11 mar. 2016

Emitieron la sentencia los jueces Fernando Sánchez Freytes, Verónica Rodríguez y Laura Pérez, cumpliendo con las expectativas de la querella. Pablo Vera fue asesinado a quemarropa por el efectivo Jorge Villegas a una distancia no mayor a dos centímetros y medio. La Cámara Tercera de Fiske Menuco (General Roca), descartó la posibilidad de un forcejeo y de un disparo accidental, como intentó instalar la defensa a lo largo del debate oral. Acompañaron a la familia Vera Nora Cortiñas, madre de Plaza de Mayo - Línea Fundadora, y Mónica Alegre, mamá de Luciano Arruga, entre otros. (Por Rosaura Barletta para La Retaguardia)

Foto: Gustavo Figueroa

"Yo te pronuncio, Pablo Vera" fue la frase repetida a lo largo del último año en el marco de la fuerte campaña de visibilización de un caso de gatillo fácil en un territorio que reproduce la estigmatización más exacerbada del imaginario social argentino. El chico tenía 23 años el 24 de noviembre de 2014, cuando Jorge Villegas le propinó un disparo en la nuca cerca de las seis de la mañana. La abogada Victoria Naffa solicitó que fuera juzgado con la calificación de Homicidio triplemente agravado: por empleo de arma de fuego, por abuso de la función policial y por alevosía. Este último agravante no fue aceptado, sí los otros dos.
Con una escena del crimen a exclusiva disposición de la policía al momento de recabar la evidencia luego del asesinato, se impuso la versión oficial que luego desterraría la familia organizada: que Pablo había intentado robar las pertenencias en el interior del auto de Villegas, que este lo sorprendió y que, luego de un forcejeo feroz durante el que se desplazaron por la calle unos quince metros, el arma se disparó sobre la nuca del chico. "Policía mata ladrón", titulaban los medios locales la mañana del crimen. La justicia argentina determinó hoy que se trata de un homicida que disparó contra un joven.

0 comentarios:

Publicar un comentario