24 sept. 2015

Otro genocida que muere impune y en raras circunstancias: Oscar Rubén Lanzón, conocido durante mucho tiempo como “Horacio Gurati”, estaba por recibir condena en el actual tramo de la megacausa ESMA, pero apareció muerto por asfixia en su casa, sin que hayan quedado claras las circunstancias hasta aquí. Víctor Basterra describió al personaje que cumplía prisión domiciliaria y fue uno de los jefes del grupo de tareas de la ESMA, y no descartó que haya sido asesinado. (Por La Retaguardia)

La Fiscalía Nº32, a cargo de Ana Yacobucci, se encuentra investigando la muerte de Oscar Rubén Lanzón. El represor apareció sin vida en el departamento donde cumplía prisión domiciliaria y en un principio se pensó que el fallecimiento se había producido por la inhalación del humo de un incendio; sin embargo aún no están los resultados de los peritajes que lo confirmen. En diálogo con Oral y Público, Víctor Basterra, sobreviviente de la ESMA, dio cuenta de sus dudas respecto a esta muerte.

Antes de Lanzón

Víctor Basterra explicó que Lanzón fue jefe de inteligencia del grupo de tareas 3.2 de la Escuela de Mecánica de la Armada, que sucedió al capitán Luis D’Imperio, alias Abdala: “Lanzón asume en la administración del grupo de tareas en enero, febrero del año ’80 y es responsable de las desapariciones de todo ese año y parte del ’81. Durante 1980, cuando él asume, se endurece todo, comienza de nuevo con una rigurosidad que se había flexibilizado durante la época de Abdala. Yo siempre digo que Abdala fue un tipo contradictorio, generó muchas contradicciones a muchos compañeros; no a mí. Recuerdo que nos trasladó a muchos de los que estábamos en Capucha a unas fiestas que se hicieron en el Casino de Oficiales, en el sótano, al lado de la huevera donde se torturaba. El 24 de diciembre de 1979 y el 31 de diciembre de 1979, en las fiestas de Navidad y Año Nuevo, donde había comida, manjares, bebidas, todo... Y ahí estábamos los que estábamos casi en el infierno junto con otros compañeros que estaban con un régimen distinto, y esto nos desestructuraba, nos rompía el esquema, muchos de los compañeros que fueron ahí incluso los llevaron a una quinta  y muchos están desaparecidos”.

Lanzón / Gurati

Quien sucede a Abdala al frente de inteligencia del grupo de tareas de la ESMA es Oscar Rubén Lanzón: “oficia de jefe de inteligencia durante todo el año ’80 siendo responsable de la desaparición de este grupo de compañeros al que se llamó el Grupo Villaflor (al que Basterra pertenecía y del que es el único sobreviviente), el responsable de la desaparición de los compañeros que habían caído a fines del ’79 y en el ’80, así que el tipo hasta las bolas metido en toda esta historia. Después fue a la jefatura de inteligencia de la Armada; un tipo que después entró en una especie de crisis, fue alcohólico, después tenía una clínica psiquiátrica; en los últimos tiempos tenía inconvenientes seguramente llamado por su conciencia, si es que la tenía... tenía por única compañera y amiga a una plantita, andaba con la plantita todo el día, creaba conflictos en Marcos Paz donde estuvo detenido. Y en la última etapa, en este último tiempo, se supo que tenía prisión domiciliaria”, expresó Basterra.

Las dudas

En este sentido, Basterra se manifestó de acuerdo con un escrito de José Schulman, integrante de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, respecto a la necesidad de “desterrar la prisión domiciliaria de los delitos de lesa humanidad”. Basterra dijo que "ha sido aprovechada por muchos de los represores para pasar una buena jornada y también para dar lugar a estas muertes sospechosas, porque Lanzón acaba de morir aparentemente por asfixia, pero se suponía que había sufrido un incendio en su casa, que no fue así. El submarino seco es una forma de producir asfixia y todos estos tipos que en algún momento entran en crisis, como pasó con (Horacio) Estrada, con (Héctor) Febres, son pasibles de las furias de los hombres de esta comunidad. No olvidemos que si bien en estos momentos están siendo juzgados más de 60 sujetos, detrás de ellos hay un montón de personajes que está en las más altas esferas de las jefaturas de la Armada o del Ejército, la Policía, de lo que sea, que no han sido nombrados y sin embargo tienen responsabilidades a lo largo del tiempo en todo lo que fue la represión sangrienta con los visos de persecución sistemática y de destrucción sistemática de la sociedad”, aseveró Basterra.
Lanzón no había recibido condenas y estaba imputado en el tercer tramo del megajuicio ESMA que se encuentra en etapa de alegatos. Como se manejó con un alias, Horacio Gurita, llevó mucho tiempo ubicarlo y recién fue identificado en 2003. “Varios compañeros lo identifican, lo reconocen primero por la foto que pude rescatar, y después se da el reconocimiento que logró a partir de distintos medios José Vales, el corresponsal de periódicos y diarios mexicanos, un compañero que es argentino; él pudo conocer su identidad cierta. Incluso Lanzón sin yo haberme dado cuenta, en el Juicio a las Juntas, en la primera sentencia, de la que se cumplen ahora 30 años, los tipos me acusan a mí de ser integrante del grupo de tareas como especie de colaborador rentado, como que yo cobraba como un suboficial... esas mentiras que dan al ser descubiertos, y este tipo estaba dentro de esa nómina, como (Alfredo) Astiz, (Ricardo Miguel) Cavallo, (Carlos) Capdevilla, todos tipos que conocía e identificaba perfectamente por sus nombres, pero no a este Lanzón, así que durante mucho tiempo permaneció en una especie de oscuridad llamándose Gurati, yo no lo involucraba como Lanzón que es su nombre real. Así que bienvenidas todas estas historias que se han ido conociendo a lo largo del tiempo, aunque lamentablemente este es un tipo que muere impune”.
“Se empiezan a revisar las cosas –continuó el sobreviviente de la ESMA–, los tipos entran en crisis y pasan estas cosas. Estos ñatos, incluso los que están sueltos que no han sido llamados por la justicia, ni señalados, ni reconocidos, muchos de ellos se cuidan y están mirando con suma atención porque en algún momento les puede caer de sorpresa el zarpazo. Obviamente la lentitud de llevar adelante las investigaciones es muy grande por parte de la justicia argentina. No obstante hay tipos que están comprometidos con el tema de los derechos humanos y avanzan, pero encuentran siempre alguna traba”.
Lamentablemente la sensación generalizada que queda en estos casos es que será difícil saber qué sucedió realmente con Oscar Rubén Lanzón. Si su muerte fue accidental o si efectivamente, como sospecha Basterra, aseguraron su silencio.

Foto: Lanzón en la época de la ESMA.

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