21 ago. 2015

(Por RNMA) Alejandro Ezequiel Centurión, vecino de Lomas del Mirador, La Matanza, tiene 21 años y el 29 de junio pasado se dirigía hacia algún hospital del Conurbano cercano a la General Paz en la zona oeste. Le avisó a su familia que iba a buscar un certificado médico para poder llevar a la fábrica donde trabajaba porque venía sintiéndose mal hacía algunos días. Es un chico 1,75 metros, tez trigueña, cabello oscuro, ojos marrones, usa unos lentes fotocromáticos y es delgado. Hasta el día de hoy, a casi dos meses de ese momento, la familia no tuvo noticias de su paradero y emprendió una búsqueda que está a cargo de la fiscal Sogio de la UFI Nº6 de San Justo. También son acompañados por la APDH de La Matanza. Para aportar información: 15 3442 9257. En comunicación con Enredando Las Mañanas, el programa de la Red Nacional de Medios Alternativos, Mirta Torales, mamá del joven desaparecido, mostró su tristeza y desesperación.

Torales comenzó su relato: “Los conocidos y amigos y la tía que siempre está al tanto de él sabían que iba al médico. Él les dijo que se sentía mal, que le dolía el estómago”. La mujer mostró la desesperación intrínseca de alguien con un familiar desaparecido y explicó el decaimiento de sus expectativas: “Yo soy de Paraguay y me vine porque no aparecía. Pensaba que a mi hijo lo iba a encontrar en un hospital internado con un suero o con una operación, pero hasta ahora no tenemos nada; nadie vio nada”. Mirta señaló con énfasis su sorpresa por la falta de testigos, nadie puede decir a ciencia cierta dónde estuvo su hijo. Sólo se cruzó, un poco después de mediodía, con un compañero de trabajo que “le recomendó que fuera a hacerse ver así presentaba un certificado de que estuvo enfermo pero, según el patrón, sólo pidió permiso para salir temprano”.

La búsqueda

Mirta relató el accionar de la fiscal Sogio y su equipo que “rastrillaron la casa con los perros y preguntaron a los vecinos”. Alejandro fue buscado por su familia, especialmente por su tía y su mamá, en una decena de hospitales, pues no saben a ciencia cierta a dónde se fue a hacer atender: “el 30 de junio fuimos al Balestrini, al Piñeyro, al Santojanni y así andamos todos los días hasta hoy”. Mirta ratificó que por el momento no maneja ninguna hipótesis en la que pueda involucrar un crimen, pues no encuentra una explicación para una situación de esas características ni sabe cómo pudo haberse desarrollado. Sin embargo, se lamentó: “ya no sé qué pensar”. La mujer comentó un dato llamativo: Alejandro no se llevó documentos ni la tarjeta SUBE, también dejó sus ahorros guardados. Alejandro trabajaba en una fábrica de jeans y uno de sus compañeros lo cruzó la tarde de la desaparición.
Los integrantes de Familiares y Amigos, a cargo de la mañana del jueves pasado del Enredando, le enviaron un abrazo conmocionado durante la comunicación e hicieron hincapié en que se mantuviera positiva y no cesara en la búsqueda: “Sabemos que son momentos desesperantes, se cruzan muchas situaciones y sólo querés saber que tu hijo esté bien. Nosotros queremos solidarizarnos, que no te sientas sola”. Señalaron la importancia de “mantener la cabeza en frío” para poder estar al tanto del desarrollo de la búsqueda y la investigación. “No bajes los brazos, va a aparecer, lo vamos a encontrar”, la esperanzaron. Luego expresaron su indignación por “la desidia del Estado” y que “no hay un dispositivo después de todo lo que pasamos como pueblo para poder accionar más rápidamente con la búsqueda de los pibes que desaparecen”. Por último, los Familiares y amigos de Luciano se pusieron a disposición: “es necesario moverse rápidamente, desde aquí nuestra colaboración y nuestra posibilidad de difundir para poder resolver el paradero de Alejandro lo más rápido posible”. Saben bien de qué hablan.

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