15 nov. 2015

Es muy probable que temas como los efectos de la soja y la minería a cielo abierto en la salud de la población no formen parte del debate presidencial de esta noche. Sin embargo, estas problemáticas son el eje del trabajo y la lucha de muchas localidades y también de profesionales como Merardo Ávila Vázquez, de la Red de Médicos de Pueblos Fumigados. Con él hablamos de la falta de debate sobre estas temáticas y también le preguntamos su opinión sobre el inminente balotaje. (Por La Retaguardia)

Ilustración: somosamigosdelatierra.org
“Tenemos que conocer cuál es la realidad política que tenemos en este momento. La Argentina, nuestra cultura, porque esto también pasa en Europa o en otros países hermanos como Brasil y Chile, la superestructura política que tenemos no refleja realmente los problemas que afronta nuestra sociedad, sino que están todavía en un estado de desarrollo político muy básico y la discusión que vemos hoy para este balotaje es una discusión de dos grupos que están disputándose quién gerencia el poder, pero sin cambiar significativamente el modelo de desarrollo, el modelo económico y social, la forma de cuáles van a ser los valores que van a organizar la convivencia de los argentinos, estamos viendo si liberamos la compra de dólares para que los que quieran viajar al exterior puedan hacerlo o no, y una gran campaña publicitaria y una maceración ideológica de los medios realmente impresionante, pero vemos que hay situaciones muy raras”, reflexionó Merardo Ávila Vázquez en el inicio de la charla con La Retaguardia.
Para ejemplificar sus palabras, el integrante de la Red de Médicos de Pueblos Fumigados recordó la experiencia en la localidad cordobesa de Malvinas Argentinas: “es un pueblito de 15.000 habitantes donde Monsanto se quiso instalar. Este pueblo, que es el más pobre de toda la provincia, votaba para intendente a un candidato radical, para gobernador a (José) De la Sota y para presidente votaba siempre a Cristina (Fernández), o sea sostenía unas definiciones políticas muy especiales porque apoyaban al candidato a intendente radical que se había enfrentado con De la Sota, pero en la provincia apoyaban a De la Sota, y a nivel nacional a Cristina que también estaba enfrentada con De la Sota. Sin embargo, cuando Monsanto se quiso instalar y se discutió una cuestión de su vida real, cotidiana, la gente se puso en contra de los tres dirigentes que le llevaban a Monsanto a la puerta de su casa y los vecinos resistieron y pidieron que se cerrara la planta. Eso muestra cómo hay una situación medio psicótica, como que la gente empieza a ver algunas cosas y en política termina eligiendo por otra medio extraña”.

“No hay mucha diferencia”

En los días previos a la segunda vuelta presidencial que disputarán Daniel Scioli y Mauricio Macri, resulta inevitable consultarle qué hará en el cuarto oscuro el 22 de noviembre. Al respecto, Ávila Vázquez opinó: “me incomoda la situación porque tenemos que ir a esta elección a decidir entre dos candidatos que no son muy diferentes; uno que es entregarle el poder a los dueños del poder directamente, y otro que se ha encargado de distribuir un poco pero sin tocar los cimientos de poder instalados hegemónicamente en la Argentina. Pienso que obviamente la opción popular está por el lado de Scioli, pero es una opción pobrísima”.
En este sentido, aseguró que los dos postulantes están apoyando claramente a Monsanto: “uno va a poner directamente de funcionario, de ministro, a los gerentes de Monsanto; el otro no los va a poner directamente, pero los va a poner en organismos de control como los tiene ahora, en el Senasa (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria), en la Conabia (Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria), en el Ministerio de Salud, hay funcionarios que son de Monsanto y que controlan el área de toxicología. Esa es la diferencia sutil, puede haber más facilidad para que la presión popular tenga un poquito más de comunicación o más respuesta con un gobierno que con otro pero no hay mucha diferencia”.
De todos modos, Ávila Vázquez destacó ciertas situaciones de lucha que continúan creciendo en Argentina: “se puede ver lo que pasa con la megaminería en toda la cordillera hay una resistencia marcadísima, en La Rioja se terminó de suspender una inversión de una minera muy grande, en Córdoba se suspendió la inversión de Monsanto y de Syngenta, hay una caravana que recorrió toda la provincia de Santa Fe reclamando contra los agrotóxicos, todo eso no se refleja en las elecciones, ni en la política pero en algún momento vamos a tener que llevar estas luchas sociales a la política, que no son solo luchas reivindicativas, sino que estamos reclamando una manera de relacionarnos entre nosotros y la naturaleza diferente”.

“No coman milanesas de soja”

Fue el título de una nota anterior que desde La Retaguardia le hicimos a Merardo Ávila Vázquez. Allí el pediatra recomendaba no consumir este producto, consejo que en esta nueva entrevista reiteró: “la soja no es un alimento de las poblaciones humanas, nunca lo ha sido. Nosotros hace miles de años que venimos desarrollándonos como especie y la soja no ha alimentado a ninguna tribu, sino que se consumía en el oriente cuando había hambruna muy intensa, si no se comía arroz y se usaba la soja como complemento. Y respecto a lo que está pasando un poco con el tema del campo y las fumigaciones y todo lo demás, en el Congreso (Nacional de Médicos de Pueblos Fumigados, que se desarrolló a mediados de octubre en la Facultad de Medicina de la UBA) que tuvimos ahora en Buenos Aires quedó claro que los residuos de pesticidas, de los venenos que están en los alimentos, están llegando a las ciudades porque se están produciendo nuestros alimentos con una gran cantidad de agrovenenos, que son muy altos según un estudio que viene haciendo la Universidad de La Plata, y eso se está convirtiendo también en un problema de salud porque todos los años el sistema de agricultura que tenemos instalado lleva a los agricultores, a los huerteros, hasta a los viñateros que producen vino en Cuyo, a usar más y más agrotóxicos que quedan en nuestros alimentos y hasta los hemos encontrado en el algodón y en las gasas de los hospitales, increíblemente”.
En este marco, le consultamos a Ávila Vázquez qué le recomendaba  comer a una familia: “lo ideal es que tengas tu huertita, que compres lo más cerca de tu casa, que evites la comida industrializada que es un verdadero veneno. Yo soy médico pediatra y atiendo chicos todos los días y a sus familias, y tenemos que luchar contra la cultura de la gaseosa. Ahora se le da gaseosa o jugo a todos los chicos como si fuera el cumpleaños; cuando éramos chicos tomar Coca Cola era un evento, y es parte de cómo el mercado de la alimentación se ha metido en nuestras casas y nos hace consumir elementos que son dañinos para la salud y esa es toda una lucha que se tiene que dar en el equipo de salud y las recomendaciones es que se consuma lo que más cerca de su casa se produce, y lo más sano y natural posible”, finalizó.

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