11 jul. 2015

(Por La Retaguardia) Durante el programa Desde Afuera, que se emite por Radio Zona Libre y Radio La Retaguardia, los Familiares y Amigos de Luciano Arruga hablaron con la abogada querellante Verónica Heredia, integrante de la Gremial de Abogados, sobre la sentencia del segundo juicio por el crimen de Julián Antillanca en la localidad chubutense de Trelew. Luego de un primer proceso en el que resultaron absueltos, 3 policías fueron condenados a perpetua por haber golpeado hasta matar al joven de 16 años. Un cuarto efectivo, comisario en aquel momento, fue hallado culpable del delito de encubrimiento.

Julián Antillanca salió a bailar con sus amigos el 5 de setiembre de 2010 al boliche Ku de Trelew. De allí salió a la madrugada, y un grupo de policías lo agarraron solo, borracho e indefenso en la calle. Lo golpearon hasta matarlo, lo subieron a un patrullero y luego arrojaron el cuerpo en la vía pública. “No es que lo arrojaron en cualquier lado, los policías arrojaron el cuerpo de Julián a media cuadra de una familia, estas famosas familias con hechos delictivos, que solamente la policía tiene el prontuario, entonces ya para las 9 de la mañana tenían preparada la orden de allanamiento de esta casa, por eso no fue en cualquier lugar que arrojaron el cuerpo de Julián. En este segundo juicio se pudo demostrar esta construcción de hechos delictivos que hace la propia policía, que va armando su estrategia para tirarle un muerto descaradamente a determinadas personas, entonces después la policía dice: ‘nosotros tenemos el caso resuelto’, pero es construido por ellos mismos y por ahí cuando va a la justicia no se puede sostener. Algunas veces esa complicidad judicial sostiene estas investigaciones policiales, y otras veces -como en este caso- no se pudo sostener”, expresó la abogada querellante Verónica Heredia, en diálogo con Desde Afuera.
El lunes 6 de julio, el tribunal compuesto por Adrián Barrios, Darío Arguiano y Marcelo Nieto Di Biasse declaró penalmente responsables del delito de homicidio agravado a los policías Martín Paul Solís, Jorge Abraham y Laura Soledad Córdoba; y del delito de encubrimiento agravado al comisario Carlos Sandoval, responsable de la comisaría 4ª de la ciudad de Trelew la noche del asesinato de Julián.
“Para que una sentencia quede en firme –explicó Heredia–, en realidad tiene que ser rechazado el último recurso ante la Corte Suprema de Justicia o no haber sido presentado. Nosotros decimos que la sentencia recién adquiere firmeza, pasa por autoridad de cosa juzgada, cuando la Corte Suprema rechaza el recurso extraordinario, pero lo cierto es que lo que está faltando es la cesura del juicio. En la provincia de Chubut, el juicio se divide en dos etapas, la primera en la que se determina que existió el hecho, quiénes son los responsables y la calificación legal; y la segunda parte es para determinar el monto de las penas. En este caso, como 3 de estas personas han sido encontradas culpables, responsables penalmente por el delito previsto en el artículo 80 inciso 9 del Código Penal; la única pena prevista para este hecho, para este delito es la prisión perpetua. En todo caso se discutirán algunas otras cuestiones del lugar donde se va a cumplir la pena pero esa condena es la única posible”.
Para el caso del comisario Carlos Sandoval, la letrada especificó: “era el comisario de la comisaría 4ª ese día y fue condenado por encubrimiento. Esta sí es una pena que se tiene que fijar porque como mínimo tiene 3 años, por eso no se le dio la prisión preventiva, porque es una pena que puede ser cumplida de manera condicional. Más allá de que ya estaba condenado por el caso de los hermanos Aballay, que son unos chicos que fueron brutalmente golpeados esa misma noche”.
Sergio Alejandro y Denis Matías Aballay denunciaron a los efectivos y lograron llevarlos a juicio. Este proceso, que fue la primera instancia en que también se juzgó el crimen de Julián, se realizó en marzo de 2012. Diego Rey, Martín Solís, Analía Di Gregorio, Jorge Abraham y Carlos Sandoval recibieron penas leves tras ser condenados por privación ilegítima de la libertad agravada, abuso de arma, vejaciones y encubrimiento por el caso de los hermanos Aballay, pero absueltos por el crimen de Antillanca. Los policías incluso continuaron cumpliendo funciones en la policía provincial.
“A partir de la absolución de estas personas en el año 2012, se empezó a organizar la gente, el padre ya venía teniendo actividad y convocando, tratando de organizar no solamente el caso de Julián sino también otros casos. Y si se llegó a un segundo juicio fue por la lucha y la constancia del padre de Julián, César Antillanca, de la madre Sandra Tolosa, de la hermana Ayelén, que de forma organizada conforman una comisión contra la impunidad que se constituyó en la ciudad de Trelew a partir del caso de Julián, se organizaron y acompañan a las víctimas que continúan todos los días en manos de la policía, chicos que desaparecen, que aparecen torturados en las comisarías, está el caso de (Maximiliano) Almonacid  que es el chico violado en una comisaría (también de Trelew) que se produjo meses después justamente de la absolución de los policías que en este caso fueron condenados”, relató Verónica Heredia.
Tras la absolución, la familia Antillanca presentó un recurso extraordinario y el Tribunal Superior de Justicia anuló finalmente el fallo del Tribunal Oral y ordenó la realización de un nuevo juicio, que es el que comenzó el 26 de mayo pasado.
Sin embargo, en este segundo proceso faltó la declaración de 2 testigos clave. Los hermanos Aballay fueron asesinados el 9 marzo de 2014. Ese día habían salido de su casa a comprar bebidas a un almacén de su barrio Tiro Federal, donde habrían discutido con un cliente, que los siguió con su auto, les disparó y los mató. “La persona que se presentó (Horacio Blanco) y dijo que había sido (el autor material de los crímenes) fue condenado a 27 años de prisión. (En cuanto a los autores intelectuales) va a tener que existir una insistencia y una lucha organizada por parte de los familiares y de la sociedad para que alguna vez sepamos quién decidió matar a los hermanos Aballay”, aseveró Heredia.
Para la letrada, en este segundo juicio las declaraciones de Jorgelina Domínguez y Daiana Monsalvez fueron imprescindibles: “realmente son 2 chicas con una valentía increíble porque ellas continuaron viviendo en la ciudad de Trelew, topándose todos los días con estos asesinos, obviamente sufrieron persecuciones, humillaciones. El lunes cuando se conoció la sentencia, Jorgelina estaba en la sala de audiencias, los familiares de los policías quisieron pegarle. De todos modos, es muy emocionante pensar que esa noche Julián les regaló un trago a Daiana y a Jorgelina que no eran sus amigas, sino que se las encontró en el boliche y a cada una le regaló un trago, y era como un agradecimiento de lo que luego hicieron por él. Además esa noche salieron todos y Daiana volvió a buscar a su amigo que estaba totalmente borracho, no se podía ni levantar, entonces ella fue a buscar a su amigo para llevarlo arrastrando hasta su casa, y es en ese momento en que ella ve cómo le pegan brutalmente a Julián. En el caso de Jorgelina, ella iba con su amiga caminando, contenta, saliendo del boliche, y vio ese horror de un móvil policial que para, abren la puerta y arrojan el cuerpo de Julián en la calle, y después sostener durante estos 5 años denunciando a toda la institución policial, porque incluso una de las preguntas fue por qué ella no fue a denunciar, y ella decía cómo voy a denunciar si es la misma policía. Este espanto que es ver a la propia policía que es el Estado que te tiene que cuidar y proteger, pero es el mismo que está cometiendo el peor de los delitos”.
En cuanto al momento de escuchar la condena para los policías, Heredia describió: “cuando conocimos la sentencia nos abrazamos, sentimos todos un poco de justicia, de alivio, simplemente para seguir luchando todos los días, porque nosotros sabemos que esta es una sentencia de primera instancia y todavía tiene un largo camino para sostener, así que hay que seguir trabajando todos los días”.
En cuanto a la reacción de las autoridades provinciales al momento del crimen, la abogada manifestó: “en 2010, el gobernador de Chubut era (Mario) Das Neves, que se comprometió a investigar igual que lo hizo luego el otro gobernador que es el actual, (Martín) Buzzi, obviamente ellos primero dicen, hacen una manifestación de que van a investigar pero luego no investigan de ninguna manera, ellos no tienen la obligación de investigar, pero sí tienen la obligación de apartar de las fuerzas policiales a las personas que son por lo menos sindicadas en primera instancia como responsables de semejante delito, y no solamente no los apartan, sino que les siguen dando trabajo y los siguen ascendiendo, esas son responsabilidades políticas directamente y del Poder Ejecutivo”.
Cualquier similitud con lo que ocurre en cada una de las provincias argentinas NO es pura coincidencia.Los métodos y las formas con que se manejan las fuerzas de seguridad locales son calcados, se repiten los aprietes, el encubrimiento, el modus operandi; la connivencia y complicidad política y judicial, en la mayoría de los casos, son regla imprescindible. Es solo gracias a la lucha y la perseverancia de los familiares y al acompañamiento de organizaciones sociales y de derechos humanos que se puede llegar a alcanzar justicia. El caso Antillanca es otra prueba de eso.

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