3 ene. 2016

Lo dijo Juan Carlos Pinky Pumilla, sobreviviente del Terrorismo de Estado de La Pampa, en una emisión del Enredando las mañanas. Fue en relación a liberación de 5 represores en esa provincia bajo el argumento de que se vencieron los plazos de las prisiones preventivas sin llegar a juicio. (Por RNMA)

“La decisión la tomó el Tribunal Oral Federal, el TOF, y la excusa es que se vencieron los plazos de las prisiones preventivas, esto fue impulsado por el abogado defensor de estos represores y el TOF accedió al pedido, con lo cual ya han sido liberados”, explicó Juan Carlos Pinky Pumilla, sobreviviente del Terrorismo de Estado, en diálogo con Enredando las mañanas, el programa de la Red Nacional de Medios Alternativos que comenzará su tercera temporada en febrero.
Se trata de Luis Lucero, Miguel Ochoa, Oscar Miseria López, Jorge Quinteros y Orlando Pérez, represores de la subzona 14 II.
“El tema es la dilación de todos los pasos previos al juicio que provoca este tipo de situaciones donde los querellantes no tenemos oportunidad de intervenir. Afortunadamente quizás hay quien radique una porción de esperanza y es el fiscal (Juan José) Baric quien al tomar conocimiento de la resolución del TOF ha decidido apelar la medida. Él ya formalizó la apelación y estamos a la espera de qué consecuencias tendrá esto, pero de todos modos el impacto simbólico de la liberación hace mucho daño al porvenir de los juicios y además a la expectativa pública”, expresó Pumilla.
Algunos de estos represores liberados ni siquiera estaban en la cárcel sino que tenían prisión domiciliaria: “ya había sido liberado el médico, el único civil hasta ahora imputado, (Máximo) Pérez Oneto, y algunos otros como (Carlos Alfredo) Sabbatini, que por la edad le habían concedido ese privilegio”, agregó el sobreviviente.
Para Juan Carlos Pumilla existe riesgo de que los represores liberados se fuguen: “es probable porque la condena que pesa sobre ellos es muy pesada, pero veremos qué pasa. Independientemente de cuál sea la actitud de ellos, lo cierto es lo que representa este tema en general y cómo impacta en la sociedad, además de qué perspectiva le adjudica al futuro”.
Tras la asunción del nuevo gobierno nacional de Cambiemos, organismos de derechos humanos y personas ligadas a la lucha por el juzgamiento de represores responsables de los delitos de lesa humanidad cometidos durante el Terrorismo de Estado han barajado algunas posibilidades respecto a qué sucederá con este tipo de juicios. Por un lado, hay quienes consideran que estos procesos seguirán como hasta ahora; otros dicen que algún decreto del Ejecutivo a cargo de Mauricio Macri puede cancelar la posibilidad de esta continuidad. Para Pumilla existen ciertos matices en el medio, que no dejan de ser peligrosos, como el hecho de dejar que las causas caigan por inercia, que se vayan durmiendo más de lo que está sucediendo actualmente: “la Cámara Federal de Bahía Blanca se tomó casi 2 años para expedirse sobre algunos aspectos puntuales”, ejemplificó el sobreviviente.
Además de los represores liberados, existen otros que aún deben ser juzgados: “(Luis Enrique) Baraldini fue enjuiciado en ausencia porque estaba prófugo en Paraguay y después del juicio de 2010 fue apresado; (Fabio) Iriart era el jefe logístico de la subzona, porque Baraldini era el jefe operativo. Iriart sigue con prisión domiciliaria y Baraldini está todavía en la penal 4. Por otro lado, Sabbatini era el segundo jefe y responsable de inteligencia que tiene en su haber además una causa por apropiación de bebés”, detalló Pumilla.
A la difícil situación que significa juzgar a responsables de delitos de lesa humanidad, en zonas como La Pampa se agrega el hecho de cómo está diagramado políticamente el país con Buenos Aires como centro, Córdoba y Santa Fe como satélites y con un montón de personas que viven en provincias donde ha sido mucho más duro recorrer el camino de conseguir justicia por lo ocurrido en el Terrorismo de Estado: “además de una cuestión de centralismo y lejanía está la cuestión de la fragmentación de los juicios, a nosotros nos ha resultado muy costoso conseguir pruebas, hacerlas públicas, y eso ha significado un costo en tiempo y un costo social también porque la sociedad por ahí está abrumada por otras cuestiones y va depositando este tema de los juicios de los derechos humanos en otro plano de consideración”, reflexionó Pumilla.

“Nunca más penas ni olvidos”

Es el título de un documental sobre la represión en La Pampa que recibió el premio INCAA 1996, basado en un cuento del propio Juan Carlos Pumilla. Aprovechamos la comunicación con él para hablar de esta experiencia que contó con la dirección de Pedro Di Nardo, la voz de Quique Pesoa y los testimonios de María Tartaglia, Raúil DÁtri y Edgar Morisoli, entre otros.
“es una historia linda entre otras cosas porque todavía estaban al momento de hacerlo los represores buscados y denunciados, estaba la voz de las víctimas y la voz de los familiares cosa que ahora no sucede, ahora la mayoría de los victimarios de mayor edad están muertos y la mayoría de las víctimas que podrían hacer un aporte sustancial a este juicio también están muertas; y en cuanto a este texto fue propuesto para un concurso del INCAA en uno de los aniversarios del 24 de marzo, ganó ese premio y se convirtió en uno de los primeros elementos multimediáticos que se incorporó a la consideración de la represión de La Pampa”.
La represión en La Pampa sumó un nuevo capítulo, en este caso de impunidad, con la liberación de 5 represores. Queda aún por conocerse la respuesta que tendrá la apelación presentada por el fiscal de la causa, Juan José Baric, a esta decisión del Tribunal Oral Federal.


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