22 feb. 2016

Un puntero vinculado al Pro atacó a balazos al militante del Movimiento Popular La Dignidad Darío Julián Eugenio (Iki) la noche del viernes 12 de febrero durante una asamblea en el barrio de Villa Celina, La Matanza. El atacante está ligado al Instituto de la Vivienda de la Ciudad (IVC) en el distrito y actualmente está identificado pero se dio a la fuga luego del hecho. Organizaciones sociales y populares convocan hoy a las 17 en el IVC para presentar una Comisión de investigación sobre la violencia en el territorio. Sobre el trasfondo del episodio, las actividades de denuncia y repudio y la repercusión del ataque, María del Carmen Verdú, abogada de Correpi, dialogó el lunes con Alfredo Grande en Sueños Posibles, y Julián Bokser del Movimiento Popular La Dignidad con Roberto Ruiz en Te digo más, ambos por Radio La Retaguardia. La frase del título pertenece a Bokser. (Por La Retaguardia)

La patota del Pro

Julian Bokser, del Movimiento Popular La Dignidad, detalló el contexto del ataque: “El intento de asesinato se enmarca en una denuncia que están llevando ya hace varios años los compañeros y las compañeras de este barrio en contra de un negociado multimillonario entre funcionarios ligados al Instituto de la Vivienda de la Ciudad de Buenos Aires; puntualmente Iván Kerr y Emilio Basabilbaso. Hay una sociedad de fomento en el barrio que se pretendía lotear, son unas tierras públicas, mientras compañeras y compañeros se organizaban para abrir ahí un jardín comunitario y popular”. De hecho, según Bokser, al momento de la irrupción de la patota se discutía en asamblea cómo llevar adelante ese proyecto. Iki se recupera, aún internado en el hospital Santojanni y desde allí escribió una carta publicada por La Poderosa en la que relató las condiciones en que viven los vecinos: “vivimos en una zona sin cloacas, donde todas las noches desagotan la mierda sobre la avenida principal”.
“Éste -denunció Bokser- es un tiro para todo el campo popular, para la militancia y el activismo, como una de las muchas formas que vemos de criminalización de la protesta social que ha encarado este gobierno en apenas tres meses. Se deja muy claro el ajuste para el pueblo y la violencia para los que luchan”.
“Con Iki son muchísimos años que nos conocemos. Desde sus primeras intervenciones en la época del Frente HIJOS Gran Buenos Aires, desde su participación en movimientos de desocupados a principios de siglo y, finalmente, su incorporación al Movimiento Popular La Dignidad con un fuerte trabajo en el barrio Vicente López de Villa Celina en La Matanza, de donde es oriundo”, destacó Verdú y agregó que el dirigente tuvo un importante rol en las luchas vecinales por la vivienda enfrentando a los negocios inmobiliarios. La patota del Pro irrumpió en una asamblea que se estaba realizando en el barrio y le disparó: “Afortunadamente, los informes médicos que tenemos son buenos, el compañero es joven, fuerte y sano, y se recupera a pesar de que la herida fue grave. Fue un tiro a matar, le lesionó un pulmón concretamente. Estuvimos a disposición, primero en el Santojanni, en esa improvisada conferencia de prensa que se hizo horas después del hecho y en la movilización en General Paz y Roca donde quien usó el micrófono en representación de Correpi y de Izquierda Revolucionaria fue mi compañero Ismael Jalil”, relató la abogada. Verdú contó que también estaba presente Tamara Bulacio, la hermana de Walter, que vive en las cercanías, y otros militantes de Correpi. “Fue una movilización realmente muy importante, muy fuerte, y dejó bien sentado esto que a veces decimos como consigna, pero tiene que ser una realidad llevada a la acción práctica: si tocan a uno, tocan a todos”, sentenció.

Quién dio la orden

Para Verdú, el ataque a Eugenio fue, indudablemente, una decisión política. “No es el tipo de hecho que ocurre porque se le sale la cadena a alguien más allá de que sus jefes políticos no le hayan dado; concretamente la orden expresa de matar. Son hechos como los que tantas veces hemos visto en otros escenarios. Pensemos en el asesinato de Mariano Ferreyra, sin ir más lejos”, rememoró. “Nadie le dijo a Favale 'andá y fusilá a Mariano' o a otro militante de las decenas que estaban ese día. Sí se habilitó y se organizó un ataque concertado con apoyo de las Fuerzas de Seguridad y con armas de fuego”, analizó la abogada. Según Verdú, es errado pensar que “el ministro de Seguridad, el presidente, el gobernador o el intendente se siente a hacer la lista de quienes van a ser represaliados con nombre, apellido, número de documento y domicilio. Lo que sí estamos viendo en estos 66 días es una permanente vuelta de tuerca para reforzar por un lado el aparato represivo oficial y, por otro lado, dar luz verde a este tipo de ataques en lo que llamamos la tercerización de la represión, que es la utilización de patotas y grupos de choque”, denunció.

Actualidad

Bokser amplió el relato aportando la situación judicial: “El agresor escapó y facilitó la fuga algún auto de la zona. Está identificado, pero no detenido. No podemos, sin embargo, dar datos como su nombre o dirección para no obstruir la investigación”. Hoy a las 17 en el IVC, Carabelas 258, se presentço públicamente la comisión que investigará el desarrollo de la causa por el ataque a Iki pero que trabajará, en general, sobre situaciones similares de extrema violencia en los barrios y territorios. Franco García, militante del MPLD, dialogó esta mañana con Enredando las mañanas, el programa de la RNMA: “La metodología de trabajo y las formas de esta coordinación es lo que ahora se está discutiendo, se buscará contener a distintas expresiones y pensar una dinámica política que otorgue herramientas a las organizaciones que se enfrentan cotidianamente a este tipo de situaciones. La justicia es parte de este armado mafioso, por eso buscamos crear nuevas estructuras”, concluyó.



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