20 ene. 2016

Milagro Sala está detenida hace 5 días acusada de los delitos de "instigación a cometer ilícitos” y “tumulto al haberse alzado en contra de decisiones gubernamentales". La dirigente fue duramente condenada por la oposición al kirchnerismo por manejos irregulares con los fondos públicos que se le asignaban y por operar en los territorios con patotas extorsivas de toda clase. Sin embargo, varios sectores de la izquierda se sumaron al reclamo por su liberación. Sobre esta situación y los aliados posibles en la pelea que se viene, Alfredo Grande e Irene Antinori dialorgaron con María del Carmen Verdú, referente de Correpi, durante el programa radial Sueños Posibles. (Por La Retaguardia)

Imagen: parte de la orden de detención, clara criminalización de la protesta. La orden completa puede leerse aquí

“Lo que yo recomiendo a todo el mundo, para que se entienda de qué estamos hablando y por qué una muy importante cantidad de organizaciones de izquierda nos movilizamos hoy y nos hemos pronunciado en repudio a lo que ha sucedido en Jujuy, es que vayan a las fuentes y lean la orden judicial de detención”, sugirió Verdú acerca de los planteos de algunos sectores en defensa de la detención a Sala. La militante de Correpi informó que su organización tiene el documento escaneado para compartirlo con quien esté interesado. “Es verdaderamente escandalosa. Desde fines de la década del 90 y principios de los 2000, con aquellas causas por sedición de los jueces federales salteños contra los piqueteros de la Ruta 34, Pepino Fernández y eso, que no veo algo semejante”, denunció Verdú.

Para la abogada de Correpi es simple: no importa a quién detuvieron, importa por qué. “Tachás el nombre Milagro Sala y lo reemplazás por cualquier otro nombre de cualquier referente de cualquier organización del campo popular y te das cuenta de que los hechos que describen y se caracterizan en esta pieza judicial como delito de sedición o de instigación pública y el resultado es exactamente el mismo”. Verdú parafraseó a Vicente Zito Lema y su posicionamiento sobre la judicialización de la protesta: “La cuestión de la defensa de los presos políticos, por una cuestión de principios y donde uno no se mete a analizar si tiene el 100%, o el 80%, o el 75% o el 50% o el 1% de acuerdos con la persona que está en ese momento caracterizada como preso político. Es un tema de principios que hace a nuestra propia supervivencia como militantes populares”. Verdú hizo hincapié en la contraposición del delito imputado y la acción que se juzga, pues Milagro Sala y su organización reclamaban en contra de una nueva forma de organizar la entrega de las cooperativas de trabajo y esa protesta es considerada un “alzamiento contra el orden constitucional”.

“Respecto del delito de instigar a cometer delitos, recordemos que la misma figura se le imputaba al referente del movimiento Teresa Rodríguez, hoy Fogoneros, Ricardo "Chacho" Berrozpe, cuando fue la movilización contra la presencia del entonces presidente de EE.UU., George W. Bush. La acción típica que cuestionan es que en los videos y filmaciones que obran como pruebas se la ve a Milagro Sala y a otros referentes de su organización dando indicaciones, organizando y ordenando el momento en el que se instala el acampe en la plaza Belgrano de San Salvador de Jujuy”, recordó, y planteó una comparación para ilustrar la gravedad del asunto: “Estaba haciendo lo mismo que yo y otros compañeros esta mañana en la puerta de la Legislatura en el marco de la concentración que hicimos de repudio a la votación afirmativa del traspaso de parte de la Policía Federal al ámbito de la Ciudad de Buenos Aires, cuando yo le decía a algún compañero: 'No, poné la bandera un cachito más para allá que se ve mejor' o 'pongamos el sonido de este lado de la puerta y no del otro para que se escuche bien”.
En pocas palabras, Sala está acusada del famoso corte de ruta o interrupción de tránsito vehicular que, aseguró Verdú, en los últimos 20 años es utilizado pura y exclusivamente para la criminalización de la protesta. “Es verdaderamente muy grave el fundamento jurídico que se pretende dar a esta detención que además viene con la amenaza de identificar y criminalizar a todos los demás. Por lo que toda la izquierda considera de Milagro Sala es que yo señalaba que cuando uno hace la caracterización de que alguien es un preso político y está siendo represaliado por lo que hizo bien y no por lo que hizo mal”.

La opinión acerca de Milagro Sala

Verdú dejó en claro su posición respecto de Sala como militante, dirigente y cuadro: “Hemos denunciado de manera vehemente desde Correpi las actitudes patoteriles que ha tenido la Tupac Amaru en más de una oportunidad acallando a agrupaciones de izquierda, manejando prácticamente un Estado paralelo en la provincia de Jujuy con una política francamente clientelar y denigrante para sus propios seguidores por el tipo de coptación económica que realizan. Eso es indiscutible”. El punto, para la abogada, está en que las causas por las que fue presa “no tienen vinculación con esas acusaciones que no son precisamente las que le hacen desde el gobierno, sino que tiene que ver pura y exclusivamente con una movilización, con un reclamo concreto, puntual, que tiene que ver con un desacuerdo con la modificación de la cuestión de las cooperativas”.
Verdú aportó ejemplos de otros militantes en las mismas circunstancias que fueron apoyados independientemente de su orientación política, como Castells o el militante de Quebracho Fernando Esteche. “Uno no puede correrse de la defensa política de esa persona que está siendo represaliada por luchar y no por otros hechos que son precisamente los no criminalizados porque son funcionales al sistema. En nuestro comunicado lo señalamos: nos separa un abismo de su práctica política y de sus posicionamientos de los últimos años”. Para Verdú, el problema es el antecedente que implica esta detención: “Mañana podés ser vos, yo o cualquier compañero de cualquier organización popular que van a meter preso.  Probablemente el kirchnerismo si eso pasara no se movilizaría, pero justamente esa es la diferencia entre unos y otros”.

Con el kirchnerismo, ¿sí o no?

Verdú sugirió considerar el contexto para responder esa pregunta: más de 20 mil despidos en el Estado y en privados; conflictos sin resolver como el de Grupo Veintitrés; la quiebra de Sol o el conflicto de Cresta Roja; la declaración de la emergencia en seguridad; el traspaso de la Federal a la Metropolitana;  un anexo sin repercusión que son las facultades extraordinarias para el Poder Ejecutivo de la Ciudad de mover partidas presupuestarias de cualquier otra cartera para destinarlas a su plan de seguridad e incrementar la logística de esta nueva Fuerza de 21 mil efectivos. “La bendición política a esta nueva Fuerza de parte del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad para ni siquiera precisar de la vieja sospecha del olfato policial inefable para interceptar a alguien en la calle, pedirle el documento y si se les da la gana detenerlo -denunció-. En todo ese marco, evidentemente es necesaria la más amplia unidad para resistir porque cuando el policía nos corra por la calle, nos pegue cuatro tiros en la espalda, nos metan presos o nos apaleen en una movilización de trabajadores o denuncia del gatillo fácil, no nos van a preguntar si votamos a Scioli, a Macri o en blanco. Nos la van a dar y eso es una realidad”.
Verdú diferenció los grados de responsabilidad: “No es lo mismo el militante de base honesto y de buena fe que, a mi criterio de manera equivocada, creyó que tenía un modelo nacional y popular que defender en el kirchnerismo, que quien generó esa situación y de manera muy poco santa embaucó a una gran cantidad de trabajadores haciéndoles creer que poco menos había llegado la Revolución Rusa a la Argentina”. La militante de Correpi relató su propia línea política a la hora de discutir con el gobierno: “Nosotros hemos tenido una línea y una coherencia en la denuncia, en particular en el ámbito de la represión estatal de los 12 años de gestión kirchnerista, y con la misma fuerza y la misma vehemencia y del mismo modo que nos enfrentamos antes a la represión del menemismo, de la Alianza del Frepaso y la UCR y del duhaldismo, vamos a enfrentar al macrismo”. Para Verdú no es momento de fijarse qué hacían los militantes en octubre o noviembre: “Quien quiera encolumnarse y pelear y estar a nuestro lado va a ser un compañero independientemente de lo que haya hecho con su papeleta de voto. Además hay ejemplos ya concretos: hoy en el programa de radio Herman (Schiller) mencionaba un ejemplo que viene dando de ese trabajador de Cresta Roja que con la cara moretoneada después de la represión de la gendarmería, entre lágrimas contaba: 'Pensar que yo lo voté a Macri pensando que venía el cambio y lo que me vinieron son los palos'”.
La abogada planteó transversalidades cualquier clase votante: “Se hayan inclinado por Macri o Scioli van a tener que salir a pelear por su trabajo, van a tener que salir a pelear por la vida de sus hijos y la libertad de sus hijos. En la medida en que esa pelea sea franca y honesta, está muy bien que podamos darla de conjunto” y volvió a realizar la salvedad: “Obviamente, no es la misma caracterización para aquellos que han sido responsables de la política hambreadora y represora del gobierno kirchnerista. Hay distintos niveles”, culminó.

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