6 dic. 2015

A partir de los últimos atentados de ISIS en París, obtuvo algún reconocimiento internacional el accionar de un grupo que es enemigo del conocido como Estado Islámico y que, entre otros frentes, desarrolla una guerrilla femenina de combate: el movimiento kurdo. Kurdistán dejó de existir como país luego de la Primera Guerra Mundial y su territorio fue dividido en cuatro países: Irán, Irak, Siria y Turquía, pero quedaron regiones enteras fuera del alcance de las gestiones de gobierno. Los kurdos luchan hace más de diez años por la autodeterminación de su pueblo y lograron desplazar en una cantidad de territorios al ISIS, que busca instalarse en la región para fragmentar a las comunidades y generar nuevos pequeños Estados. Sofía Benavides, periodista de Infobae, realizó una extensa investigación sobre este movimiento que se expande fundamentalmente en Siria y Turquía y dialogó con Desde Afuera, el programa de Familiares y amigos de Luciano Arruga, por Radio La Retaguardia. (Por La Retaguardia)

“Los kurdos son una minoría étnica con una cultura y un lenguaje propios que a principios del siglo XX fueron despojados de su territorio, es decir, después de la Primera Guerra Mundial”, contextualizó la periodista. Según Benavides, un acuerdo llamado Sykes Picot fue el comienzo de la fragmentación: “Se dividió a Medio Oriente en función de los intereses de los dos principales países que operaban allí: Gran Bretaña y Francia. Si miramos un mapa, las líneas rectas en las fronteras son muchas más de las que uno puede ver en cualquier otra parte del mundo y eso es por este acuerdo que, entre otras cosas, borró del mapa a Kurdistán”. La periodista especificó que, en el caso del territorio kurdo, la repartija fue entre Siria, Irak, Irán y Turquía: “Las 30 millones de personas hoy que se reivindican kurdas están distribuídas en esos lugares, por lo tanto tienen una importante reivindicación nacional y por ahí viene su lucha”.

Cómo conciben al Estado

Pese a sus reivindicaciones nacionalistas, los kurdos no quieren crear un Estado ni obtener una porción de tierra específica: “Después de un proceso largo de debate y reflexión interna, el pueblo kurdo radicado en Siria decidió que no iba a pelear para que se le reconozca un territorio enmarcado en fronteras. El motivo es simple y llamativo por ser de avanzada: ellos consideran que el Estado es una herramienta de opresión de clase y en tanto tal, no pelean por eso”.

Las mujeres son protagonistas

Las mujeres kurdas, de armas tomar
(Foto: Kaos en la Red)
“El movimiento mayoritario, esparcido entre Irak y Siria, está encabezado por el Partido de Trabajadores del Kurdistán (PKK), pero hay otra cantidad de partidos kurdos con otra serie de reclamos”, aclaró Benavides antes de inmiscuirse en la concepción del rol de las mujeres para el PKK: fundamental y protagónico. “Es destacable y lógico, si analizamos la situación de mujeres en Medio Oriente, aquí tenemos reivindicaciones y reclamos, pero Medio Oriente es la región del mundo en la que las mujeres son más oprimidas por su condición de género. En Arabia Saudita no pueden manejar, si muestran un centímetro de piel son castigadas, el adulterio es castigado con latigazos y hasta con la muerte”, ejemplificó. Benavides retrató la complejidad del panorama mencionando una de las reivindicaciones de los kurdos en materia de género: “Entre otras cosas, luchan contra los matrimonios forzados. Es absolutamente común ver a niñas de 9, 10 u 11 años casadas con hombres de 60. El matrimonio infantil del que son víctimas mujeres y niñas es una problemática generalizada”.
Por la fuerte opresión de género es que el movimiento kurdo reivindica la batalla por la liberación femenina. Para Benavides, “no cumplen simplemente un rol dentro de su grupo, sino que se han convertido en el sujeto de este movimiento. A diferencia de lo que sucede en otras guerrillas donde las mujeres participan o no, dependiendo del caso, las kurdas tienen divisiones militares exclusivamente de mujeres. Es decir, guerrillas femeninas que han ido al monte hace tiempo y están peleando en Medio Oriente contra una cantidad de enemigos”. En Siria, las mujeres kurdas se enfrentan al gobierno de Bashar Al Asad, a rebeldes y a ISIS, entre otros. El motivo por el que los kurdos llegaron a los principales medios occidentales es, para la periodista, “que son estos grupos de mujeres los que han protagonizado enfrentamientos feroces con ISIS e incluso los han desplazado de varias ciudades. El Estado Islámico hace un año viene avanzando en territorios de Siria e Irak que ha ido tomando y los kurdos le dieron golpes militares de importancia en una cantidad de ciudades”. En uno de los territorios en los que pudieron echar a ISIS, Rajova, al norte de Siria, los kurdos tuvieron que enfrentarse a la disyuntiva de cómo continuar: “Allí pusieron en pie una experiencia particular de organización social y política donde las mujeres juegan un rol central”.

Nacionalismo revolucionario

“Más allá de las distancias y lo que nos falta saber, si consideramos la situación en Medio Oriente, hoy los kurdos son una especie de faro en la región”, destacó Benavides, que señaló el contraste de los procesos políticos que se dan en simultáneo: “El panorama es tan oscuro y sombrío que es importante ver y conocer a movimientos como este, que no sólo son nacionalistas, reivindicativos o autonomistas sino que son revolucionarios y plantean algo bastante alejado de lo tradicional”.

Laicismo en la región del Islam

“El pueblo kurdo como minoría está integrado por musulmanes, cristianos, de todo un poco. El PKK es laico, en línea con todo lo que plantean están alejados de la religión. Las mujeres han peleado incluso hacia adentro del movimiento para ocupar el lugar que ocupan y evidentemente requiere un esfuerzo colectivo, un debate y una reflexión”, explicó Benavides. Además de la pelea contra los matrimonios forzados, los kurdos rechazaron el uso de la burqa: “Ese pañuelo que las musulmanas usan en la cabeza para tapar el pelo y en algunos casos la cara. En el movimiento de lucha, la religión no tiene ningún lugar. Es llamativo ver en las fotos a mujeres vestidas como cualquiera de nosotras, pero en Medio Oriente”.

Después, ¿qué?

Benavides destacó todos los aspectos inéditos de la lucha del movimiento kurdo aún en su contexto desfavorable pero consideró necesario, sin embargo, plantear un interrogante: “Siria es un país que está en guerra hace casi cinco años. Es una guerra civil violentísima en la que murieron más de 250 mil personas, hay cuatro millones de desplazados internos y externos, allí está el otro lado de la crisis migratoria que golpea a Europa –contextualizó-. Esa desorganización y ese caos les dieron una oportunidad a los kurdos para aplicar su sistema en la región. La pregunta que me hago es qué va a pasar el día que, esperemos que pronto, termine la guerra en Siria y algún Estado o gobierno, sea este o el próximo, quiera volver a poner todas las piezas en orden ¿Qué futuro va a haber para los kurdos y qué peleas van a tener que dar?”, se preguntó. La respuesta es una incógnita.


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