15 dic. 2015

Para analizar el nuevo contexto nacional y regional, Alfredo Grande e Irene Antinori dialogaron en Radio La Retaguardia, durante Sueños Posibles, con el dirigente del Partido Obrero Jorge Altamira.
El presidente electo Mauricio Macri lleva 5 días de gobierno. En ese período, dictó 29 decretos de necesidad y urgencia (DNU), y algunas de las decisiones expresadas en ellos fueron escandalosas. Impuso por decreto, por ejemplo, a dos nuevos magistrados para integrar la Corte Suprema y alteró el cumplimiento de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual al determinar que la AFSCA, el organismo autárquico que (casi no) aplica la normativa, pase a la órbita del ministerio de Comunicaciones y pierda, por lo tanto, su independencia y su capacidad como órgano de aplicación . En torno a la actual gestión de gobierno también se hace posible, por declaraciones de funcionarios, un embate contra Procuradura General de la Nación la doctora Gils Carbó, en su cargo con acuerdo del Senado. El bloque parlamentario del Frente para la Victoria, como primera minoría, aún no convocó a sesiones extraordinarias para poner un freno legislativo a los DNU. (Por La Retaguardia)

Foto: Altamira en el pic-nic de su partido (Partido Obrero)


El FpV y el PJ como oposición

“El nuevo antimacrismo es, entre otras cosas, una forma de presionar. En el juego político burgués estas posiciones siempre son para negociar. No creo ni un poquito en el antimacrismo de la cúpula del PJ, del Frente para la Victoria, etc”. Para Altamira, es contundente el hecho que Macri anunciara antes de la reunión con su antiguo contrincante Daniel Scioli, que iba a gobernar tres meses sin convocar sesiones especiales en el Congreso: “A Scioli eso no le mereció ningún reparo. Entonces, ya están arreglando. Están pasando muchas cosas muy graves que desenmascaran al macrismo. La bancada kirchnerista está en pugna por repartirse presidencias de comisiones en el Congreso con Macri, como lo hicieron siempre en la Ciudad de Buenos Aires, donde llegaron a una infinita cantidad de acuerdos especialmente con los negociados inmobiliarios”, denunció el dirigente y declaró: “El que apueste a una oposición kirchnerista al macrismo pierde como en la guerra”. Sobre la designación por decreto de dos nuevos magistrados para la Corte Suprema de Justicia, Altamira se plegó a las acusaciones de varios dirigentes opositores: “Ni Cristina lo hizo. Es indudablemente anticonstitucional, es demencial. Dijo que es hasta marzo. En marzo los va a presentar en el Congreso. Se refiere, encima, a un antecedente de Mitre, que por un período de unos dos meses hizo una cosa similar”. El militante ironizó con la circunstancia: “Para Carrió que lo mira por TV ¿Dónde está la República? Yo tuiteé que Dios, la Patria, los Santos Evangelios y la FIFA se lo demanden. Es un escándalo político”.

La deuda eterna

Altamira explicó que el gobierno de Cristina Fernández dejó una deuda pendiente no registrada y “colosal” con banqueros, importadores y exportadores: “Macri tiene que tomar medidas excepcionales para rescatarlos y quiere convertir la mora en bonos, que son unos 60 mil millones de dólares. Pasa por encima del Congreso ignorándolo en materia de deuda externa”. Con una comparación internacional, Altamira advirtió que “por la infinitésima parte de esto le quieren hacer un juicio político a Dilma Rouseff en Brasil: hizo una mínima operación de este tipo pero violó una disposición legal. Acá lo hacen a una escala fenomenal y se quedan mirando. Si el Congreso no se autoconvoca ignorando el hecho de que no lo convoca Macri es complicidad, así que vamos a ver lo que hacen los kirchneristas que tienen la bancada más importante”.
En sintonía con el análisis de las diferencias entre los dos partidos dominantes en los últimos dos gobiernos, el Pro y el Frente para la Victoria, Altamira reflexionó: “Cuando vos ves una corriente unánime en la burguesía, no divergente, que va en una cierta dirección, aunque haya cinco candidatos de ella todos apuntan a lo mismo. La pelea es para ver quién va a pilotear ese proceso. Argentina está en bancarrota y la burguesía quiere una operación de rescate con el capital internacional”. El dirigente señaló que ese plan económico fue expuesto oportunamente por asesores de Scioli y de Macri: “Por lo tanto, eran lo mismo. Ahí es donde no entiendo por qué había que votar a Scioli. Hay que pararse en una posición de claridad y dejar que los trabajadores hagan su experiencia. En cierto modo, también, es poner los consejos de uno”. Para Altamira, cabe la siguiente analogía para explicar la consideración correcta sobre el movimiento obrero: “Hay un momento en el que uno piensa que tiene un consejo que le puede evitar a su hijo algo pero, salvo en algo negativo irreversible, como adultos pensamos que no, que atreviese una frustración amorosa en lugar de estar llenándole la cabeza y advirtiéndole sobre el punto, lo cual es una injerencia indebida en la intimidad del propio hijo. Por eso nos detuvimos, y ahora tenemos una gran autoridad”.

La relación con el nuevo gobierno y el diálogo

“El 11 de diciembre, cuando se convocó al diálogo, salió un comunicado denunciando al diálogo como un encubrimiento de un gobierno por decreto. Este extremo de nombrar jueces de la Corte yo no lo imaginé. No es Gabriel García Márquez, pero va en esa línea”, ironizó. Altamira realizó una salvedad respecto de la decisión de su contrincante en las PASO de no concurrir a la reunión con el Presidente: “No estoy de acuerdo con que Del Caño no haya ido a reunirse con Macri. Yo voy a la Casa Rosada, se lo digo a Macri y después les cuento lo que le dije y lo vuelco en un comunicado escrito. Al salir, no sólo lo denuncio por convocar a un diálogo para encubrir sino que además le informo a la prensa y la población que fue lo que él me respondió a mí”. El dirigente volvió a utilizar una metáfora: “Es algo que haría cualquier judoca, ¿vieron algún judoca que no aproveche el impulso del adversario para doblegarlo? Un revolucionario no puede limitarse a la autoafirmacion, eso lo hacen las personas que creen que tienen convicciones pero no están seguras de ellas. Yo no voy a verlo a Macri, boicoteo las elecciones y saboteo el Congreso si tengo a todo el pueblo insurgido contra el capital”, aseguró, metiéndose en la interna dentro del FIT tras el anuncio del diputado Nicolás del Caño, que no asistirá a la convocatoria de Macri.

Ir o no ir a ver a Macri

Para Altamira, el proceso político actual y el grado de madurez del movimiento obrero no amerita negarse a dialogar con un presidente, a pesar de que sea de derecha: “Estamos en una fase del proceso político que en mi país no se ha superado, se evidencia porque tenemos el 3% de los votos y por eso tengo que esmerarme en desenmascararlos a ellos y hablarle al país y obligar a los canales de televisión a que me reproduzcan”. Según el dirigente, la denuncia debe centrarse en la intención del gobierno de endeudar, bajar impuestos a los capitalistas, sacar subsidios a la gente con suma necesidad pero mantenérselos a las petroleras pagando un precio por el barril de petróleo varias veces superior al internacional: “Todo eso hay que decirlo ahí. Yo pienso que la gente se vería interpelada”.
Ya de lleno en las diferencias dentro del Frente, dijo: “Con el tiempo, han empezado a tomar todas las posiciones que yo fui criticando y otras inconsultas. A lo mejor están en una vía de corrección, pero ya no pueden corregir el desaprovechamiento mediático o político que daba ir con una posición firme. Empiezan a tomar banderas porque quieren disimular un fracaso interior. Lo hacen genuinamente porque se dan cuenta de que tienen que corregir al grupo”, dijo Altamira sobre el PTS, a propósito de sus diferencias en cuanto a la charla con Macri. Luego planteó que no debe haber confrontaciones internas de envergadura: “Seamos abiertos, no seamos tan severos entre nosotros mismos, tengamos condescendencia entre nosotros, la izquierda. Tenemos que caminar cuesta arriba, que buscar los esfuerzos comunes y, dentro de lo legítimo, aminorar la desavenencia. Esa ha sido mi línea de conducta y puede ser que por esa línea haya pasado un precio electoral”.

¿A quién cooptó el kirchnerismo?

Para Altamira, no lo hizo con la izquierda clasista y combativa: “Sí está claro que ahora va a ser menos (la cooptación). Lo que ocurre, u ocurrió en un comienzo, es que cooptó por ejemplo a movimientos piqueteros y de lucha. Eran un fenómeno que respondía a una coyuntura gravísima de enorme desocupación. Dentro del movimiento piquetero nunca dejaron de expresarse este tipo de divergencias”. Altamira aseguró que el gobierno leyó que debía aliarse a grupos de izquierda para mantener el control de la situación. El dirigente mencionó el evento anual abierto del Partido Obrero realizado el pasado domingo: “Hicimos un picnic con miles de personas y al cerrarlo toqué un tema, el kirchnerismo no abrió ninguna grieta. Están equivocados los intelectuales que van a 678 porque la grieta existía realmente en el 2002 con los movimientos piqueteros cuando los políticos no salían a la calle porque le tenía miedo a la gente. El kirchnerismo con Duhalde operó para aminorarla e intentar superarla”.  Altamira hizo referencia a la retórica de la recuperación de la política y retomó la idea sobre la división: “Existía antes y era genuina y ellos querían superarla y desvirtuarla. Era el pueblo victimizado por un lado y los que saquearon al país y los grandes intereses económicos por otro. El kirchnerismo hizo un trabajo contrarrevolucionario.
Ahora, con la derrota del kirchnerismo, se va de nuevo a la grieta”. Según el dirigente, en este momento la militancia realiza advertencias a sus compañeros obreros: “No permitamos que algún aventurero nos la cierre, aprovechémosla ya que existe objetivamente y no la inventamos nosotros, sino que es el fracaso de un intento de conciliación que no tiene fundamentos ni bases y desarrollemos un movimiento obrero independiente que va a pelear el poder político”.

América Latina

“No quiero ser reiterativo, pero los resultados también son una expresión del fracaso del chavismo. Yo lo seguí mucho a Chávez e iba a Venezuela, he ido a defender al chavismo cuando se dio el intento de golpe de Estado y el sabotaje petrolero. He recorrido muchos Estados de Venezuela dando conferencias, algunas de ellas propiciadas por el propio chavismo”, se jactó. El dirigente se detuvo en la cuestión del petróleo y señaló que en todos estos años la política económica se estancó en la dependencia del modelo extractivo: “Hoy el petróleo está por el suelo y el régimen se vino abajo porque nunca salió de la renta petrolera. Era tan abundante el dinero que se formó una burguesía que si miramos donde escriben enemigos de la derecha, algunos abiertos simpatizantes del chavismo, hay denuncias fenomenales de corrupción”. Altamira contó que hace pocos días sectores que representan un ala izquierda del chavismo convocaron a una conferencia de prensa que fue reprimida por grupos chavistas.
“Es una experiencia que fracasó y hay que imprimirle un rumbo nuevo. Maduro es el responsable de la victoria de la derecha que no tiene siquiera raíz social en Venezuela, no la tiene. Conquistó los votos porque la gente no puede estar ocho horas haciendo una cola”. En materia de desarrollo territorial, Altamira contó: “Hay dos barrios muy humildes, uno es Quetzales y el otro es 23 de Enero, este último es una especie de sóviet chavista. Lo he frecuentado muchísimo, participé en los programas de radio de ellos. La derecha defenestró ese barrio y tiene un poder absoluto casi ejecutivo”. En los lugares aseguradamente chavistas, Maduro manipuló las circunscripciones, dando sobrerrepresentación a las que él consideraba: “El objetivo era perder en votos pero no en el Congreso ¿Y qué pasó? Que en esos distritos sobre representados ganaron los escuálidos ¿Comprendés el boomerang? Se fabricaron una mayoría artificial porque la elección salió un 60-40 y no se llega de ninguna manera a los dos tercios. Está sobrerrepresentada la oposición por una manipulación que la oposición denunció”.
Ampliando el horizonte al contexto del continente, Altamira consideró: “En Brasil, Venezuela y Argentina, 2016 debuta con una fractura política y de Estados absoluta, enorme. Se agrava porque el ciclo de nuestros países en la crisis mundial ahora se ha tornado francamente negativo con caída de precios de materias primas y grandes fugas de capitales. Hay que mirar de frente el año que viene”. Para el dirigente, el próximo período implicará una gran conmoción social y política: “La gente de Macri salió con tapones de punta a dar por decreto todo porque entiende que tiene que mostrar fuerza y violencia y que con eso va a ser respetada. El tipo que bailaba se comporta como déspota. El maquiavelismo puede ser contraproducente. El propio Maquiavelo advertía sobre los límites de sus recomendaciones”, concluyó.

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