21 sept. 2015

Héctor Luis Giuliano es licenciado en Administración y Finanzas y experto en Deuda Pública y Externa. El lunes pasado dialogó con Te digo más, que sale al aire cada semana a las 17 por Radio La Retaguardia, para contar en particular la situación de la deuda externa argentina y la herencia de la próxima gestión. Giuliano caracterizó la imporancia de este debate: “En la deuda se juega cómo se financia el Estado, si lo hace con recursos genuinos o de prestado”. (Por La Retaguardia)


“Estamos en festival de bonos –ironizó e informó- Festival de bonos fue una expresión que utilizó el entonces secretario Lavagna en época de Alfonsín o durante el menemismo refiriéndose a la sucesión de emisiones con títulos públicos, pagarés del Estado. Ahora es más grave porque el gobierno emitió en 2015 alrededor de 100.000 millones de pesos”, aseguró. Giuliano contó que el grueso de la deuda argentina vence entre marzo de 2016 y 2018, lo que la constituye como una herencia sumamente pesada que “el próximo gobierno, sea cual fuera, Scioli, Macri, Massa, van a tener que afrontar y sus referentes económicos sobre este problema no dicen media palabra. Al revés –denunció-, proponen tomar más deuda”.
Según Giuliano, “todos los gobiernos desde el proceso hasta la fecha y cualquiera sea su signo político aumentaron la deuda pública. Todos se han lamentado de haber recibido una herencia de deuda pero todos dejaron más de la que recibieron”. Sobre la década de kirchnerismo, el experto aseguró que “no es una excepción. Cuando Kirchner recibe y hace el megacanje la deuda era de unos 150.000 millones de dólares y en este momento, si tomamos la base de las cifras oficiales, pasa a los 260.000 millones”. Por otra parte, Giuliano desnudó una trampa: “Hay deuda que el gobierno no computa como tal. Hubo un megacanje Kirchner-Lavagna de 2005 que después se reabrió en 2010 y fue por 68.000 millones de dólares”, informó. Mencionó, también, la necesidad de la gestión de utilizar eufemismos: “No se usa la palabra megacanje por pudor, porque está mal hablar de eso, pero el gobierno se jacta de haber hecho el monto del megacanje más grande de la historia del mundo. Creo que ahora Grecia le batió el récord. Es decir, estamos ante magnitudes de deuda impagable”, aseguró.

Sumar y seguir sumando

Con mayores tecnicismos, Giuliano explicó que “según el ministerio de Economía oficialmente y al 31 de diciembre del año 2014, había unos 233.000 millones de dólares de deuda pública. Deuda pública en moneda local, un 40% en pesos, y deuda pública en moneda extrajera, un 60%”. El experto señaló que “hay dos grandes grupos de deuda no computada porque no se consideran los cupones ligados al producto bruto que son casi unos 10.000 o 15.000 millones de dólares más y tampoco se consideran la mayor parte de los juicios que se están perdiendo contra los holdouts y los fondos buitre que son otros 10.000 o 15.000. Así que –informó Giuliano- la deuda no está en 233.000, sino que pasaría los 265.000 sin contar intereses”. El experto además explicó que no se trata de la sumatoria de la deuda nacional sino sólo de la administración central “porque no está contada la que corresponde a provincias, municipios, empresas del Estado”.
Giuliano desarrolló durante la entrevista que hay, del total de la deuda, un 71% que el Estado le debe a sus propias instituciones. El problema de esta transacción radica en que “se saca plata que tienen administrada terceros y, en lugar de usarla para su destino específico, se usa para pagar deuda pública”. Es decir, se desfinancia a, principalmente, tres organismos: “La Anses que administra la plata de los jubilados, no es plata del Estado sino de los jubilados; el Banco Central que administra las reservas del Estado nacional y todo lo que sea transacciones de la balanza de pagos; y el Banco Nación que está para prestar a la actividad productiva, privada, para proyectos, etcétera”.

Acreedores mejores y peores

Giuliano explicó que la idea de tomar deuda del propio Estado para pagar la deuda externa parece, a priori, efectiva: “El razonamiento primario que hace el gobierno parece favorable, es decir, mejor deberle a un organismo interno la deuda externa que deber deuda externa con un tercero, un banco o un bonista –expresó- Hasta pareciera que se razona bien, pero viene la pregunta del millón: ¿Cómo, cuándo y de qué forma devuelve el Estado ese dinero a los jubilados, al Banco Central o al Banco Nación? Toda una serie de organismos que le prestan plata al Estado, desde la AFIP hasta el PAMI”. Finalmente, Giuliano denunció con contundencia: “Todos los candidatos y sus referentes económicos, frente a todos estos problemas tienen una respuesta común: más deuda”.
Sobre las propuestas electorales, Giuliano relató una entrevista que oyó al doctor Mario Blejer, asesor de Scioli. “Le preguntaron cómo resolvería el tema de los holdouts ya respuesta fue que si ganamos nosotros vuelve la confianza, sobra dinero en el mundo, las tasas de interés son bajas, a la Argentina le podrían prestar con tasas más baratas, o sea: más deuda”. Giuliano continuó y contó la siguiente pregunta: Cómo se arreglaría con los vencimientos de deuda del año que viene y “respondió otra vez: si vuelve la confianza a Argentina le pueden prestar. Otra consulta fue cómo se hace para conjugar el déficit fiscal, y la respuesta fue que se puede resolver si la Argentina vuelve al mercado de capitales”. Giuliano afirma que “esa es la trampa de la deuda perpetua que significa que un Estado, frente a una deuda impagable, la vive refinanciando, es la trampa de la usura –denunció- El prestamista usurero no quiere que el deudor le devuelva la plata, quiere que no se la pueda devolver nunca porque vive de los intereses que se pagan por esas deudas. Los intereses que se pagan por año son más de 10.000 millones de dólares”, concluyó.
“El gobierno actual está haciendo lo mismo que los anteriores –aseguró- lo único irritante es que está haciendo lo mismo pero dice estar haciendo lo contrario: decir que el gobierno se está desendeudando es un engaño grosero e infantil a la opinión pública porque la deuda está creciendo a un ritmo de más de 10.000 millones de dólares por año”. Giuliano sostuvo que los candidatos suelen criticar otros aspectos de la economía pero “cuando llega el momento de hablar de deuda se hace el razonamiento inverso: acá el gobierno está haciendo las cosas bien, pero falta arreglar con los fondos buitre”.

Cadena perpetua

Según el experto, el problema de la deuda es que es perpetua y se la recicla de forma permanente y aportó datos: “El año 2014 la deuda pública aumentó en 19.000 millones de dólares, lo dice el ministerio de Economía. En este año en curso, la previsión de aumento es de 18.000 millones de dólares más. El proyecto que acaba de entrar de presupuesto para el 2016 prevé un aumento de 23.000 millones de dólares”. Giuliano aseguró que que la deuda “se está inflando como una bomba de tiempo” y que pronto llegará el momento de reestructurarla nuevamente.
El experto sostiene que la deuda “se paga con niveles de pobreza. El tema de la pobreza es un escándalo, no puede haber una discrepancia conceptual y operativa tan grande en un gobierno que habla del 6% o 7% de pobreza y el relevamiento más confiable del observatorio social de la UCA que está respaldado y se hace con la debida prolijidad, aunque sin la infraestructura del INDEC, pero el INDEC falsea los contextos de base”. Giuliano aseguró que “frente a cada dato que al gobierno no le conviene se arma la polémica de que es todo falso o cuestionable –y explicó las mediciones realizadas de forma tendenciosa- la inflación es un índice que se calcula tomando un consumo promedio de una familia tipo: padre, madre y dos hijos. Hay todo un mecanismo estadístico de relevamiento, todo eso está pautado y normalizado y va lo más bien –avanzó-. El origen del problema del falseamiento de la inflación es que cuando llega el momento de valorizar a esos consumos, ¿a qué precio se toman?”. El experto explicó que, para realizar los cálculos sobre los aumentos de precios, el responsable del INDEC Guillermo Moreno “pretendía que los precios que se tomen como referencia sean los pautados por el gobierno. Se toma, por ejemplo, a los precios cuidados, pero no son el universo de todo lo que compra la gente y aplican sólo a las cadenas de supermercados”.
Esas operaciones son las que genera que “las estimaciones de inflación entre el gobierno y las consultoras privadas dan 10 puntos de diferencia. El gobierno está en los 15 anualizado y las consultoras están en 25. A cada problema se responde con una relativización de los valores, eso mismo pasa con la deuda pero es más grave porque nunca se puede aceptar que se desmienta a la opinión pública diciendo que un país se está desendeudando”. Giuliano volvió sobre la gravedad de, según él, el engaño: “Si se usa la palabra desendeudar no hay otra connotación, pero en realidad la deuda sigue subiendo. Ésta es la herencia que recibe el próximo gobierno y los candidatos ya dicen por anticipado que su objetivo es tomar más deuda”.
Giuliano denunció que, teniendo en cuenta sus planteos, los candidatos y aspirantes a la presidencia “son funcionales a los banqueros que con estas disputas se refriegan las manos. La Argentina –explicó- perdió un juicio y está en desacato y atrincherado desde el ministerio de Economía se puede decir cualquier cosa, pero es un discurso que se vende para el consumo interno. Por eso todos los candidatos aclaman que hay que pagar”.

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