18 jun. 2015

La Retaguardia en la toma del Yrurtia
con secundarios y alumnos del
profesorado.
(Por La Retaguardia) Primero fue la Escuela de Bellas Artes Rogelio Yrurtia, que se encuentra en esta situación desde hace más de 2 semanas. Luego se sumaron la Escuela de Bellas Artes Lola Mora, la Escuela de Danzas Aida V. Mastrazzi, y la Escuela de Cerámica. También iniciaron protestas similares el Mariano Acosta, el Lengüitas, el Falcone y el Julio Cortázar. La Retaguardia visitó el Yrurtia para conversar con estudiantes de la escuela media y del profesorado sobre los motivos de la toma, su organización,  y la reacción de las autoridades de la Ciudad de Buenos Aires.


Problemas edilicios, modificaciones que apuntan al cierre de cursos y consecuentemente al vaciamiento de la educación artística, son los principales reclamos que llevaron a los estudiantes de la Escuela de Bellas Artes Rogelio Yrurtia al realizar una toma de las instalaciones.
“Nosotros más que nada estuvimos haciendo cortes, marchas, festivales, y no recibimos ninguna respuesta. Reclamamos que el piso mínimo de alumnos por curso que actualmente está en 12 se baje a 7, que se construya el predio que nos prometieron hace 10 años y del que ya renunciaron varias empresas constructoras”, explicó Luciana, estudiante de 3º año.
“Antes el piso mínimo de alumnos era de 7, lo que para nosotros es completamente útil teniendo en cuenta el tamaño de las aulas y las materias con las que trabajamos, nosotros necesitamos espacio, y lo que hizo el gobierno de la ciudad fue hacer que ese piso mínimo de alumnos pase a ser de 12, lo que causaría el cierre de los cursos en esta y otras escuelas”, amplió Juana, también de 3º año.
Otra estudiante, Azul, relató cómo es un día en una toma, actividades que tras más de 2 semanas se han transformado en rutina: “nos levantamos y desayunamos todos juntos, hacemos comisiones de limpieza, de cocina, y tenemos una asamblea a la mañana en la que contamos más o menos cómo estamos, cómo venimos llevando la lucha. A la tarde también tenemos talleres. Vamos bancándola y también vamos a colegios para ver si necesitan una mano”.

Divide y reinarás

A diferencia de los otros 3 colegios artísticos que actualmente están tomados, en el Yrurtia sí se mantiene el dictado de clases en el profesorado que también funciona allí.
“El Yrurtia es el único colegio artístico que tuvo la posibilidad de seguir dando clase normales en el profesorado. En los casos del Mastrazzi y el Lola Mora desde el Ministerio de Educación les dijeron que no existía la posibilidad de dar clase estando la escuela tomada, con lo cual fraccionaron y dividieron un poco a la gente del profesorado con los pibes de la escuela media. Desde un aspecto esto nos pareció algo fascista”, expresó Julián, estudiante del Profesorado.
Su compañero, Ezequiel, agregó: “al ser la toma una cuestión que no es legal ni ilegal, sino que está como en un intersticio, no está penalizado por la ley, pero la ley tampoco te lo permite como una medida, por lo tanto está fuera de norma el actuar que tengan los rectores y los directivos, entonces todo termina ligado a su predisposición y a la presión que ejerce el Ministerio desde arriba. Frente a eso por suerte en nuestra escuela tenemos una rectora que nos permitió seguir teniendo clases, pero en otras escuelas esa presión fue diferente o fue más pesada y no se está teniendo clases por las tomas”.
Julián explicó que el día que los estudiantes de escuela media del Yrurtia resolvieron iniciar la toma, los alumnos del Profesorado llevaron adelante una asamblea en la que se determinó que se apoyaba la toma y que aunque no adherían iban a estar, querían estar presentes: “muchos somos egresados de acá y tenemos una identidad con el colegio que no queremos perder, seguimos peleando por las mismas cosas que peleábamos hace 5, 3 años cuando estábamos acá. En nuestro caso tuvimos la posibilidad de seguir viniendo y apoyando desde adentro, justamente lo que en otros colegios no pudo pasar, y cuando tuvimos la posibilidad de hablar con gente del profesorado del Mastrazzi nos demostraban que ellos no entendían bien cómo funcionaba esto, de hecho es algo que tenemos que resolver entre todos, ver si ellos pueden seguir teniendo clase porque quieren y porque realmente le quieren brindar apoyo a los pibes, pero desde arriba se los fracciona y divide, algo bastante feo”.

Encuentros con el poder

Al segundo día de toma, un grupo de estudiantes fue convocado a una reunión en el Ministerio de Educación. Allí fueron recibidos por 2 funcionarios con rango de directores. “Esa reunión estaba programada como para dentro de un mes y cuando iniciamos la toma les apareció un lugar en la agenda justo al otro día”, comentaron irónicos los chicos.
Julián participó del encuentro como representante del profesorado: “se dijo que se iban a hacer cosas desde lo edilicio, que iban a arrancar con las obras en el predio que está parado desde enero, cosa que efectivamente no pasó, no se está construyendo nada. Al mismo tiempo que estábamos teniendo la reunión se tomó el Lola Mora, a la otra semana se tomó el Mastrazzi, que después también tuvo una reunión en la que les dijeron más o menos lo mismo”.
Ezequiel agregó que los funcionarios intentaron convencerlos de que debían abandonar la medida: “nos corrieron con que si la toma no se levantaba, no iban a empezar los arreglos edilicios. Lo del edificio de Cajaravilla y Alberdi es una problemática que venimos teniendo desde hace más de 10 años porque el edificio pertenece al Yrurtia pero nunca se empezó a construir por un pase de licitaciones y la renuncia de las empresas y todo un teje y maneje muy bicicletero. La construcción iba a empezar supuestamente el lunes, pero no empezó, nos dijeron que el viernes iba a empezar otra vez... fuimos, pero tampoco ocurrió, como que las respuestas que hasta ahora nos dan, que son siempre las mismas en los últimos años, siguen respondiendo y bicicleteando de la misma manera”.
Efectivamente, desde el Ejecutivo porteño vienen prometiendo desde hace años la construcción del nuevo edificio para el Rogelio Yrurtia en un predio ubicado en Cajaravilla y Rivadavia. Promesa que continúa demorada.
En cuanto al cierre de cursos, los funcionarios les pidieron tanto a los estudiantes del profesorado como de nivel medio, e incluso a los profesores, que realizaran una argumentación pedagógica acerca de por qué las escuelas artísticas debían tener un piso de 12 alumnos para abrir los cursos y no de 7: “es interesante cómo el macrismo analiza las cosas y cree que en vez de salir a buscar pibes para meter en los cursos, primero hay que cerrarlos en lugar de llenar esa escuela de pibes”, aseveró Julián.
En el mismo punto, Ezequiel señaló: “esto lo entendemos como parte del vaciamiento sistemático de la educación artística y pública de la ciudad; te atacan por todos los frentes, el edificio que te prometieron nunca lo construyen, los colegios no están en condiciones edilicias y la verdad que viene un padre de un chico de 13, 14 años a inscribirlo a un colegio que no sabes si no se le van a caer los techos, y termina no inscribiéndolo y así bajan las vacantes. Todo es parte de un vaciamiento sistemático. El cierre de cursos también responde a eso”.
Agustín, otro estudiante del profesorado, criticó además la falta de un interlocutor por parte del gobierno de la Ciudad: “esto genera que no se pueda hacer un debate más real, algunos chicos no estuvieron en la reunión y las respuestas que nos dieron fueron bastante banales, no fueron claras, eso hace difícil saber qué opina el gobierno de la Ciudad acerca de esto. Estamos en toma básicamente porque el gobierno no está acá ni con un ministro, ni de ninguna manera vienen a tocarnos la puerta para saber cuál es el problema del colegio. La idea era que iban a venir de planeamiento, infraestructura a ver el edificio, a tomar nota de las necesidades que tiene el colegio, cuáles son los problemas edilicios que hay, y ese análisis, la construcción y los arreglos se iban a llevar a cabo con la escuela funcionando normalmente y  no en toma por una cuestión de seguridad, legal, del ingreso de obreros. Se pidió que se conformara una comisión que hiciera el seguimiento de la obra junto con el arquitecto y la empresa constructora, de la que participen alumnos, padres y docentes de la escuela, que vayan una vez por mes a hacer un análisis general de cómo va la construcción y supuestamente esa fue una de las promesas que se iba a cumplir, iban a volver a reabrir la obra, a empezar a construir nuevamente, pero eso no pasó”.
Julian, además, hizo especial hincapié en la situación del edificio actual del Yrurtia: “hay 3 niveles que se están cursando acá, porque no solo es el secundario y el profesorado sino que hay un nivel intermedio para chicos que no estudiaron en una escuela con orientación artística que es la Formación Intensiva Básica. Cuando yo egresé hace más de 10 años esto era un simple secundario y ahora cambió mucho la cantidad de alumnos que usan el edificio. En las materias que nosotros tenemos se usa material de construcción, en escultura se usa arcilla, cemento, yeso, arena, las aulas de esculturas son muy reducidas, son 3 pegadas. Todo el resto del colegio se utiliza tanto para materias del bachiller como para el profesorado, magisterio de arte, hay cabelletes dentro de las aulas donde estudiamos matemática, que están apoyados en las paredes, hay tableros que son grandes y pesados, la situación es peligrosa en algún punto. A mí me resuena mucho que el gobierno de la ciudad desde que pasó lo de Cromañón se ha encargado, por lo menos era una de las críticas cuando yo estaba en la secundaria, que se estaban cerrando un montón de boliches por una cuestión de seguridad, de que no muera más gente, y una escuela pública a la que veníamos 600 alumnos más o menos, cuando se abrían las puertas del colegio, que son 2 puertas normales como las de una casa, tocaba el timbre y salíamos todos amuchados como si fuera una puerta de emergencia. Es llamativo que una escuela pública que está establecida dentro de un contexto donde hay escuelas, donde la gente se educa, es gratuito, puede venir todo el mundo, se busca que haya seguridad en boliches y lugares privados y no en una escuela, no se cuida a chicos que están estudiando en una escuela pública, que son la base del futuro de una nación, de un Estado”.

El poder de la lucha

En junio de 2012, hubo 18 intoxicados en la Escuela Rogelio Yrurtia como consecuencia de una pérdida de gas, incluso algunos debieron ser internados. Respecto a las acciones llevadas adelante por el Estado tras este suceso, Agustín explicó: “como primera medida lo que hizo el gobierno fue colocar, como parche, toda una instalación eléctrica, unos aires acondicionados y unas placas ecosol, toda una instalación que al momento no funciona porque se le daba electricidad con un generador que estaba en la puerta, que estuvo el invierno en la puerta, ocupando media vereda, y que hacía un ruido increíble, estaba justo en la ventana de la preceptoría, los preceptores no podían estar ahí porque les entraba todo lo que salía del motor del generador. Con eso funcionó la escuela un año y medio, mientras se arreglaba de a poco el gas, que se terminó de arreglar creo que el año pasado, eso está solucionado, primero con parche y ahora funciona bastante bien. Igual las cosas son viejas, la maquinaria de la calefacción es vieja y la tienen que venir a arreglar, es una de las cosas en las que se comprometieron en la reunión. Todas esas cosas de los aires acondicionados y todo lo que se hizo fue el año en que ocurrió lo de la pérdida de gas y se salió a las calles, se fue al Ministerio, se hicieron miles de cosas porque sino acá no hubiera venido nadie. Si no es por la lucha política que están llevando adelante los compañeros de media, las cosas no pasan”.

Política y arte para combatir el desgaste

Es habitual que ante este tipo de protestas, los funcionarios jueguen al desgaste, es decir dejar que corran los días para que lentamente los alumnos abandonen las protestas. La toma en el Rogelio Yrurtia lleva más de 15 días por lo que es muy importante que los hoy estudiantes del profesorado brinden su experiencia a los alumnos del nivel medio que posiblemente están llevando adelante su primera medida de fuerza fuerte.
Al respecto, Julián manifestó: “tratamos de brindar las experiencias, compartir lo que vivimos nosotros, también permitiendo que ellos hagan su experiencia desde otro lugar, y respetando esos espacios, darles siempre una mano con cuestiones de seguridad, y desde el lugar del profesorado como propuesta armamos varios talleres, charlas debate para que los pibes estén en actividades constantes. Si los pibes no están teniendo clases por una medida que nos parece muy piola y fuerte, que se pueda seguir hablando de arte, que puedan seguir saliendo a pintar, a dibujar, a tener clases con compañeros más grandes tal vez, nosotros lo vivimos hace un par de años, somos todos compañeros, no nos sentimos más que ellos, ni menos, somos todos iguales acá, la idea es compartir todo lo que podamos”.
En el mismo sentido, Ezequiel agregó: “los talleres hacen que vos estés trabajando, haciendo cosas, que estés aprendiendo y yo creo que se aprende más que en la hora de matemática. Esto también hace a que el desgaste no sea tal, que el estar en actividad, estar discutiendo, estar trabajando y haciendo cosas todo el tiempo hace que las cosas se reproduzcan y avancen”.
“También no distraernos pero movernos un poco del lado político que es la lucha constante que se está viviendo todos los días acá, que los pibes se levantan para ir al Ministerio o para salir a cortar la calle, también por otro lado poder distraernos un poco y charlar de arte, que es algo que nos compete a todos, lo sentimos muy importante, o de diferentes cosas, las actividades que organizan los chicos del profesorado para los pibes de media tiene que ver con eso de seguir manejando actividades artísticas”, señaló Julián.
Entre las experiencias de tomas anteriores, los estudiantes del profesorado recordaron incluso una charla que habían organizado junto con Familiares y Amigos de Luciano Arruga. Según explicaron, esto permitió que los alumnos se integraran y conocieran lo que pasó con Luciano: “saber que estamos todos en una lucha política, en la que se comparten los mismos enemigos, incluso en el segundo día de la toma actual vino la policía a tocarnos la puerta y a amenazar a los chicos con que si no levantaban la medida estaban buscando que los caguen a patadas”, relataron. En este marco, se abrió la invitación para realizar un nuevo encuentro con los Familiares y Amigos de Luciano para los próximos días.
La toma de la Escuela de Bellas Artes Rogelio Yrurtia, ubicada en Alberdi al 4700, se mantiene, al igual que en el Lola Mora, el Mastrazzi y la Escuela de Cerámica. La suma del Acosa, el Lengüitas, el Cortázar y el Falcone, relanzó la medida. Los estudiantes continúan gritando sus reclamos por mejores condiciones edilicias, los cambios en programas de estudios y el fin del vaciamiento de la educación pública, ante el silencio y la falta de respuestas concretas por parte de los funcionarios porteños.


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