8 mar. 2016

En el programa “A mí no me importa” que se emite por Radio La Retaguardia, reflexionamos junto al periodista y director de Resumen Latinoamericano, Carlos Aznarez, sobre la actualidad argentina y la reacción del pueblo ante las medidas del flamante gobierno de Cambiemos. También viajamos a las décadas del ’60 y ‘70 para recordar las movilizaciones militantes de trabajadores y estudiantes de aquellos años. (Por La Retaguardia)

Foto: www.resumenlatinoamericano.org


Para Carlos Aznarez, Argentina vive hoy un momento de mucha transición: “un sector enorme de lo que fue el kirchnerismo es como que todavía no se ha dado cuenta de lo que ha pasado, mucha gente acostumbrada a militar en función de las prebendas del Estado, pero ahora viene una etapa totalmente diferente por lo cual o cambian la cabeza o van a tener que ir al psicoanalista definitivamente, y creo que estamos en un momento de bajón, pero recuerdo que en 1966 con (la dictadura de Juan Carlos) Onganía estábamos en un momento de súper bajón, hasta el propio (Juan Domingo) Perón había dicho la frase ‘desensillar hasta que aclare’, pero 2 o 3 años después estábamos que parecía Vietnam”, dijo entre risas.
“Estamos en un momento de mucho retroceso también, de falta de conciencia social, popular –continuó–; ahora estoy en un homenaje a Hugo Chávez al que vine en un taxi escuchando una radio de las que escuchan todos, yo no escucho más que Telesur o algunas radios que me interesan, y pensaba cómo no va a estar la gente así, las pelotudeces que se dicen en la radio, las tonterías, la frivolización de todo, de la política, hablan de Lula y frivolizan, hablan de cualquiera y frivolizan, estamos en un momento así. Yo ya soy un veterano, he pasado por muchas historias parecidas a estas y de pronto cuando menos te lo imaginás surgen los imponderables, la gente reacciona, toma conciencia de la explotación y de sus propias debilidades y trata de fortalecerse, eso es lo que hay que mostrar como esperanza porque sino apaguemos todo y vayámonos”.
Aznarez señaló que en la sociedad hay varios sectores: “uno pertenece a una gran parte que votó a Mauricio Macri, al que podríamos definir como una sociedad en proceso de fascifización, son todos esos personajes que hablan mal de la gente que es humilde, que son racistas, que hablan de los negros, hay un sector enorme de la sociedad que es así. Hay otro que está golpeado, a la expectativa, pero si el Estado sigue golpeando como lo está haciendo creo que va a haber una reacción; de hecho el 24 de febrero hubo una manifestación importante, el 24 de marzo va a haber otra. Está bien que las cosas no se hacen solamente con manifestaciones pero de todas maneras creo que este tipo asumió hace muy poquito y ya estuvimos en la calle como 10, 20 veces en los últimos días. Esto demuestra que la gente no está tan dormida como lo estábamos en otra época, hay algún sector de la sociedad que está más politizado que lo que estábamos en los ’90, porque no nos olvidemos que a (Carlos)  Menem lo votamos en 2 elecciones. Recién en la segunda aparecieron los fogoneros, Cutral Co y todo lo demás, pero más dormidos de lo que estábamos en esa época porque todo el mundo creía que estábamos en Miami, y sin embargo después vino lo que vino y no lo supimos aprovechar. El 19 y 20 (de diciembre de 2001) nos cagaron a tiros y las asambleas no funcionaron como deberían haberlo hecho más tiempo y empoderar más a la gente, pero explotó. Me acuerdo que (Fernando) De la Rúa había llegado como el progresista que venía de la mano de Chacho Álvarez a cambiar la Argentina. ¿Y cómo terminó? Yéndose en un helicóptero. Creo que estamos en un momento de transición y dependerá de la militancia juvenil, de que los jóvenes no se coman todos los días la idea de que es mejor no meterse en política, y salir en cambio a la calle a protestar por lo que nos hacen, que nos hacen bastante, así hicimos en los ’70”.
De todos modos, Aznarez pidió no idealizar la militancia de los ’70: “también había cosas malas pero las supimos vencer en base a militancia, a poner el cuerpo y en base a formarnos políticamente, saber por qué peleábamos y a dónde queríamos llegar en nuestra lucha”.

Hecho fundacional del Cordobazo

En A mí no me importa se aprovechó la charla con Carlos Aznarez para consultarle acerca de cómo vivió aquella movilización histórica: “con mucho entusiasmo como tanta otra gente que militaba en esos momentos, porque fue un hecho realmente fundacional, trascendental ver a los trabajadores de la FIAT marchar, ver a los estudiantes cordobeses en el (Barrio) Clínicas tirar desde las terrazas todo tipo de utensilios a la policía, y después esas famosas fotos que dieron la vuelta al mundo, donde la fuerza de la gente organizada hizo retroceder a la represión policial y tuvieron que ocupar Córdoba con el Ejército y el general López Aufranc. Creo que marca un hito además porque ahí estábamos todos, estaba la gente peronista revolucionaria, el recién nacido Ejército Revolucionario del Pueblo, se vieron las primeras motos con banderas del ERP recorrer de un lado al otro la manifestación, y después estaba la fuerza sindical organizada combativa de Agustín Tosco, Elpidio Torres, todos los dirigentes sindicales que después hicieron época a partir de ese momento, y un proletariado muy consciente que es el proletariado de las fábricas mecánica y metalmecánica, que era gente que ganaba quizás mejor que otros trabajadores, pero que tenían una conciencia de clase muy importante como para no dejarse pisotear y pelear por sus reivindicaciones sin ningún tipo de problema”.
Para el director de Resumen Latinoamericano, el Cordobazo y el Aramburazo (secuestro y muerte del dictador Pedro Eugenio Aramburu, a manos de Montoneros, en lo que fue su presentación como organización ante la sociedad. Este hecho ocurrió el 29 de mayo de 1970, un año después del Cordobazo) fueron las 2 fechas que marcaron lo que fue la pelea de las organizaciones de los ’70: “una con las masas en la calle y la otra con la acción de una organización armada”.
Aznarez milita desde los 13 años, por lo que llevaba ya muchos años de militancia cuando sucedió el Cordobazo: “a mí me encontró en Buenos Aires donde hicimos manifestaciones también de solidaridad con los obreros mecánicos de Córdoba; al día siguiente hubo marchas también de repudio a la presencia militar en esa provincia, o sea que seguimos con mucha atención todo lo que estaba ocurriendo allí porque le dábamos una gran importancia a este levantamiento del proletariado cordobés, creo que todo el país vibró al compás del Cordobazo y a partir de ese momento nos dimos cuenta que éramos más fuertes de lo que creíamos, porque tuvieron que emplear la fuerza del Ejército para aplacar una rebelión popular, que además era de todos los sectores de la población, o sea los comerciantes, los pequeños comerciantes, los trabajadores, los empleados, los estudiantes. Ya se había visto una rebelión de estas características en el ’45 cuando lo rescataron a Perón, pero en el Cordobazo hubo algo que se instaló con mucha fuerza que era la violencia en manos del pueblo, de alguna manera la gente que sacaba los grandes equipos de la empresa IBM y los tiraba a la calle, la gente que tiraba los escritorios por las ventanas era el odio al patrón, al que los explotaba y además generaba una respuesta de violencia organizada frente a la represión policial, que me parece que marcó ya el futuro de lo que iba a hacer la lucha popular en Argentina”.
Para Aznarez existió también un marco internacional que colaboró con que miles de jóvenes de todas las clases sociales tomaran el camino de la lucha popular: “había caído en combate Ernesto Che Guevara, estaba la Revolución Cubana en pleno auge, se seguía peleando en Vietnam, todo esto llevó al camino de la lucha popular y obviamente, en el caso de los más conscientes, el de la lucha armada cuando se cerraron todas las posibilidades. Hay que recordar que veníamos de una época de mucha proscripción al peronismo, de mucha sangre derramada por parte de los trabajadores que resistían desde el peronismo la fuerza de los gorilas, y también de muchos sinsabores, muchos desocupados, mucha gente que había sido golpeada por todo este odio revanchista que ahora empieza a verse en el macrismo igual, el odio gorila contra los de abajo, y en ese sentido son ciclos porque hay momentos en que los pueblos pierden el miedo y van a la lucha con alegría. El otro día estaba en Venezuela y en un acto por el Caracazo les decía a los compañeros, que estábamos viendo un video, que la gente expropiaba, no saqueaba, en los supermercados, con alegría, todos riéndose, después vino la represión pero la gente cuando se empodera y toma todo esos estamentos de explotación cotidiana que viven, pierde el miedo y recupera un autoestima que tiene cada uno adentro y que a veces no le sale o no lo puede sacar porque el sistema de opresión colonial es tan fuerte que te tiene controlado y atado pero el día que salís lo hacés con todo. Ahora te pueden matar como la mataron a Berta Cáceres en Honduras pero va a haber otras Berta Cáceres y otros Abal Medina, Ramus, Santucho, Tosco, que de alguna manera van a seguir dando la batalla más allá de los malos momentos que estamos viviendo”.

Quedarse en la calle

Volviendo a la realidad argentina actual, se le consultó a Aznarez cuáles son las tareas que tiene por delante el campo popular: “no hay secretos en esto, hay que hacer lo que hemos hecho siempre, hay que estar a pie de barrio, fábrica, facultad, colegio, hay que estar en la calle con la gente, hay que escucharla, hay que tratar de convencerla de que lo que nos están haciendo es realmente muy malo si no reaccionamos, hay que ayudar a empoderar a la gente y empoderarnos nosotros mismos, pero eso se hace en los lugares donde vive el pueblo, los de clase media tendrán que hacerlo en las facultades, en los colegios, y los otros en los barrios, en las villas y en la fábrica, recuperar el poder sindical, el sindicalismo desde abajo que algún momento tenía gente como Tosco, Raymundo Ongaro, hay que recordar un poco esas enseñanzas, hay que tener un programa de lucha de 10 puntos que diga lo que queremos, que diga que nuestra estación terminal sea el socialismo para algunos, otra cosa para otros, pero saber hacia dónde queremos ir. Si no lo sabemos va a pasar como a Cristina (Fernández) que creía que ser progresista era reivindicar el capitalismo humano y así le va, es posible que terminé en cana y no se dé cuenta de quién la detiene, pero quienes la vayan a detener son nuestros enemigos, eso también hay que tenerlo en cuenta, pero creo que el gran drama que hemos sufrido en esta época es que no estuvimos a la altura de la circunstancias, no fuimos como Chávez, nos convertimos en chupamedias del capitalismo, le pusimos edulcorante al capitalismo y así nos fue; después vienen los malos, como viene Macri, y en Honduras nos cagan a tiros y acá nos meten las nuevas pistolas eléctricas para la policía, pero también los de atrás tuvieron un poco de culpa, pero esto es lo que no quieren reconocer algunos kirchneristas, que acá hay que hacer una autocrítica fuerte de por qué está pasando lo que pasa ahora y que no es solamente producto de que la derecha es mala, dura y conspira, sino que se les abrió el camino”, finalizó Carlos Aznarez el diálogo con A mí no me importa.

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