6 abr. 2016


Luz Gómez y Diego Romero pasaron 2 años en prisión por una causa armada. Luego de un juicio con sentencia absolutoria y dos apelaciones sucesivas por parte de la fiscalía, el viernes 1 de abril se confirmó la decisión definitiva de la Cámara de Casación: son inocentes. Durante el debate oral fueron patrocinados por Eduardo Soares de La Gremial de Abogados, quien dialogó por Radio La Retaguardia con Alfredo Grande e Irene Antinori en Sueños Posibles. Los jóvenes fueron acusados de homicidio luego de que apareciera en la escena del crimen una mochila que habían olvidado en un remís meses antes. La puesta en escena policial y judicial los mantuvo atrapados y sin juicio durante 2 años. (Por La Retaguardia)

Foto: Luz Gómez, Diego Romero y sus hijas festejan el fallo definitivo. (Foto: Pablo Contreras Varas)

                                                                                 
"El fallo es muy bueno y profundo y lo que hizo fue corroborar el veredicto del tribunal del juicio y del de la jueza de primera instancia. Es una aberración lo que hicieron, es una barbaridad, es una típica causa armada. Ni siquiera se trata de plantar una pistola con las huellas, sino una mezcla de negligencia policial con hijaputez, con esta tendencia a las estadísticas y, sobretodo, la gran complicidad de todo el aparato de la justicia", denunció Soares. El Negro, como le dicen sus compañeros, asegura que la participación va desde el cabo que lleva adelante un procedimiento y suele terminar en el presidente de la Corte Suprema de Justicia de una provincia o de la propia Nación. "Dos pibitos de un barrio pobre se olvidan una mochila en un remís y allí había un certificado de vacunación. Esa mochila aparece abandonada en un hecho policial donde ocurre un robo y se mata a una persona. Eso hubiera sido simple, los citan a los pibes, les preguntan qué hicieron ese día y con eso hubiera bastado. Sin embargo, los detuvieron, los imputaron por el hecho", relató el abogado. Soáres enumeró las irregularidades en la conformación de la causa: "En la escena había dos pistolas, sangre de los autores reales, celulares que se olvidaron. A Diego le cortan el pelo para que se parezca al identikit que hace alguna de las víctimas. A Luz la ponen en una rueda junto con la madre y dos tías. O sea, ella tiene 20 años, la madre 50 y las tías 60".
Luz y Diego enfrentaron un proceso por homicidio criminis causa. Es decir, perpetua. "Ellos dan razones de lo que hicieron ese día, presentan certificados de que ese día compraron en Coto, los recibos; ella estuvo a la misma hora como una hora hablando por teléfono con su hermana en Mendoza; la sangre que había no era de ellos. Después de 2 años los pone en libertad, vamos a juicio y el fiscal pide perpetua".

De Luz y Diego a Nisman

Soares recordó las declaraciones sobre la manipulación de evidencia en la causa Nisman: "Contaban cómo entraban todos, tocaban con las manos, se pasaban las pistolas. Ese tipo de cosas las vemos todos los días en todas las causas. Siempre hay un testigo que dice: 'Vino la Policía Científica y agarró la pistola con las manos y me la dio a mí y me dijo que la tenga'. Contaminan toda la escena, siempre, un desastre. En el juicio los absolvieron, el fiscal pidió perpetua, después les fue a decir que él creía que efectivamente no tenían nada que ver y después apeló".
La causa llegó, finalmente, a Casación, que revocó la apelación y "le da un fuerte tirón de orejas al fiscal, le dice que tiene que seguir investigando para encontrar a los verdaderos culpables. Lo más grave de esto es que la complicidad es de todo el mundo, incluso y fundamentalmente de los defensores oficiales, que consintieron los reconocimientos de esa forma, que le corten el pelo a Diego en la comisaría contra su voluntad, consintió que a Luz la pongan con personas de más de 50 años. Consintieron todo eso porque son todos de la misma cofradía". Soares aseguró que la responsabilidad por esta causa sólo empieza en las irregularidades cometidas por la policía, pues "el jefe de todos esos es el fiscal. Incluso yo lo he discutido con algunos periodistas que sólo culpan a la policía, el jefe de la policía es el fiscal, que consiente eso y los defensores oficiales lo avalan. Los jueces no investigan porque ya tienen a 2 negritos. Los policías buscaron personas con rasgos del noreste argentino, ese es su reporte. Tienen que ver lo que fue el juicio, una cosa de locos, llegaban los testigos y no los reconocían", relató.
"Los tipos que participaron del hecho y tuvieron un juicio aparte le decían a la policía: 'estos pibitos no tienen nada que ver, no son los que entraron'. El fiscal los imputó igual. Imagínense, si con Nisman hacen eso, estoy seguro de que no fue a propósito, son así de bestias en todos lados", denunció Soares haciendo referencia a la propia confesión de los verdaderos involucrados. "Yo les decía a las juezas que finalmente los absolvieron que no pretendo que sean CSI Miami -dijo en referencia a la serie televisiva donde expertos peritos resuelven siempre con justicia todos los casos-, pero, por lo menos, que se pongan guantes para agarrar una pistola. Lo mínimo que le puedo pedir a un tipo de la Policía Científica es que si va a manipular una pistola en el lugar del hecho donde hay un muerto es que se ponga un guante. No le pido que sea el teniente Caruso", ironizó en referencia al actor David Caruso que compone al Teniente Horatio Caine en la serie donde los policías son siempre buenos, incorruptibles y justos, casi como en la vida real...


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