7 nov. 2015

La causa contra los 7 policías acusados por su desaparición podría elevarse a juicio en los próximos días, pero primero el tribunal superior de justicia debe decidir si el caso se mantiene en el ámbito de Río Negro o pasa al fuero federal. En tanto, los abogados de la familia Solano insisten en periciar un jagüel donde habría sido arrojado el joven y continúan recolectando pruebas de otros ejemplos de estafa laboral. Sobre estos temas dialogamos con Sergio Heredia, uno de los letrados querellantes. (Por La Retaguardia)

Daniel Solano era miembro de la comunidad guaraní Misión Cherenta; en octubre de 2011 viajó desde su Tartagal (Salta) natal a la zona de Valle Medio de Río Negro para trabajar en forma temporaria en la cosecha de manzanas, a través de la empresa tercerizadora Agrocosecha SRL, en el establecimiento de la multinacional belga Expofrut, ubicado en la localidad de Lamarque. Al cobrar su primer sueldo, un mes más tarde, descubrió que el dinero recibido era menor al acordado y comenzó a organizar un reclamo junto a sus compañeros. En la madrugada del 5 de noviembre fue visto por última vez mientras era sacado por policías del boliche Macuba, en Choele Choel.
A 4 años, su desaparición permanece impune; sin embargo, Sergio Heredia, el abogado de la familia, asegura que se trata de un caso totalmente resuelto: “ahora se va a llevar a juicio a los 7 policías que están acusados del homicidio, pero la justicia protegió a los empresarios que ordenaron la muerte de Daniel, y por supuesto a la multinacional Expofrut que sabía de la estafa que estaban cometiendo. Ahora la justicia de Río Negro está esperando que el tribunal superior resuelva si la causa continúa en esa provincia o si pasa a la justicia federal. De esa resolución saldrá la fecha de inicio del juicio. Creo que en estos días se va a resolver. Si se resuelve que es la justicia federal, obviamente rechazarán ser competentes y si esto es así se terminará en la Corte de Justicia de la Nación, otro trámite y otra demora. Nosotros creemos que la causa va a quedar en Río Negro”.

Estafas y muertes

Sergio Heredia tiene abiertos varios frentes en la causa Solano. Uno de ellos es la investigación por la estafa a los trabajadores: “me fui a Tartagal a trabajar porque nosotros creemos que el tema de la estafa, no solamente a Solano sino también a los miles de obreros norteños, tiene su origen en Tartagal, porque ahí se realizaba la captación, por lo tanto para mí la competencia para tramitar la estafa sería en los tribunales salteños donde están los domicilios de las víctimas. Este mes se los cita a indagatoria en el juzgado federal de Roca a los dueños de Agrocosecha; los patrones que ordenan la muerte de Solano van a ser indagados por el delito de trata de persona y explotación con fines laborales, por un testimonio y aporte de pruebas que hice ante el juez federal de Roca. Pero lo importante de esto es que transcurrieron 4 años para que sean indagadas personas que están fugadas de la provincia de Río Negro y cuyas empresas fueron presentadas en concurso preventivo. Estoy hablando de Agrocosecha, Trabajo Argentino y Servicios Agrarios. A Tartagal también fui por Andrés Umberto Cuyebay, y vamos a hablar de otro muerto en democracia, asesinado en marzo de este año. Se trata de otro muchacho también captado por esta empresa que llevó a Solano, que fue sacado de Macuba, un día sábado cuando él cobra, igual que Solano, lo saca la policía y aparece muerto el martes en las aguas del Río Lamarque. Y la prensa y la policía te dicen que el chico se muere después de jugar al futbol, se emborracha y muere ahogado, cuando ya sabemos que la autopsia dice que murió de un cachiporrazo en la nuca. Este chico fue a bailar y la policía lo mató como una señal a nosotros de que ellos siguen matando cuando quieren. Entonces, en Río Negro, en Choele, hay un boliche, Macuba, donde mataron a dos obreros que fueron a bailar, Daniel Solano y Umberto Cuyebay, y sigue funcionando. A Umberto lo matan porque en mayo del año pasado, nosotros atendemos a Roberto Cuyebay porque es golpeado en Macuba, llevado a la comisaría de Choele, desmayado y los policías le roban el sueldo; por esa denuncia cae Trabajo Argentino, que es la segunda empresa del caso Solano, entonces cuando lo sacan a Umberto se lo confunden con Roberto y la policía lo asesina. Nosotros ya estamos atendiendo a la viuda, a la mamá de los tres hijos menores de Cuyebay, y hemos traído un montón de pruebas”.

El jagüel

Heredia es uno de los abogados de la familia de Daniel Solano que desde marzo de 2012 realiza un acampe frente al juzgado de Choele Choel. Gualberto, papá de Daniel, tuvo dos ACV en el transcurso de estos 4 años de impunidad, pero actualmente se encuentra bien de salud y reparte sus días entre el acampe y la iglesia, que también cobija a Romina (prima de Daniel), Maira y Pablo Solano (sus tíos)y a los propios abogados.
En julio de este año, un testigo declaró saber dónde había sido arrojado el cuerpo de Daniel. Aseguró que se encontraba en un jagüel de 80 metros, ubicado en la base de un molino dentro del campo La Manuela.
Al respecto, Heredia expresó: “inspeccionamos el jagüel en diciembre, el juez dijo que no se podía bajar porque estaba con chapas podridas. Sin embargo, en base a la declaración de ese jagüelero, en agosto logramos llevar un geólogo de la Facultad de Ingeniería en perforación de Tartagal, pagamos una filmación y logramos demostrar que el jagüel estaba totalmente cementado; pero hay un pequeño problema: desde diciembre a agosto volvieron a bajar a este jagüel, que tiene 4 metros más de profundidad, lo que significa que sacaron elementos de allí dentro, fue adulterado. Pedimos la detención del dueño del campo, de los jagualeros que mintieron, y esto sigue sin resolverse, y sin autorizarse el descenso al jagüel. Entonces no hay ninguna duda de que se sigue encubriendo, mintiendo, demorando, y es realmente vergonzoso porque escuchábamos que en este país todo cambia, que los modelos, los no modelos, pero sigue siendo todo lo mismo, y hay impunidad para estas empresas”.
“Nosotros tenemos pedidos de 20 detenciones –continuó el letrado en diálogo con Oral y Público–, el requerimiento de la querella tiene 500 páginas, el caso Solano es el más importante de la Argentina, en cuanto a su complejidad. Estamos trabajando, y voy a aportar nuevas pruebas que he logrado conseguir en Salta, de tantas que hemos aportado y que espero que de una vez por todas vayan resolviendo y podamos terminar este caso y podamos descender al jagüel y sacar los elementos que se encuentran, ya que nosotros creemos que allí está el cuerpo de Daniel y el arma con el que lo mataron. Él fue asesinado con una carabina. El testigo que dice que está en el jagüel también le ha informado al juez que a Solano lo mataron con su arma, después de que lo revisa el médico de la policía, que se llama Vaira, y les dice ‘mátenlo porque el chico está agonizando y es un chico joven’. El dueño del campo donde está el jagüel es pariente de la esposa de Vaira. Nosotros al campo no llegamos solamente por el testimonio de esa persona, sino también por una serie de pruebas que nos llevan a que el cuerpo fue tirado en ese jagüel. Nosotros dijimos hace rato que Solano había sido quemado, fue incinerado su cuerpo con nafta. Por eso cuando nosotros hacemos la primera inspección, vemos agua y cal. En la segunda ya no había agua, eso significa que bajaron y sacaron el agua con bomba para poder sacar los elementos que los incriminaran y eso fue una maniobra organizada por el juez y el fiscal, que es el que pide el testimonio de tres jagualeros y estos dicen que no se podía bajar porque estaba revestido en chapa. Ahora se acreditó mediante peritos oficiales y de la querella que el jagüel está totalmente cementado. Se puede bajar sin problemas”.
A pesar de los permanentes obstáculos que imponen los intereses económicos, políticos, policiales y de la propia justicia para intentar paralizarla o desviarla, la causa Solano parece estar siempre avanzando, y es gracias a la continua lucha de los familiares de Daniel y al trabajo y esfuerzo de los abogados.

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