8 nov. 2015


En el Enredando las Mañanas de este jueves dialogamos con Guillermo Gigliani, integrante del EDI (Economistas de Izquierda), sobre los 10 años del No al ALCA. (Por RNMA)

Gigliani describió: “se trata de un hecho muy significativo, porque los dos presidentes de los países más grandes de América del Sur –Brasil y Argentina- tomaron una actitud de rechazo, acompañados por una serie de países latinoamericanos, principalmente por Hugo Chávez por Venezuela, a la iniciativa del ALCA, que significaba abrir el comercio entre Estados Unidos y los países de América del Sur, una cosa parecida a lo que habían hecho con México y con las consecuencias tan negativas que trajo sobre la clase obrera y los niveles de empleo en México, en el sector industrial”.
“Fue rechazado y se vivió como una gesta política y Bush tuvo que hacer las valijas en un momento de grandes crisis del imperialismo norteamericano en otras partes del mundo”, recordó el economista. “Vio que el ambiente en América Latina no estaba para un plan diseñado de penetración comercial que iba a ser un plan de penetración en el plano de los servicios y financiero”, rememoró Gigiliani.
El integrante de EDI remarcó que “el relato del kirchnerismo dice que con el No al ALCA se inauguró un período de posibilidad de desarrollo y de industrialización en América Latina”, pero que “si hoy uno mira a nuestros dos países más importantes, Argentina y Brasil, ve que Brasil tiene un ministro de Economía que podría serlo bajo un acuerdo tipo ALCA, dispuesto al ajuste y a las aperturas, y en la Argentina vemos que el sector industrial no ha crecido y en los cuatro últimos años ha incrementado brutalmente su dependencia importadora”. Agregó que “en Argentina si no se importan los insumos no se puede producir” y analizó: “la Argentina siguió, a pesar del rechazo del ALCA, un curso que nadie puede negar, de retroceso en la industrialización; el gobierno está haciendo una jugarreta financiera que es vender los dólares a los especuladores y a los ahorristas y dejar a la industria sin dólares para producir”.
Para Guillermo Gigliani  “el gran problema que tienen la Argentina y Brasil es que la balanza comercial industrial es brutalmente deficitaria y eso significa que las posibilidades de reconstrucción industrial son cada vez menores; las perspectivas que tienen son de continuar como grandes exportadores agrícolas y las perspectivas de reconstruir la industria son forzadas y muy pocas”.
“El gran agujero negro de la Argentina es el hecho de que la industria es deficitaria en insumos y bienes de capital y deficitaria: se rechazó el ALCA pero no se tuvo la menor perspectiva de hacer un proyecto industrial”, aseguró el economista: “la política industrial de Kirchner fue sostener el empleo, el salario y dejar libradas las inversiones y el funcionamiento de la economía a las fuerzas del mercado”, sostuvo Gigliani analizando la economía de los últimos años.
“Estamos hablando de un período para todos estos países, sobre todo para Brasil y Argentina, de una enorme suba del precio de las comodites”, explicó el integrante de Economistas de Izquierda. “Argentina y Brasil por primera vez en décadas tuvieron divisas del sector externo en montos extraordinarios para encarar un proceso de industrialización; más allá del UNASUR y del ALBA también tenían el proyecto común del Mercosur, y tanto la falta de visión política de los gobernantes como la ausencia de burguesías nacionales en ambos países, fueron factores que impidieron que se encararan proyectos industriales mínimos”, explicó y agregó que “jamás los gobiernos encararon proyectos conjuntos de industrialización estatal o semiestatal; no es que no haya habido oportunidades, sino que se dejaron pasar; hubo falta de visión a pesar de las enormes perspectivas que le daban los términos del intercambio”.
Para concluir, Gigliani  resaltó que “la acción y la intervención estatal tienen un papel muy importante en el desarrollo de las fuerzas productivas y también en el bienestar del pueblo” y dijo tener una gran confianza en la “conciencia antiimplerialista del pueblo argentino”. Dijo que “los argentinos conocemos muy bien las políticas norteamericanas, a los Bush, los Obama, las políticas de apertura comercial” y que “nuestro pueblo sabe qué significan las promesas del imperialismo norteamericano; las ofensivas del imperialismo norteamericano en Argentina están limitadas”, finalizó: “no sé si lo saben Macri y Scioli, pero deberían tomar cuenta de eso”.
Nuestros compañeros Fernando Tebele y Luis Angio, a cargo de la emisión radial del jueves, también recordaron lo que sucedía una década atrás. Remarcaron la importancia de las asambleas y las organizaciones sociales en la difusión del tema y en la concientización masiva.
Tebele aseguró que “las asambleas masificaron, porque el gobierno no hablaba del ALCA, no se sabía qué iba a decir Kirchner aquella vez en la Cumbre, porque no se hablaba del tema” públicamente. Explicó que el tema “se hablaba en la calle, las organizaciones sociales lo masificaron y lograron que toda la gente rechazara al ALCA porque estaba el antecedente de lo que había pasado en México: libre tránsito para todo menos para las personas, y ya sabemos lo que significa eso cuando el que arma el esquema es EEUU”.
Luis Angio recordó que estuvo en Mar del Plata por esos días. Que iba a quedarse un día, pero que el clima de resistencia lo retuvo hasta el último. “Estuvimos allí y la efervescencia, todo lo que se venía dando, entusiasmaba, y me fui quedando hasta el final y fue el final con la represión” dijo y resaltó que desde el hotel había diez cuadras por las que no se podía pasar. “Hubo una manifestación muy grande que fue reprimida por quienes en ese momento custodiaban a alguien que se había atrevido a venir a la argentina con un portaviones”, aseguró en referencia a George Bush, y concluyó: “no se trata solo de recordar hechos de hace diez años, sino esperar que sean el puntapié inicial para volver a enfrentarnos a lo que se venga después del 10 de diciembre”.

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