29 feb. 2016


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Durante la cuarta jornada judicial por el homicidio de Pablo Alejandro Vera, tanto la querella (Victoria Naffa), como la fiscal de cámara (Graciela Echegaray) y la defensa de Jorge Villegas expusieron sus alegatos finales. Al concluir estos alegatos, el juez de la causa Fernando Sánchez Freytes confirmó que la sentencia será escuchada el día 11 de marzo siguiente. En esta última jornada las partes acusatorias sostuvieron la caratula de “Homicidio triplemente agravado”, mientras que la defensa (Juan Luis Vincenty) exigió la absolución del imputado Jorge Villegas. Éste último emitió tres frases antes que terminara la ronda de alegatos. En el recinto estuvieron presentes Nora Cortiñas, Mónica Alegre (madre de Luciano Arruga) y Ely Hernández (madre de Brian Hernández). (Por Gustavo Figueroa para La Retaguardia). (Por La Retaguardia)

Foto: Nora Cortiñas presenciando los alegatos (Foto: Gustavo Figueroa)



Primero: los alegatos de la querella. Implacabilidad y minuciosidad 

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Victoria Naffa en la exposición
de su alegato
Victoria Naffa -abogada defensora de la familia de Pablo Vera y querellante en la causa contra el suboficial Jorge Villegas- fue clara, concreta y concluyente en su estudio minucioso del caso -tanto en los hechos declarados en acta, luego de ocurrido el homicidio, como en las declaraciones de los testigos dentro del Poder Judicial de Fiske Menuco-. Al finalizar su exposición exigió: “Esta querella, en representación de la familia de Pablo, solicita se condene a Jorge Villegas -con demás datos personales obrantes en auto- a la pena de Prisión perpetua por ser autor penalmente responsable del delito de Homicidio doloso triplemente calificado por el empleo de arma de fuego, abuso de la función policial y alevosía. Se solicita también se condene a Jorge Villegas a la pena de inhabilitación absoluta -en igual término y demás accesorias en términos del art. 12 del Código Penal-. Y solicita se remita copia de las declaraciones de Martín Centeno -de fojas 156 y 157- a la unidad temática que corresponda a los fines se investigue el presunto delito de Falso testimonio. Por la memoria de Pablo y porque ningún crimen más sea cometido por el Estado. Que se haga justicia.”

La coartada del robo

Victoria Naffa se encargó de destruir la falsa coartada del robo explicando varios hechos significativos que lograban poner en duda la teoría de la defensa. La abogada querellante comenzó diciendo: “Por más indicios que hayan existido de que existió un robo; por más indicios que existieran de que Pablo cometió ese robo, ni Villegas ni la fiscalía, ni este tribunal van a poder determinar con certeza la autoría de Pablo respecto al robo. Y ésto por un sólo motivo: porque Villegas lo mató a Pablo; porque Villegas mató al que él consideraba que era sospechoso de haberle querido robar el auto. Villegas no pusó al sospechoso a disposición de la justicia. Villegas condenó a su sospechoso y lo mató. Y no sólo él lo condenó, sino que muchos lo condenaron: 'Policía mata a ladrón', eran los titulares del diario el día del hecho.”

Los elementos de riesgo: una bolita y dos servilletas

La querella, insistente y específica, precisó y abordó los elementos que tenía la víctima la noche que fue asesinado. La pronunciación de estos por parte de la querella fue revelador a la hora de pensar y proyectar el cuadro de situación con el que se encontró el suboficial Villegas.
“No tenemos acreditado un robo consumado. No tenemos acreditado la autoría de Pablo. Tenemos acreditado que el auto de Villegas mostraba signos de haber sido forzado, tanto en su puerta delantera como en el tambor de la puerta delantera. Sin embargo, se acreditó que el tambor difícilmente haya podido ser forzado por Pablo, justamente por las pertenencias que tenía Pablo al momento de su muerte. Y me parece importante hacer hincapié en cuáles eran estas pertenencias según lo que surge del acta de procedimiento policial, porque también el detalle de estas pertenencias va a determinar que nunca existió una amenaza para la vida de Villegas o terceros por parte de Pablo. Pablo tenía en ese momento: dos servilletas, un papel, un cigarrillo, un muñeco, una bolita -tipo billar-, una pastilla, una pulsera, una billetera. Un billete, un teléfono y un documento de “‘La Tati’ -su hija de dos años-. ¿Alguien puede creer realmente qué con estos elementos Pablo iba a poder forzar el auto? ¿Y qué con estos elementos iba a poner en riesgo la vida de alguien? Es imposible.”

La puerta que nadie recuerda si estaba abierta o cerrada

Para reforzar la improbabilidad del robo o la falta de acreditación judicial del mismo, Victoria Naffa hizo referencia a los dichos de cada uno de los testigos. Ninguno, salvo Sañico, pudo confirmar si, cuando llegaron a la escena del homicidio, la puerta estaba abierta o no:
“Y también es imposible que Pablo haya abierto la puerta del auto; de hecho el testimonio de Sañico (Gustavo) nos dice mucho al respecto, porque este testigo que llegó -este policía que llegó- minutos después de sucedido el hecho dijo que encontró la puerta cerrada del auto; lo cual no coincide con otros testimonios, pero si coincide con las respuestas evasivas que absolutamente todos los policías tuvieron con respecto al estado de la puerta ¡Perdón! Al estado de la puerta no, sino a si la puerta estaba abierta o cerrada. Porque todos los testigos que estuvieron en el lugar del hecho pudieron dar precisiones concretas, precisas y detalladas respecto a que la puerta estaba forzada, donde estaba forzada; que el tambor estaba forzado, pero no recordaban si esa puerta que habían visto tan detenidamente estaba abierta o cerrada.”

Tiempo y espacio: incoherencia e inverosimilitud

Al articular el relato de los testigos (vecinos de Villegas) y los dichos dentro de la indagatoria del propio Villegas la querella logró desarmar las relaciones incongruentes de tiempo y espacio que se intentaba imponer como versión de los hechos. “En su indagatoria Villegas comienza su relato diciendo que cuando se acercó a la puerta del auto encontró a Pablo acostado en el interior del auto. Ésto no pudo ser acreditado por la defensa; no pudo acreditarse que Pablo haya estado en el interior del auto. Recordemos que no se relevaron sus huellas allí. Recordemos también que Sañico dijó que cuando llegó a la puerta está estaba cerrada. Y recordemos un dato que me parece no menor: Paniceres (Aníbal) dijo que salió 6: 45 de su casa, que hizo once cuadras y que su esposa lo llamó diciéndole que había escuchado un tiro. Por su parte también alegó que cuando salió de su casa no vio nada raro y que su casa quedaba inmediatamente al lado de la casa de Jorge Villegas, donde estaba estacionado su vehículo ¿Cómo es posible que Pablo en esas once cuadras que Paniceres -en esos 5 minutos, como máximo- haya llegado al lugar, haya intentado sacar el tambor -con los elementos que describí que tenía-, haya podido sacar el tambor -pero que no le haya servido para nada-; haya intentado forzar una puerta, haya metido la mano, haya abierto la puerta, se haya metido al auto, haya sacado el estéreo, haya cortado los cables, haya bajado Villegas, hayan forcejeado -un forcejeo poco común, porque no fue un forcejeo que quedó en el lugar, sino que fue un forcejeo que se fue moviendo de este a oeste y de norte a sur. Recordemos que Villegas dice que golpeó contra la puerta, que golpearon contra la reja, que volvieron al centro y que quedaron a 12 o 15 metros de distancia del auto-? Totalmente imposible, inverosímil que esto haya podido suceder en apenas 5 minutos o en apenas once cuadras que Paniceres juró que había hecho hasta que escuchó el disparo.”
De la misma forma, ante las declaraciones de Villegas y las insistencias de la defensa, ambas partes acusatorias, tanto la querella como la fiscalía, se realizaron la misma pregunta:
“¿Cómo, en un forcejeo que es de frente, el disparo termina impactando en la nuca?”

Abuso de poder

Por último, y dentro de sus alegatos, Victoria Naffa sentenció: “Estamos en condiciones de decir que la conducta llevada a cabo por Jorge Villegas debe ser calificada como ‘Homicidio doloso triplemente agravado por haber sido cometido en abuso de su función como miembro de la fuerza de seguridad policial mediante el empleo de arma de fuego y con alevosía -en el art.80, inciso 2 y 9. Y art. 41 bis del código penal-.”

Segundo: alegatos de la fiscal de cámara. Reforzar la acusación de la querella

La fiscal de cámara Graciela Echegaray se encargó de reforzar la acusación que anteriormente había iniciado la querella preguntando a los jueces y al tribunal: “¿Un forcejeo en que ambas personas están de frente no logra explicar como el disparo ingresó en la nuca? Tampoco le quedaron secuelas, lesiones en el cuerpo de Villegas -en foja 15 así lo determina-. No hay manifestaciones en el forcejeo no solamente en el cuerpo, sino en las vestimentas de Villegas. Tampoco hay manchas de sangre en la ropa de Villegas. Y estamos hablando -y esto me parece sumamente importante marcarlo- de una persecución vertiginosa en pocos segundos y durante aproximadamente 16 metros que Vera recorrió corriendo y Villegas detrás, intentando detenerlo hasta que se produjo el disparo.” Otra de las pregunta claves, con respecto al accionar inexplicable de Villegas, que pudo dejar sentada la fiscal Graciela Echegaray fue: “¿Para qué y por qué Villegas desenfundó su arma; la cargó, corrió, gatillo, cuando en ningún momento tenía peligro ni su vida -ni certero ni presunto-; ni para sus bienes, ni para su persona? ”

Tercero: alegatos de la defensa. “Villegas no comete ninguna ilegalidad, sino, justamente, al contrario se ajusta a la normativa”

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Juan Luis Vincenty justificando
el accionar de Villegas
El abogado defensor del suboficial Jorge Villegas, Juan Luis Vincenty, comenzó sus alegatos haciendo referencias a la falta de precisión en los datos y el riesgo que se corre de juzgar a Villegas injustamente. “Veo como un error metodológico en la valoración de la prueba puede conducir a posiciones tan diametralmente opuestas; y pueden exponer a una persona en riesgo de recibir la pena máxima absoluta, la pena más grave que permite nuestro ordenamiento jurídico.” Luego, Vincenty retomó los dichos de su defendido expuestos en el acto notarial elaborado durante la indagatoria -como un forma de probar que Villegas no intentó ocultar datos, ni hechos-: “Dijo Villegas: ‘Antes de nada nunca tuve intención de lo que pasó. Yo iba a llevar a mi hijo a la escuela y le dije: ‘¡Apurate! Yo te espero abajo’. Iba a encender el auto -que es a gas-. Cuando salgo veo en la calle Rodé una persona parada. Y cuando me dirijo al auto veo la puerta abierta y dañada. Y miré el daño que tenía el auto y cuando me acerco al auto, estaba como acostado en el asiento una persona. En ese momento bajé el arma reglamentaria y la cargué sin apuntar. Y con el ruido del arma pensé que lo iba a intimidar. Le digo: 'Policía. Salí de ahí. Tirate al piso'. La persona sale y pensé que iba a hacer eso. Y se me tiró encima. Lo tenía a un metro. Con una mano me agarra la ropa del pecho y con la otra me quiere agarrar el arma. Ahí fue todo un forcejeo. Me llevó contra la pared. Chocamos con la reja. Siempre forcejeando. Me quería sacar el arma. De la reja volvimos al centro forcejeando. Él me tenía agarrada la muñeca de la mano en la que yo tenía el arma. En ese momento pensé ‘éste me saca el arma y la va usar contra mí’, porque en todo momento me la quería sacar. Éste tira el arma para adelante y yo tiré el arma para atrás y escuché el disparo. La persona hizo tres metros -más o menos- y yo pensé que iba a salir  disparando y veo que cae al suelo. Miré para arriba porque pensé que el disparo había sido para arriba. Nunca me dí cuenta, ni me imaginé que le había pegado un tiro. Inmediatamente se asomó mi señora y llamó a la policía’”.
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La familia de Pablo Vera observando
y escuchando los alegatos
de la defensa
Finalmente la defensa exigió la absolución de Villegas y explicó que su defendido se ajustó a las leyes y normas policiales de una manera estricta y convencida: “Villegas no comete ninguna ilegalidad, sino justamente al contrario se ajusta a la normativa cuando porta el arma saliendo de su casa y sabiendo que está de licencia. Entonces se encuentra según su relato con ese panorama: con su auto forzado. Lo sorprende la situación porque está de licencia, siete menos cuarto de la mañana -a menos diez, ese fue el periodo de horario que esto pasa-, y se encuentra con esta situación absolutamente imprevista. Sin la presencia de otro policía. Sin estar en funciones -lo cual tiene relevancia según las calificaciones de una de los agravantes que ha postulado las acusaciones-. Entonces lo que eso indica yo creo que hay que juzgar los hechos poniéndose en el lugar de quienes intervienen en el caso. Y acá estamos juzgando cómo actuó Villegas. Y en eso va su vida en los próximos 35 años -que es lo que podría aspirar si se le aplica la prisión perpetua-. Yo creo que el caso no da para esto. Me parece un exceso. Me parece que está cargado de consignas el caso. Y qué falta racionalidad y el análisis de las pruebas.”

Cuarto: las tres frases de Villegas

Al terminar las exposiciones de las tres partes, el juez de la causa, Fernando Sánchez Freytes, le permitió al imputado Jorge Villegas decir unas palabras en su defensa. Éste hizo referencia a tres circunstancias diferentes del caso, aunque en ningún momento pidió disculpas: “Lo que quiero decir es que fue una situación que no la pude controlar, eso por una lado. Lo segundo que quiero decir es que nunca tuve la intención de ocasionar un daño, menos la muerte a Vera. Y por último, quería decir, por lo que vine escuchando, no recuerdo haber hablado con el oficial Centeno.”

Quinto: las palabras de Mónica Alegre

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Mónica Alegre en la entrada del Poder
Judicial de Fiske Menuko
Afuera durante la transmisión de radio “Zona Libre”, Nora Cortiñas y Mónica Alegre se pronunciaron ante el público presente. Entre lágrimas la madre de Luciano Arruga advirtió: “La única lucha que se pierde es la que se abandona (...) Mientras haya alguien que pronuncie el nombre de Pablo, él seguirá vivo”


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