25 abr. 2016


Carlos Desages integra la Comisión de Derechos Humanos de la Villa 21-24, ubicada en el barrio porteño de Barracas. El sábado 30 de abril recordarán a Teodoro Urunaga, Ricardo Gamarra Ortiz, Oscar Alfredo Zalazar y María Ester Peralta, los 4 vecinos víctimas de la última dictadura cívico militar. Además de repasar sus historias, hablamos de la importancia del trabajo que llevan adelante estas comisiones tanto para los habitantes de los barrios como para los familiares. (Por La Retaguardia)

“El 29 de abril de 1976 por la noche hubo un operativo en la Villa 21-24, en el que se llevaron a muchos vecinos y vecinas, y entre ellos a Teodoro, Ricardo, Oscar y María Ester. Teodoro, Ricardo y Oscar después fueron asesinados; sus cuerpos estaban fusilados y aparecieron en Parque Centenario. En el caso de María Ester no se tuvo más noticias, hubo un testimonio de que pasó por la Comisaría 34ª de Liniers como desaparecida, clandestinamente; de ella también supimos luego que tenía un embarazo de 5 meses, tampoco sabemos qué pasó con ese bebé, no sabemos si llegó a nacer, no tenemos más noticias de ella”, relató Carlos Desages, miembro de la Comisión de Derechos Humanos de la Villa 21-24, en diálogo con Oral y Público. 
Teodoro Urunaga era el mayor, tenía 27 años, era paraguayo al igual que Ricardo Gamarra Ortiz, de 23 años. Oscar Alfredo Zalazar era el compañero de María Ester Peralta, que estaba embarazada al momento del secuestro y tenía un hijo de otra pareja.
“Con su juventud habían conformado una comisión vecinal en el barrio, tenían muchos sueños y habían organizado muchas cosas con los vecinos”, contó Desages. Entre otras acciones, vendían rifas para colocar cañerías y tendido eléctrico, hacían campañas de documentación de extranjeros, conseguían materiales de construcción y querían levantar un centro de salud. Incluso llegaron a elegir una Junta Vecinal, en la que Teodoro fue votado como presidente.
“En cuanto se los llevaron y en cuanto aparecieron los cuerpos, algunas vecinas del barrio se ocuparon al principio haciendo unos rezos y después, cuando terminó la dictadura, cada año cuando se acercaba la fecha del operativo hacían un fogón, unos mates, unas tortas fritas y le contaban a los más jóvenes la historia de estos compañeros. Un poco antes del 20º del golpe militar conformamos una comisión de derechos humanos en el barrio, en la que tomamos como bandera de la memoria hacerles cada año un homenaje”, expresó Desages.
A pesar de que algunos vecinos han mencionado a otros habitantes de la Villa 21-24 que dejaron de ser vistos en la época de la dictadura, Carlos Desages explicó que en la Comisión del barrio sólo tienen la certeza de que Teodoro, Oscar, Ricardo y María Ester fueron directamente afectados: “es muy difícil reconstruir la historia y la vida, sobre todo la memoria barrial, porque el plan de erradicación (de las villas) de la dictadura fue feroz, entonces vos no sabés si muchos vecinos y familias se fueron, fueron echados, fueron dejados a la vera de una ruta, fueron mandados de vuelta a sus países o se fueron a otros barrios. El contacto se iba perdiendo, pero no sabemos fehacientemente si hay otros más afectados directamente por la represión. No tenemos esos datos, tenemos algún que otro testimonio pero no tenemos confirmaciones. Incluso el contacto con familiares de estos compañeros recién lo tenemos hace 5 años en el caso de la hermana de Oscar; recién el año pasado en el caso de los hijos de Teodoro y sin embargo estaban viviendo ya hace unos años bastante cerca del barrio”.

Encontrar a los familiares

Respecto a cómo se dan los encuentros entre la comisión de derechos humanos del barrio y los familiares de las víctimas, Desages describió: “se dan de distintas maneras, y en eso algo tuvo que ver la política que tuvo el gobierno anterior; creo que la política pública en derechos humanos de los últimos tiempos ayudó para eso, más allá de todas las actividades que veníamos realizando desde mucho antes, tanto de memoria, verdad y justicia. Pero lo cierto es que los encuentros son absolutamente emotivos y muy duros. Tenemos el caso del hijo de María Ester, que vive en una provincia cuyana y cuando se lo pudo ubicar y vino vio y conoció el barrio, vio las baldosas y se encontró con gente que conoció a su mamá, que le explicó quién era su madre, porque a él de chico lo habían criado diciéndole que su mamá había sido una mala mamá que lo había abandonado. Él es un hombre grande, no solo de edad sino también de contextura física, y lo vimos totalmente quebrado y llorando porque toda la vida lo habían engañado, y al darse cuenta de quién había sido su madre, una luchadora, para esta persona fue una revelación. Otro caso es el de los hijos de Urunaga; fue una coincidencia porque el nieto estaba buscando información por internet para hacer un trabajo en la escuela secundaria por el día de la memoria, y entonces le dice a la madre que el abuelo estaba en internet, que le habían hecho homenajes, y ahí ellos se mandaron a la villa directamente sin conocer, caminando llegaron a las baldosas y para ellos fue una emoción tremenda, empezaron a preguntar quiénes eran los que recordaban a su padre, y ahora por ejemplo Mabel dice que tiene un lugar adonde ir a llevarle flores a su padre que no es un cementerio porque acá la memoria de su padre está viva, por lo tanto es acá donde ella quiere estar y no ir más al cementerio. Los hijos de Urunaga ahora forman parte de las comisiones que organizan los homenajes, vienen desde lejos y participan activamente; entonces nuestro esfuerzo vale”.
Todos los años, la Comisión ha ido realizando distintos homenajes, colocación de baldosas, charlas en las escuelas, en la iglesias; el objetivo es que siempre sean públicos: “en la calle, muchas veces con festivales de música, porque a los compañeros según nos cuentan las viejas del barrio les gustaba hacer todo con fiesta, con alegría, entonces así también nosotros los recordamos”.
Este año el acto homenaje será el sábado 30 de abril, a las 18, en la Gruta de la Virgen de Labarden, que se encuentra en la Manzana 18 de la Villa 21-24 (se debe entrar por Iriarte y Lavardén). Habrá lectura de documento y estarán presentes los familiares. Después se hará una marcha de antorchas por el barrio, que irá hasta Osvaldo Cruz para luego salir hasta la Avenida Iriarte al 3500, sobre cuya vereda se desarrollará un festival musical con bandas del barrio.

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