16 oct. 2015

Las mujeres, a los gritos, piden por el aborto legal. Piden que no haya más muertes absurdas, muertes evitables por abortos clandestinos, en condiciones insalubres, con agujas de tejer, con tallos de perejil. Los cantos también recuerdan el silencio de la Iglesia cuando desaparecían gente; el silencio ante los curas abusadores. En el medio, una reja. Del otro lado, ultracatólicos rezando el Ave María, algunos rosario en mano. Allí, entre medio, Carlos Pampillón.(Por Paloma Santoro desde Mar del Plata, para La Retaguardia)

Cuando ingresó la Infantería a escena hubo tiros al aire y varias mujeres con disparos en sus piernas. Un fotógrafo recibió un impacto en el pecho y otro en el lente de la cámara de fotos. Gran puntería. Para entonces el cordón humano se había desarmado. Pero Pampillón, quien dijo en una entrevista radial que había sido convocado por Whatsapp por “gente de la Iglesia”, seguía parado allí, sobre el Pasaje Catedral, junto a los policías.

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La escena general, en distintas ciudades, se repite cada año, en el marco del Encuentro Nacional de Mujeres. En Mar del Plata se sentía, desde días antes, un ambiente con mayor tensión al de otros encuentros.
Algunos de los murales que se habían creado para recibir a las 65 mil mujeres que participaron del ENM fueron atacados por el grupo neonazi Bandera Negra. El rumor que corrió como reguero de pólvora el domingo fue un intento de abuso en inmediaciones al complejo universitario. Antes de comenzar la marcha, una joven había sido agredida por un “cabeza rapada”.
Entre los gritos que se desprendieron, se enfatizó: “¡Fachos, fachos!”. Se sabía que entre los rezadores estaban quienes habían atacado los murales –curiosamente a la organización Bandera Negra la integran allegados a Pampillón- y también los agresores, allegados o integrantes del Fonapa, que lidera justamente Pampillón. La provocación era evidente.
El accionar de las mujeres –las que insultaron y las que no, las que pintaron y las que no, las que escupieron y las que no, las que se quitaron las remeras y las que no, las que se besaron y las que no- también llevaba la carga de saberse expuestas a la violencia cotidiana: porque una mujer muere cada 30 horas por violencia machista, porque las mujeres llegan a los hospitales con sus úteros destrozados o mueren por abortos clandestinos, porque se arruinan tantas vidas por abusos sexuales ante el silencio eclesiástico, porque son cuerpos de mujeres los que se exponen en los prostíbulos como si fueran mercancías.
La reja que dividía a los rezadores de las mujeres se cayó. Se dijo que la habían tirado ellas, luego se vio en un video que ellos la zamarrearon a tal punto que las mujeres con un par de empujones más la tiraron. Algunos policías intentaron hacer de nueva barrera. Voló alguna bolsa de basura, huevazos y pastillas que simulaban ser Misoprostol, la droga que permite un aborto casero seguro. A esa altura ya había habido gritos de algunos rezadores, y policías de civil exhibían entre las mujeres sus escopetas de balas de goma.

Una curiosidad: uno de los policías de civil con campera azul que luego disparó contra las mujeres, mantuvo un breve diálogo en medio del caos con cuatro o cinco jóvenes, alguno con su cabeza rapada, otro con una campera idéntica a la de un joven que había sido demorado horas antes por la Policía local por agredir en la calle a mujeres del ENM. Ese mismo joven sería quien estuvo “custodiando” la catedral el día siguiente a los hechos, con pasamontañas y una suerte de escudo con la simbología nazi. 

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“La salida nacionalista” de Carlos Pampillón junto a otros integrantes de Fonapa (Foro Nacional Patriótico), lo dejó procesado por la Justicia. Así había anunciado a través de un álbum de fotos en el Facebook los daños provocados en septiembre de 2011 en la entrada de Base Naval, allí donde tres pilares rezan “Memoria Verdad y Justicia”, y se deja expreso: “Aquí funcionó un centro clandestino de detención”.
Ese daño, según comprobó el Ministerio Público Fiscal y ratificó la Cámara Federal de Apelaciones, se produjo como respuesta a la decisión del Concejo Deliberante de retirar del recinto el retrato del ex capitán Pedro Giachino, fallecido en la Guerra de Malvinas y sospechado de participar del de represión ilegal que se implantó en la última dictadura militar.
Megáfono en mano, Pampillón irrumpió luego en el espacio deliberativo y vociferó: “Felicito a la gente que hizo las pintadas. Me dijeron que pintaron un monumento, yo no conozco ningún monumento que haya sido pintado. Conozco tres pilares de la mentira que están en la Base Naval”.

El procesamiento de Pampillón también se debe a la pintada realizada en febrero de 2014 en el paredón del frente del Centro de Residentes Bolivianos en Mar del Plata. “Fuera Bolivia de Salta. La Patria no se negocia. Ojo… arderá el escarmiento. FONAPA – La Giachino. Viva la Patria carajo”. Además incendiaron parte del portón de esta institución.
“Pampillón como cabeza de FONAPA incitó a miembros de ese grupo a realizar una pintada y cuál debía ser el contenido de la misma, sin perjuicio que no se descarta la intervención directa del encausado en tal acto dañoso”, resolvió la Cámara. Es que en la causa están integradas sus propias declaraciones a un canal de TV local. “Estoy orgulloso de haber hecho la pintada, aunque a la gente esto le choque, que mi agrupación sea patriota y nacionalista”, había dicho.

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Cuando en la explanada de la Catedral todo era caos y tensión, Carlos Pampillón ahí permanecía parado, junto a los efectivos policiales. Decidió irse cuando un grito pidió la liberación de una de las tres detenidas, integrante de la agrupación HIJOS Resiste. “Uh, cagamos”, lanzó el hombre que se define a sí mismo como “nacionalista”, y se fue por la calle Rivadavia donde una camioneta lo esperaba.
La cercanía a la fuerza policial no es nueva. El Ministerio Público Fiscal pidió en noviembre de 2014 que sea citado a prestar declaración indagatoria  -junto a siete policías y otros dos civiles- por el auto acuartelamiento de la policía a finales del 2013. El día del inicio del conflicto, antes que nadie, anunciaba a través de su Facebook, que la medida ya era “una realidad” en Mar del Plata, desde el destacamento de Caballería en Parque Camet. 
De acuerdo al expediente judicial, habría sido quien “incitó (previa, concomitante, y posteriormente) al acuartelamiento de la fuerza policial, portando incluso un autoparlante en el lugar del bloqueo a efectos de arengar a los presentes”.

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Pampillón dio la noticia en otras oportunidades también. La violencia, siempre mediante. A fines de septiembre de 2013, en la puerta del Colegio Nacional de Buenos Aires –que había sido tomado por los alumnos y se habían producido daños en el interior de la iglesia lindante al establecimiento educativo- acudió junto a integrantes del Fonapa a amenazar a los jóvenes.
Y otra vez a través del Facebook –entonces Fonapa Unir cuya foto de perfil remite a su líder- se reivindicó el acto realizado: “Fuimos en busca de los responsables, estuvimos en la puerta del colegio Nacional Buenos Aires y dejamos clara nuestra postura bien patriota. Así somos y así moriremos. Nosotros no hablamos de los historiadores, sino que buscamos que ellos hablen de nosotros el día de mañana. Lo seguiremos haciendo, carajo!!! A los atacantes le daremos con todo, y a los tibios los vomitamos”, concluye el mensaje.
Un año más tarde, en octubre de 2014 protagonizó incidentes –con trompadas incluidas- en el recinto del Concejo Deliberante cuando estaba por tratarse la destitución de la presidenta del cuerpo, la radical Vilma Baragiola. Tras ello, el 2 de noviembre, por unanimidad, el Concejo lo declaró persona no grata en todo el Partido de General Pueyrredon.
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Más allá de estos episodios, colectivos de mujeres trans y LGBT han denunciado ataques a quienes están en la calle en situación de prostitución por parte de jóvenes “cabezas rapadas”.

El pultismo y organizaciones sociales y de derechos humanos hablan de “grupos de choque” del candidato de Cambiemos, Carlos Arroyo. Desde ese espacio niegan cualquier vínculo. Lo cierto es que Pampillón estuvo allí parado el pasado domingo, rezando, supuestamente convocado desde la Iglesia y acompañó a la policía tras la represión. Lo cierto es que está habiendo cada vez más episodios de violencia nazi en Mar del Plata. Y eso es lo que debe preocuparnos a todos. 

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