20 sept. 2015

El reconocido hombre de radio declaró en el juicio por los crímenes de los militantes montoneros Osvaldo Cambiaso y Eduardo Pereyra Rossi, un caso del que supo en 1983 mientras trabajaba en LT8 de Rosario y era famoso. Si bien contó el hecho aquella vez, ahora dio testimonio ante la justicia y volcó allí -y en este diálogo- una autocrítica valiente, incómoda y lúcida. Habla de "responsabilidad y no culpabilidad". Rescata a Magdalena Ruiz Guiñazú y Eduardo Aliverti por sus denuncias de aquellos años y señala con firmeza: "no he escuchado mucho periodista que acepte la responsabilidad que tuvo en aquella época”. Fue durante la emisión de Oral Y Público. (Por La Retaguardia)

El 14 de mayo de 1983 Osvaldo Agustín Cambiaso y Eduardo Daniel Pereyra Rossi se encontraban en el bar Magnum de la ciudad santafesina de Rosario, cuando fueron secuestrados. Sus cuerpos baleados aparecieron 3 días después en la localidad bonaerense de Zárate. Desde el Ministerio de Interior de la Nación y la Jefatura de Policía de la Provincia de Buenos Aires aseguraron que habían sido “abatidos en un enfrentamiento” con efectivos del Comando Radioeléctrico de la Unidad Regional de Tigre. Actualmente se está desarrollando el juicio oral por estos crímenes en la provincia de Santa Fe y los distintos testimonios dan por tierra la versión “oficial” del enfrentamiento. Fue en este proceso que Quique Pesoa declaró hace pocos días.
“Hace unos 5 o 6 años me llamó Juan Murray, el fiscal de San Nicolás, para que preste declaración en este caso porque en el año ’83, ese sábado 14 de mayo, yo tenía un programa por LT8, una radio de Rosario, que iba desde las 9 de la mañana hasta la 1 de la tarde, y en un momento dado, vía telefónica y vía una persona que trabajaba en el programa y que había presenciado el hecho, me llega la noticia de que en un bar llamado Magnum, de la esquina de Ovidio Lagos y Córdoba, en la ciudad de Rosario, a través de una violencia inusitada habían secuestrado a 2 individuos que estaban allí. Entonces yo conté esto al aire en ese momento, poquito rato después de que sucedió, e hice un comentario ‘maravillándome’ de que esas cosas sigan sucediendo a pocos meses del recupero de la democracia, porque faltaba muy poco para el octubre de la votación y el diciembre de Alfonsín. Yo hice ese comentario y entonces en esta causa por la que creo que fueron a parar presos (Luis Abelardo) Patti y (Reynaldo) Bignone de paso, me llamó Murray y tuve que declarar. Ahora el que me llamó fue el Tribunal Oral Federal de Rosario para que ratifique lo que había declarado”, relató Quique Pesoa en diálogo con Oral y Público.

Los pies y el plato

En este marco, uno de los fiscales le pidió que amplíe su declaración: “con lucidez me dijo ‘bueno, está ratificada su declaración, pero ya que lo tenemos acá nos gustaría que nos cuente un poco el contexto, es decir que nos cuente el estado de los medios de difusión de acuerdo a su visión, cómo estaban, cómo se vivía la dictadura militar’. Me pareció inteligente por parte del tipo aprovechar que una persona que había estado trabajando en esos años pueda brindar un poco de contexto. Entonces yo conté cómo se vivía adentro de la radio en esos años. Se vivía con mucho temor, nadie sacaba los pies del plato, nadie decía nada, los periodistas hablaban de los baches de la ciudad, yo recibía una comunicación del comando del Segundo Cuerpo del Ejército donde se me impedía, se me prohibía hacer escuchar a Víctor Heredia, Armando Tejada Gómez, Mercedes Sosa, y recibía una lista, una especie de cuadernillo negro y yo me abstenía como el resto de sacar los pies del plato. Lo que yo le dije al tribunal es que habría que ver las responsabilidades más que las culpabilidades. Me parece que todos fuimos un poco responsables, y creo que cité también a una periodista italiana Oriana Fallaci, que vino en aquellos años y que se la quisieron comer cruda porque dijo algo así como ‘no hay ninguna dictadura que sobreviva sin la anuencia del periodismo’, y por supuesto acá le saltaron a la garganta, pero era absolutamente cierto, el periodismo estaba genuflexo ante el poder de la dictadura, por miedo o por negocios en común. Así que yo conté un poco todo esto, dije que he escuchado a muy pocos periodistas que trabajaron en aquella época hacer una autocrítica”.
En referencia a su propia autocrítica, Pesoa afirmó: “yo estaba trabajando en un medio de comunicación, si realmente no podía hacerlo debí haberme ido, pero me quedé y de alguna manera fui responsable porque no declaraba nada, ni denunciaba nada, y seguía trabajando en ese medio acompañando la corriente general. Ahora a esta distancia, yo me pienso y digo que si no me gustaba tendría que haberme ido porque en realidad la ignorancia no exculpa. Si yo ignoraba muchas cosas no exculpa si trabajas en un medio de comunicación, si trabajas en una licorería quizás o en una fábrica de bulones, pero yo estaba trabajando en un medio de comunicación, y de alguna manera creo que hay un grado de responsabilidad al menos en mí y creo que en muchos otros periodistas que pasaron también por esa época absolutamente en silencio. Inclusive en la declaración, ahora se me confunden un poco los tantos, pero creo que cité las 2 únicas voces que habían empezado a hablar algo de este tema durante la dictadura que eran las de Magdalena Ruiz Guiñazú y Eduardo Aliverti. Eduardo ya hablaba de José Capucha y todavía no habíamos llegado a las elecciones. Son excepciones que se produjeron en esa época, el resto... aquiescencia”.

Temor y comodidad

Pesoa explicó que en aquel momento había miedo en el periodismo y en la sociedad, pero no era tal cual como se lo conoce ahora: “yo no militaba en ningún partido político, ni tenía trabajos que hacer con lo que en ese momento se llamaba la subversión marxista, apátrida, traidora y qué se yo. Yo no tenía participación en eso, pero creo que callábamos un poco por temor y otro poco por comodidad porque si no perdías el laburo. Era como una pelea que era ajena y nosotros formábamos parte de una sociedad que no participaba en estas cuestiones, inclusive formábamos parte de una sociedad que justificaba el accionar de las fuerzas armadas, que no estaba del lado del combatiente supuestamente subversivo, la gente seguía pidiendo orden y decía: ‘¡qué barbaridad las cosas que están sucediendo!’, pero a nadie se le ocurría decir: ‘¡estos militares hijos de puta que están torturando y matando!’, a nadie se le ocurría decir en ese momento ‘acá lo terrible es el Terrorismo de Estado’. El mismo Estado se vuelve terrorista y aparece la teoría de los dos demonios tratando de ver cómo se hace una especie de empate y hacer ver que eran tan malos unos como otros, pero no, acá lo que hay que destacar es el Terrorismo de Estado y el acompañamiento cívico que hubo, no solamente empresarial para hacer pingües negocios con la dictadura, sino el acompañamiento cívico que hubo. Ahora estudiosos y analistas de esa época están de alguna manera descubriendo que el Ejército Revolucionario del Pueblo, que el PRT-ERP, no tuvo en cuenta que esto no era Cuba, no tuvo en cuenta que no había un acompañamiento masivo de la parte civil para realizar lo que ellos querían hacer; la verdad que nosotros, y ahora me pongo de este lado, y digo nosotros la sociedad, no acompañábamos eso. Entonces hay dos cosas: el temor por un lado y también el miedo a perder el laburo”.

El periodismo como servicio público

En algún punto aparece la idea de ver al periodismo solo como un trabajo, un modo de afrontar esta profesión que fue impulsado desde los lugares de estudio e incluso desde la propia sociedad, cuando en realidad para muchos –entre ellos, Quique Pesoa– el periodismo es un servicio público. “Quizás estemos hablando ahora porque yo no lo entendía con claridad en ese momento –reflexionó–, han pasado muchos años, yo he ido cambiando, he ido entendiendo cosas, ahora yo no me puedo disfrazar de combativo en aquellos años, de ninguna manera. En la radio yo era un tipo muy famoso en la ciudad de Rosario y he ido a comer a la casa de unos militares que me invitaban porque yo era un tipo famoso, y recuerdo que fui a comer una carbonada a la casa del teniente coronel Poronga, y fui con algunos compañeros periodistas y estaba José Pepitito Gómez Fuentes, que después nos mintió durante toda la Guerra de Malvinas. Con Gómez Fuentes fuimos al Batallón 121 de Comunicaciones a comer un asado con la oficialidad, esto ni en pedo lo niego. Yo fui, yo estuve, yo participé, no puedo alegar ignorancia porque un tipo que trabaja, insisto, en una caramelería puede alegar ignorancia, yo no puedo hacerlo porque trabajaba en un medio de comunicación y era famoso en ese momento y más en la ciudad de Rosario. Yo no me despego de esto, tampoco me considero culpable, soy responsable que es otra historia; cuando miro hacia atrás y hago un repaso digo que soy responsable, no he escuchado, insisto, mucho periodista por allí que acepte la responsabilidad que tuvo en aquella época”.
Esta misma reflexión de Quique Pesoa puede traspolarse al periodismo actual: “esto no sucede solo en los medios de comunicación comerciales, esto nos sucede a todos, por eso hay que de alguna manera no digo enjuiciar, pero poner en un punto crítico al periodismo en sí, cómo está funcionando y para qué nos sirve el periodismo hoy en día, y entonces ahí ponerte a discutir la existencia de verdad del periodismo y si existió alguna vez como tal o fue simplemente una suerte de ilusión colectiva. Está bien que nos sentemos a discutir sobre esto, pero hoy están tibios y troyanos, hoy están los K y los antiK, y esto no necesariamente funciona solo en los medios comerciales, nos han metido esta dualidad en el melón a todos, esta polaridad imbécil que no nos deja pensar, porque la polaridad es parte de un plan, les conviene a tibios y troyanos que estemos polarizados y que no haya medias tintas, ni colores, ni grises en el medio”, aseveró Pesoa.

Multitrack

En el marco de esta descripción del periodismo actual, lo consultamos acerca de por qué, cómo y para qué ejerce hoy este oficio: “de alguna manera es como si en algún momento alguien encendió una multiprocesadora que nos hizo algo de bien y algo de mal. Digo algo de bien porque siempre estamos como clasificando todo y metiendo en los distintos casilleros las alpargatas, los fósforos, los fideos, todo para tener más o menos ordenadito, entonces vos sos periodista, vos sos locutor, vos sos tal cosa. Los que trabajamos en medios de comunicación se nos ha ido el tiempo encendiendo esa multiprocesadora, dejamos de estar clasificados pero pasamos a ser un animal nuevo dentro de la radiofonía, ese animal nuevo es capaz de conducir, presentar, actuar, interpretar un texto, leer un informativo, hacer una entrevista, con lo cual no sé bien qué soy yo hoy y no me importa tampoco, porque me gusta este nuevo animal parido, no me interesa si soy periodista. Cuando me presento me dicen ‘¿vos qué sos?’, y qué se yo, elegí vos porque soy piloto de avión, hago vino, estudié arquitectura, bellas artes, ingeniería, me metí en muchas cosas y fui muchas cosas y sigo siendo muchas cosas, entonces me gusta más definirme como un multitrack, antes de decir que soy locutor porque tengo el carnet nacional y esas boludeces, y soy periodista porque estoy enfrascado, no, hay una mezcla”.
Actualmente Pesoa realiza un programa semanal, que se llama El Desconcierto y que pronto se escuchará también a través de Radio La Retaguardia. Al respecto afirmó: “el programa que estoy haciendo en este momento tiene mucho de periodismo, tiene humor, entrevistas, locuciones, lecturas, improvisaciones, música, es decir no es fácil de definir y tampoco estoy muy preocupado por definirlo. Lo que sí sé es que en este momento yo estoy en mi estudio que me armé pegadito a mi casa, acá en San Marcos Sierras (Córdoba), que puse una antena, compré un M31 y estoy transmitiendo para el valle, pero solamente el programa que hago los miércoles. No tengo una radio, enciendo el transmisor los miércoles temprano a la mañana y lo apago a la tarde. Hago un programa los miércoles de 10 a 13, hago streaming, lo bajan 70 emisoras, se llama El Desconcierto, lo baja cualquiera a través de la página www.eldesconcierto.com.ar; el que quiera repetirlo lo repite, lo saca, lo pone. Entonces ahora estoy haciendo todo esto que cuento y de alguna manera, como es gratuito y no estoy recibiendo un mango por ello, es como si yo le estuviese devolviendo algo a la radio. Hace 45 años que vivo de esto, no quiero decir que mi experiencia de 45 años tenga un peso formidable, podés haber pasado 45 años al pedo en un sitio sin entender nada de nada de lo que estabas haciendo, no lo digo entonces desde el punto de vista de la experiencia, son 45 años que estoy viviendo de la radio entonces por qué no puedo devolver algo de eso si ahora estoy viviendo en San Marcos Sierras y tengo una hostería que me da de comer”.
Quique Pesoa, es un bicho de radio. Por eso la charla, que había comenzado dialogando acerca de esa herramienta encantadora, terminó también con cierta distensión, hablando de su lugar elegido, San Marcos Sierras, y esa S final que a veces suele caerse de los carteles del pueblo. Lo que hablamos en el medio, lo más importante, es para volver a leer una y otra vez.

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1 comentarios:

  1. Muy buena nota,gracias
    Hace años decidió cambiar su vida ,es un paraíso donde vive

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