10 jul. 2015

Fernández y Mayán (con la carpeta)
junto al intendente Ferraresi, Laborde
(izq.) y Depetris (der.) (Foto: 
(Por La Retaguardia) Lo dijo Hernán Fernández y Mayán, quien era secretario de Gobierno de la Municipalidad de Avellaneda en junio de 2002, tras brindar su testimonio en la causa judicial por las responsabilidades políticas en los asesinatos de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán. La referencia al asesino material de Kosteki y Santillán deja clara su opinión acerca de que hay responsables políticos de la masacre. En ese sentido, aseguró que el operativo policial de aquel día fue desmedido y que si la justicia actúa como debe hacerlo se sabrá toda la verdad. Para los próximos días se espera la declaración del ex intendente Oscar Laborde, y del ex director de Seguridad del municipio, Eduardo Villalba, entre otros ex funcionarios. Fernández y Mayán dirige actualmente el Consejo de Participación Ciudadana de Avellaneda, y formaba parte en aquel momento de la gestión de Oscar Laborde, quien declarará en los próximos días.

La causa por las responsabilidades políticas de la Masacre de Avellaneda fue reactivada tras años de inacción judicial. Fue gracias a la perseverancia de las familias y las organizaciones sociales, que se acercaron además a organismos como la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos La Matanza y la Liga Argentina por los Derechos del Hombre que los ayudaron a reimpulsarla.
Tras la reapertura, la nueva fiscal Paloma Ochoa comenzó con el llamado a declaración testimonial de ex funcionarios de la Municipalidad de Avellaneda. El primero fue Hernán Fernández y Mayán, por entonces secretario de Gobierno y actual presidente del Concejo de Participación Democrática municipal, quien prestó testimonio en los tribunales de Comodoro Py el lunes 6 de julio.
“Se conectaron conmigo en el marco de la persecución del juicio hacia los responsables de la Masacre de Avellaneda. Me preguntaron si yo tenía algún tipo de información, y yo dije que lo único que tenía es la visión de hechos que viví, es decir lo que viví yo ese día. Me preguntaron si podía declarar, dije que no tenía ningún inconveniente y me citó entonces la justicia”, explicó luego en diálogo con La Retaguardia.
Al ser consultado por su testimonio, Fernández y Mayán detalló: “lo que yo declaré fueron las sensaciones y las actuaciones que tuve. Como todos los días yo estuve desde la mañana en mi despacho y me empezó a llegar información de lo que estaba pasando. La primera información que me llega es que el operativo policial que se estaba desarrollando era muchísimo más grande que los operativos policiales a los cuales nosotros estábamos acostumbrados. En esa época nosotros en la ciudad de Avellaneda estábamos muy acostumbrados a los cortes del Puente Pueyrredón, teníamos cortes prácticamente 2 o 3 días a la semana, o sea que estábamos acostumbrados a ver operativos policiales y cómo actuaban cada vez que había un corte. Ese día era desmesurado el operativo policial. Había muchísimos efectivos, participaba la Prefectura, tenían camiones, todos los elementos. También la concurrencia de gente en la manifestación era más grande. Había presencia de fuerzas federales, estaba la Prefectura arriba del puente. Una de las cosas que yo declaré y que a nosotros nos llamó poderosamente la atención porque no lo habíamos visto en otras oportunidades fue que la Prefectura también actuó cuando fue la represión. La Prefectura bajó del Puente, fue por la Avenida Pavón, casi hasta la Estación Avellaneda, eso nunca había pasado y creo, de esto no tengo seguridad en decirlo, que los protocolos no le permitían hacer eso”.
Las distintas dependencias de la Municipalidad de Avellaneda funcionaban en aquel momento (al igual que ahora) en varios edificios cercanos al Puente Pueyrredón. Fernández y Mayán se encontraba en uno ubicado sobre la calle Güemes, al lado del shopping Alto Avellaneda, a unas 15 o 20 cuadras del Puente. También había oficinas sobre la Avenida Mitre, donde por ejemplo trabajaba el director de Seguridad, y sobre la Avenida Pavón, pegado a la Estación ex Avellaneda, hoy Estación Darío y Maxi.
 “Yo tenía una televisión que era donde iba viendo los acontecimientos que veíamos todos, pero estaba en contacto con la gente de la Municipalidad que estaba a mi cargo. Venía recibiendo información desde los dos edificios de lo que venía pasando. Cuando se inicia la represión que fue muy violenta de entrada y se produce el desbande de los militantes, lo que yo di fue la orden a los compañeros que estaban en los otros edificios que por favor abrieran las puertas de la Municipalidad para que se pudieran alojar adentro. Una vez que pudieron entrar cerramos las puertas y no se dejó entrar a la policía”, señaló el ex secretario de Gobierno.

Los días previos

“En ese momento estábamos también en el marco de declaración de mano dura, de que no iban a permitir que se corte el Puente, los días previos estaban enmarcados en ese tipo de declaraciones. Igualmente ese tipo de declaraciones muchas veces también se sintieron pero nunca se llegó, por lo menos nosotros no vimos e insisto en que tuvimos infinidad de cortes del Puente Pueyrredón, a una represión de esa manera”, afirmó Fernández y Mayán a La Retaguardia.
Al ser consultado acerca de si en esos días previos en el municipio habían recibido llamados de funcionarios nacionales para preparar el operativo policial, el ex funcionario lo negó: “no era una competencia que el municipio tuviera. Nosotros a lo único que nos limitábamos cuando había cortes de puentes era con la dirección de Tránsito a ordenar el tránsito. Esa es la única competencia que tenía el municipio”. Aseguró que tampoco recibieron comunicaciones en las que se les pedía que tuvieran preparado el hospital zonal para aquel 26 de junio de 2002, aunque aclaró: “sí sabemos por versiones que escuchamos y que trascendieron en Avellaneda que sí habían desalojado camas en el Hospital Fiorito y que uno puede inferir que tenían alguna preparación o que esperaban algún tipo de acontecimiento. Las versiones que se escuchaban por Avellaneda eran esas, así como también donde estaba la comisaría primera de Avellaneda la tenían enrejada, habían cortado las calles, se veía que era un operativo distinto al que se hacía habitualmente”.

Operativo desmedido

Respecto a si creía que los policías actuaron de esa manera por intenciones personales, Fernández y Mayán aseveró: “no creo, ni dejo de creer, porque no importa lo que piense o crea yo. Yo creo que si la justicia actuara como tiene que actuar se va a saber absolutamente toda la verdad, porque se puede inferir, porque hay declaraciones periodísticas, porque hay montones de testimonios, yo no creo que (Alfredo) Fanchiotti (condenado a cadena perpetua en 2006 por los asesinatos de Darío y Maxi) haya sido un loquito que actuó él con sus 2 o 3 u 8 ayudantes,, pero esa es una opinión, una inferencia de lo que yo pienso, pero yo no puedo determinar si eso fue así o no, lo que yo sí digo es que el operativo era desmedido, que actuó la Prefectura, que hubo muchos heridos, yo cité el caso de un empleado municipal que fue herido en la puerta de la Municipalidad de la Avenida Pavón, no participaba de ningún tipo de manifestación y fue herido de bala, ya prestó testimonio en su momento. No me cabe la menor duda de que no fueron solamente los tiros de Fanchiotti y (Alejandro) Acosta (también condenado a perpetua). La represión llegó hasta prácticamente los límites de Avellaneda, hubo represión prácticamente en la Estación de Gerli, que está a 25 cuadras, y en la Plaza Alsina de Avellaneda a 6, 7 cuadras del Puente, quiere decir que la represión fue muy grande, no fue solamente acotada a un loquito que se fue de mambo y pegó 4 tiros. A mí me contaban vecinos que pasaban móviles policiales y a donde veían 3 personas paradas en la vereda les tiraban desde los móviles con balas de goma. Las informaciones que nos venían llegando eran esas. Unas personas que están a 25 cuadras, aunque hayan participado de la movilización, se están yendo a la casa, no tienen por qué ni reprimirlas, correrlas, ni meterlas presas, ni nada. Y en ese momento se dio esa situación”.

Responsabilidades

Respecto a su declaración testimonial, Fernández y Mayán agregó: “me preguntaron si hubo reuniones previas en las que participaron las autoridades municipales y reuniones posteriores. Yo les dije que yo no participé, y supongo que en su momento el intendente, que también va a prestar su testimonio, podrá brindar algunas otras informaciones más oficiales, porque supongo que alguno se habrá comunicado con él, y nada más. Después me preguntaron si la municipalidad le había prestado edificios para hacer asambleas previas a ese día a organizaciones; dije que sí, que era habitual que nosotros prestáramos a los partidos políticos, a los movimientos, a las organizaciones sociales, si necesitaban algún edificio municipal para hacer algún tipo de evento. Me preguntaron si desde la Municipalidad teníamos contacto con los movimientos piqueteros, les dije que recordaran que en ese momento cortaban 3 días el Puente Pueyrredón y los otros días venían a la municipalidad a ver qué podíamos hacer o ayudar, obviamente nosotros nos caracterizábamos por ser muy amplios y atender a todo el mundo, y tratar de en el medio de esa crisis que estábamos viviendo dar alguna solución, ayuda o paliativo a las necesidades de los vecinos”.
El ex secretario de Gobierno afirmó además que los funcionarios políticos deben hacerse cargo de lo que hacen sus subordinados, como en este caso de las fuerzas de seguridad: “los funcionarios políticos tienen que estar al mando, poner la cara, decir lo que pasó, cómo actuaron en su momento y hacerse cargo de las actuaciones que tuvieron, eso por lo menos es lo que pienso yo y cómo actuaría yo en determinado momento. Si tengo responsabilidad, asumirla, y si no la tengo desligar la responsabilidad porque pasó esto y esto. Pero no me cabe la menor duda de que tendrán que declarar y no hacerse los tontos en un caso así. Pero no solo en este caso, sino que esto es válido para cualquier actuación. Los que somos funcionarios en cualquier escala que nos toca actuar tenemos que ser responsables de los que actos que día a día ocurren y hacemos, por acción o por omisión también”.

Mano dura y consecuencias 

Al ser consultado acerca de si estos avances en la causa por las responsabilidades políticas puede estar impulsado por internas partidarias, Fernández y Mayán expresó: “yo deslindo totalmente una cosa de la otra, políticamente cada uno piensa como piensa, hace lo que hace y es responsable de lo que hizo, dice, y de lo que va a hacer, eso no tiene nada que ver. Yo sé por ejemplo que una de las personas que fue también testigo presencial, que es un empleado municipal, está en el radicalismo. Un muchacho que en ese momento era director de la Municipal y fue uno que creo que cuando se subió a Darío a la camioneta para trasladarlo al Fiorito y lo corrió la policía, él increpó a la policía diciéndole: ‘¿qué querés que se muera en este momento?’, el tipo era del partido radical, lejos de todo el movimiento piquetero, y sé que también fue a declarar en su momento todas estas cosas. Es decir que la pertenencia política y lo que se piensa y se hace es una discusión que corre por otro carril”.
De todos modos, Fernández y Mayán señaló: “primero hay una responsabilidad política general que es la impronta ideológica que vos le estás dando a una gestión en su momento, yo no concuerdo para nada con las declaraciones que hacía (Carlos) Ruckauf en su momento... que la situación se solucionaba metiendo bala o con mano dura; indudablemente si vos pensás así la consecuencia lógica es que ocurran hechos como estos. Esa es una responsabilidad política, difícil de probar. Después tenés responsabilidad de la gente que en ese momento tenía injerencia directa con la parte de seguridad o sobre la actuación de la policía y las otras fuerzas, esos son los que tienen que responder si actuaron bien, mal, si había orden o no. Y la justicia será la que tenga que probar si lo que dicen es cierto o no. Obviamente yo creo que es de buena leche todos los que fuimos o vivenciamos ese momento podamos aportar lo que sabemos, sea importante o no. Todos los que vivimos esos momentos tenemos algo que aportar por lo menos desde la vivencia de lo que sentimos en ese momento”.
En este sentido, el ex secretario de Gobierno consideró que todos los políticos y funcionarios mencionados en la causa deberían ser llamados a declarar. En cuanto al actual jefe de gabinete y pre-candidato  a gobernador bonaerense y por entonces secretario de la Presidencia, Aníbal Fernández, expresó: “por lo menos de lo que me consta a mí, no creo que él sea justamente el mayor responsable político, yo me quedo más con las declaraciones de (Alfredo) Atanasof previamente llamando a que iba a haber mano dura, pero desconozco… en ese momento creo que (Luis) Genoud era el secretario de Seguridad de la provincia… nosotros en realidad no teníamos contacto directamente con las autoridades provinciales”.

Es de esperar que muchas de estas responsabilidades políticas queden aún más claras a partir de las declaraciones de otros funcionarios de Avellaneda de aquel momento como el por entonces director de Seguridad, Eduardo Villalba, y el ex intendente Oscar Laborde, que serán citados en los próximos días. La nueva audiencia de esta causa será este lunes 13 de julio, a las 10, en los Tribunales de Comodoro Py.

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