8 feb. 2016

Víctor Basterra, Fernando Tebele y María Eugenia Otero intercambiaron ideas pensando en la impronta del nuevo gobierno en materia de derechos humanos, los indicios que ya ha dado sobre su accionar a futuro y un posible boicot al desarrollo de los juicios. Fue -urante la primera emisión de la 6ª temporada de Oral y Público, el programa sobre los juicios a los genocidas, que se emite por Radio La Retaguardia, (Por La Retaguardia)

Foto: Avruj, jurando con una mano, y con la otra... ¿estará trucada? La sacamos de acá

Qué esperar del macrismo

“En la medida en que se desarrollaron los acontecimientos y apuntando a lo que este gobierno había prometido, podemos decir que lo están cumpliendo. En el plazo de 100 días van a hacer muchas cosas y, entre ellas, tratarán de sabotear los juicios. No hay dudas, ya hay indicios, ya hay quienes han desnudado de nuevo la teoría de los dos demonios, ya hay quienes están cuestionando la validez de algunos sentimientos que se han incorporado a la historia argentina con la vieja premisa de que no son 30.000”, advirtió Basterra. El sobreviviente, que integran el staff de Oral y Público, pidió poner atención y difusión a todo lo que se haga en relación a los derechos humanos e hizo hincapié en la importancia de incorporar compañeras y compañeros a un reclamo masivo para sostener los procesos de Memoria, Verdad y Justicia.
La denuncia de Basterra fue más allá de las medidas más visibilizadas: “Están desmontando los equipos. El Centro Ulloa (Centro de Asistencia a Víctimas de Violaciones de Derechos Humanos), creo, ya lo están desmantelando. Se ha trabajado ya en la desarticulación de otros organismos de apoyo para los derechos humanos. Hay que estar atentos, porque servía mucho. Yo reivindico al Ulloa, los compañeros eran una fuerte ayuda para los testigos. Todo eso intentará levantarse”. Basterra reflexionó sobre la función que cumpliría ahora el programa Oral y Público: “Surgió de una especie de institucionalidad. Cuando esto se fue diluyendo cuando eliminaron al Instituto Espacio para la Memoria (IEM), el programa siguió y seguirá con la voluntad y el compromiso de los compañeros. Hay un regreso del Estado a la sociedad civil”, dijo, a propósito del apoyo que el Instituto Espacio para la Memoria brindó a La Retaguardia cuando acercamos la idea a Ana María Careaga, quien dirigía el IEM en ese momento.

El nacimiento del germen cuestionador

A partir de una frase de Nora Cortiñas en la última ronda de Madres -"Nuestros hijos peleaban para no llegar a un país como este"-, Basterra pensó en qué fue efectivamente lo que movilizó a los movimientos organizados de los '70: “Hubo muchos factores que nos indujeron a parte de nuestras generaciones, porque son varias. Unos viejos luchadores nos enseñaron desde la base y otros se formaron académicamente. El conjunto de la sociedad, salvo después del terror, acompañó a muchos movimientos sociales, políticos, culturales, que se desarrollaron a la luz de varios hechos”. Repasando la historia, el integrante de Oral y Público recordó algunos hechos motivadores: “Primero, la visión crítica ante la barbarie desde 1955, las dictaduras o dictablandas en 1966, el golpe a Frondizi; que no era santo de nuestra devoción, al menos de muchos de nosotros. De su gobierno se reivindicó la figura de Oscar Alende, aunque tenía puntos oscuros por ser uno de los gobernadores de la provincia de Buenos Aires que más aplicó el plan CONINTES (Conmoción Interna del Estado). También nos motivaron todas las luchas que se dieron en Córdoba y otros lugares del país”. Para Basterra, el proceso fue escalonado: primero fue la conciencia crítica, el “germen cuestionador”, luego se desarrolló un ideal libertario basado en experiencias políticas en todo el mundo. “Con la izquierda tradicional, la izquierda troskista, peronista. Se fue fusionando y aglutinando la experiencia en un mismo sentido: la búsqueda de la justicia, de la independencia económica, de la solidaridad, de tener autonomía política. Todo eso fue buscando el bien común, todos nosotros lo buscábamos. Los que en estos momentos manejan el destino del país son los mismos que nos combatieron en los 60 y en los 70”, Basterra volvió al presente drásticamente para recordar qué está en peligro. “Es el espíritu ultracapitalista, que no mide nada, que sólo está interesado en las ganancias y que la sensibilidad hacia el débil se asienta en la explotación absoluta. Vamos a seguir peleando con los mismos parámetros. Para nosotros siempre siguió la pelea. Yo reivindico a los compañeros en los que me incluyo que nosotros peleamos adentro y luego seguimos peleando afuera”, aclarando allí que se refiere a adentro y afuera de los centros clandestinos: “Fueron los lugares de máximo terror y paralizaron a buena parte de la sociedad argentina. Nosotros removimos de alguna forma eso, y lo hicimos cuando vinieron los tiempos un poco mejores como fueron los últimos años”.

Qué va a ser de los sitios para la memoria

Basterra dejó en claro su postura crítica respecto de la distribución de los edificios más importantes de la ex Esma que hizo el gobierno anterior y contó cuál fue su proyecto: “Nosotros teníamos a nuestro cargo el Instituto Espacio para la Memoria cuando funcionó, que eran los seis edificios principales en los que estaba más ligada la acción represiva, como el Casino de Oficiales, la Enfermería, el Pabellón COI, la imprenta, Automotores o el Cuatro Columnas. Esos seis edificios tenían un lugar determinado. Cada uno iba a tener, en el tiempo, pensábamos, siempre con inconvenientes presupuestarios, una preservación fuerte de lo que fue el centro clandestino. Al Casino de Oficiales, por ejemplo, lo habían alterado los milicos, pero lo que quedaba estaba en nuestro recuerdo y eso fue respetado. Excepto en este último tiempo, en que el gobierno de Macri en Ciudad acordó con un sector del gobierno anterior para intervenir en distintas cosas. Ahí nos empezaron a bajar los dientes”, se lamentó.
Ante el anuncio de la posible inclusión de oficinas del INADI, Basterra consideró que no se trata de un organismo de actuación histórica en materia de derechos humanos, pero sí de una expresión nueva en defensa de nuevos derechos.

Sobre el cierre, Basterra advirtió que contempla la posibilidad de que empiecen a gestarse campañas de desprestigio y difamación de los testigos. “Ya lo están haciendo con la criminalización de la protesta y seguirán implementando la represión de distintas formas. Es cierto que en el gobierno anterior también hubo algunos hechos de violencia institucional pero no con la anuencia específica como gobierno. Como hizo Bullrich yendo a saludar a gendarmes heridos en otras circunstancias, no en el ataque a la murga. Es terrible”, concluyó.

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