23 sept. 2015

El economista, profesor universitario y especialista en economía política y mundial dialogó con Alfredo Grande e Irene Antinori en Sueños Posibles, que se emite los lunes a las 21 por Radio La Retaguardia. Allí analizó el fenómeno de la reinserción de la Iglesia católica en América Latina y el protagonismo de Jorge Bergoglio como nuevo Papa. (Por La Retaguardia)


El socialismo del siglo XXI como punto de partida

Gambina señaló que en los primeros años de la década de 2000, a comienzos de siglo, “se abrió una etapa nueva en la política regional con la irrupción de movimientos populares que confrontaron a las políticas hegemónicas y neoliberales de la época. Así emergieron nuevos procesos político-sociales que definieron esta época de cambio en el continente”. El fenómeno provocó que América Latina se convirtiera en el centro de estudios académicos y políticos: “en el territorio en que habían nacido las políticas neoliberales también surgieron las críticas más profundas al modelo y se generó una expectativa que creó nuevos liderazgos. El más destacado fue el de Hugo Chávez, que le dio una impronta a mediados de la década, en 2004, 2005, 2006, ya con Evo Morales”.
Según el economista, la coronación de este proceso fue la creación de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA) por parte de Fidel Castro: “Fue la gran esperanza de una integración diferenciada. Chávez también pronuncia su fórmula famosa del socialismo del siglo XXI, ya con el argumento de que el capitalismo no traía soluciones a los pueblos de América. Es decir que no hace mucho tiempo desembarcó nuevamente el discurso socialista con su expectativa esperanzada para América Latina”. Para Gambina, Fidel Castro con este proceso le cedía el mandato de liderazgo al presidente de Venezuela.
“En 2006, 2007, 2008, hay una gran expectativa y estalla la crisis mundial del capitalismo. En una reunión por la cuestión climática en 2009 en Copenaghe, Hugo Chávez llega a manifestar que el problema no es el clima sino el sistema. Estaba diciendo que no era una cuestión de cambio climático sino que es el modelo productivo el que genera esto”, contó Gambina. En aquella instancia, Chávez planteó la alternativa y no era el capitalismo tradicional ni el renovado, “como hoy llamaríamos a los BRICS, sino que la perspectiva es el socialismo. Algo que solamente planteaban Cuba, Venezuela. En el 2010 se animó Bolivia hablando de socialismo comunitario –relató Gambina-. Había una situación en América Latina hacia 2010, 2011, 2012, donde 'lo socialista' como modelo de desarrollo, como expectativa civilizatoria, crecía mientras continuaba la crisis mundial capitalista y el desempleo, la miseria de la población, el deterioro de los recursos naturales como se vio ahora con el derrame de cianuro en San Juan”.

La respuesta de Estados Unidos y la emergencia del Vaticano

Según Gambina, Estados Unidos ha respondido con una violenta contraofensiva: “golpe en Honduras, golpe en Paraguay, proyectos desestabilizadores en Venezuela, sin perjuicio de errores propios que existen en todos los países. En esas condiciones de clima enardecido aparece una muy fuerte iniciativa del Vaticano con Bergoglio Papa”. El economista señala dos sucesos puntuales de la gestión de Francisco en la Iglesia: “Uno es la encíclica Laudato si, que es como su primer aporte teórico como Papa y un llamado de atención a la cuestión del medio ambiente del orden contemporáneo, algo que se ha dicho hasta el cansancio por personalidades como Fidel Castro, pero cuando es un dirigente marxista o un intelectual de izquierda, son pocos los que escuchan, ahora se puso en evidencia un problema de época”. Bergoglio, además, se reunió con movimientos sociales de América Latina en Bolivia en compañía de Evo Morales y, contó Gambina, “hizo críticas muy duras al orden capitalista granjeándose la simpatía de una parte importante del movimiento que encontraba legitimación en una personalidad del sistema mundial con críticas fuertes al capitalismo”.

Los liderazgos

Gambina explicó la disputa política de fondo: “buscan dirimir quién dirige el conflicto social en América Latina. Era distinto el liderazgo de Chávez, Fidel Castro o Evo Morales con un proyecto socialista, revolucionario, histórico en Cuba, del siglo XXI en Venezuela y comunitario con Bolivia”. El economista explicó que esos liderazgos se han desmoronado, en el caso de Chávez, por su muerte, y en el caso de Castro, por el deterioro de su salud y su edad. Allí, en esa grieta, interviene el Vaticano “con la intencionalidad de tomar protagonismo en el territorio de más población cristiana del mundo y dar pelea política e ideológica. El discurso de ayer del Papa –relató Gambina- fue una crítica velada a Cuba, que la población no quiere respuestas ideológicas sino concretas, es un discurso ideológico como en toda religión”.
El economista aseguró que el Papa en Cuba y Bolivia, como en toda América Latina, tenía la misión de recuperar fieles que la Iglesia venía perdiendo en los últimos años y destacó, para ejemplificar, que la encíclica no está dirigida a los profesantes sino al conjunto de la sociedad. “El Papa necesitaba limar conflictos de la región. El más grande es el Estados Unidos con Cuba a a partir del bloqueo. La visita a Norteamérica busca seguir generando condiciones para que se levante el bloqueo que, dicho sea de paso, será un gran negocio para las trasnacionales del país”, explicó Gambina.

La histórica batalla por la independencia

Para justificar su posición con respecto a la inserción de Estados Unidos otra vez en la región y la emergencia de la Iglesia, Gambina recordó parte de la historia argentina: “Inglaterra fue el primer punto de apoyo de la Revolución de Mayo y la consigna principal era el libre comercio. La Argentina –contó- se insertó en el sistema capitalista mundial desde las relaciones y el programa económico de la Revolución, un acercamiento de los territorios del Río de la Plata con la pujante Revolución Industrial británica”. Para cerrar la caracterización, Gambina concluyó: “No pudieron por las malas en las invasiones inglesas y lo hicieron por la vía diplómatica. Estados Unidos siente que fracasó en su intento de derrocar a la Revolución Cubana, la intentó ahogar sin éxito”.

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