27 ago. 2015

(Por RNMA) En el marco del XII Encuentro Nacional de Medios Comunitarios, Alternativos y Populares, organizado por la RNMA, conocimos el caso de Pablo Obiña y Gonzalo Calderón, dos adolescentes de 16 años que fueron perseguidos y asesinados por la policía de Libertador General San Martín. Sibila Arébalo y Lía Álvarez, madres de los jóvenes, participaron del taller de Enredando las mañanas que se realizó durante el Encuentro, y luego Sibila formó parte de la mesa de cierre. En estos días se está desarrollando el juicio contra uno de los efectivos involucrados en el hecho. Las mentiras de la fuerza de seguridad, la lucha de las familias por saber la verdad y que el caso de difunda, la necesidad de obtener justicia para que estos crímenes no se repitan. El juicio culminará el lunes. Por la mañana podría dar testimonio un último testigo solicitado por la querella. Luego serán los alegatos y más tarde la lectura del veredicto. Viajarán especialmente Vanesa Orieta y Mónica Alegre, la hermana y la mamá de Luciano Arruga.

Faltaban pocos días para el comienzo del XII Encuentro Nacional de Medios Comunitarios, Alternativos y Populares organizado por la RNMA. Sonó el teléfono... 0388… Jujuy, nada extraño teniendo en cuenta que se acercaba la fecha de un nuevo encuentro, esta vez en esa provincia que recibió a integrantes de medios de todo el país con tanta calidez. Tampoco fue extraño que la voz del otro lado del teléfono fuera la de Amalia Ortega, esa mujer infatigable que corrió su vida desde Libertador General San Martín hasta Buenos Aires, cuando su hija Luz Gómez y su yerno Diego Romero fueron acusados de un asesinato luego de que apareciera en la escena del crimen una mochila de la hija de ambos que habían olvidado meses atrás en un remís… Amalia es de esas personas a las que, cuando la realidad le atrapa los dedos contra la puerta, no solo se sueltan, sino que no vuelven a su casa nunca más; se quedan en la calle, peleando por otros. Amalia estaba invitada a la mesa de cierre del Encuentro, que compartiría junto a Mónica Alegre. Sin embargo llamaba por otro tema; o no. Nos quería contar que necesitaba difundir un caso de gatillo fácil en el que fueron asesinados dos jóvenes de su pueblo. Que se acercaba el juicio. Que los familiares estaban muy solos. Como si hiciera falta pedir permiso para asistir a un Encuentro de la RNMA. Le dijimos que viniera, que allí estaríamos para escuchar, grabar, tomar nota y difundir. Así conocimos el caso de Pablo Obiña y Gonzalo Calderón, dos adolescentes de 16 años que fueron perseguidos y asesinados por la policía de Libertador General San Martín. Sibila Arébalo y Lía Álvarez, madres de los jóvenes, participaron del taller de Enredando las mañanas que se realizó durante el Encuentro, y luego Sibila de la Mesa de Cierre. En estos días se está desarrollando el juicio solo contra uno de los efectivos involucrados en el hecho.

Dos muertos, ¿una bala?

El taller de Enredando las mañanas del XII Encuentro Nacional consistió en la realización de una emisión en vivo del programa, que se transmite de lunes a viernes de 10 a 12, cada día desde distintas radios que conforman la Red Nacional de Medios Alternativos.
Entre los invitados de esta emisión especial, estuvieron Mónica Alegre, mamá de Luciano Arruga; Amalia Ortega; Julio Gutiérrez de CAPOMA (Centro de Acción Popular Olga Márquez de Aredez) y FM CAPOMA 91.5 de Libertador Gral. San Martín (Jujuy); Lucas, un hermano de la Comunidad Qom Potae Napocna Navogoh y de Radio Social 89.3, que viajó desde el acampe en Buenos Aires; Ofelia Wierma de Vecinos Autoconvocados del Barrio Islas Malvinas de Jujuy, entre otros. También asistieron Sibila Arébalo y Lía Álvarez, madres de Pablo Obiña y Gonzalo Calderón, quienes relataron lo sucedido con sus hijos en la localidad jujeña de Libertador General San Martín, en 2013.
En la madrugada del 3 de noviembre de ese año, Pablo y Calderón, de 16 años, iban en una moto cuando comenzaron a ser perseguidos por la policía. “Supuestamente ellos llegaron hasta el camping y desde ahí los empezaron a perseguir, los siguieron por toda la ruta y continuaron hasta que los ejecutaron. Fuimos a la pericia y el policía dijo que fue un solo disparo que pegó entre los dos, pero no es así. Pablo murió en el acto y mi hijo estuvo durante una semana en terapia intensiva, después falleció”, contó Álvarez. (Ver croquis debajo).
“Mi hijo estaba yendo a la escuela, Gonzalo también, 4º año, Pablo en 2º –continuó Arébalo–, salían como cualquier joven a bailar, en motocicleta. Se juntaban con los amigos en la plaza o en el boliche de Ledesma. Salieron con Gonzalo y no volvieron esa noche, realmente no sabemos la verdad, nosotros sinceramente queremos la verdad, que se sepa lo que les hicieron, y que se haga justicia, pedimos justicia por los dos. Es una injusticia, y los mataron como a perros. El asesino directamente fue a cazarlos. Pablo había cumplido recién 16 años y fue que le regalaron la moto, no tenía la costumbre de salir en moto, les armaron una causa también de robo esa noche, y mi hijo no tenía antecedentes de robo, ningún antecedente. Y ahora les armaron esa causa de robo de un celular, que todavía no se ha comprobado. Y ahora salimos a pedir justicia por los dos. Queremos que se sepa la verdad, qué hicieron con los chicos, quizás fueron torturados, golpeados y ahora un poco está saliendo a la luz y parece que fueron dos proyectiles, no solo uno como decían ellos. Queremos justicia con los dos porque ya no aguantamos con este dolor. No aguantamos porque es un dolor inmenso que sigue ahí y no va a terminar más. Así que nos juntamos las dos y vamos a buscar ayuda, lo que sea para poder lograr que se haga justicia, porque hay un encubrimiento muy grande allá, las familias nos sentimos solas, no podemos lograr que se sepa la verdad”.
Los policías involucrados en la persecución y asesinato de los adolescentes afirmaron que habían robado un celular en Calilegua, localidad en la que -según aclaró Arébalo- los jóvenes no estuvieron.
Las familias armaron un volante con la descripción de lo sucedido y un croquis, elaborado por Fabián, el papá de Gonzalo, en el que se explica cómo ocurrieron los asesinatos.
“Esto demuestra cómo la policía trata de justificar un hecho claro de gatillo fácil, donde quieren justificar el asesinato de dos chicos con una sola bala. La bala que ultima la vida de Pablo el orificio de entrada es por el lado derecho y la salida del proyectil por el lado izquierdo, y la bala que ultima a Gonzalo entra por el lado izquierda y termina alojada en el lado derecho de la cabeza. Una es de arriba hacia abajo y la otra de abajo hacia arriba”, explicó Julio Gutiérrez, integrante de Capoma.
“Esto es como la historia del cazador mentiroso –continuó– que dice que pone el cuchillo en el piso y dispara al filo del cuchillo, la bala se parte en dos y mata a los dos leones que tenía al frente. Esto es lo mismo, decir que la bala rebota en el piso y en el rebote le pega también a Gonzalo. Esto marca que está claro que es un hecho de gatillo fácil, y está claro en la incongruencia que hay entre las declaraciones de unos y otros, porque los ángulos de disparo no le da a quien dice que dispara, ni de una manera, ni de otra, como ellos quieren hacerlo figurar. Ellos dicen que el disparo salió del vehículo de la policía haciendo la persecución a escasos 5, 10 metros de distancia entre uno y otro. Pero lo que ellos no saben explicar es cómo hizo para que la bala, que mata a los dos niños, gira por delante del patrullero en movimiento, da la vuelta, le pega a uno, rebota en el piso y le pega a otro. En una calle de escasos 10 metros de ancho tampoco les da, porque tendrían que haber disparado por sobre su compañero chofer para que coincida un poco con la versión, y tampoco coincide con el ángulo de disparo persiguiéndolos desde atrás. Ellos no saben cómo explicar todavía cómo se hizo ese disparo certero a través del vehículo en movimiento. La fiscalía aún sigue tratando de encubrir a estos asesinos con placa en mano”.

El juicio y la unión

En la semana anterior a la realización del Encuentro comenzó el juicio contra el suboficial Pablo Arrascaeta, solo 1 de los que 6 policías que estaban presentes al momento de los asesinatos. En relación al inicio de este proceso, Lía Arébalo expresó: “enfrentamos esta semana con mucho dolor, mucha angustia, porque hay mentiras y contradicciones entre ellos. Uno dice que fue una sola bala que mató a los dos, otros dijeron que fueron dos balas. En estos momentos nosotros sentimos mucha impotencia, mucha bronca porque sabemos que no es así, que los chicos fueron fusilados”.
El asesinato de Pablo y Gonzalo no es un hecho excepcional. Existen otros casos de violencia policial: “allá también hay madres que salen con casi el mismo tema, que la policía atropella a sus hijos, los tortura. Allá hay madres que quizás por miedo no quieren hablar y no hay que dejar que esto vuelva a pasar, que vuelva a haber otro Pablo, otro Gonzalo, que vuelva a pasar lo mismo”, afirmó Sibila Arébalo.
De esta emisión-taller de Enredando las mañanas, también participó Mónica Alegre, la mamá de Luciano Arruga, quien al ser consultada sobre qué es lo que las une, además de ser familiares de víctimas de la violencia policial, expresó: “a pesar de la distancia, nos une el dolor, la pérdida por un ser querido, la lucha, porque me di cuenta que el dolor se hace cada vez más grande, y de la única manera que podemos combatirlo es luchando, para que esto no vuelva pasar. Ya no podemos hacer nada por nuestros hijos, el tiempo es irreversible, sí podemos hacer para que esto sea un poco mejor y que los hijos, los otros hijos de las otras personas, puedan salir sin miedo, puedan salir a tomar una cerveza, puedan salir a andar en moto, puedan salir a cartonear, puedan olvidarse una mochila, y que no tengan miedo. Nos une la lucha y como dijo la gran Norita Cortiñas, y yo tomo sus palabras, las pido prestadas, mientras en cualquier parte de la Argentina y donde sea, haya un chico, un caso de gatillo fácil, yo voy a estar ahí siempre que pueda, que pueda disponer de mi tiempo, yo voy a estar ahí, porque ese chico también es parte mía. El dolor de estas madres es mi dolor. El dolor de Amalia también es el mío, como yo sé que Luciano es parte de todos ustedes. Nos une la lucha, el dolor y esa fuerza que tenemos por querer cambiar esto”.

Acompañamiento

Sibila Arébalo participó, además, de la Mesa de Cierre del XII Encuentro Nacional de Medios Comunitarios, Alternativos y Populares. En este marco, volvió a pedir justicia para que no haya otro Pablo y otro Gonzalo: “Soy de Ledesma, a mí hijo y al amigo en el camino interno privado de la empresa Ledesma los asesinaron, la policía los asesinó, los fusilaron. Entrando a ese camino hay una garita, hay un guardia que vio todo y no participa ahora en las declaraciones del juicio, es la única persona que estaba ahí de vigilancia, y nosotros queremos saber la verdad, qué fue lo que pasó esa noche en noviembre de 2013. Qué fue lo que les pasó a los chicos porque la forense, la doctora dice que mi hijo fue arrastrado, el amigo tiene 7 lesiones craneales, que la causa de la muerte no fue solo por una bala en la cabeza, que puede ser que hayan sido dos proyectiles, uno para cada uno, y ellos (los policías) quieren determinar que fue un solo proyectil para los dos. Ya ha empezado el juicio. Yo necesito la ayuda de todos ustedes para que esto se difunda y no quede impune. Quiero que se haga justicia por Pablo y Gonzalo para que no haya otro Pablo u otro Gonzalo más. Pido justicia por ellos dos, que se sepa la verdad, qué fue lo que les hicieron, les armaron una causa por robo de un celular. No merecían morir así, de esa manera, porque los asesinaron como a dos perros. Solo tenían 16 años, así que yo quiero la verdad, qué fue lo que pasó, qué les hicieron y por qué los tuvieron que matar. Hay un encubrimiento total en Ledesma, yo quiero hacer saber y que se difunda para saber la verdad, y para que no vuelva a pasar esto en Libertador, en Ledesma”.
De la Mesa de Cierre también participó Amalia Ortega. En un momento de su intervención, Amalia pidió especialmente el acompañamiento para la siguiente audiencia del juicio por el crimen de Pablo y Gonzalo, que se desarrolló este viernes 21 de agosto: “hay que acompañar a esta mamá que hace ya dos años que no tiene consuelo, y yo creo que el consuelo de ella va a ser que no la dejemos sola, que estemos ahí, sé que no vamos a ser muchos más. Ledesma es como que a veces a la gente le crea ese miedo del ‘no te metas’, el ‘algo habrá hecho’, quizás yo me armé un poco más de coraza porque ya viví lo que es la injusticia, pero no la dejemos sola. Primero decían que una sola bala había matado a dos chicos, y ahora hay una médica forense que dijo que son dos los disparos, y yo creo que para que se sepa la verdad necesitamos de todos ustedes, el apoyo de todos ustedes y yo voy a acompañarlas en todo lo que pueda. Por Gonzalo y por Pablo les pido que nos apoyen en todo lo que puedan para que se sepa la verdad, la mamá quiere saber por qué mataron a su hijo, no tenían derecho a hacer lo que hicieron, pero aquí en la provincia de Jujuy están acostumbrados a hacer ese tipo de cosas, y nadie hace nada por ellos, porque no es la misma lucha la de allá que la de aquí, allá somos muchos, nos juntamos y vamos todos, aquí no, aquí a veces hay una sola mamá y hay dos o tres y nada más, entonces yo sé que si ustedes lo difunden más siempre va a haber otro más, se van a empezar a juntar, nos vamos a empezar a juntar de a uno, de a dos, y así vamos a poder voltear a un poder judicial que siempre va para el lado que a ellos les conviene. Y si la familia se calla, mejor para ese poder; y eso le estoy enseñando a Sibila, que no se calle, que no tenga miedo, que salga, y yo también sigo por esto, porque soy de Ledesma, para que no haya otro Pablo, ni otro Gonzalo”.

La audiencia del 21 de agosto

Estuvieron presentes en esa jornada de juicio, Mónica Alegre, la mamá de Luciano Arruga; Amalia Ortega, mamá de Luz Gómez (Caso Luz y Diego); H.I.J.O.S. Formosa; la Tupaj Katari, entre otros. Durante la larga jornada pasaron los testigos propuestos por todas las partes
El próximo lunes culminará el juicio, en lo que se supone será otra extensa jornada, que comenzaría con el último testigo propuesto por la querella, luego los alegatos y más tarde el veredicto. Las familias de Pablo y Gonzalo esperan justicia. Ya no están solas. Las acompañarán las organizaciones mencionadas anteriormente, más la llegada de Vanesa Orieta, una referencia inocultable en la búsqueda de presión social ante la justicia, que siempre necesita quién la empuje para inclinar la balanza hacia el lado de los pobres.

Croquis realizado por los familiares de las víctimas







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