31 jul. 2015

(Por RNMA) El femicidio de María Belén Morán ha sido una muerte anunciada. En el Enredando las Mañanas de este jueves dialogamos con Rosario Castelli, de la Coordinadora Feminista Antirrepresiva. Con ella hicimos un recorrido por todas las ausencias del Estado en estas causas.

“Lo que pasó con Belén es lo que estamos viviendo todo el tiempo, sin ningún cambio”, comenzó diciendo Rosario Castelli: “es una mujer que después de 4 años de una relación violenta, habiendo tenido otras denuncias previas,  pide una medida cautelar que finalmente se la dan hace 8 días, es la restricción perimetral”, e irónicamente  “le dieron una medida estandarizada en el Juzgado de Familia Nº 1 de Pilar de 500 metros a la redonda, cuando el femicida vivía a 150 metros”.
Sobre la situación de María Belén Morán, la militante de la Coordinadora Feminista Antirrepresiva explicó: “cuando ella se separa de él, logra que se vaya de la casa y él se muda  a una cuadra y media de su casa, con lo cual sigue acosándola a ella y a su familia, amenazando también a su madre y hermano”, por lo que enfatizó en que  “es necesario que las medidas tengan que ver con el caso real de la persona; lo que nosotras decimos es que la idea es que las fiscalías especializadas en género que reciben estos casos, tienen el deber de investigar qué es lo que pasó en ese contexto, en esa vida, en esa historia, no solamente en la denuncia del hecho concreto de violencia, porque ninguna situación que termina en femicidio arranca de un miércoles a un jueves”, aseguró. “Siempre hay muchas señales antes, varias denuncias, un montón de gente alrededor que no lo vio; y cuando la mujer, con todo lo que cuesta hacer una denuncia, se acerca a pedir ayuda, lo que recibe son medidas que no son reales y que no sirven; sobre todo si el tipo está en el barrio, si sabemos que es un barrio complicado, como lo son todos los barrios pobres del conurbano, donde la policía está totalmente en complicidad con los tipos”, remarcó Rosario Castelli: “si hubieran denunciado que él estaba robando un auto, la policía en 10 segundos los mete preso, pero en este caso fue el patrullero  cuando denuncian incumplimiento de la medida y le dan una palmadita en la espalda y le dicen ´bueno, bueno, andá tranquilo y no molestes´”, destacó: “eso pasa sistemáticamente todos los días, las mujeres denuncian que el tipo está incumpliendo las medidas y se acerca la policía diciendo que no puede hacer nada, que no tienen orden de detención”.
Rosario Castelli contó que “la coordinadora surge a raíz de algunos casos que venimos acompañando con organizaciones que laburan en el territorio, sobre todo con el caso de Yanina Gonzáles, que este año fue absuelta pero que fue criminalizada por la misma fiscal que está a cargo de esta fiscalía, del mismo barrio”. También dijo que “no hay un mecanismo concreto que digan cómo se manejan esas fiscalías, el nombramiento de las fiscales es una asignación arbitraria a partir de una resolución de la Procuradora de la Provincia de Buenos Aires y los fiscales generales de cada departamento nombran a una fiscal según el arreglo político que necesiten hacer en ese momento; no hay ningún requisito de capacitación en el tema” y que “eso se evidencia totalmente cuando una persona juzga a una mujer que acaba de perder a su hija en manos de la pareja como abandono de persona sin contemplar el contexto previo de violencia que ella sufre”.
“La coordinadora es una plataforma de acción en varios frentes”, relató la militante feminista: “lo que tratamos de hacer es articular entre todas las organizaciones que estamos acompañando mujeres, trans, lesbianas y gays, gente que es sistemáticamente reprimida y oprimida por los distintos poderes del estado” y “tratamos de armar una red que tenga que ver con la tarea que cada lleva a cabo desde su barrio, desde su organización, desde su lugar más institucional, como poner a disposición los recursos que tenemos entre todas porque tenemos la certeza y la prueba constante de que cuando nos organizamos hay un cambio, primero en los discursos, en la incidencia en los medios, en los mensajes que se dan en las investigaciones que se llevan a cabo, y también cosas más institucionales como hacer presión sobre los fallos”. También dijo que “el poder judicial es un poder político, y creemos que organizadas tenemos posibilidades de incidir ahí también”.
“Seguimos sosteniendo que esta muerte, como tantas otras, era perfectamente evitable, que el papelito en la cartera de Belén que decía que el tipo no se podía acercar no es la protección en sí misma; hay un montón de iniciativas que tienden a trabajar en la prevención, ir visibilizando las situaciones de violencia, ir armando grupos, resistencia en los barrios, es lo que en nuestra experiencia más funciona”, remarcó Castillo.
En relación a la convocatoria del 3 de junio pasado, la integrante de la Coordinadora resaltó que “sí creemos que hay cambios a partir del ´Ni una menos´, pero en realidad es a partir de una movilización social que venimos desarrollando en el feminismo hace un montón de tiempo, como el trabajo sistemático en los barrios con las mujeres; lo que sí cambia es que las mujeres no se bancan más la violencia”. También aseguró que ahora “está este impulso de denunciar, de saber que en vez de ir a denunciar sola vas de a cinco y es mucho más efectivo, conocer tus derechos, conocer las leyes por más que después no se cumplan” y remarcó, para finalizar, que “el trabajo fino que se hace en los barrios genera cambios”.

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