7 feb. 2016

El recurso de amparo presentado por los integrantes de la Asamblea del Algarrobo para detener la actividad minera en Andalgalá, Catamarca, espera una resolución en la Corte Suprema de Justicia, después de unos 3 años de ir y venir por los tribunales en el fuero ordinario. Los asambleístas organizados, a partir del vencimiento de todos los plazos estipulados, viajaron a la Capital Federal, a Talcahuano al 500, para realizar un acampe frente al Palacio de Justicia en reclamo de la esperada respuesta. Es la segunda vez que toman de este estilo. Cuatro de los asambleístas que llevan adelante la medida de fuerza dialogaron con La Retaguardia e hicieron un recorrido histórico de su causa y una puesta en contexto de la situación actual. (Por La Retaguardia)

Un amparo de oficina en oficina

 “Nuestro reclamo concreto es que se expida la justicia sobre la nulidad de la explotación de la Minera Agua Rica. Dicha nulidad ha sido solicitada en un amparo ambiental en Catamarca y nos ha sido rechazada en todas las instancias en la provincia en un lapso de 3 años y luego de eso recurrimos a la justicia nacional para que resuelva nuestro amparo ambiental”, explicó Sergio Martínez,  integrante de la Asamblea del Algarrobo, en diálogo con La Retaguardia. A partir de un acampe realizado en diciembre pasado luego de un año y medio de parálisis judicial, el grupo obtuvo un dictamen de la procuradora Gils Carbó en el que reconoce el derecho de los andalgalenses a vivir en un ambiente sano: “Luego, volvió el expediente acá, a la Corte, y como vemos que están todos los plazos razonables vencidos en términos judiciales, hemos tomado la decisión en Andalgalá de viajar los 1400 kilómetros hasta acá para manifestar que se expidan con una sentencia ya y que se resuelva el reclamo de los vecinos por la vida, por el agua, por un ambiente sano, por nuestro territorio, por la preservación de nuestro medioambiente, los glaciares, periglaciares”. Para los andalgalenses, el activismo no sólo es para preservarse como pueblo y como territorio: “Queremos que esto siente un buen precedente a nivel nacional porque no se pueden expedir en contrario a los derechos humanos. Vamos por todo, por eso estamos acá con la convicción y el compromiso de siempre. Un amparo judicial no puede estar seis años sin resolución”.

Apartando a los nuevos jueces

Alejandro De Las Cuevas se presentó como integrante de la Asamblea del Algarrobo, de la Radio El Algarrobo y de la Red Nacional de Medios Alternativos, y contó que el grupo lleva adelante un programa de radio todos los sábados. Sobre el contexto judicial, analizó: “Se presentó un panorama que es esta designación por decreto de dos jueces. Además de saber positivamente que esos dos jueces tienen vinculación con las empresas de una forma u otra, porque eso se sabe, nos parece totalmente anticonstitucional, irracional, que un juez de esos tome nuestra causa”. El grupo presentó un escrito solicitando que los nuevos jueces no estén a cargo de su causa porque “no la conocen y no serían imparciales. Tenemos incertidumbre, no sabemos qué se está cocinando, si está el presidente de la Corte Suprema o no. La intención también es visibilizar el conflicto y si hay jueces que han escrito sobre el medio ambiente y se expiden sobre el tema, el presidente de la Corte a su vez preside, creo, Expoterra, una fundacion ambiental, entonces queremos creer que va a ser la sentencia a favor del pueblo de Andalgalá”. Para De las Cuevas, la resolución que se tome debe tener asidero en el plano ético: “No habría ningún tipo de explicación lógica para que digan que la razón la tienen las empresas y no nosotros. La única razón sería un soborno o algo parecido. Queremos confiar, todavía, en las instituciones democráticas. El pueblo de Andalgalá no quiere perecer y la lucha va a seguir siempre porque sabemos que del agua y del medio mbiente depende la vida”.

Cómo colaborar con el acampe

El asambleísta enumeró las necesidades que tiene el grupo, especialmente en el acampe, y puso énfasis en la necesidad de personas que puedan acercarse a colaborar con una guardia nocturna o algo de compañía para evitar estar solos: “Necesitamos gente de los movimientos, gente valorada por algún colectivo que nos dé esa mano. Todo lo que son alimentos, siempre vamos recibiendo cosas, pero para venir y compartir acá nos sirve. Necesitamos difusión, mucha difusión, ante cualquier represión necesitamos un colchón social para evitar que no vengan a prepotearnos si saben que somos muchos”. Para De las Cuevas, lo fundamental es que se observe que el grupo está asesorado y trabaja en red con otros “como ha pasado en Famatina, en Andalgalá, en tantas otras luchas del Noroeste y lo que pasa en San Juan, el tema de la soja, son un montón de frentes. Hay que seguir fortaleciendo esos vínculos, más en un momento como éste. El panorama de antes no era bueno y ahora se agravan, incluso, algunas cuestiones, así que más que nunca tenemos que estar unidos”.

La policía: mira pero no toca

“Se acercó la policía diez veces más o menos. Fueron amables, con alguna indirecta sugiriendo un posible desalojo. El comisario de la 3ª, de acá a la vuelta, se cruzó varias veces. Amablemente pero siempre viendo esa posibilidad. Confiamos en que van viendo que esto no es algo improvisado, que estamos hace mucho en esto y también, creo que lo saben, salga lo que salga, Andalgalá se va a seguir jugando como otros pueblos”, De las Cuevas fue contundente: “Cada vez es más fuerte la convicción y va llegando a todos lados, a gente que no conoce las montañas y mostrando un mapa con el tema de las aguas, mostrando abreviadamente el proceso que utilizan, la magnitud de los emprendimientos mineros, la fortaleza es cada vez más grande”. Para el integrante de la Asamblea del Algarrobo, la policía no está en condiciones de advertir nada: “La policía ha venido pero a tantear. Cualquier cosa que hagan los pondrá cada vez más en evidencia”.

El sentido de visibilizar

Brian Chaile, otro integrante de la Asamblea, también charló con La Retaguardia: “Somos ciudadanos comunes que estamos defendiendo la vida y negándonos al supuesto desarrollo que impone el gobierno de la provincia como diciendo que la única salida para Catamarca es la minería. No es cierto, es parte de los negociados de algunos políticos de turno con los empresarios. Sabemos que somos la gran mayoría de la sociedad en contra de la megaminería y hay un grupo muy minúsculo de empresarios o personas particulares que sí creen en esta práctica”. Chaile analizó la situación en Andalgalá a partir de la instalación de La Alumbrera y puso en duda las ‘donaciones’ empresarias de insumos al Estado: “Estamos mucho peor que antes de que estuvieran. Cada vez estamos más pobres, con más enfermedades, menos servicios. El hospital da vergüenza. Es nuevo en infraestructura, la gobernadora el día de la inauguración decía que era donado por las empresas, sabemos que no es cierto, que las empresas no donan absolutamente nada, que todo se lo descuentan y que a la hora de balance económico recuperan todo y más”, denunció. Según el asambleísta, el Estado les devuelve, a las mineras, determinados impuestos “les estamos pagando para que nos saqueen. Pueden crear un edificio y decir que lo donan pero no es así. Cuando dicen que donan computadoras nuevas, después nos damos cuenta que son cosas que ellos ya no usan”. Chaile denunció las mentiras publicitadas: “Ellos dicen que el dique de cola es un estanque natural, pero sabemos que no es así, igualmente sabemos que utilizan mucha más agua que la que nos dicen. Nos vamos informando todo el tiempo con distintos especialistas. Para referenciarnos tenemos lo más puntual y cercano: los compañeros de San Juan en Jáchal. Ellos tuvieron un pequeño incidente, pero están padeciendo las consecuencias y seguirán padeciéndolas”.

Recorrido histórico y unificación de los reclamos

Rosa Farías, también integrante de la asamblea, expresó durante el diálogo con La Retaguardia que existe la necesidad de articular con otros grupos: “Nuestra lucha no sólo se circunscribe a lo judicial, sino también a los contactos con otras organizaciones que tengan que ver con el extractivismo. Estamos relacionándonos con otros y ya tenemos un cronograma tentativo de actividades a las cuales pedimos que nos acompañen aquí en la carpa". Entre ellas, Farías invitó a la reunión que finalmente se realizó el viernes pasado, y que contó con la presencia, entre otras personalidades, de la infaltable Nora Cortiñas y Mirta Baravalle. Farías recordó el comienzo de la lucha andalgalense por el medio ambiente: “Viene aproximadamente desde 1998, 1999. Primero, fue una etapa larga de concientización de nuestra gente, de nuestros vecinos, porque todos somos personas comunes que hemos abrazado esta causa para defender al cerro que es nuestro tanque de agua. Se ha ido avanzando con acciones en muchos ámbitos y lo que ha determinado un crecimiento amplio de la lucha ha sido el 15 de febrero de 2010”. En aquella oportunidad, el violento desalojo -represión- a una manifestación imponente multiplicó en miles la denuncia de los grupos anti-mineros. “En estos seis años no se ha parado un solo día de trabajar para que la minera no empiece. Muy en contra de todos los intereses económicos que nos rodean, de los gobiernos, de los empresarios, de los canales de televisión que no están interesados en acompañar. Los pueblos se unen, la gente común con un mínimo de conciencia ambiental está cerca de nosotros y de nuestra lucha”, planteó Farías, y agregó que se pronuncian abiertamente en contra del nuevo pacto federal minero que anuncia el gobierno de Macri: “Se firmaría en las provincias que ellos llaman mineras. 'Estados mineros'. Son una serie de compromisos completamente inconsultos a los pueblos, nunca vamos a encontrar la punta del ovillo ahí. La información no siempre es pública. Las provincias acuerdan seguir trabajando en pos de la megaminería. Así lo explicó Mario Capello, el nuevo secretario de Minería de la Nación y un CEO de la Barrick, la frase que usó pinta todo el espíritu del nuevo gobierno: ‘Hay que volver a enamorar con la minería’. Nosotros no queremos ese amor”, concluyó la Rosita, como le dicen en su pueblo, un pueblo que sigue diciendo NO.

Entrevistas de Paulo Giacobbe

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