23 abr. 2016


Vecinos de la Villa 21-24, conocida como La Zavaleta del barrio de Barracas, comenzaron a organizarse para visibilizar la multiplicación de casos de dengue en la zona ante la inacción por parte del Estado. Dagna Aiva vive allí y motoriza el centro cultural Casa Usina del Sueño. En diálogo con Fernando Tebele y Eugenia Otero en el programa La Retaguardia, explicó que de 10 casas, 5 vecinos contrajeron la enfermedad. (Por La Retaguardia)

“Hay muchísimos casos de dengue, tenemos 3 o 4 muertes, un bebé de meses, esto no sale en los medios, nadie dice nada, tampoco aparece nada en el área programática que corresponde al (Hospital) Penna, es como que todo se está tapando y la verdad es que cada vez hay más casos de dengue alrededor de cada vecino. Es algo preocupante porque el Estado no está tomando realmente la dimensión de lo que nos está pasando a muchos barrios, porque esto no pasa solo en la 21. El tema del dengue es bastante jodido, tenemos muchos casos, hay personas que se quedan en la cama, es terrible la situación que estamos pasando porque además las personas tienen que seguir trabajando y a veces no pueden hacer las tres consultas que se requieren para sacarse sangre, que se les dé de alta; además con la situación económica que estamos pasando la gente no se puede dar el lujo de faltar mucho al trabajo, piden reposo absoluto y no se puede cumplir, y la verdad que todo se torna muy complicado, muy desesperante para los vecinos. Estamos acorralados por todos lados”. Así describió Dagna Aiva la situación por la que está pasando su barrio en las últimas semanas. Aunque no se trata de datos oficiales, se habla de alrededor de 800 casos de dengue en la Villa 21-24, una cifra que va en permanente aumento ante la falta de prevención y respuestas por parte del gobierno de la Ciudad.
A esto se suman otros elementos de la realidad que le agregan dramatismo al relato: “el miedo de quedarte sin trabajo... estamos viendo que todos los días hay un despido nuevo y nos toca muy de cerca, entonces lo poco que tenemos hay que cuidarlo, mantenerlo, y encima esta situación de emergencia que estamos pasando con el dengue, y a nadie le importa porque tampoco le podés decir al patrón que tenés dengue porque pareciera una enfermedad como la lepra, y como que hasta en las escuelas a los chicos los están discriminando, no hay mucha información de este tema tampoco. Pasan a fumigar de vez en cuando, pero uno ni siquiera sabe si realmente lo que están tirando sirve porque no hay nada organizado desde el Estado y los organismos que tienen competencia en esto, no vemos nada”.
Esta realidad llevó a los vecinos a organizarse; pocas horas antes de la charla con La Retaguardia habían realizado una radio abierta y una movilización hasta la intersección de Iriarte y Vélez Sarsfield, bajo el lema “El responsable no es el mosquito, es el Estado”: “también acompañamos a los docentes de la Escuela 9, donde murió una maestra de dengue hace tres semanas. Tuvimos el acompañamiento de muchos, pero el común de los vecinos no está tomando dimensión de esto, porque estamos invisibilizados totalmente; no solo en esto... ahora hablamos de dengue pero realmente esto siempre fue así. Con esta enfermedad es peor y no tenemos otra que salir a la calle”.
En este sentido, Aiva explicó que ante la ausencia del Estado los vecinos tomaron la posta para concientizarse: “si nosotros no salimos a la calle no vamos a tener resultado de nada porque sinceramente, por ahí es extremo lo que voy a decir, pero es como que está bueno que se sigan muriendo pobres, hay como una conciencia así desde arriba, entonces acá no hay nada, faltan un montón de cosas, desde insumos en los centros de salud que no dan abasto ya, y no hay respuesta de nada, pero no es solo de ahora, esto viene de hace rato. Y más con este tema, están superpoblados los centros de salud, hay unos camiones que tampoco dan abasto, nos enteramos también que los profesionales que vienen en los camiones hace tres meses que no les pagan, y hay camiones parados con todos los elementos, los equipos técnicos para todos los servicios médicos y también están parados, no se abren. Este es un caso de emergencia y deberían estar funcionando todos estos camiones que están por distintos puntos de la ciudad, esto es terrible también, tendrían que estar funcionando todos”.

Villa en emergencia

Aiva explicó que lo que están viviendo en la Villa 21-24 es una emergencia: “pero nadie dice nada, no se hace público, el área programática tampoco se hace cargo de esta situación, es como que ellos no quieren dar una alerta porque es como generar algo que no es cierto. No sé cómo lo están pensando pero la cuestión es que nosotros acá tenemos de diez casas, seguro 5 vecinos tuvieron dengue. Esto no es una pavada, es algo grave. La situación es cada vez más cercana, entonces decimos que algo tenemos que hacer y somos los vecinos los que tenemos que hacerlo porque otra no nos queda”.
De todos modos, Aiva advirtió que el vecino común no está organizado: “no participa mucho; el que va a trabajar de la mañana a la noche está totalmente desinformado y por ahí hasta descree de la situación que pasa un enfermo de dengue. Es muy jodido y doloroso ver a una persona tirada en la cama y no poder hacer nada. El descacharrado se hizo muy pocas veces, el tema es que las villas están superpobladas y hay mucha gente sola, hay personas que tienen un montón de cosas, que tienen basura dentro de sus casas, son personas que sufren de acumulamiento y tampoco van organismos del Estado que tendrían que ocuparse, sí van organizaciones, cooperativistas que juntan basura, pero como el vecino tiene esta enfermedad vuelve a generarla. En la Manzana 13 que es donde estamos nosotros hay un vecino que tiene hasta el techo la basura, pero qué hacemos con eso. La verdad que nosotros denunciamos el hecho de lo que está pasando pero tampoco podemos denunciar al vecino que está enfermo, es como que nos dejan a la deriva en todas las situaciones, no podés hacer absolutamente nada”.
Para las actividades de este miércoles 20 de abril, las organizaciones convocantes -entre las que se encuentran Cauce-COB/La Brecha, Colectivo Cultural La Andariega, Correpi, Corriente Villera Independiente, Frente Popular Darío Santillán, entre otras- invitaron incluso a autoridades de la Ciudad de Buenos Aires, como la ministra de Salud, Ana María Pérez Bou: “obviamente que nunca participó en nada, tampoco tuvimos presencia de medios aunque los convocamos, pero vamos a seguir, no queda otra. Hay que seguir difundiendo, vamos a hacer mas volantes y salir porque nos están matando, parece que no somos necesarios. Ojala nunca les pase (a los funcionarios) que les pique un bicho de estos y se la pasen en cama, de todas maneras uno no reniega de su condición social, seguramente si les pica un bicho de estos van a tener cura más pronto porque tienen las condiciones dadas, nosotros no. Acá se mueren los viejos porque están solos, los chicos porque las madres están desinformadas, hay muchas personas que por ahí ni siquiera saben leer un prospecto y en todo esto tenemos que estar todos”.

Superpoblación de necesidades

Es sabido que las necesidades básicas insatisfechas en villas y asentamientos de la ciudad son problemáticas de todos los días para sus habitantes y que, ante la falta de presencia estatal, son los propios vecinos quienes se la rebuscan para encontrar y brindar soluciones. Dagna Aiva tiene un centro cultural, la “Casa Usina del Sueño”, del que se están mudando porque ya no pueden “bancar” el alquiler: “estamos en el sector urbanizado de la villa, que no figura en catastro, somos zona verde, pero acá participan desde chicos de 4 años hasta adolescentes. Damos apoyo escolar, computación y alguna actividad recreativa, y hace 1 año y 8 meses incorporamos el comedor. Todo esto es para poder paliar un poco las necesidades básicas de las personas. Hay bastantes comedores en la zona, todos superpoblados, no dan abasto con las raciones. Los comedores podrían dar abasto si se hicieran las cosas bien, todos tenemos que colaborar para hacer bien las cosas en los barrios, cuesta pero si ponemos voluntad se puede. A veces las cosas se hacen mal porque no se tienen los recursos para sostener a todos los que vienen a pedirte. Hay mucha gente que viene a reclamar la comida y no le podés dar, está superpoblado todo, no podés hacer más y tenés que decir que no, eso cuesta y duele, pero tampoco podés aceptar a todo el mundo porque sino no vas a poder cumplir con tu trabajo fundamental”, expresó Dagna Aiva.

Un sueño entre muchos

Hacia el final de la charla, desde La Retaguardia se le preguntó con qué sueñan en la “Casa Usina”: “nosotros tenemos muchos sueños que vamos a lograr seguramente porque si bien no tenemos una bandera política somos gente trabajadora, todos tienen su trabajo y después vienen a colaborar. Lo vamos a lograr, más tarde que temprano pero lo vamos a lograr, porque no vamos a bajar los brazos. Nosotros funcionamos hace 8 años y lo que teníamos pensado es hacer un centro de rehabilitación y estimulación temprana para chicos especiales, porque en el barrio no hay nada para ellos. Empezamos por este lado, nos cuesta un montón, pero en algún momento lo vamos a poder realizar, con mucho esfuerzo”.

A pesar de las emergencias y la falta de visibilización y ayuda estatal, los vecinos de la Villa 21-24 no bajan los brazos. Se organizan y concientizan, además de construir sus propios espacios de sueños y realidades para salir adelante.

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