4 dic. 2015

—¿Qué me vas a regalar para navidad? —preguntó la Iglesia Católica Argentina.
—Un montooooón de propiedades —respondió el Gobierno de la Ciudad.
Este podría ser un buen comienzo para un cuento, pero en verdad ayuda a contar la grosera realidad que permite que el Estado le ceda a una de las organizaciones religiosas mundiales más ricas, parte de su patrimonio.
Analía Mas, integrante de la Coalición por un Estado Laico y asesora de la legisladora María Rachid -junto a a Gabriela Cerruti, los únicos dos votos negativos del FpV-, dialogó con Luis Angió y Cristina Varela durante el programa Oíd Mortales, que se emite por Radio La Retaguardia. (Por La Retaguardia)

—Oíd, Mortales: ¿Qué pasó finalmente con las propiedades que la Ciudad de Buenos Aires le iba a donar al arzobispado?

—Analía Mas: Tuvo un final no feliz para los ciudadanos y ciudadanas de la ciudad, sí feliz para la Iglesia católica porque recibió aproximadamente unos 16 inmuebles en propiedad y otros 3 se los dieron a más de 20 años.

—OM: Dieron marcha atrás con el de la Iglesia de Caacupé. En realidad, quedó claro que lo hicieron fundamentalmente por cómo se movilizó la comunidad educativa.

—AM: Para quienes no saben del tema, algunos quedan en Belgrano, otros en Barrio Norte, otros en zona sur.  En principio, iban a ser 20 inmuebles. 6 o 7 de ellos son del Instituto de la Vivienda, es decir, iban a ser viviendas sociales para las familias que no las tienen. Este proyecto, que nace del jefe de Gobierno, Mauricio Macri, exceptúa al Instituto de la Vivienda a cumplir con la ley, que lo obliga a construir viviendas sociales. 2 de esos inmuebles quedaron afuera. Quiero aclarar que muchos de estos inmuebles ya los está ocupando la Iglesia porque los usurpó en su momento. El de Belgrano es un predio enorme que usurpó, construyó canchas privadas de fútbol, cuesta bastante cara la entrada. Por eso el PRO no consiguió consensuar con la oposición para que este inmueble estuviera en el paquete porque ya era muy escandaloso. El otro es el de la parroquia de Caacupé. También la Iglesia estaba usurpando desde hace tiempo cada vez más espacios de una escuela pública que está al lado. La verdad que hay que felicitar a la comunidad educativa —padres madres, docentes— porque se han movilizado, el día de la audiencia pública fueron muchísimos, y se dio marcha atrás en dar el okey a esta usurpación.

—OM: Hay leyes que tienen que ser de primera y segunda lectura. En ese caso, sucedió esto entre primera y segunda votación. En la audiencia pública hubo más de 100 oradores y un 95% habló en contra de esto, pero la audiencia pública no es vinculante. Hablaron tres diputados, María Rachid, Marcelo Ramal y Alejandro Bodart, manifestando el por qué habían votado en forma negativa. Pero había una decena de diputados a quienes les pedimos que por favor aprovecharan esa audiencia para explicarles a los ciudadanos el por qué su voto a favor; ninguno abrió la boca. ¿Tenés referencia sobre si esta segunda lectura se votó sin intervenciones o alguno adujo por qué ratificaba su voto positivo?

—AM: Yo pertenezco a Coalición por un Estado Laico y el jueves presentamos un amparo pidiendo la anulación de la audiencia pública. Entre las dos votaciones hay una audiencia en la que los ciudadanos y ciudadanas podamos participar. Hubo unos 150 oradores, de los cuales 145 hablamos en contra. Pedimos la anulación porque ocurrieron irregularidades. La Presidencia de la Comisión de Presupuesto está a cargo del diputado de PRO Alejandro García. De golpe empezamos a notar que venían a hablar personas que no se inscribieron; la inscripción es bastante estricta: tenés un día para empezar a inscribirte y una fecha final, se hace manera computarizada. Ponían personas que estaban muy atrás adelante. Hubo dos sacerdotes de la iglesia Caacupé que no estaban inscriptos para hablar y hablaron. A los diputados que querían hablar en contra del proyecto no los dejaban. En la segunda votación no se hizo mención alguna al esfuerzo de los ciudadanos que fueron a hablar ni a sus opiniones. Hubo tres abstenciones y siete diputados votaron en contra —ya en la primera votación fue más o menos así—, como Rachid, del Frente para la Victoria; Gabriela Cerruti, de Nuevo Encuentro, votó en contra en las dos lecturas; Alejandro Bodart, Marcelo Ramal. Todos pertenecen a distintos partidos que forman la oposición en la ciudad.
Si consideramos por un lado la escasez de vivienda —todos sabemos de la cantidad—, si consideramos a quién se hace entrega de estos inmuebles, se supone que dar fines educativos y sociales, la Iglesia católica es la segunda en el país más rica en cantidad de inmuebles que tiene bajo su dominio. Y existe otra gran cantidad de instituciones, culturales, sociales, filosóficas, deportivas, que también cumplen esta función, y jamás han recibido nada. Esto no es una costumbre, sino es que es una a la Iglesia católica en particular. Más considerando, por un lado, que se viola absolutamente la laicidad del Estado, y, por otro lado, es una institución que a nosotras las mujeres nos ha oprimido durante toda la historia de la humanidad, ni hablar en mi caso como lesbiana y formando parte del LGBT, de todo lo que ha implicado hoy para todos nosotros. Desde el punto de vista que se lo mire es bochornoso, es lamentable.
Este es un momento de organizarse, y es lo que estamos haciendo. Pedimos la anulación, la ley se votó igual. Vamos a iniciar un amparo contra esto, como tantos otros que hemos tenido que iniciar en estos ochos años en la Ciudad de Buenos Aires, tanto en lo que se refiere al ámbito de la salud, de la educación. Este es un punto más de lo que venimos luchando. Son épocas de juntarse, organizarse.

—OM: Nuestro compañero Paulo Giacobbe le hizo una entrevista al párroco de Caacupé. Él dice que no estaba anotado. A confesión de parte... Él mismo asume que no estaba anotado.

—AM: El listado te lo provee la propia Legislatura, y no aparecían esas personas. Claro, no se imaginaron que tantos ciudadanos se iban a manifestar a favor de la escuela pública, laica, gratuita. Para contar algo positivo, me entusiasmó mucho, me asombró la cantidad de ciudadanos y ciudadanas comunes que entendían que el laicismo no es anticlericalismo, no es anti ninguna religión, sino que es la mejor manera de que podamos convivir en igualdad personas y organizaciones y religiones diferentes, que ninguna religión pese sobre otra o quien no tiene ninguna religión. Me maravilló escuchar a tantos docentes, papás y mamás.

—OM: En otro momento vamos lo vamos a seguir conversando y ver cómo podemos ayudar en cuanto a los símbolos religiosos en las oficinas públicas y en los distintos ámbitos oficiales de la ciudad.

—AM: Da la sensación de que en estos últimos años íbamos a estar avanzando en un montón de temas, y nos encontramos teniendo que, como decía Bertolt Brecht, defendernos de lo obvio, tener que explicar lo obvio. Seguramente algunas cosas demorarán un poco más.

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