7 feb. 2016

El Dr. Pablo Salinas comenzó el jueves su alegato en el juicio a jueces partícipes de la dictadura que hasta hace poco eran camaristas. Son 31 imputados y las acusaciones principales son contra los ex magistrados federales Otilio Romano y Luis Miret. Este proceso se lleva adelante en Mendoza. En el comienzo de la 6ª temporada de Oral y Público, el programa de los juicios a los genocidas que se emite por Radio La Retaguardia, Salinas, representante de la querella e integrante del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH), explicó los fundamentos por los que seguramente pedirá altas condenas. (Por La Retaguardia)

Foto: el representante de la querella del MEDH (a la izq.), durante el comienzo de su alegato (Foto: www.juiciomendoza.wordpress.com)

Qué se juzga

“Éste (el alegato) es el momento donde uno expresa las conclusiones de estos dos años de juicio con 31 acusados de los que quedan 28, anteayer falleció el último, (Juan Agustín) Oyarzábal, subjefe del D2. Lo que hoy empecé a alegar -dijo el jueves Salinas a Oral y Público-, a esbozar, es, primero, el marco histórico, y después, lo que considero que la Junta Militar necesitaba para llevar adelante para el plan criminal del Terrorismo de Estado: a una justicia”, graficó Salinas, dejando en claro que se refería en particular a la justicia Federal Penal. “Esto tiene razones históricas. Recordemos que la ley para reprimir la subversión, la 20.840, estableció la competencia federal antes del golpe genocida. Los jueces y fiscales federales, por eso, ya estaban interviniendo las causas en las que, según denominaba el aparato represivo, se reprimía la subversión. (Otilio) Romano, (Luis) Miret, (Guillermo) Petra y (Rolando) Carrizo fueron los que aplicaron el régimen jurídico ilegal”, denunció a los ex funcionarios, hoy entre los acusados. Según Salinas, Romano era la persona que valoraba los testimonios de presos que declaraban bajo torturas y con esa información se los imputaba y juzgaba.

Partícipes primarios

“Nosotros consideramos que son partícipes primarios de estas torturas y de las desapariciones posteriores, porque también aceptaron la desaparición forzada. De 1975 pasamos a 1976, cuando se sistematiza el mecanismo y se sigue aplicando con el reaseguro de la impunidad que les daban los jueces y fiscales federales que no investigaban ninguno de estos casos”, desarrolló Salinas y detalló las responsabilidades: “Miret, Guzzo y Carrizo eran jueces federales, Romano era fiscal y Petra actuaba como defensor ad hoc pero en algunos casos se comportaba como juez. Lo hicieron de manera tan sistemática que no sólo recibían la información de los secuestros de nuestros compañeros y no hacían nada, sino que también recibían las denuncias de los familiares”. Como ejemplo, Salinas aportó la historia de una víctima del Terrorismo de Estado, Virginia Adela Suárez, estudiante de periodismo y secuestrada a los 19 años “por una patota de 7 tipos que vestían uniformes militares y que robaron cosas. Romano recibía esa denuncia y en lugar de investigar o declararse incompetente, como esboza en su defensa, pedía el sobreseimiento de la causa. No disponía ninguna medida y les daba el reaseguro de la impunidad a las fuerzas represivas legitimando el accionar de secuestros, torturas y desaparición”. Salinas explicó que este fenómeno de accionar judicial directo para garantizar la impunidad de los crímenes de la dictadura no sucedió sólo en Mendoza, por lo que en numerosas provincias se investigan hechos similares.
El abogado también explicó que el gobierno de turno y la situación política actual no tuvo injerencia en su alegato: “Dije lo mismo que hubiera dicho si hoy fuera presidente Scioli. Se juzgan casos, hechos y su comisión, esto nada tiene que ver con el poder ejecutivo actual. Tendría que ver si vinieran indultos, leyes de impunidad que, entiendo y espero, no van a suceder. En mi alegato desarrollo la denuncia sobre 100 casos y no he llegado, todavía, a trazar ninguno, sino a dar un marco general. Estimo que tengo cuatro jornadas, después continúa la fiscalía y luego las defensas”.

Acompañamiento

“La sala estaba repleta -aseguró Salinas con entusiasmo-. Incluso integrada por el vicerrector de la Universidad Nacional de Cuyo, donde soy docente. También estaba mi decana de la facultad de Ciencias Políticas. Había referentes de distintos partidos de izquierda, como la candidata a gobernadora del Frente de Izquierda, Noelia Barbeito y otros compañeros como Nora Bruccoleri, su marido e hijos. Estaba el diputado nacional del Frente para la Victoria, Guillermo Carmona. He invitado a todos los sectores a concurrir, como Juan Carlos Jaliff del radicalismo”. Salinas destacó que esta clase de procesos judiciales deben ser acompañados, a su criterio, por todos los sectores de la sociedad civil: “Hay que convocar, hay que lograr que la gente venga. Lo hacemos permanentemente, cuando nos hacen una entrevista en televisión pedimos que se acerquen. Como organismos hemos puesto por debajo nuestras diferencias y hemos tratado de sumar. En Mendoza hay una unidad total de los organismos, no hay quiebres”. Según explicó el abogado, los grupos militantes que llevan adelante el desarrollo de los juicios están indefectiblemente unidos, y las diferencias muy de lado. “Eso hace que hayamos podido salir de ser un grupo reducido y seamos muchísimos los que sostenemos los juicios. Esta es la clave de salir e ir a buscar a la sociedad y no encerrarnos en un grupo original del MEDH, APDH (Asamblea Permanente por los Derechos Humanos), Liga Argentina por los Derechos del Hombre, Red de Abogados, H.I.J.O.S., Madres, Abuelas, sino coordinar a pesar de las diferencias; esa ha sido la virtud, todos pedimos juicio y castigo. Estimamos que este juicio terminará en cinco meses aproximadamente”, adelantó.

Sobre las últimas medidas tomadas por el gobierno en relación a los derechos humanos sobre crímenes de lesa humanidad en la última dictadura, como las declaraciones de funcionarios sobre la cantidad de desaparecidos o su reunión con familiares que se autoproclaman víctimas del "terrorismo", Salinas advirtió que “en estas cuestiones, para difundir, vamos a quedar cada vez menos. Es fundamental el trabajo de compartir el estado de las causas y hay que fortalecerlo. Estamos en el mismo barco, luchando por los mismos ideales, hay que tener ese sentimiento”.

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