26 ago. 2015

La marcha con presencia de la izquierda
y sectores kirchneristas.
(Foto: Prensa FOL)
(Por La Retaguardia) Un club de Soldati fue, hace 10 años, la sede de una reunión que hoy podría sonar increíble: los vecinos de Lugano I y II, los de la Villa 20, los que se reunían para conseguir el ansiado hospital público para la zona, entre otros, estaban allí peleando, juntos, por arrancarle al Estado sus demandas; no importaba la pertenencia a diferentes clases sociales. Para esa época escribimos esta nota. 10 años después de la sanción de la Ley 1770, que daba cuenta de la urbanización de la Villa, todo sigue igual, o peor, porque también se cumplió 1 año del desalojo de la Villa Papa Francisco; y algunos de aquellos vecinos que estaban juntos hoy están enfrentados. En el programa Otras Voces, Otras Propuestas, Luis Angió y Ernestina Arias dialogaron con Charly, integrante del Frente de Organizaciones en Lucha (FOL).

"Hoy (por ayer martes) estuvimos movilizándonos unos dos mil compañeros, compañeros que fueron delegados o vecinos de lo que fue la toma del barrio Papa Francisco y también delegados de las distintas manzanas y vecinos de la Villa 20 de hace muchos años. Acompañados por un conjunto de organización, desde sectores de la izquierda, del kirchnerismo y también el cura del barrio. La realidad es que en esta movilización coincidieron dos ejes de reclamo: por un lado, el aniversario del desalojo del barrio Papa Francisco, en el que se ponía como objeción, en su momento, y como una de las razones para el desalojo la cuestión de que la gente estaba tomando el predio y por eso no se urbanizaba la villa (hoy la gente no está hace más de 1 año y la villa sigue estando como villa y no se ha urbanizado nada. Por otro lado, en agosto se cumplen 10 años de la sanción de ley de urbanización de la Villa 20. El mismo día se sancionaron tres leyes: la Ley 1.770 (la de urbanización), sobre la construcción del hospital y otra sobre el polo farmacéutico. De esas tres leyes, la única que avanzó hasta ahora es la de los negocios privados, la del polo farmacéutico. En el hospital han hecho una salita grande, no un hospital. La Comuna 8 es la única comuna de la ciudad que no tiene un hospital. La movilización fue masiva. El Gobierno de la Ciudad sigue sin dar ningún tipo de respuesta. La jueza Elena Liberatori —el monje negro del macrismo en las villas y uno de los operadores que va frenando y reprimiendo y coartando a los vecinos y cuerpo de delegados que no se corrompen— directamente se negó a atendernos. Nosotros igual logramos que, por lo menos, nos recibiera el petitorio. Esa es la realidad y la lucha que estamos llevando con los distintos compañeros y compañeras del barrio", comenzó contando el integrante del FOL.

—OVOP: Hoy los recibieron, pero no hubo ningún tipo de respuesta afirmativa a la propuesta de los vecinos.

—CH: Claro. Nosotros estamos exigiendo que Liberatori tiene 30 millones de pesos bajo su patrocinio que está destinado para el saneamiento del barrio. Está judicializado el terreno para que se eso se sanee y pueda comenzarse con la urbanización. Eso no lo hacen porque no existe la voluntad política, pero sabemos que es parte del presupuesto con el que ella cuenta. Exigimos también la mejora transitoria de los servicios en el barrio, que, obviamente, están colapsados, como en cualquier villa de la Capital, cosa que tampoco se hace. Y tampoco abre, como bien dice la ley, la participación de los vecinos a la discusión y al seguimiento de cómo se debe avanzar en la urbanización. La Ley 1.770 comprende —porque fue también producto de la lucha de muchísimos años del movimiento villero de la zona— que los vecinos puedan opinar, decidir e ir controlando a las mismas autoridades sobre cómo van urbanizando el barrio. Esto no sucede, por ende, hace 10 años que nadie mueve ni siquiera un ladrillo para que eso pase.

—OVOP: Los vecinos han llevado una propuesta de urbanización que la trabajaron con un talle libre de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU).

—CH: En el medio del conflicto del barrio Papa Francisco, se han estudiado dos cuestiones: una era la posibilidad de hacer un saneamiento mucho más efectivo y mucho más económico para la ciudad, en el que no se tiene que hacer el traslado de la tierra. Esto lo trabajamos con la Facultad de Ciencias Naturales y la de Ciencias Exactas, haciendo un estudio con compañeros que son de primerísima nivel en la materia. Y, al mismo tiempo, con los compañeros de la FADU, del Taller Libre de Proyecto Social,  con arquitectos de muchísimo prestigio, como Beatriz Pedro, se le elaboró un proyecto de urbanización consensuado y discutido con los vecinos. A esto se le dio forma de ley. Fue presentado por varios compañeros que con legisladores, que están en la Comisión de la Vivienda, como Marcelo Ramal, Pablo Bergel, Gustavo Vera, y eso nunca avanzó. El PRO lo único que hace es frenar y presentar proyecto alternativos para que eso no avance.

—OVOP: ¿Por quién está ocupado hoy el predio de lo que fue el barrio Papa Francisco? ¿Qué está pasando a un año del desalojo?

—CH: Hoy no hay nada. Hay un terreno baldío con un muro que cerca el perímetro del predio. Ese muro fue construido con un presupuesto totalmente corrupto, elevado, porque nadie puede gastar esa cantidad de plata —gastaron casi un cuarto de lo que se podría gastar en urbanizar—; fue hecho por una de las cooperativas del padre de quien es uno de los primeros candidatos de legislador del PRO —Máximo Sahonero—, un histórico puntero de la Villa 20 y un tipo que tiene varios hechos corrupción encima. La cooperativa de Sahonero es la maneja todo ese tiempo de negocios turbios; de hecho, el hijo es el presidente de la Juventud PRO. Nosotros decíamos que más que construir un cerco, lo que había que construir para la gente eran viviendas.

—OVOP: Fue todo infructuoso en el sentido de haberlo sacado de ese lugar y no haberle dado a ese espacio, primero, una utilidad y, segundo, mejorar la calidad de vida de los vecinos.

—CH: Exacto. Fue solamente usar el argumento del saneamiento para sacar a los vecinos, liberar la zona para que se metan sectores narcos y mafiosos para ir agrediendo a los vecinos de la villa y también cortar los lazos de solidaridad con el resto del barrio, el resto de la comuna. Fue todo parte de una operación mediática que se montó. Y que se montó también con estas acciones de que no podía haber un desalojo directo la fuerza represiva, entonces, se hacía un desalojo paraestatal o se buscaban razones paraestatales para que después a los vecinos los tengan que desalojar. Aparte de eso, la Ley 1.770 —que, en última instancia, la gente está tomando ese predio porque no tiene dónde vivir, y ese predio está destinado desde hace más de diez años para la urbanización— brilla siempre su ausencia.

—OVOP: Lo del saneamiento lo decís porque en ese lugar había coches, hierro, óxido; estaba contaminada la tierra.

—CH: Claro. Era un viejo cementerio de autos de la ciudad que se utilizaba como depósito de autos robados o accidentados y que, obviamente, con el paso de los años, sin ningún tratamiento de los autos que se llevaban al lugar —ni por parte de Nación ni por parte de Ciudad, porque en un momento dependían de la Policía Federal también— fue contaminando las napas de agua y el territorio de la zona.

—OVOP: ¿Cómo ven las perspectivas? ¿Cómo se organizan en torno a lo que significó la marcha de hoy y al hecho del período electoral, en el que el PRO avanza cada vez más, por lo menos, en las encuestas?

—CH: Yo creo que el ensañamiento y el nivel de la represión y el nivel de judicialización—nosotros tenemos más de cinco compañeros procesados; la Villa 20 de Lugano está pegada al Parque Indoamericano, donde ya tuvimos tres muertos; tuvimos también muertos en el barrio Papa Francisco— tiene que ver, justamente, por la organización que estamos llevando en la zona. De hecho, al finalizar la marcha, nos hemos juntados delegados y organizaciones, y vamos a estar inaugurando, de alguna manera, la mesa por la urbanización de la Villa 20. Ya es un acuerdo. Hemos podido cuestionar a distintos sectores políticos, a distintos sectores sociales, a distintas instituciones. El PRO no nos perdona haber podido organizar esa toma con un cuerpo de delegados democrático, con un proyecto, con una propuesta concreta. Es una experiencia acumulada de años que venimos luchando por la vivienda en la Comuna 8. La perspectiva de que el PRO siga siendo Gobierno para nosotros es muy complicado, porque somos uno de los ejes de conflicto que quiere doblegar. Lo interesante de todo este proceso es la cantidad. Hoy nos sorprendíamos haber podido movilizar a dos mil compañeros en muy poco tiempo. Imagínense que a los vecinos desalojados es muy difícil comunicarles directamente la propuesta, no es algo sencillo. Que hayan venido todos los colores político, para nosotros tiene que ver con el espíritu y la acumulación de todos estos años. Eso es algo que al PRO le duele, le molesta y que quiere doblegarnos. Más allá de que entendemos que las circunstancias son muy difíciles y que la correlación de fuerzas para nosotros es bastante complicado, creo que es algo sobre lo que nosotros estamos seguro que vamos a seguir construyendo y seguir trabajando en perspectiva.

Así están las cosas 10 años después. El Estado inclumple la ley que el mismo Estado sancionó. Como si tuviera doble personalidad.

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