3 ene. 2016

Diosnel Pérez, uno de los referentes de la Villa 20 de Lugano, militante del Frente Popular Darío Santillán, sufrió un ataque a balazos contra su casa hace algunas semanas. El agresor, un narco del barrio, fue a su vez baleado 8 días después en otro hecho y está en coma. El relato de Diosnel Pérez en una Buenos Aires que cada vez se parece más a Ciudad de Dios. (Por La Retaguardia)

Durante la madrugada del sábado 12 de diciembre a Diosnel Pérez le quisieron robar el auto: “eran dos pibes que pasaban por ahí, son vecinos del barrio que me conocen, me rompieron la luneta trasera, sonó la alarma y salí porque a las 4 de la mañana ya estoy tomando mate, porque me levanto temprano porque me duermo temprano. Fui a ver y la luneta trasera estaba rota, salieron corriendo, después me contaron quiénes fueron; luego mis hijos vinieron a preguntarme qué había pasado, les conté que me rompieron el auto, que me quisieron robar el estereo, entonces mi hijo fue a reclamarle a esos pibes, que le contestaron mal, y mi hijo les dijo ‘¿qué se creen, que mi papá consigue esto así nomás?, ustedes saben para qué usa mi papá el auto’, se enojó y le pegó a los pibes. Después nos encontramos con que esos pibes vendían droga para un narco, que en realidad son unos transas, no serían narcos, transas quiere decir que están empezando. Al día siguiente, el domingo a la tarde, yo estaba acostado descansando, porque el lunes tenía que trabajar, y de repente se sintieron unos cuatro disparos adentro de la casa, en el primer piso. Quise salir pero mi hijo me dijo que me quedara porque había venido Fredy ‘el frentudo’, que es como le dicen al narco este, y cuando le pregunto a mi hijo qué estaba haciendo, me dice que estaban disparando para adentro, ‘porque fui y le dije a fulano que por qué rompió tu auto y me contestó mal y le pegué, y supuestamente esos pibes le están vendiendo droga para él y vino a defender a su personal’”, relató el propio Diosnel en diálogo con La Retaguardia. 
“La verdad que me asusté mal –recordó–, vi a mi hija, a mi nuera con su hijo en brazos, y atrás de ellos saltó el perro que los salvó a ellos porque pobrecito recibió el balazo que tendría que haber recibido mi hija o mi nieto; el perro saltó y le dio a él el tiro. Por suerte se está recuperando bien”.
Pérez también contó la respuesta que obtuvo al llamar al 911 en medio del tiroteo: “la verdad que todo fue una cosa muy complicada para nosotros, que no somos esa clase de familia; en el momento llamamos al 911 donde te preguntan cuántos disparos hizo, cuántos heridos hay, si hay sangre, si hay alguno que se va al hospital, nosotros les decíamos que se dejaran de joder y vinieran, que mandaran policías para acá, porque tenía que estar con guardia porque no sabía si iban a volver con otra gente más. Aparecieron los policías que están en la villa, después del Indoamericano fueron militarizados, llegaron los policías y nos decían: ‘ustedes o ellos, enciérrese o vaya y mate a todos’, esa fue la respuesta de la policía para nosotros. Entonces nos preguntábamos quién nos da la seguridad a nosotros... somos gente trabajadora, que no molestamos a nadie y ellos quieren que nos encerremos”.
Poco después, Pérez se enteró de que tan solo una semana más tarde la persona que había ido a tirotear su casa, de manera impune como él mismo describió, fue baleado: “el domingo pasado a la misma hora que él había venido, su propio vecino le dio cuatro tiros y está ahora en coma, muy grave, tiene dos disparos en la cabeza”.
“Lástima porque también son seres humanos, aunque vinieron a hacer esto en casa, dispararon y casi mataron a mi nieto, no le deseo la muerte a este muchacho que está en coma, que después de ocho días salió a joder otra vez y le dieron cuatro tiros y está en coma y no sé si se va a salvar, por eso digo que siendo que vino a hacer eso, que en el momento me dio mucha bronca, ahora tengo lástima porque tiene una hija, pero él tampoco pensó en nosotros. Son cosas que ellos estaban buscando”, reflexionó Pérez con la dignidad y humanidad que lo caracteriza.
Hacia el final de la charla con La Retaguardia, Fernando Tebele y María Eugenia Otero consultaron al referente de la Villa 20 si este tipo de hechos, como del que fue víctima, se da cada vez con mayor frecuencia en la zona: “esto hace más o menos 4 años que empezó a empeorar. El tema de la droga, los narcos... Hace 4 años que están arruinando a los pibes, a nuestros hijos, a nuestros nietos, a los jóvenes... los están arruinando. Nosotros sabemos que esta gente bardea a los chicos que fuman porro en la esquina y saludan a los que les venden, entonces ¿cómo hacemos?, es muy compleja la cosa de decidir hacer la denuncia en la comisaría porque la comisaría está con ellos”, afirmó Diosnel Pérez ante una problemática de difícil resolución en el barrio ante la complicidad policial y la inacción estatal.

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