qué bronca que nos dio que tuve que poner un ejemplo que a mí me vino a la memoria. Una vez que acompañé a Adolfo Pérez Esquivel, a Eduardo Pimentel, mi padre, a Aldo Etchegoyen, al rabino Marshall Meyer, a Monseñor (Federico) Pagura, era plena dictadura, año 1978, íbamos a entregarle un petitorio a (Albano) Harguindeguy que era el ministro del Interior por una cantidad de exigencias y entramos libremente, pasamos, nos recibieron la nota. Y esto lo tuve que decir, no puede ser que en un Estado democrático, en un gobierno nacional y popular, y si alguno lo quiere tomar con chicana que lo tome como tal, pero un gobierno que se ha destacado justamente - dicho por ellos - en esta década de los derechos humanos, no puede ser que dejen afuera a cualquier ciudadano. Esto se lo tuve que decir al jefe de Seguridad, que tiene la camiseta puesta... está bien, recibe órdenes”.
“Han puesto rejas pero no para abrirlas –continuó Pimentel–. Si no quieren que les rompan la Casa Rosada por lo menos que pasen civilizadamente, que reciban a la gente, pero tampoco. Adolfo (Pérez Esquivel) salió muy enojado y dijo que iba a hacer un escrito, una carta pública abierta, y que luego irá al Inadi porque hay que radicar dos denuncias, una por maltrato y otra por discriminación”.
De todos modos, el referente de la APDH aclaró que no es la primera vez que algo así les pasa a los hermanos originarios: “a mí se me había ocurrido mandarle una carta o un tweet, con todo respeto, a Cristina (Fernández) para decirle que cambie todos y todas por algunos y algunas; ya está... no puede decir todos y todas, en serio, ella trabaja para algunos argentinos y algunas argentinas. Yo realmente salí muy ofendido, se lo hice saber a un funcionario de alto rango con quien por otras circunstancias me reuní, y le dije que la verdad era inconcebible que a esta altura del avance democrático y en un gobierno que arrimó más el bochín que otros en acciones populares, sacando al peronismo de los dos primeros gobiernos de Perón y Evita, que deje afuera a militantes populares y a hermanos originarios, la verdad fue un cachetazo para los pobres, de vuelta. Ese símbolo de las rejas en la Plaza que se puso a partir del año 2001 simboliza claramente el nivel de pobreza e indigencia que nuestro país tiene, esa es la medida, es la valla que está pasando la Pirámide. El día que no esté esa valla seguramente será que los políticos estarán tranquilos porque hicieron las cosas bien, hasta ahora no lo hicieron. Un gobierno no se puede llamar exitoso mientras haya un 30% de pobreza”, aseveró.

Florencio Varela

El mismo viernes 29 de mayo, Pablo Pimentel fue invitado junto a Norita Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, entre otros, a participar de una charla en el marco del lanzamiento de la campaña “Si no hay justicia hay escrache”, que apunta a concientizar y reclamar la apertura de archivos sobre desaparecidos en Florencio Varela, acompañar la investigación sobre 20 personas enterradas como NN en el cementerio municipal. La actividad iba a realizar en una de las aulas de la Universidad Nacional Arturo Jaureche, pero el rector de la institución se rehusó y la charla debió llevarse a cabo en la calle.
“La actividad era organizada por el Centro de Participación Popular Monseñor Enrique Angelelli , con José Luis Calegari a la cabeza y un grupo maravilloso de gente y una mesa que componen distintos sectores de partidos políticos, sindicatos, organizaciones sociales, jóvenes, con la Comisión por la Memoria local. Nos avisan que el rector de la Universidad de Florencio Varela no autorizaba porque no estaba de acuerdo con la palabra ‘escrache’, entonces la actividad se hizo igual en la calle, prepararon una carpa fabulosa con una pantalla donde pasaron también documentales. Nosotros con Norita llegamos tarde porque veníamos del cierre de la Cumbre de los Pueblos Indígenas, pero se hizo igual y Norita dijo que le parecía muy mal que el rector no haya permitido a la comunidad entrar al aula de actos para poder hacer esta actividad en la que estaban todos los familiares de detenidos desaparecidos, hermanos, pidiendo que se reactiven los juicios. En esa localidad conviven aún en el poder gente que estuvo durante la dictadura, gente que estuvo en los grupos de tarea, y los sobrevivientes y familiares se tienen que ver en los bares, en las plazas de Florencio Varela con estos represores; realmente la Comisión tiene una tarea muy buena, es realmente gente muy seria, muy honestos y todo a pulmón autogestivo, muy parecido a lo que hacemos en La Matanza. En conclusión, no autorizaron a hacerlo adentro, entonces lo hicimos afuera”, explicó Pimentel en un diálogo con La Retaguardia donde recorrió algunas de las múltiples actividades y luchas de las que forma parte diariamente junto a su organización, la APDH La Matanza. La suerte fue dispar: un gobernador los atendió, un ministro nacional los ninguneó y una Universidad Nacional se asustó. Para jugar de visitante, no parece tan mal el resultado.

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