18 sept. 2015

Marcelo “Chelo” Candia es historietista y muralista militante. En 2007, a un año de la desaparición de Jorge Julio López, hizo la obra Griten. En las viñetas se ve al albañil querellante contra el genocida Etchecolatz preguntando “¿Dónde están todos?” y pidiendo “Griten”, “¡Griten más fuerte!”, “No desaparezcan”. Candia dialogó con Desde afuera, el programa de Familiares y amigos de Luciano Arruga que sale los miércoles a las 19 por Radio La Retaguardia, para analizar el trasfondo político de la obra.
La Red Nacional de Medios Alternativos realizará una transmisión especial hoy entre las 16 y las 19. (Por La Retaguardia)


“Realizo dentro de mi trabajo una especie de militancia gráfica a través de los medios que dispongo, que me resultan cómodos”, arrancó Candia. El artista enumeró esos medios: “la historieta, la ilustración y los murales”. Sobre las viñetas sobre el caso López, expresó que “lo de Julio” es una historieta de 2007 “que eché a rodar a través de mails, porque no existían las redes sociales de la misma forma que hoy”. La historieta expresa su sentimiento en aquel momento al “ver la apatía de la sociedad”. “Julio López es un desaparecido, y yo lo vi en carne y hueso declarando en ese juicio”, contó con emoción y confesó que “cuando desapareció por segunda vez me pegó muy fuerte”.

Invertir el rol del desaparecido

El contenido político de la obra radica en que el autor “venía desarrollando, antes de esto, una idea acerca del desaparecido que era algo como ¿Qué desaparece, para quién desaparece? ¿Qué desaparece para los desaparecidos?”. En el intento de dar una respuesta a esos interrogantes, planteó: “Para nosotros son personas que ya no están, pero para ellos desaparecimos todos nosotros”. Candia  asegura haber terminado de gestar la historieta cuando “noté que por Julio nadie decía nada. Mi sentimiento, mi visión de la sociedad, me indicaba que él estaba absolutamente invisible ante esta cadena de sucesos”. Aquella idea guardada sobre la figura de la desaparición, entonces, recobró el sentido para ser retomada. “Es sentirnos a nosotros mismos como desaparecidos. Es eso lo que dice la historieta, es esa la idea de su potencia” sostuvo y, haciendo carne su trabajo, aseguró: “Es Julio López mirándonos y pidiéndonos que no desaparezcamos”. La obra de Candia es, como él la describió, “una inversión del concepto del desaparecido”. El militante atribuyó su impacto al hecho que el silencio era un sentimiento generalizado “de una gran parte de la sociedad”, y comentó que “fue fuerte para algunos que se hicieron cargo”. La difusión del trabajo empezó a través de mails y en algún momento explotó: “allí me empezaron a buscar”, explicó, “para poder publicarlo desde fanzine de centros de estudiantes de secundarios que me pedían autorización hasta revistas de nombres más llamativos y prensa combativa. De web pasó a papel y se transformó también en volantes y en afiches”. Así, dijo Candia, “esta idea se multiplicó por todos los medios posibles”.
El historietista reflexionó que por Julio López “no se ha gritado lo suficiente” y que algunos sectores, incluso, “están mudos absolutamente”. Candia desarrolla en todos sus trabajos esta mirada sobre los fenómenos “silenciados” e “invisibilizados”. Parte de la rama a la que se dedica, aseguró, implica la necesidad de “permanecer a la vista, no desaparecer”. “Los artistas tenemos que mostrar lo que se quiere ocultar, y mis trabajos tienen que ver con lo que falta, con lo que no está”, dijo Candia y relacionó esta reflexión, principalmente, con las injusticias y “lo social y lo político”. “A muchos les conviene que no se hable, que no se vea, que no se diga nada”, denunció, “ahí, en esos espacios yo desarrollo mi trabajo”.


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