22 sept. 2015

El viernes 18 de setiembre se cumplieron 9 años de la segunda desaparición de Jorge Julio López. Dese la Red Nacional de Medios Alternativos realizamos ese día una cobertura especial que comenzó con el despliegue de una radio abierta en Plaza Moreno de la ciudad de La Plata y finalizó cubriendo movilización que llegó a Plaza de Mayo en la Ciudad de Buenos Aires. El sonido llegó a lo largo y ancho del país, gracias al eco de radios en diversos rincones de la Argentina. Desde Jujuy a Neuquén, otros medios de la RNMA retransmitieron y lograron proyectar las voces por Jorge Julio López. (Por RNMA)


Esa tarde, los medios comunitarios, alternativos y populares de La Plata, Berisso y Florencio Varela, nucleados en la Red Nacional de Medios Alternativos (RNMA), desarrollamos una cobertura multiplataforma, en el marco de la jornada de lucha por los 9 años de la desaparición de Jorge Julio López  en manos del aparato represivo del Estado.
Desde la radio abierta ubicada en la Plaza Moreno, hasta producciones audiovisuales y gráficas, formaron parte de esta apuesta comunicacional que buscó romper el silencio desde la multiplicidad de voces.
Una radio abierta montada desde las 15 horas en el epicentro de las actividades por López fue el punto de encuentro y difusión pero las coberturas conjuntas se complementaron con producciones audiovisuales y gráficas, dándole a la actividad su carácter de multiplataforma.
Participaron de esta producción periodística multisoporte las radios comunitarias y populares Radionauta, de La Plata, desde donde se dio inició a la cobertura en sus estudios ubicados en el centro cultural Olga Vázquez; FM La Charlatana, de la cuidad vecina de Berisso y FM La Barriada, que desde Florencio Varela integraron este despliegue comunicacional. Además, participó el Colectivo Cultural Otro Viento y la Agencia de Noticias RedAcción (ANRed).

Griten más fuerte que el silencio desaparece

El sonido, las voces, la música que emanaba desde la carpa de la RNMA en el corazón de la Plaza Moreno, ofició de faro a la concentración que poco a poco se agolpaba a su alrededor, escuchando las entrevistas, los comentarios y los datos aportados por la transmisión, mientras esperaban a que diera comienzo la masiva movilización que una vez más pidió por la aparición con vida de Jorge Julio López y remarcó las responsabilidades de los gobiernos nacional y provincial en su desaparición.
La transmisión comenzó en los estudios de Radionauta a las 14 horas y desde allí se dio pie a la radio abierta, que abordó los temas de los desaparecidos en democracia, la juventud y el gatillo fácil y la actualidad de los juicios por la memoria. Los testimonios, entrevistas y comentarios guiaron a los oyentes por una experiencia inédita, por parte de este grupo, pero más que necesaria ante la tarea propuesta de romper el silencio y atravesar el cerco comunicacional, para imponer así la figura de López en la agenda mediática.

Transmisión nacional

El sonido escapó de los límites espaciales de la ciudad de las diagonales y llegó a lo largo y ancho del país, gracias al eco de radios de otros rincones de la Argentina. Desde Jujuy a Neuquén, la retransmisión de la radio abierta por otros medios de la RNMA logró proyectar las voces por López y alcanzar otros oídos dispersos.
La misma fuerza que logró la actividad al aunar diferentes medios de la región, sirvió de potencia para remontar el sonido de la comunicación alternativa, comunitaria y popular y atravesar provincias, ciudades y barrios repartiendo información, opiniones y datos sobre una realidad que nos encuentra un año más sin Julio López, pero también sin Omar Cigarán, Marita Verón, Luciano Arruga y Miguel Bru, junto a otras 210 personas desaparecidas también por el aparato represivo del estado y las fuerzas de la inseguridad que siguen operando y manteniendo principios y prácticas propios de tiempos de dictadura.
Las voces de la militante de la organización de Derechos Humanos, Tania Nuez, o la de una madre del dolor, pero sobre todo luchadora contra el gatillo fácil, como Sandra Gómez, formaron parte de los testimonios que recordaron la importancia de luchar por los crímenes que ayer golpearon al pueblo, pero también por los que todavía hoy lo castigan.
A nueve años de la segunda desaparición forzada de Jorge Julio López, desde la RNMA, la comunicación alternativa y popular: ¡Gritó más fuerte!

TAMBIÉN SE GRITÓ POR LÓPEZ EN LA PLAZA DE MAYO

En el marco de la transmisión especial de la Red Nacional de Medios Alternativos al cumplirse los 9 años de la segunda desaparición de Jorge Julio López, escuchamos las voces de los sobrevivientes Víctor Basterra y Enrique “Cachito” Fukman, que conocieron al testigo desaparecido. Además, estuvimos en la marcha que se realizó en la ciudad de Buenos Aires con las palabras de Margarita Cruz de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos, Myriam Bregman, abogada querellante en juicios por delitos de lesa humanidad y candidata a vicepresidenta por el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT), y Eduardo Palomo, vocero del acampe qopiwini.
La tercera hora de este programa especial de la Red Nacional de Medios Alternativos comenzó con el pase entre los estudios de Radionauta (La Plata) y La Retaguardia (CABA), en el que se destacó la cantidad de agrupaciones y medios que llevaron adelante el segmento La Plata de la transmisión, la ciudad cuya movilización fue el epicentro del reclamo por la aparición de Jorge Julio López. Allí se habló de la importancia de que se lleven adelante marchas en distintos puntos del país para recordar al principal testigo del juicio contra Miguel Etchecolatz, para que nadie olvide lo que ocurrió con él, para seguir visibilizando la exigencia de justicia en todos los casos de desaparición forzada.

El viejo alegre y entrador

Durante la transmisión especial de la RNMA escuchamos la voz de Víctor Basterra a través de un audio del programa Oral y Público que se emite por Radio La Retaguardia. El sobreviviente del centro clandestino de detención, tortura y exterminio que funcionó en la ESMA, relató lo que significó para él, como testigo fundamental en las causas por crímenes de lesa humanidad, la segunda desaparición de Jorge Julio López: “fue una clara muestra para que tengamos en cuenta los sobrevivientes, los testigos de la historia, que eso nos podía pasar a cualquiera. Eso caló en muchos compañeros y compañeras, por suerte se pudo sobreponer uno a toda esa presión, la presión por un compañero que uno ha conocido; yo lo conocía al viejo López, hacíamos muchas bromas con respecto a él y con él, y nos pegó muy duro a nosotros. Estábamos trabajando con él incluso en la tarea de recuperación de datos que nos habíamos impuesto desde la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos -en ese momento cuando yo estaba más activo-, y cuando se estaban haciendo los juicios por la verdad, antes del juicio a Etchecolatz”.
Cabe recordar que en los juicios por la verdad no había sanción jurídica pero “permitía empezar a rearmar todo el rompecabezas que significaba la cantidad de datos que estaban dispersos. Esos juicios fueron muy importantes en esa época –explicó Basterra–, y en esa época justamente estábamos muy junto al viejo y nos pegó fuerte la desaparición del compañero y nos duele todos los días, nos afecta y es un interrogante gigantesco, y además es una realidad, el reservorio que todavía existe en muchos sectores que han pertenecido y todavía lo hacen a la Policía de la provincia y eso es preocupante, no se ha podido desactivar esas cosas en su totalidad a pesar de que hubo varios intentos”.
Víctor Basterra recordó a López como una persona alegre, con quien se reían: “se había establecido una mirada sobre el campo de Arana (uno de los centros clandestinos donde López estuvo secuestrado durante el Terrorismo de Estado), que estaba en un lugar cercano a una estancia y el viejo siempre decía que había 3 o 4 centros clandestinos similares, pero no era que nos burláramos simplemente nos reíamos porque los cargábamos y él nos cargaba, era muy buena la relación con el viejo, era un tipo simpático, entrador, campechano. Él decía que había 3 o 4 centros clandestinos adentro de esa estancia, lindantes con la comisaría de Arana. No hay que olvidarse de que la comisaría de Arana era una comisaría especializada en cuatrerismo, como también lo fue Puente 12 en El Vesubio, todos esos lugares eran de cuatrerismo, había una relación entre todos esos milicos que estaban vinculados a esa actividad”.
Al ser consultado acerca de cómo se enteró de la segunda desaparición de López, Basterra detalló: “se empezó a hablar que no aparecía el viejo, que habían encontrado unas llaves primero, quedaba una duda… además hubo voces altisonantes que se escucharon en ese momento, algunas de nuestro propio campo como aquellas palabras de Hebe de Bonafini que dijo que él vivía en un barrio de canas, que él era cana y sus hermanos también, entonces era una especie de autosecuestro… y todo eso nos pegó feo, mal, desagradable, pero a veces son las consecuencias de mucho dolor y también de mucha soberbia. Y uno aprendió que en estas cosas lo que menos uno puede ser es soberbio, uno tiene que ser cuidadoso, observador y analizador frío para poder llegar a una respuesta que sea más o menos satisfactoria”.
En cuanto a si a los organismos de derechos humanos y a los sobrevivientes les costó asumir que López estaba desaparecido, Basterra reflexionó: “hay una realidad: nosotros o por lo menos yo lo viví siembre así, hay una cierta amenaza, una mirada perversa hacia los sobrevivientes, hacia los testigos, de que somos pasibles de algo, López era un sobreviviente, un testigo y cualquiera de nosotros podía entrar en ese estado, se dio con López porque se dio en circunstancias muy particulares, al otro día tenía que presentarse a observar cómo lo acusaban a Etchecolatz, todas esas cosas uno las ata y ve que es muy jodido eso, es muy embromado superar eso. Tuvimos la fuerza como para salir adelante y seguimos adelante a pesar de tantas cosas”.

Movilizados

Luego repasamos un fragmento de la entrevista realizada esa mañana, en la emisión de Enredando las mañanas, el programa de la Red Nacional de Medios Alternativos -que realizaron los Familiares y Amigos de Luciano Arruga- a Enrique Fukman, integrante de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos.
Allí “Cachito” afirmó que el segundo secuestro de Jorge Julio López tuvo varios objetivos: “recordemos que era el primer juicio que se abre tras la anulación de las leyes de obediencia debida y punto final. Casi en forma paralela se abre el juicio contra el Turco Julián, un represor de la Policía Federal; y nos tenemos que ubicar en el día en que se iban a hacer los alegatos, el secuestro de Julio tiene desde ese punto de vista varios temas: por un lado se buscó en ese momento de forma concreta parar el juicio, inicialmente por el Código Penal sin el querellante los abogados no pueden alegar, más en estos casos donde consideramos que la causa es del querellante, no de los abogados, no solemos firmar poderes. Entonces por un lado se buscaba parar el juicio, por el otro lado se buscó amilanar a todos los sectores que tendríamos que intervenir a partir de ese momento en los juicios de la lesa humanidad, pensemos en lo que significa en un juicio de estas características contra uno de los símbolos de la represión en la provincia de Buenos Aires como era Miguel Etchecolatz, que desapareciera uno de los testigos. Era un mensaje hacia todos los sobrevivientes, diciéndonos ‘ojo que estamos, no se olviden de nosotros’, era un mensaje a toda la sociedad argentina diciéndole lo mismo, e inclusive era un mensaje a todas las instituciones, al gobierno, al Poder Judicial”.
Fukman manifestó que con la desaparición de López se buscó generar el mismo terror que se vivió durante la última dictadura cívico militar con las desapariciones: “la desaparición forzada en gobiernos constitucionales busca el mismo efecto que en dictadura, no solamente encubrir al que la hace sino que además inmovilizar al resto. La respuesta fue la contraria, la respuesta fue en forma inmediata la movilización, al tal punto que el día viernes de esa misma semana hubo una gran movilización en La Plata bajo una lluvia inmensa, el día miércoles hubo una primera movilización en Buenos Aires, y a partir de ahí todos los 18 de ese primer año tanto en La Plata como en la Ciudad de Buenos Aires y en otras ciudades del país hubo movilizaciones exigiendo la aparición con vida de Jorge Julio López. Además, más allá del temor lógico que uno pudiera tener, ningún sobreviviente dejó de ir a declarar”.
En este sentido, Fukman afirmó que el primer aprendizaje que dejó la segunda desaparición de López es que no se juilio lopez testimoniapuede permitir que gane el terror: “no tenemos que permitir que ese terror nos inmovilice, sino que la única forma de terminar con la metodología de las desapariciones forzadas cometidas desde el aparato del Estado es justamente movilizándonos, denunciando, exigiendo justicia. Me parece que desde ese punto de vista, más allá del dolor que significa que Jorge Julio López siga estando desaparecido hoy en día, podemos decir que los genocidas no lograron su objetivo”.
La sentencia contra Miguel Etchecolatz fue la primera que condenó por el delito de genocidio. Al respecto, Fukman reflexionó: “era un juicio que desde la querella de Justicia Ya tanto de La Plata como en la Ciudad de Buenos Aires, como también en el interior del país cuando hay organismos de derechos humanos que están actuando en otros lados y pertenecen a Justicia Ya, lo que planteamos es que en nuestro país no fue que un grupo de militares un día se volvió más loco de lo que estaba y salió a la calle a secuestrar gente, a torturar, a desaparecer, a asesinar, tampoco es que esa metodología se hizo en forma indiscriminada, sino que acá hubo un plan sistemático cuyo objetivo fue exterminar toda forma de organización de nuestro pueblo, como primer paso romper el entramado social y cambiar las condiciones socio culturales políticas y económicas de nuestro pueblo, por eso decimos que hubo un genocidio, un plan de exterminio a un sector particular que era el que se organizaba. Justamente en ese primer juicio quedó plasmado no solamente en las declaraciones de los compañeros sino inclusive en la sentencia cuando el Tribunal Oral Federal número 1 de La Plata reconoce que se dio en el marco de un genocidio”.
Para Fukman es importante entender esto no solo por lo que pasó en el país en el pasado, sino también por lo que ocurre en el presente: “si decimos que acá se quería exterminar toda forma de organización popular para luego cambiar las condiciones socio políticas, culturales, económicas de nuestro país, eso quiere decir que las consecuencias del genocidio duran hasta hoy en día. Y tenemos que reconocer que es así porque lo que ellos justamente intentaron es quebrar de forma definitiva el espíritu revolucionario de sectores de nuestro pueblo, el espíritu transformador, de lucha, el deseo de crear una sociedad diferente, una sociedad sin ninguna forma de opresión, sin ninguna forma de explotación, y reconocer eso significa también entender hoy en día por qué continúa ese aparato represivo, entender realmente qué funciones están cumpliendo hoy nuestros gobiernos constitucionales en ese sentido, y por qué también hoy en día siguen desapareciendo jóvenes. Y esto lo queremos remarcar porque la desaparición de Jorge Julio López es cierto que tiene una característica muy particular, era el primer desaparecido aparecido desaparecido, pero no fue el primer desaparecido en gobiernos constitucionales de 1983 a la fecha. Lo que hizo el caso de López fue justamente visibilizar que esa metodología seguía estando dentro del aparato represivo del Estado, y eso es así porque los gobiernos constitucionales desde el de Raúl Alfonsín hasta el de Cristina Fernández no tuvieron la voluntad, sino todo lo contrario, de cambiar los paradigmas que a partir de ese genocidio impuso la dictadura militar, además de los grupos económicos que la sostenían y financiaban. Queremos ser claros con esto, en ese sentido existe una continuidad, es cierto que no es lo mismo estar en un gobierno constitucional que en una dictadura militar, pero tenemos que reconocer que los gobiernos constitucionales posteriores a esa dictadura consolidaron el modelo de país que esa dictadura vino a poner”.

Sostener la memoria

Posteriormente nos comunicamos con Paulo Giacobbe que se encontraba en la Plaza de los Dos Congresos, en el inicio de la movilización convocada por el Encuentro Memoria Verdad y Justicia en la Ciudad de Buenos Aires. Allí escuchamos la palabra de Margarita Cruz, integrante de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos, quien destacó la cantidad de gente que se sumó a la marcha: “siempre nos emocionamos cuando llega esta fecha, nos indignamos también porque tenemos siempre presente a nuestro compañero Jorge Julio López, está muy bien que no se olvide a Julio López a pesar de que hacen todo lo posible para que nos olvidemos de él. Esta marcha es muy importante porque mantiene la memoria y el pedido de justicia. Junto a Julio recordamos a nuestra compañera también asesinada en Santa Fe, Silvia Suppo, y realmente me parece que es muy bueno sostener la memoria. Julio López desapareció hace 9 años y aún no tenemos respuesta del gobierno. El gobierno quiere que Julio López quede silenciado y es nuestra responsabilidad, nuestro compromiso, seguir exigiendo por su aparición con vida”.
Cruz afirmó además que se debe pensar a López no como un caso aislado sino como un proceso de impunidad en relación a los testigos, a los sobrevivientes: “la desaparición de Julio López se da en un contexto donde realmente lo que querían era amedrentar a los sobrevivientes, a los testigos, que los juicios no se siguieran sosteniendo, y al contrario resultó en un efecto adverso, los sobrevivientes siguen declarando en la cantidad de juicios que haya y donde sea se siguen presentando para dar su testimonio, para exigir justicia y para que realmente se esclarezca y haya una verdad histórica en relación a los hechos del Terrorismo de Estado”.
En el momento en que dialogábamos con Margarita Cruz, la marcha pasó por el acampe qopiwini y se escucharon los aplausos que de un lado y del otro se JL Baires AcampeQopiwiniexpresaban: “pasamos por el acampe saludando la resistencia del pueblo qom, por un lado, también reclamando justicia para los pueblos originarios, que les devuelvan las tierras, me parece que esta presencia en este momento redobla nuestra necesidad de seguir luchando”. La marcha hizo una parada frente al acampe qopiwini donde se leyó un documento en apoyo para luego continuar la movilización hasta Plaza de Mayo.
En este marco, escuchamos algunas palabras de Jorge Palomo de la Comunidad Wichí, vocero del acampe: “en nombre del acampe qopiwini queríamos primero agradecer por este espacio, una de las cosas que siempre nos ha costado en estos 7 meses es el tema de visibilizar  y este pequeño gesto de visibilizar es muy importante, porque vemos que en Argentina seguimos siendo ignorados y discriminados por el gobierno nacional, por eso estamos muy contentos y a la vez preocupados por estos 7 meses. Hemos venido aquí el 14 de febrero pidiendo una audiencia a la jefa del Estado, lamentablemente hasta el día de hoy no hemos tenido ni una respuesta favorable y concreta a este pedido”.
Hacia el final de la transmisión volvimos a contactarnos con la movilización, a través del móvil de Paulo Giacobbe, para dialogar con Myriam Bregman, integrante del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (Ceprodh), abogada querellante en distintos juicios, entre otros fue letrada del propio López en el juicio contra Etchecolatz. “Nosotros comenzamos esta jornada a 9 años en el día de ayer (por el jueves 17), con una gran presencia de organismos de derechos humanos en la Cámara de Diputados de la Nación donde presentamos un proyecto exigiendo la apertura de los archivos que tiene el Estado en sus fuerzas armadas y de seguridad relacionados con el juicio de Etchecolatz en el que desaparece López y la causa de su desaparición posterior, es decir la causa que debería investigar su desaparición. Creemos que es necesario a 9 años que el Estado entregue toda la información que tiene porque ya no podemos seguir soportando la impunidad que hay en esta causa, cada año inventan una pista diferente, pero creo que a 9 años ya es suficiente”, aseveró Bregman.
Al ser consultada sobre lo que  implica hoy a 9 años la desaparición de López, la abogada señaló: “si bien no pudimos saber qué pasó con Julio sí logramos parar ese terror que querían imponer con su desaparición y creo que ahora cuando hay tantas señales políticas de que se intenta una nueva reconciliación, estos encuentros que se hicieron en la Universidad Católica, en el Instituto Hannah Arendt, en la Universidad de San Andrés, es muy importante que recordemos el ejemplo de Julio López y cómo tenemos que enfrentar a ese terror”.
El cierre de la larga jornada de la Red Nacional de Medios Alternativos se dio cuando la movilización arribaba a la Plaza de Mayo. 9 años sin López no sólo significa la ausencia de "El Viejo", también implica otra sensación amarga: la certeza de que no lo buscan como debieran.

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