1 ago. 2015

Imágenes religiosas en escuelas
públicas porteñas.
(Por La Retaguardia) La Retaguardia dialogó con Julieta Arosteguy, una mamá que pidió que se retiraran las imágenes religiosas colocadas en el colegio público al que asistía su hija. Desde su ateísmo, propone un debate acerca de la imposición de estas imágenes en espacios públicos de la Ciudad de Buenos Aires, e impulsa una movida colectiva para el día de las elecciones.

“Soy una mamá que tiene una niña en una escuela pública de la ciudad de Buenos Aires, soy atea, una persona que no cree en Dios, y además soy muy crítica de las religiones en general y más de la religión católica. Básicamente a partir de esta inquietud y de encontrar algunas imágenes religiosas en el colegio de mi hija empecé a pedir que las saquen”, así se definió Julieta Arosteguy al inició de la charla con La Retaguardia.
Hasta el momento, las reacciones recibidas ante este pedido fueron de bastante resistencia: “la primera directora del jardín al que mi hija iba se ofendió mucho cuando le hice este planteo; este año mi hija empezó la primaria y hay una virgen muy grande en la entrada, cuando le pregunté a la vicedirectora cómo tenía que hacer yo para pedir que se saque formalmente se sintió muy agredida en sus creencias personales. No entiende que el planteo mío por lo menos no va hacia sus creencias personales sino que lo que estoy planteando es la necesidad de que una escuela pública a la que vamos personas que tenemos muchas creencias diferentes sea un lugar neutral, abierto e igualmente respetuoso de todas las creencias”, expresó Arosteguy.
“El tema es que la educación laica tiene una tradición muy fuerte en Argentina –continuó– y me parece que más allá de las religiones que cada persona profese hay un acuerdo básico respecto a cuál es el lugar que la religión debe tener en la escuela, este acuerdo se está poniendo en duda ahora a partir de que tenemos un Papa argentino básicamente, que ha sido la oportunidad de que los sectores religiosos empiecen a ganar terreno en la educación pública y la gente no resista ese avance. Tengo amigos que son católicos y cuando hablo de esto con ellos en general están de acuerdo con la necesidad de mantener una tradición laicista en lo que es educación pública”.
Entre las imágenes o símbolos religiosos a los que Arosteguy también hizo referencia se encuentran los árboles de Navidad y los huevos de Pascua. Al respecto, expresó: “nosotros lo tenemos muy incorporado porque lo venden por todas partes, aparece en los shoppings, las plazas, en la tele, y dejamos de ver de alguna manera a este árbol de Navidad como un símbolo de un celebración católica. En la casa de mis padres se celebra Navidad, en la casa de la gran mayoría de la gente que conozco también, cuando yo tuve una niña decidí que yo no iba a celebrar Navidad en mi casa, en mi casa no hay árbol de Navidad, mi niña lo arma en la casa del padre, de los abuelos. Cenamos el 24 con la familia pero yo no lo celebro, y tiene que ver, por lo menos para mí, con la necesidad de empezar a visibilizar estos elementos de nuestra cultura que naturalizamos y aceptamos como dados y los vaciamos del sentido originario, pero sin embargo tienen ese sentido cuando empezamos a escarbar un poquito más profundo, hay familias de otras religiones que no celebran la Navidad porque no forma parte de su tradición, pero ellos forman parte de nuestra cultura, entonces saludarlos por la Navidad asumiendo que ellos la celebran, es además de alguna manera imponerles una cultura, y cuando empezamos a darnos cuenta de que en realidad no es simplemente una cuestión cultural sino que tiene otro tipo de contenido, ahí vemos que es una imposición religiosa vedada, como el huevito de Pascua que es muy inofensivo, es chocolate y es muy bienvenido, a mí me lo mandaron este año de la escuela y es una forma de meter la Pascua en mi casa. Si yo elijo no celebrar la Pascua como una decisión consciente que tiene que ver con mis creencias religiosas entonces la escuela me está imponiendo el huevito; si a mí me da lo mismo entonces no es una imposición. Uno empieza a ver y a describir ese carácter religioso cuando te ponés en el punto de vista de alguien que sí tiene una postura religiosa más fuerte y más contraria a este contenido culturalmente aceptado”.
A comienzos de 2014, Arosteguy inició un expediente en la Defensoría del Pueblo de la Ciudad para solicitar que sacaran un arbolito de Navidad: “la Ciudad de Buenos Aires, a diferencia de otros distritos,  tiene en su Constitución un artículo que garantiza el carácter laico de la educación estatal. Como yo consideraba que la celebración de la Navidad en su momento y luego la presencia de imágenes religiosas atentan contra el carácter laico de la escuela pedí que estas imágenes se sacaran, como no he tenido éxito en las instancias administrativas, primero en la escuela y después en la Dirección General de Escuelas, apelé al defensor del Pueblo de la Ciudad. Ese expediente está en trámite y lo que me sugirieron desde la Defensoría es que si hay otras personas que están interesadas en el tema y quieren apoyar este pedido que se sumen y sean parte del expediente. Ante esto lo que estoy haciendo es convocar a la gente que está de acuerdo conmigo, primero, en que las imágenes religiosas atentan contra la educación laica y, segundo, que la educación laica es fundamental para asegurar a todas las personas, incluso los niños, el derecho a poder elegir libremente su religión”.
“Le damos mucho poder a la iglesia por la decisión que toman nuestros padres por nosotros (en relación al bautismo) y no somos conscientes de lo que eso implica política y económicamente. Yo empecé la escuela el primer año democrático, y había una consciencia de la necesidad de preservar ciertos espacios, yo me crié sabiendo que la escuela pública era laica, ahora se ha perdido esa conciencia y esa necesidad de mantener ciertos espacios alejados de la iglesia católica que lamentablemente en Argentina tiene una tradición muy complicada políticamente, en materia de derechos sexuales y reproductivos, tiene una postura muy discriminatoria frente a ciertos grupos sociales, entonces yo la verdad lo prefiero lejos mío", agregó Arosteguy.
Para apoyar esta iniciativa se puede enviar por mail a [email protected], fotos de las imágenes religiosas que se encuentren en escuelas porteñas: “aprovechando las elecciones que la gente va a las escuelas a votar y se van a topar con las imágenes que existen, pueden mandar una foto por mail diciéndome en qué escuela estaba esa imagen”, explicó Arosteguy, quien además inició una petición en el sitio change.org., para juntar firmas en apoyo a esta iniciativa, por cada firma que se sume la Defensoría del Pueblo recibirá un mail que debe incorporar al expediente.


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