18 oct. 2015

Mercedes Soiza Reilly, fiscal de la causa junto a Guillermo Friele, nos explicó cuáles fueron las organizaciones políticas perseguidas específicamente desde este centro clandestino de detención, tortura y exterminio que funcionó durante la última dictadura cívico militar. También se detuvo en el caso simbólico de Norma Arrostito, una de las fundadoras de la organización Montoneros. El 6 de julio comenzó el alegato del Ministerio Público Fiscal en juicio por el tercer tramo de la megacausa ESMA. Soiza Rilly se refirió además a la continuidad de las prácticas represivas que quedan evidenciadas en casos como el de Luciano Arruga.(Por La Retaguardia)

Tiempos

Mercedes Soiza Reilly y Guillermo Friele, como representantes del Ministerio Público Fiscal, se encuentran alegando desde hace 24 audiencias, o si se quiere 60 horas, porque cada jornada tiene una duración de alrededor de 2 horas, 2 horas y media. Sin embargo, el mismo día de la charla con Oral y Público, los fiscales recibieron una cédula del Tribunal Oral Número Nº5 en la que los compelen a terminar su alegato en las siguientes 10 jornadas: “esto es casi imposible en la medida que todavía queda alegar por los casos de los años ’76 al ’83 –afirmó Soiza Reilly– y lo que manifiesta el tribunal es que su pedido se da por la demora que está causando el alegato y el juicio en sí, pero lo que sorprende al Ministerio Público Fiscal es que uno de los jueces ha pedido licencia y en este momento el juicio no se está desarrollando, entonces no pueden pretender celeridad cuando son ellos los que suspenden por 10 días que se transformaron en 2 semanas. El juicio ahora está suspendido por una licencia que tomó uno de los jueces. Estas son las cosas que se viven en el mundillo judicial. El tema es que yo puedo decir que hace 20 audiencias que estoy alegando pero en realidad son muy pocas horas en comparación porque no son 6 horas por audiencia. Igual sabemos que es el megajuicio ESMA, es la causa más grande de la historia de nuestro país, por la cantidad de actores involucrados, por la cantidad de casos, de imputados, hace 2 años y medio que estamos transitando justamente el juicio, entonces tampoco se puede pedir celeridad en el momento más importante para el Ministerio Público Fiscal que es la acusación. Frente a esto nosotros no podemos dejar de nombrar las pruebas que acreditan los hechos ilícitos cometidos dentro del campo de concentración. Lo que vamos a hacer ahora es reponer la decisión y plantear las horas reales que nos quedan para alegar, porque a mí me pueden dar 10 jornadas pero si las jornadas van a durar 2 horas porque un juez o un abogado llega tarde y el juicio no inicia es casi una falacia. Si a mí me dan 6 horas yo sí puedo llegar a terminar el alegato en 10 audiencias. Igual creo que el alegato de la fiscalía está siendo muy dinámico en muchos aspectos, porque lo que nosotros hicimos fue comenzar a analizar la responsabilidad de cada uno de los imputados insertados en las estructuras represivas para ahora comenzar a analizar los casos que forman parte del objeto procesal del juicio”.

La ESMA contra el grupo Lisazo

La secuencia de caídas del
Partido Auténtico
“Lo que permite el megajuicio es ver este monstruo que era la ESMA, las acciones de inteligencia tendientes a desbaratar los colectivos políticos, y es así como la ESMA en 1976, se va a enfocar pura y exclusivamente en la zona norte del Gran Buenos Aires, y también en otros sectores pero concretamente los primeros secuestros se dan y se relacionan con la caída de lo que fue el grupo Lisazo o en realidad la caída del Partido Auténtico, que también militaba en la organización política Montoneros. Es el primer blanco de ataque de los miembros del grupo de tareas de la ESMA”, explicó Soiza Reilly al ser consultada por Oral y Público sobre los sectores a los que estaba dirigida la represión.
Una de las integrantes de este grupo era Clara Laura Tauvaf de la que aún se intenta reconstruir su historia y que, todo indica, escapó de la patota de la ESMA; aún resta saber si lo hizo de aquel lugar o de un "paseo" fuera de la ESMA. Tauvaf fue recapturada y está desaparecida. Al respecto, la fiscal manifestó: “nosotros probamos eso y con el relato de una de las sobrevivientes históricas también pudimos determinar que uno de los captores, cuando la secuestró, buscaba material documental en la casa y encontró un cable de la agencia clandestina de noticias o puede haber sido de otra agencia, pero se hablaba de un cable donde justamente se daba cuenta de la fuga de una joven. Tendría que precisarlo mejor pero creo que fue Norma Burgos la que dijo que cuando fueron a secuestrarla hallaron en la casa este cable donde las organizaciones políticas advertían que en la Escuela de Mecánica de la Armada estaban secuestrando y torturando de determinada manera; frente a estas torturas una de ellas era el sonido de una sierra y amenazaban a esta joven Tauvaf con cortarle los dedos. Cuando uno de los represores secuestra a esta sobreviviente le dice que en realidad el ruido de la sierra era porque estaban haciendo refacciones y era la amenaza que le hacían a la joven que logra fugarse. Nosotros frente a esto pudimos hacer la reconstrucción, coincidiendo con este relato de la famosa fuga y el comentario que habría hecho esta joven a Arnaldo Lisazo; frente a esto Arnaldo activó la maquinaria o por lo menos las editoriales militantes y allí daban cuenta de la fuga de esta joven. Nosotros avanzamos un poco más en eso y pudimos determinarlo, pero no sabemos si se fugó de la ESMA o de otro espacio clandestino anexo a la Escuela de Mecánica”.
Los mayores referentes del Grupo Lisazo eran María del Carmen “La China” Núñez y Jorge “Nono” Lisazo. Según explicó Soiza Reilly, los represores comenzaron a secuestrar a determinados grupos que estaban ligados al Partido Auténtico, y también en este marco se dan los primeros secuestros de jóvenes del Partido Comunista: “los militantes de estos dos partidos compartían territorio. En la misma zona política los militares los secuestraban y los interrogatorios se encaminaban en saber quién era la China. Hablaban del Nono y también de (María) Rosa Mora, que va a ser uno de los cadáveres hallados con posterioridad en las costas de Uruguay. Este fue el primer grupo, después a este grupo se le anexa otro que son los muchachos y compañeros de Osplad, que era la obra social de los docentes, y entonces ahí secuestran un número bastante importante de personas, alrededor de 15 militantes, de los cuales había 2 que eran los referentes que estaban ligados al Partido Auténtico de la zona norte, Roberto Arfa y el Chiche (Pedro Héctor) Druetta. Una vez que secuestran a ellos 2, que eran los ligados al Nono Lisazo, van a liberar a todo el grupo que quedaba, que eran empleados de Osplad, y después llega finalmente la secuencia de secuestros ocurrida en el Café Los Angelitos donde van a abatir al Nono Lisazo y la China Núñez. En realidad al Nono lo hieren y la China fallece en el lugar”.

La ESMA contra los movimientos villeros

Luego del secuestro de los militantes del Partido Auténtico, el grupo de tareas de la ESMA atacó a los movimientos villeros: “esto es insertarse en la parte territorial de Montoneros. Así avanzaron sobre los barrios carenciados y frente a esto vamos a tener una seguidilla de secuestros relacionados con lo que nosotros llamamos la primera caída del movimiento villero, y ahí va a entrar toda la familia de Tauvaf y algunos otros militantes más. Así la ESMA va avanzando y cada vez que el referente político era asesinado o secuestrado parece que era un gran monstruo que miraba para otro lado, y volvía a atacar a otro colectivo político, y así se fueron sucediendo y avanzando sobre los distintos colectivos hasta fines de 1976, que será retomado en las próximas audiencias del juicio, donde vamos a tener los casos de Norma Arrostito, María Elena Médici, ya tuvimos los de la familia Koncurat y Urondo, vamos a tener también un grupo muy importante que nosotros llamamos la segunda caída grande de la zona norte del Gran Buenos Aires, donde va a estar (Daniel “El Monra”) Kurlat, (Enrique) Juárez, y varios militantes y referentes peronistas muy conocidos desde la militancia”, detalló la fiscal.
Otros grupos perseguidos por el grupo de tareas de la ESMA fueron el Grupo Villaflor en el que está incluido Víctor Basterra, al que los fiscales nombran Grupo FAP (Fuerzas Armadas Peronistas): “Víctor además de aportar siempre a los juicios su testimonio, también en este caso tenemos su soporte documental de incalculable valor que son las fotografías de los cautivos, y es impresionante. Lo que nosotros estamos haciendo para el juicio es mostrar cómo era el cautivo antes de la foto y con la foto que Víctor pudo extraer de la ESMA y en estas fotos se notan visiblemente los efectos de la tortura de los cautivos. Por ejemplo, el de Graciela Alberti es impresionante verle los moretones en los brazos, y tenemos una foto de ella casi similar previa al secuestro, con la misma postura y una sonrisa, esas también son fotos del dolor, que muestran los efectos de la tortura en los cautivos, y este grupo era el Grupo FAP, como nosotros lo llamamos, y el Grupo Villaflor. Hemos asignado algunos nombres para ubicarnos temporalmente”, expresó Soiza Reilly.

Macabro proceso de recuperación

Uno de los lugares donde se realizaba
el "proceso de recuperación".
Mercedes Soiza Reilly consideró que hay más secuestros y menos sobrevivientes en la primera etapa de la ESMA, que abarcaría desde 1976 hasta finales de 1978, y en este marco mencionó a este macabro proceso de recuperación que se había instalado en este centro clandestino: “fue una idea del grupo de tareas –explicó la fiscal– respecto a que algunas víctimas que estaban en cautiverio podían salvarse si les cambiaban la mente, si les cambiaban la forma de pensar, ellos veían que haciendo determinadas actividades que ordenaba el grupo de tareas podían alistarlos para que dejen la militancia, siempre eran exhortados a dejar la militancia, y ellos veían quién podía llegar a ser o quién daba con el perfil, pero sobre todo elegían a los más inteligentes; esto también está casi comprobado porque eran todos chicos jóvenes, estudiantes, las mujeres que fueron sometidas al proceso de recuperación eran muchachas que sabían idiomas, escribir a máquina, habían estudiado, estaban en la facultad, entonces frente a eso los represores no solo los usaban para recuperar sus mentes, sino además para sus fines personales en muchos casos y otros para los fines del plan sistemático de exterminio, o la falsificación de documentos, o la lectura de prensa internacional para ellos a su vez emitir comunicados en distintos idiomas. Esto pasó mucho con las chicas que fueron conducidas a ser secretarias en la Cancillería, por ejemplo, también hubo un grupo de mujeres destinadas al Centro Piloto París. Y esto tenía que ver con que sabían francés, habían estudiado”.
En más de una oportunidad, Víctor Basterra, sobreviviente de la ESMA, ha mencionado la utilización del engaño como método de supervivencia por parte de los que pasaban por este plan: “por ejemplo –retomó Soiza Reilly–, muchas de las sobrevivientes que han declarado en el juicio contaron que decían: ‘ahora que salgo del cautiverio yo me voy a casar por iglesia’, tiraban ese mensaje, está claro que no pudieron cambiar ninguna mentalidad porque inmediatamente que se abrieron las denuncias y la justicia comenzó a receptar las denuncias salieron todos los sobrevivientes de la ESMA a denunciar; por eso la ESMA es también una causa atípica al resto porque la cantidad de sobrevivientes que tiene son sobrevivientes activos, vos ves que ellos hicieron listados de víctimas, de represores, hicieron mapas del lugar, lo tenés a (Horacio "Nariz") Di Maggio que después fue asesinado pero que tras fugarse puso inmediatamente una denuncia ante un escribano público porque sabía que lo iban a perseguir. Fueron muy activos los sobrevivientes de la ESMA al denunciar los crímenes, no dudaron un instante”.

La Gaby

Los medios anunciaron su muerte,
ella estaba en la ESMA. Fue
asesinada 2 años después.
Norma Arrostito es uno de los casos simbólicos de víctimas del predio de la ESMA, no solo por la importancia que tenía dentro de la jerarquía de Montoneros sino también porque los militares hicieron público su asesinato al momento de su secuestro, cuando en realidad fue ultimada dos años más tarde: “lo que ocurrió en el caso de Arrostito fue bastante extraño, aunque en realidad estaba todo digitado para que sea de esta manera. Cuando la detienen ilegalmente, lo primero que hace la ESMA es comunicarle al resto de la fuerza que Norma Arrostito había sido asesinada en el operativo, y esto se sabe porque existe un documento de la ex DIPBA (Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires), que fue remitido al juicio por la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), donde se muestra cómo el servidor ESMA remite a la DIPBA información sobre la muerte de Norma Arrostito y esboza largamente cómo ocurrió la muerte, es decir que el grupo de tareas mentía sobre la muerte de Arrostito a las mismas agencias informativas. Ella estuvo secuestrada dentro de la ESMA alrededor de dos años y fue exhibida como botín de guerra para quebrantar la voluntad del resto de los cautivos que estaban allí y eran interrogados. Les decían: ‘¿conociste a Norma Arristito?’ y se la ponían enfrente..., los seguían interrogando y les replicaban que les iba a pasar lo mismo: ‘vas a ser un desaparecido, todos van a creer que estás muerto’, ese era el fin de los captores”, relató la representante del Ministerio Público Fiscal.
Incluso la información de la muerte de Arrostito se publicó en diarios y revistas nacionales: “los diarios acompañaban esta noticia que era lo que se generaba dentro de la ESMA; era lo que querían que la sociedad sepa: que Norma Arrostito había sido asesinada, pero no solo la ciudadanía en general sino también las propias fuerzas porque la ESMA le informaba a la DIPBA esto. El mensaje hacia los secuestrados era: ‘hasta somos capaces de mentir de esta manera’. Este es nuestro poder, y no solo eso, porque Norma Arrostito fue también exhibida a los altos mandos cuando pasaban por la ESMA haciendo inspecciones que era cuando también los llevaban al camarote donde estaba secuestrada Arrostito. Ella tenía contacto con los otros secuestrados pero estaba aislada en un camarote en lo que hoy es la actual capucha, en una punta donde da una ventana al fondo de todo. Los cautivos la veían pasar, ir y venir, hablan que tenía las piernas muy hinchadas, y frente a este dolor de piernas por estar inmovilizada tanto tiempo, ellos sentían la manera de caminar y los grillos que iban sonando si tenía que ir al baño y pasaba para el otro lado, pero estaba en un camarote, y esto es también lo interesante de este caso y de la maldad dentro de los miembros del grupo de tareas de esta exhibición como trofeo de guerra”, expresó Soiza Reilly.

Ser sobreviviente

“Leyendo alguna vez la sentencia en el Juicio a las Juntas, los jueces dicen y toman como ciertas las palabras de más o menos 25 represores, que en el momento de ese año ‘85 dan a conocer el odio que tenían hacia mí, (dicen) que yo era un personal rentado y un montón de cosas; y ahí yo me di cuenta de que les había producido mucho daño”, había expresado Víctor Basterra en el programa anterior de Oral y Público.
A partir de estas palabras, se reflexionó junto a Mercedes Soiza Reilly sobre los cambios de eje en los juicios por crímenes de lesa humanidad. En los procesos actuales la figura del sobreviviente está enfocada de otra manera. A diferencia de lo que ocurría hace años, cuando se los estigmatizaba justamente por haber sobrevivido, como una supuesta consecuencia de haber colaborado con los militares. En este marco, se le consultó a la fiscal cómo se decidía sobre la vida y la muerte de los secuestrados en la ESMA, ¿esto dependía de si se entregaba más o menos información? “No, en absoluto, eso lo tengo absolutamente claro –aseveró–. Esto no era así, hay gente que no entregó información y está desaparecida, gente que entregó información y es sobreviviente o está desaparecida, es indistinto. Nunca se pudo establecer cuál era el patrón de los miembros del grupo de tareas porque la decisión de dar muerte era de varios. Nunca se pudo saber cuál era el patrón para decidir, si era el compromiso político o si era la menor o mayor información que podían extraer bajo los efectos de la tortura, nosotros nunca pudimos saber cuál era la decisión de la mecánica de la muerte, tampoco en este sentido quién iba a ser llevado a un traslado, en este caso a un vuelo o destinado de otra manera. Sabemos que en los asesinatos hay como momentos de la ESMA, donde los sobrevivientes hablan de traslados concretos, de cantidad de gente que sí se va de la ESMA, entonces ahí nosotros pudimos sacar estos patrones para poder establecer los vuelos de la muerte, pero en realidad no se sabía, este poder decisional lo tenían los miembros del grupo de tareas, (Jorge “Tigre”) Acosta a la cabeza, esto está claro, cuando él decía ‘yo soy Dios, le voy a preguntar a Jesucito a ver qué onda’, y el resto del grupo de tareas por supuesto también opinaba. Si tuvo que ver con si agradaba más o no un sobreviviente o no, es muy posible, pero no pudimos establecer nosotros desde el Ministerio Público Fiscal un patrón, lo que sí sabemos es que estos juicios avanzaron muchísimo en todo este aspecto de buscar culpables. Lo que ocurría en los primeros juicios es que se buscaba culpables en todos lados, en una víctima que había sido secuestrada, torturada y desaparecida durante 2, 3 años, y esto no era correcto, se buscaron teorías, como la teoría de los dos demonios, se buscaron cosas que en estos juicios son como etapas superadas, aquí al contrario, se reivindica la militancia, los sobrevivientes pueden hablar libremente de su militancia, y esto no va a ser motivo de persecución, y en esto sí se avanzó en el juzgamiento de estos crímenes, poder hablar de la militancia, poder hablar de quién era el que preguntaba en un interrogatorio, buscar los culpables donde realmente hubo culpables que es en los militares”.

Justicia aletargada y dictadores de hoy

La entrevista con Mercedes Soiza Reilly se realizó en la emisión del 15 de octubre de Oral y Público, apenas dos días antes de que se cumpliera un año del hallazgo del cuerpo de Luciano Arruga, enterrado como NN en el Cementerio de la Chacarita. En este marco, consultamos a la fiscal acerca de qué sensaciones le generaba este hecho a una persona que se encuentra trabajando en una causa como la ESMA, relacionada directamente con el juzgamiento de desapariciones forzadas de personas: “me genera la sensación que en la medida en que una persona viva en situación de vulnerabilidad, como pasaba con Luciano en este caso, parece que la justicia no actúa, como que queda aletargada. El caso de Luciano la verdad que es muy doloroso porque el cuerpo de Luciano estaba a la vista de todos, pero nadie lo veía, hasta que un equipo de trabajo del Juzgado de Morón determinó que existía un juego de fichas dactiloscópicas y así es como fue reconocido. La verdad es que yo creo que tiene que ver con el acceso a la justicia, incluso he escuchado a la hermana de Luciano hablar muy bien, y Vanesa dijo que fueron a ese hospital a buscarlo a Luciano allí, y entonces pienso: ¿le hubiera pasado a cualquiera eso de tener a su familiar allí en estado gravísimo (lo habían operado y estaba intentando recuperarse) y que no les avisaran? Frente a esto, uno mira y tiene que retrotraer la justicia y preguntar para quién es la justicia, quiénes pueden acceder a que un médico de guardia les diga: ‘vengan a ver a todas las personas que ingresaron, vamos a ver bien las listas’. Me parece que fue terrible lo de Luciano, fue un abandono desde todos lados, desde recibir la causa una fiscal como NN y tampoco interiorizarse de quién podía ser este NN, que tiene un nombre y un apellido, es una persona, muchas cosas estuvieron mal hechas. Eso está claro”.
Ante casos como el de Luciano Arruga resulta inevitable trazar una línea de continuidad entre procedimientos de entonces y el accionar de las fuerzas de seguridad, de funcionarios que deben conseguir justicia y el hoy, continuidad con la que Soiza Reilly coincidió: “creo que en la violencia institucional hoy no tenemos a los dictadores pero sí tenemos a la policía del gatillo fácil, yo creo que eso se va repitiendo, las fuerzas de seguridad siguen generando este tipo de violencias innecesarias, la causa de Luciano lo mismo, Luciano tiene una causa donde fueron juzgados por torturas por hechos anteriores a su desaparición. Yo creo que los dictadores de hoy son esta violencia institucional que se genera dentro del Servicio Penitenciario, dentro de la Policía Federal, de los servicios penitenciarios provinciales. Creo que se traspola, se traspasa. Después está también la desidia de la justicia que, tal vez de manera no dolosa, pero sí culposa, aporta ese granito de arena para que no se puedan descubrir los hechos. Yo lo puedo decir por experiencia propia, porque en realidad nosotros estamos investigando en el juicio ESMA, por lo menos reconstruyendo la verdad de 40 años atrás. Y creo que esto también tiene que ver con una energía que se imprime desde el lado del operador judicial para poder reconstruir la historia como fue”.

Las audiencias por el tercer tramo de la megacausa ESMA continúan suspendidas. Se espera que el proceso se retome recién el lunes 26 de octubre, momento en el que Mercedes Soiza Reilly y Guillermo Friele continuarán alegando dando cuenta de las responsabilidades criminales de cada uno de los 60 represores imputados por los delitos de lesa humanidad cometidos contra 800 víctimas. Quedan siempre historias por rescatar del horror, de la ESMA y del olvido.

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