9 oct. 2015

Desde el 14 de febrero, comunidades de las 4 naciones originarias que habitan Formosa, Qom, Wichi, Pilaga y Nivacle, se encuentran acampando en Avenida de Mayo y 9 de Julio, pleno centro porteño. Reclaman ser atendidos por la presidenta Cristina Fernández para acercarle sus reclamos. Tras algunas reuniones con el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Martín Fresneda, el diálogo se detuvo. Conversamos con Félix Díaz, qarashe de la comunidad La Primavera, sobre la continuidad de la lucha en estos casi 8 meses de acampe, el acompañamiento de la ciudadanía y las dificultades que atraviesan en su provincia. (Por La Retaguardia)

“Estamos de pie tratando de sostener la lucha para poder seguir visibilizando la problemática indígena a nivel social. Con los pueblos indígenas que nos acompañan estamos seguros de lo que quieren, y eso creo que es muy importante para nosotros porque la lucha se va como ampliando, articulando con otros sectores sociales y también con trabajadores y varios sectores que están siempre cerca, con nosotros, especialmente los jóvenes, estudiantes, investigadores, antropólogos, muchísima gente que nos acompaña día a día”, afirmó Félix Díaz en diálogo con La Retaguardia.
En varios pasajes de la charla, Díaz reiteró que las comunidades originarias de Formosa que se encuentran acampando en el centro porteño desde hace casi 8 meses se sienten “bien acompañados” por las personas que se acercan al acampe QoPiWiNi: “son muy pocas las personas que nos insultan, de vez en cuando.. creo que hay una conciencia bastante importante en la ciudadanía, especialmente la gente que viene de las provincias, alrededor de la capital, y eso creo que nos alienta porque comparten y apoyan nuestra lucha porque están pasando las mismas cosas que nosotros, la falta de terrenos; es imposible construir una casa para poder cobijar a los hijos, la familia. Hay mucha comprensión porque a veces converso con las mujeres y hablan del tema del hambre cuando uno no tiene trabajo y los que primero sufren son los niños, y el gobierno, tanto Macri como el gobierno nacional manipulan esta necesidad de la ciudadanía, los condicionan con que tienen que ser parte de una organización para que le den de comer a sus hijos o tener algunos recursos por el tema de educación, estamos pasando lo mismo, la diferencia es que nosotros tenemos como pueblo indígena un derecho especial, reconocido nacional e internacionalmente: la legislación indígena, y eso es lo que nos hace diferenciar las organizaciones sociales”.
Acerca de si entiende que hay posibilidades de ser recibidos por Cristina Fernández, responde sin dudar: “No, de ese tema ni hablar”. En estos meses sí se reunieron en varias oportunidades con el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Martín Fresneda: “no tiene poder de decisión, es un tipo que quiere resolver el tema pero el problema va más allá de lo que es el derecho humano porque tiene que ver la cuestión territorial. Nosotros seguimos esperando pero ha desaparecido el diálogo, no sé qué pasó. La última reunión que tuvimos con él fue la movida que se hizo el día que se inauguró la estatua de Juana Azurduy, y desde entonces nunca más supimos nada”, agregó.
“El pueblo indígena tiene toda la verdad en sus manos –continuó el qarashe– por eso los gobiernos nacional y provincial no quieren responder porque saben que si resuelven nuestro problema abarcaría a muchos pueblos indígenas, porque la mayoría tenemos el mismo problema: conflictos territoriales por la invasión de empresas, particulares, gobiernos provinciales, municipales, que van usurpando territorio indígena; entonces cuando se tratan las cuestiones territoriales ahí es donde nadie quiere hablar del tema porque hoy en día el negocio más importante a nivel nacional, a través de la economía, es el territorio, porque ahí es donde se producen y desarrollan las actividades comerciales y el territorio es cada vez más caro, la tierra es cada vez más cara, entonces vemos que el interés está ahí, por eso los gobiernos tratan de justificar los despojos diciendo que se destina para un bien público: construcción de escuelas, hospitales, rutas, explotación turística, minera, petrolera, diferentes actividades, y eso vemos que el indígena no tiene ese pensamiento comercial para poder vender a un impostor el tema de la vida de la madre tierra”.

Derecho a la salud

En diálogo con La Retaguardia, Félix Díaz remarcó que el tema de la salud es uno de los que más afecta a casi la totalidad de los pueblos indígenas: “en este momento hay una chica (Isabel, internada en el Hospital Ramos Mejía), una compañera que vino de Formosa, tiene un problema de cáncer terminal; durante 5 años en Formosa la trataron solamente con calmantes, y ahora que se agravó la situación la trasladamos a Buenos Aires pero ya no se puede hacer nada, porque esas son las cosas que sufren los pueblos indígenas cuando defienden y luchan por sus derechos. El gobierno ataca por ese lado porque es una parte frágil para nosotros el tema salud, porque no podemos a veces asistir a un hermano o una hermana cuando tiene un problema grave”.
Cuando en la comunidad La Primavera, a la que pertenece Díaz, hay un problema de salud, deben asistir al hospital de la zona, en Laguna Blanca, ya que no tienen acceso a su medicina ancestral: “no tenemos el territorio suficiente para poder buscar los remedios que teníamos antes, eso está en manos del parque nacional, que creó una ley que se llama ‘áreas de conservación’, entonces no se puede tocar ni una planta, ni un pescado, ni el agua, porque todo debe conservarse, esa área protegida afecta nuestro desarrollo porque ahí están nuestros recursos naturales”, explicó Díaz.
Uno de los conflictos que las comunidades tienen en Formosa es con privados como la familia Celía, pero también con el propio Estado, tanto nacional como provincial, que se apropió de sus tierras para hacer allí un parque nacional.
De todos modos, si el problema de salud es grave, la maquinaria con la que cuenta el hospital de Laguna Blanca no alcanza: “no pueden hacer ecografías, tampoco tienen electrocardiogramas, rayos x, las máquinas no funcionan, entonces sí o sí hay que trasladarse a Formosa capital, a 170 kilómetros. Cuando es muy grave ahí recién se lo traslada y muchos de los hermanos vuelven con un cajón, cuando vemos el retorno de una ambulancia ya nos entristece porque vemos que trae el cadáver, el cuerpo del paciente, pero cuando la ambulancia no vuelve quiere decir que el hermano se recuperó y puede llegar en cualquier momento caminando o a dedo, y así se maneja en la provincia de Formosa. Todo esto afecta a la población campesina, zona urbana, afecta a los pobladores en general, solamente afecta a los pobres, a los indígenas eso que nosotros tratamos de luchar para que se pueda cambiar, pero está difícil”, aseveró Díaz.
En relación a la hermana qom que se encuentra en Buenos Aires con cáncer terminal, el qarashe detalló: “en Formosa no le hicieron los estudios, y eso es lo que hace temer más a las mujeres, porque es un problema muy nuevo el tema del cáncer uterino, cáncer de mama, que antes no pasaba, al igual que la diabetes, son enfermedades nuevas para nosotros y cómo detectarlas cuando no hay difusión de la prevención de cualquier enfermedad; se ponen propagandas, carteles en los hospitales, pero cómo explicas a las mujeres y a los hombres que son analfabetos, qué van a leer, entonces ese es uno de los problemas, porque lo ideal sería que se pasara en las radios, hablado en qom, que alguien traduzca estas prevenciones para que se pueda combatir junto con los médicos, enfermeros y la población indígena”.

Criollos e indígenas agentes de salud

En el Hospital de Laguna Blanca, los médicos son criollos y los enfermeros indígenas: “el problema es que el enfermero indígena es designado a dedo por el poder político, por lo tanto responde al interés político del gobierno, entonces no puede favorecer a su gente porque si lo hace le sacan el contrato que tiene, porque cada mes tiene que firmar el contrato para seguir cobrando su beca. Es todo una presión que el Estado tiene hacia los pueblos indígenas”, afirmó Félix Díaz en el cierre de la charla con La Retaguardia.
El próximo sábado 17 de octubre se llevarán adelante una serie de actividades en el acampe QoPiWiNi, al cumplirse 8 meses de lucha en las transitadas Avenida de Mayo y 9 de Julio; aunque continúan sin obtener respuestas concretas a sus reclamos por parte del gobierno nacional, las comunidades –tal como dijo Félix Díaz– están de pie.

Foto: Eva grita, Félix piensa (González Ve)

0 comentarios:

Publicar un comentario