16 sept. 2015

Kevin Molina, de 9 años, fue asesinado al ser alcanzado por un tiroteo entre bandas narco el 7 de septiembre de 2013 en su casa de la villa Zavaleta, Ciudad de Buenos Aires. Hace una semana se cumplió el segundo aniversario del crimen. La familia del niño y la agrupación La Poderosa siguen denunciando que la zona estaba liberada por la Prefectura, la Gendarmería –que tenía una garita a 50 metros- y la Policía Federal. Entre las ocho y media y las nueve de la mañana de aquel día, hubo ocho llamados de vecinos al 911 denunciando lo que sucedía pero ninguna fuerza intervino en la situación. La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) de La Matanza junto a La Poderosa realizaron el pasado domingo 6 una jornada cultural y de lucha contra la impunidad. Participaron Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo linea fundadora, Familiares y amigos de Luciano Arruga y el ex futbolista René Houseman. El programa Desde Afuera, que se emite por Radio La Retaguardia y Radio Zona Libre, dialogó con Roxana, mamá de Kevin, para hablar sobre el encuentro. (Por La Retaguardia)

“Fue muy linda, muy intensa -expresó Roxana en el comienzo-, no pensé que iba a ir tanta cantidad de gente y pudimos dar una ayuda comunitaria al espacio que nos brindaron”. Roxana se refiere a APDH, que funciona en un predio recuperado por los propios militantes. Antes había allí un basural y el organismo de derechos humanos, junto a organizaciones de la zona, lo restauró y construyó un local en el lugar. “Se hizo una pintada en la casita, se arreglaron la huerta y los murales”, contó. Familiares y amigos de Luciano Arruga, además, llevaron al encuentro su radio abierta Zona Libre para transmitir en vivo por su sitio web. Roxana relató cómo se gestó la jornada: “Hace uno o dos meses que los chicos de La Poderosa hablaron con Pablo Pimentel de APDH -explicó-. Fueron a casa, me comunicaron y obviamente les dije que sí, que me gustaría, que había que conocerlo”. “La verdad, no me puedo quejar. Es muy lindo y creo que a medida que se vaya avanzando va a quedar mucho más lindo todavía. Tiene mucho aire libre y eso me gusto, así que estoy muy conforme”, dijo satisfecha.

La causa

Con respecto a la causa por el asesinato de Kevin, Roxana contó que lograron la imputación de un solo prefecto y “con Luciano Almonacid que es nuestro abogado no estamos conformes”, explicó en referencia a esa situación. Caracterizó el avance como “un paso grande. La causa estuvo encajonada casi un año” en la fiscalía de Pompeya, pero exigen que se impute a los otros siete prefectos y a los gendarmes que estaban allí, “tenían que acudir al lugar y no lo hicieron... dejaron la zona liberada”. El enfrentamiento duró tres horas y se propinaron 105 disparos. “Berni salió a decir después que porque llovía no escuchaban las balas, ¿cómo no vas a escuchar 105 tiros?”, denunció.
“Lo único que hacen las fuerzas es cubrir a estas bandas delictivas, ese es su negocio sucio”, explicó Roxana sobre la situación del barrio en que vive. “No dan la protección que merecemos porque, como en todo lugar carenciado, sos el negrito de la villa” y, desarrolló con ímpetu: “somos todos iguales, somos todos chorros, somos todos drogadictos y ninguno trabaja, vivimos de los planes sociales y nada más”. Roxana desmitificó rápidamente el discurso de la estigmatización: “Claudio, que es mi esposo, se levanta todos los días a las cuatro de la mañana y vuelve a las seis o siete de la tarde. Así, muchos vecinos del barrio”.  Destacó el lugar de las mujeres inmigrantes: “Tengo vecinas de diferentes nacionalidades que se levantan a las cinco o seis de la mañana para ir a trabajar todos los días, con lluvia, sin lluvia, con sol, con frío”. “Somos seres humanos. Eso es lo que el Estado no entiende, la presidenta no entiende”, denunció Roxana. Dijo, además, que las fuerzas de seguridad que deberían proteger a los vecinos “nos atropellan, nos pasan por encima y nos matan a nuestros pibes”.

Los pies en el barro

Sobre el rol de los funcionarios de gobierno, la mujer expresó que “jamás se acercó ninguno”. “Jamás vinieron a pisar el barro, ni a caminar los pasillos inundados, ni ver los cableados tendidos prácticamente por el piso o las cloacas que se rebalsan”, Roxana puso de manifiesto una situación crítica y denunció que sólo se refieren a los barrios carenciados “a través de una pantalla o una radio, diciendo: ‘Ah, los negritos de la villa, son los que matan, los que roban’, ‘las pirañas’”. La mujer destacó que, a diferencia de los gobernantes, sí conoció sus condiciones de vida el abogado de la familia. Lo describió como “un señor de traje, con zapatitos, corbatita... a él no le importó venir con sus zapatitos a pisar el barro, a sentarse en la terraza de casa, a caminar, a patear la villa, como decimos nosotros”. “También vino Nora Cortiñas, como vino Eduardo Anguita”, destacó y luego se lamentó: “Ojalá alguno de los funcionarios viniera y, por lo menos, mirara desde afuera del barrio, aunque sea, desde arriba de un vehículo. Ni siquiera eso”.

Organizados, ¿para qué?

La organización La Poderosa, en conjunto con la familia de Kevin y los vecinos de Zavaleta, decidió crear un espacio de denuncia sobre el comportamiento de las fuerzas de seguridad al que denominó Vecinos sin gorra. “Eso surgió más o menos 20 días después de lo que pasó con Kevin”, explicó Roxana, “sin gorra, se entiende, porque no tenemos la placa ni la chapa como tienen las fuerzas de inseguridad, como nos gusta llamar. ¿Organizados para qué?, la necesidad principal es que “esas fuerzas de inseguridad sean controladas por los vecinos, que tengan identificación”. La mujer enumeró una serie de ilegalidades cometidas por los uniformados: “Te agarran al pibe, te lo maltratan, te cachea alguien de diferente sexo, te cagan a palos, y te están cagando a palos y vos no sabés quién es”, denunció. Los vecinos sin gorra “empezamos a exigir que se identifiquen, que no vengan a tirarte la puerta abajo si no tienen un papel de un juez, una orden de allanamiento”. Funcionan como una instancia de información sobre lo que las fuerzas pueden y no pueden hacer, por ejemplo: “no tienen por qué revisarte, sólo te pueden dar la orden de que vos te saques las cosas de los bolsillos”. Además de atribuirse las facultades para proceder fuera de la legalidad, denunció Roxana, roban: “A la par que te bolsillean te sacan la plata, el celular, si sos un pibito de la calle te sacan todo”. La mujer explicó, además, que no hay a quién recurrir: “A quién vas a denunciar, a quién le vas a llorar, si ellos son los que tienen el poder de robarte, de sacarte lo que tenés en el bolsillo y encima te golpean”. Para proteger al barrio entero de atropellos, malos tratos y vejaciones funciona en Zavaleta el grupo de Vecinos sin gorra.

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