5 sept. 2015

Una vez más, Víctor Basterra se presentó a declarar ante un tribunal. En esta oportunidad, fue en el Juzgado Nº2 que funciona en el tercer piso del edificio de Comodoro Py. Allí amplió su testimonio en la causa Ruiz Dameri. Mientras estuvo secuestrado en la ESMA, Basterra no solo vio a los dos hijos de Silvia Dameri y Orlando Ruiz, secuestrados junto a sus padres, jugando por los pasillos del centro clandestino, sino que tuvo en brazos a Laura, la bebé del matrimonio que nació allí y luego fue apropiada por el torturador Juan Antonio Azic, quien también apropió a la actual diputada Victoria Donda Pérez..


(Por La Retaguardia) Basterra ya había declarado en esta causa en 2003 y en 2005, y en este nuevo llamado del Juzgado Nº 2 de los Tribunales de Comodoro Py debió agregar algunas referencias y elementos a lo ya declarado anteriormente: “incluso había dos defensoras oficiales de represores, jóvenes, que no sé cómo es el mecanismo de los defensores oficiales, a veces uno se sorprende, pero la cuestión es que les contaba cosas y veía que ponían unas expresiones medio como de no creer o de mirarse entre ellas. Eran las defensoras oficiales de Carlos Capdevilla, que es el médico que asistió a Silvia Dameri cuando dio a luz. Al final de la declaración les dije ‘chicas, que tengan éxito menos en el tratamiento de sus patrocinados’. Ellas medio que se sonrieron. Evidentemente, quienes están involucrados (los abogados defensores) tienen alguna afinidad con el pensamiento, ya sea a través de la teoría de los dos demonios, la visión de perdón y toda la historia de mierda que ellos tratan de llevar adelante, la reconciliación y toda la vaina... pero ese es un problema de ellos, nosotros tenemos otra misión que es hacer cumplir la justicia con las pruebas que nosotros aportamos, nuestros testimonios, nuestros relatos, que forman parte de la realidad, de lo sucedido. Así que… que se sigan sorprendiendo”, expresó Víctor Basterra en diálogo con Oral y Público.
“Yo vi a los chicos que estaban secuestrados en ese lugar (pasillos de la ESMA), y la tuve en brazos a la bebé a los pocos instantes después de su nacimiento, la trajo Capdevilla. Se la pasó primero al jefe de inteligencia y después a (Jorge) Díaz Smith que era el jefe del sector 4, y después estábamos en una fila tres o cuatro compañeros, y nos pasó a la bebé a cada uno de nosotros; el primero era yo, no sé... porque estaba más cerca de la puerta. A mí me entró toda una sensación extraña, en ese lugar de muerte, de espanto, porque hacía muy pocos días el padre de esa criatura había sido torturado en esa misma habitación donde había nacido su hija. Todas esas cosas me pasaban por la cabeza, y tener esa criatura en brazos pensando también en mi hija que hacía poco tiempo había estado secuestrada ahí. Todo me vino a la cabeza en ese momento. Y todavía me queda esa sensación de azoramiento y de indignación”, detalló Basterra.
Silvia Dameri y Orlando Ruiz continúan desaparecidos. A los hermanos los separaron. La nena, Victoria, fue abandonada en un sanatorio de niños de Rosario con un cartel que decía “Me llamo Victoria. Mi mamá no me puede criar. Que Dios los ayude”. El nene, Marcelo, fue abandonado en la Casa Cuna de Córdoba con una nota similar. Ambos fueron adoptados de buena fe por familias que luego los acompañaron en su posterior reencuentro y en la búsqueda de su hermana Laura.
En tanto, la bebé fue apropiada por Juan Antonio Azic, quien también fue el apropiador de Victoria Donda Pérez. “A esa bebita la dejaron en manos de uno de los principales torturadores de ahí, que era El Piraña, Juan Antonio Azic”, agregó Basterra. Laura conoció su identidad en 2008 luego de un extenso proceso judicial. El análisis genético no se hizo por muestra de sangre sino a través de vías alternativas como un cepillo de dientes.

María Eva y Bety

“Tener esa criatura en brazos pensando también en mi hija que hacía poco tiempo había estado secuestrada ahí…”, afirmó Basterra en diálogo con Oral y Público. La relación le resulta inevitable y refiere a que su hija María Eva estuvo secuestrada durante una semana en la ESMA cuando tenía dos meses y diez días de vida. Aquí aparece también la imprescindible figura de Blanca Firpo, la Bety, también secuestrada en ese centro clandestino. El propio Basterra relató la reacción de Firpo cuando se encontraba en una habitación de la ESMA, con la beba durmiendo, y fueron a buscarla para torturarla junto a su papá: “fueron a agarrar a la nena que estaba durmiendo en el moisés, ella se adelantó, la agarró y la apretó contra el pecho, hubo un tironeo. Ahí yo sentí que gritaba la nena y me agarró la desesperación. Pero ella consiguió evitar que la torturaran”. La reacción de La Bety fue tan firme que consiguió que el torturador cediera en su intención de colocar a la beba en el pecho de su padre mientras le aplicaban descargas eléctricas. Otros detenidos no corrieron la misma suerte.

Bety y sus hijos

Blanca Firpo sobrevivió a la ESMA y se exilió en Suecia, donde continúa viviendo. En el mismo día de la charla con Víctor Basterra, la Bety había publicado en su cuenta de facebook comentarios orgullosos ya que sus hijos Alejandro, Lucio, Gabriel y Julian, viajarán a Grecia para colaborar con una ONG que rescata en las playas a personas refugiadas en balsas que desbordan de gente expulsada por la crisis humanitaria que afecta a los sirios. En este marco, manifestó su orgullo por ellos. Basterra también los recordó y expresó: “Dunga-dunga, ja, era uno de sus hijos, un negrito grandote para ser un pibe, tenía 5 años, parecía que tuviera 12, yo lo vi en una quinta que nos llevaron un día en el año ’80, y me sorprendía lo grandote que era ese pibe, y ahora está rescatando gente. ¡Qué grande!”.

Historias dolorosas, cruzadas por el horror pero también por la solidaridad y la búsqueda de justicia, de la verdad, como la de los hermanos Ruiz Dameri; y de dignidad, como la de los hijos de Bety, que evidentemente tomaron muy bien el ejemplo de su madre..

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