15 ago. 2015

Luján volvió a cambiar su postal.
(Foto: David Fernández)
(Por La Retaguardia) Tal como ocurrió hace menos de un año, la localidad bonaerense, al igual que otras de las provincia como Salto, Lobos, San Antonio de Areco o Quilmes, sufrió nuevamente las consecuencias de las fuertes lluvias y sobre todo de la falta de obras e inversión para evitar esta nueva tragedia. Leonardo Moreno, integrante del Frente Universitario de Luján Río Bravo y vecino del barrio Padre Varela, relató a La Retaguardia cómo vive con las patas en el agua dando una mano a sus vecinos. En tanto, la ingeniera María Eva Koutsovitis se refirió, en diálogo con Enredando las Mañanas, a las causas de las inundaciones.

Decisión política
“Lo que está sucediendo o las imágenes que estamos observando de Luján no son novedosas, hace pocos meses teníamos imágenes similares en esa ciudad. Fue una tormenta importante, los medios dicen que es la más importante de los últimos 30 años, pero esta foto no sorprende. La problemática de la cuenca del Luján no ha sido abordada correctamente. En este caso, nosotros tenemos una cuenca que en su parte alta era fundamentalmente rural, funcionaba como un reservorio o retén natural, pero en estos últimos 10 años su sojización determinó que esas tierras fueran altamente productivas entonces los productores agropecuarios para poder retirar rápidamente el agua de lluvia construyeron canales clandestinos que ni la Dirección Provincial de Hidráulica, ni organismos competentes controlaron. Esto hizo que el agua llegara más rápido al cauce medio, donde está la ciudad de Luján; a lo que debe sumarse la presión que ejerce en las cuencas media y baja el mercado inmobiliario para desarrollar proyectos suntuosos en la llanura de inundación y en la zona de humedales. Esto genera un estrangulamiento del cauce que sumado al agua de la cuenca alta, que ahora llega mucho más rápido, conforman esta foto que uno observa”, explicó la ingeniera María Eva Koutsovitis, coordinadora de la Cátedra Libre de Ingeniería Comunitaria de la Universidad de Buenos Aires y prosecretaria del Departamento de Hidráulica, también de la UBA.
En diálogo con Enredando las mañanas, el programa de la Red Nacional de Medios Alternativos, la ingeniera señaló que se debe trabajar a nivel de cuenca hídrica: “la unidad territorial para abordar este tipo de problemática siempre es la cuenca hídrica; desde ya abordar el problema de las inundaciones tiene un montón de aristas, entre ellas justamente ver cuál es el destino que le damos a los suelos, ver las políticas urbanísticas o territoriales que desarrollamos”.
“Es correcto que una de las causas –continuó Koutsovitis– por las que sucede esto es la ocupación de la llanura de inundación y la zona de humedales en la cuenca media y en la baja, esto provoca taponamientos y anegamientos que dificultan la descarga del curso principal. Por otro lado, esta foto es una foto que ya hemos visto y que quienes viven en Luján la ven una vez al año; la frecuencia con que se inundan, sobre todo los barrios más carenciados, donde viven las personas con menos recursos, es una situación repetida. Todavía hoy no tenemos un plan de contingencia, la gente que vive en la cuenca del Luján no sabe cómo manejarse frente a un evento extremo de esta magnitud. Ves entonces gente que de pronto continúa en su casa, que no sabe a dónde recurrir, no hay programados centros de evacuación, esto no es una imagen que nos toma por sorpresa. Tampoco tenemos un sistema de alerta para poder anticipar y tomar entonces planificadamente determinadas medidas. Esto realmente no necesita de fuertes inversiones, de grandes préstamos, es decisión política y poner en agenda este tema”.

Las patas en el agua

Leonardo Moreno integra el Frente Universitario de Luján (FUL) Río Bravo, que forma parte del Movimiento por la Unidad Latinoamericana y el Cambio Social (MULCS). Vive en el barrio Padre Varela de Luján. Dialogó con La Retaguardia, según describió, con las patas un poco mojadas y mientras repartía víveres a vecinos que estaban a unas cuadras de su casa, con el agua todavía en las calles. Su barrio se inundó, su casa no, está a sólo a 4 cuadras del agua: “nosotros estamos en un barrio que justo está cruzado por el Arroyo Gutiérrez y el Río Luján, entonces viene el agua desde 2 lados, del desborde del arroyo y del río. Los que están más cerca del arroyo y del río a algunos les ha entrado metro y medio, 2 metros en la casa, y a otros les ha llegado poco”.
Como integrante del FUL, Moreno estuvo en la Universidad Nacional de Luján que funcionó como centro de evacuados: “el gran conflicto que se dio es que había 100 vecinos y ayer (por el martes 11 de agosto) se puso dura la cosa, fea, porque la Universidad en conjunto con la Municipalidad quisieron trasladarlos por segunda o tercera vez, los están pasando de centro de evacuados a centro de evacuados, querían ya dejar la Universidad ‘limpia de inundados’ y llevarlos a otro lado, a una escuela que no tiene las condiciones de infraestructura mínimas. Resistimos eso, trabajando de conjunto con todos los compañeros inundados”.
Moreno también colaboró en su barrio: “dando una mano, acá uno va conociendo cada vez más gente y nos vamos dando una manito, organizándonos y viendo que no es solo dar la solidaridad ahora, sino que esto va a seguir porque queremos que el agua no vuelva a pasar. (Exigimos) que la especulación inmobiliaria no nos lleve a los vecinos a tener que vivir donde podamos, cerca del río, algunos compraron el terreno para hacerse la casa, estamos muchos viviendo cerca del río porque no queda otra, porque la especulación inmobiliaria ha hecho que Luján tenga una porción muy pequeña para poder tener nuestras tierras. Las tierras son carísimas, el alquiler es carísimo, los sojeros se quedaron con casi todo, countries, club de golf, no queda otra que estar ocupando de distintas maneras lugares muy cercanos al río, que diría que es parte del río, porque en estos días estuvimos viendo cómo el río pasaba dentro de las casas”.
Respecto a los motivos de la inundación, Leonardo Moreno reflexionó: “tenemos algo que es real que es que está lloviendo como loco, seguramente tiene que ver con el cambio climático, el tema es que también hay responsables de este cambio climático, que es una consecuencia de un sistema capitalista depredador, petróleo dependiente, que está destruyendo nuestra atmósfera y desde ahí mediante distintos mecanismos como la tala indiscriminada de árboles termina generando que el ciclo del agua se haya vuelto loco y haya momentos con caudales de agua nunca vistos. Una de las soluciones que elaboró Daniel Scioli con el gobierno nacional y el municipal fue deforestar los bordes del Río Luján en Luján y también en el partido de Pilar, para que el agua corra más rápido para el Río Paraná, pero mientras necesitamos que el agua esté en los árboles, ellos plantean desforestar más para que el agua corra más rápido. Otra causa de la inundación tiene que ver con el angostamiento del río. El río tiene un lecho que es donde nosotros vemos siempre el agua, el cauce menor, pero tiene un cauce mayor que es el que se comieron, le fueron comiendo el espacio público que eran los humedales que nos protegían de cierta manera de las inundaciones; espacios que son conocidos como bajos o como el base de la inundación, que siempre que se desbordaba el río el agua iba ahí, hoy no los tenemos más porque los fueron comiendo por distintos emprendimientos inmobiliarios y eso genera un tapón artificial”.

La cuenca del Salado

En la chala con Enredando las mañanas se le consultó a María Eva Koutsovitis sobre la situación en la Cuenca del Río Salado y su semejanza o no con el Luján.
Al respecto, la ingeniera explicó: “hace varios años se llevó a cabo un proyecto integral para el estudio de la cuenca del Salado y se realizó un conjunto de obras, que comenzó a ejecutarse hace 10 años y no se completó, pero uno de los problemas que tenía esta cuenca es que la escasa pendiente que tiene la provincia de Buenos Aires dificulta mucho el escurrimiento de las aguas. La síntesis del proyecto pensado para las inundaciones de la cuenca del Salado era poder retener agua en algunos lugares mediante lagunas, y luego mediante canales poder drenarla; por supuesto que cuando aparecen los canales clandestinos de pronto el escurrimiento natural de las aguas se ve modificado y eso es lo que genera que determinadas zonas que no se inundaban producto de esta modificación en el escurrimiento superficial de las aguas comiencen a inundarse. Pero esa cuenca sí fue estudiada y además allí se hicieron importantes obras hace 10 años que estaban previstas en este plan maestro para la cuenca del Salado. Estas obras consistían en ejecutar en la cuenca alta reservorios o almacenamiento de agua para poder tenerla retenida y mediante canales conducir esos excesos de lluvia retirándolos más rápidamente de la cuenca. La provincia además tiene ondulaciones entonces el agua tiene que vencer esas pequeñas dunas para poder llegar a su destino final, esto hace que cuando llueve en esa cuenca el agua permanezca, tenga una alta permanencia porque el drenaje se ve muy dificultado. La idea de generar estos reservorios y mediante canales poder retirar más rápidamente el agua era la génesis de este proyecto que en principio era acertada. Algunas de esas obras no se terminaron pero por otro lado nuevamente volvemos a la construcción de canales clandestinos que nadie controla. Quien tiene que controlarlos es la Dirección Provincial de Hidráulica, y también autoridades y funcionarios. La falta de control nuevamente es responsable de este tipo de fotos”.

Consultas inconsultas

En cuanto a la cuenca del Río Luján, Koutsovitis contó que el año pasado la consultora privada Serman y Asociaciones presentó un proyecto que fue contratado por la Dirección Provincial de Hidráulica: “se podría haber convocado a los docentes de la Facultad de Ingeniería de la UBA o a los profesionales que trabajan en el Instituto Nacional del Agua que tienen bien estudiada la cuenca, pero decidieron contratar a una consultora privada que elaboró un proyecto para este río sin consensuarlo con ninguno de los actores sociales que están trabajando esta problemática. Yo fui a esa presentación porque trabajo con asambleas de inundados, fui a escuchar la propuesta de ese proyecto pero en general el Departamento de Hidráulica no es convocado hasta que pasan estas cosas, entonces ahí sí nos llaman y consultan. Pero el gobierno provincial, la Dirección de Hidráulica, en general no nos consultan, no trabajan articuladamente. Es una pena porque hay una cantidad de recursos valiosos que podrían ser utilizados”.
En este sentido, la ingeniera remarcó que muchas veces no se escucha justamente a quien hay que escuchar: “en el caso de la cuenca de Luján los funcionarios y las autoridades no escuchan a las organizaciones sociales, medioambientales, asambleas de inundados que realmente han estudiado mucho el tema, lo han pensado, han ido a la universidad, han buscado apoyo técnico, tienen propuestas alternativas y más allá de las idoneidades de quienes ocupan los cargos estratégicos también está el poder escuchar a quienes trabajan y a quienes también padecen permanentemente esta problemática, cosa que tampoco sucede”, agregó.

Cómo seguir

“Uno debe actuar sobre aquello que puede modificar”, expresó Koutsovitis a ELM. “Este tipo de eventos extremos se repiten cada vez con más frecuencia –continuó–. El régimen de precipitaciones estos últimos años ha cambiado por lo tanto la forma en que llueve ya no es la misma que la forma en que llovía 30 años atrás, por lo tanto nosotros tenemos que poder tomar medidas de adaptación y de mitigación frente a estos escenarios de cambio climático. Si nosotros seguimos sin desarrollar planes de contingencia, sin tener poderosos sistemas de alerta, sin desarrollar obras que estén consensuadas con todos los afectados, los diferentes actores sociales, esta imagen va a repetirse pero no solo en Luján, sino también en Capital, Lomas de Zamora, en otras cuencas”.
En cuanto a las medidas a tomar, la ingeniera especificó: “en primer lugar, hay que pensar de manera integrada la cuenca; en segundo lugar tener buenos sistemas de alerta; en tercero contar con planes de contingencia, hacer obras que no tengan impactos tan altos sobre los ecosistemas. Yo he escuchado como propuesta por ejemplo el dragado de la cuenca del Río Luján, y la realidad es que no tiene ningún sentido porque nuevamente el río va a buscar su estado de equilibrio, aquello que uno va a dragar luego el río con el transporte de los sedimentos va a terminar depositándolo hasta llegar a la misma situación original que es la que determina el equilibro de este curso. Por lo tanto, cuando uno piensa en un conjunto de obras tiene que pensar en obras estructurales, y fundamentalmente tiene que mirar qué es lo que sucede con los ecosistemas circundantes a esos cursos como son los humedales y las llanuras de inundación, ver qué es lo que sucede con la modificación en los usos del suelo y con controlar este tipo de acciones. Para resolver el problema en la Cuenca del Luján hay que recuperar los humedales, las llanuras de inundación, hay que ejecutar reservorios en la cuenca alta para poder retener el agua y es probable que en el curso medio tengamos que ejecutar algún aliviador para poder evacuar los caudales de crecidas y mantener más a salvo los centros urbanos que se encuentran localizados en estas zonas”.

Propuestas para solucionar la problemática de las inundaciones hay, profesionales y vecinos con conocimiento y ganas de ponerlas en práctica también. Por ahora, decisión política no. Mientras tanto, miles de personas vuelven a ver cómo el agua les lleva lo poco que tienen.

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