9 abr. 2016

Luego de años de conflicto, la Municipalidad de Rosario se involucró y la orden de desalojo que pesaba sobre el tambo para el 14 de abril se detuvo. La respuesta, sin embargo, fue un violento ataque a un integrante del emprendimiento y militante del movimiento Ciudad Futura en la noche del 8 de abril. La jueza de Circuito N°5, Stella Maris Bertune, había convocado a una audiencia para el 27 de este mes, de ella participarán las partes involucradas en la causa judicial, la intendenta Mónica Fein y 3 representantes del Concejo Municipal. La Retaguardia dialogó con el trabajador de La Resistencia Federico Mateucci, quien aseguró que lo que está en juego es si los rosarinos quieren una ciudad planificada, organizada y construida por privados o una ciudad donde el poder de lo público esté por sobre cualquier especulador inmobiliario. (Por La Retaguardia)

Foto: Tambo La Resistencia (Foto: www.marcha.org.ar)


“Este no es un conflicto entre particulares, sino un conflicto social y político de Rosario”, vienen diciendo una y otra vez desde hace 10 años los trabajadores del tambo La Resistencia y los habitantes del barrio Nuevo Alberdi. Allí se repite una situación común en todo el país, el Estado pretende regalar tierras para que privados hagan negocios, en lugar de cumplir con las necesidades de la población, ya sean habitacionales o laborales; y en el caso de este emprendimiento se cumplen las 2 instancias.
Sin embargo, el jueves 7 de abril el reclamo de La Resistencia comenzó a materializarse tras una reunión en el Concejo Municipal de Rosario, que derivó en la suspensión del desalojo del tambo previsto para el 14 de abril.
Un día antes, cuando aún no había nada definido, La Retaguardia dialogó con Federico Mateucci, uno de los 8 trabajadores de La Resistencia.
“El tambo está ubicado geográficamente en el centro de las últimas 250 hectáreas que le quedan a Rosario dentro del ejido urbano, hectáreas que están reservadas para una expansión residencial de la zona. Desde que nosotros llegamos ahí, lo que vimos como interés por el lado del municipio y de los grupos concentrados de desarrolladores inmobiliarios, de inversores de la ciudad, es llevar adelante un desarrollo de alta gama. En su momento eran countries, pero nosotros logramos prohibirlos en la ciudad de Rosario; como contrapartida iniciaron un juicio al tambo. Viendo que nosotros no nos íbamos a sentar a negociar con bajo lógica y forma de construcción política, lo que hicieron fue ir por la vía judicial donde se ve que el camino les resultaba más fácil. Nosotros fuimos ante esta corporación judicial dando pruebas, testimonios, mostrando que nadie tenía un papel como para justificar, ni una escritura ni nada de la tierra, pero eso nunca importó en la justicia y llegamos a este punto”, dijo Mateucci a La Retaguardia.
Retomando las 250 hectáreas del barrio Nuevo Alberdi en juego, Mateucci señaló: “llama mucho la atención que la política de la ciudad de Rosario no lo quiera discutir de esa manera, son las últimas hectáreas que quedan Rosario, una ciudad que tiene un problema de déficit habitacional como pasa en las grandes ciudades de todo el país, donde no hay lugar para construir viviendas, donde a todos nos cuesta horrores conseguir un lugar donde vivir, alquilar, que nos permita trabajar en el lugar. Esto es algo totalmente factible para pensar en esas 250 hectáreas, y nosotros entendemos que la decisión de desalojar el tambo tiene mucho que ver con la cuestión de poder limpiar la zona, y una vez que se avance contra el tambo que es hoy lo central en esa resistencia del barrio, será mucho más fácil avanzar sobre las 250 familias que viven en esas hectáreas. En el barrio, al tambo se lo conoce como la frontera entre lo que queda de campo y la parte más urbana, y la realidad es que se había empezado a vender la zona, a urbanizar de manera ilegal y cuando llegamos nosotros pudimos poner esta cuestión en discusión, pudimos frenarlo y quedó la vía judicial y ahora se está notando que esa vía está bastante en connivencia con el poder político que ha estado gobernando la ciudad”.
En este punto, Mateucci adelantaba que al día siguiente irían al Concejo Municipal en Rosario para presentar el proyecto que declara la zona de interés social, para que no se siga discutiendo, como hasta ahora, como si se tratara de un conflicto entre 2 privados: “entre tamberos y un tipo que compró la tierra, nosotros queremos que se entienda que es una empresa inmobiliaria que viene desalojando vecinos desde que se creó, desarrollando countries en la zona, y del otro lado hay un montón de familias y un montón de rosarinos que podrían hacer uso de esas tierras y que la ciudad las está regalando a un grupo empresario”.

Un modelo de salida y alternativa

Así autodefinen en el tambo La Resistencia el emprendimiento productivo que llevan adelante: “los tambos en general andan en crisis y el precio del litro de leche nunca cubre los costos reales de los tambos. Lo que nosotros desarrollamos ahí es un tambo integrado entre una unidad productiva que produce leche, una parte de industrialización y la comercialización directa de esa leche a los consumidores siendo que estamos adentro de la ciudad. Ese modelo hoy está pagando el litro de leche más sustentable, estamos muy cerca de los 4 pesos el litro que es lo que vienen pidiendo los tamberos en todo el país, estamos vendiendo los quesos a un precio mucho más barato que lo que se vende en el súper, y estamos demostrando que ese esquema es sustentable y que es una escala que se presenta como alternativa a tener un tambo con 800 vacas y a venderle toda esa leche a una usina láctea que queda a 500 kilómetros del tambo y que esos productos vuelven a la ciudad muchísimo más caros. Para nosotros es un orgullo haber podido demostrar este esquema de pequeña escala, un esquema de autogestión que además articula con la universidad, con escuelas de la zona, es muy virtuoso pero la realidad es que está en el centro de una disputa de intereses económicos y políticos que excede a lo productivo, entonces pareciera que no es relevante en todo esto que lo que puede llegar a pasar es que además de que a todas estas familias, se desaloje un modelo productivo en el centro de la pampa húmeda, dejando espacio para un countrie en lugar de poner a trabajar la tierra y generar un modelo de vivienda para ese lugar”, detalló Mateucci.

Resistiendo

Previa a la sesión en el Concejo Municipal y cuando la orden de desalojo para el 14 de abril aún estaba firme, se le consultó a Mateucci si tenían previsto resistir incluso acciones violentas por parte del Estado: “nosotros nunca quisimos poner en ese tono la discusión –aseveró el trabajador del tambo–, pero es una decisión que está siempre en juego porque pusimos mucho esfuerzo para que esto se discuta con la altura política que se tiene que discutir como para que te terminen desalojando porque, por ejemplo, está en duda si se puede o no expropiar un terreno a nombre de una cooperativa. La realidad es que nunca se da la discusión de fondo que es quién se va a quedar y tomar las decisiones de cómo se urbaniza esta zona de la ciudad, la realidad es que pensamos resistir, pero no pensamos hacer ninguna estupidez en ese momento, de todos modos nuestra intención nunca será bajar los brazos y hasta el último minuto vamos a estar intentando que esto (desalojo violento) no suceda porque nos parece que es un sinsentido total, queremos que dirima en este caso el Poder Legislativo de Rosario que es el que tiene esta primera decisión en sus manos y después, en su momento, el Poder Ejecutivo provincial que es el que debería ejecutar la orden de desalojo, que en algún momento digan qué es lo que piensan sobre el tema, que digan que lo que están haciendo es desalojando un tambo, desalojar una unidad productiva con las viviendas que tiene adentro para entregárselas a un grupo privado para que después tome las decisiones en la zona. Si esto es lo que quieren, que lo digan públicamente pero que no se agarren de una cuestión mínima, de un tecnicismo para que se frene toda esta discusión porque es lo que vienen haciendo todos estos últimos años. Nosotros estuvimos dispuestos a pagar los costos de la expropiación, a que se expropie en manos del Estado ni siquiera de la cooperativa, saldamos todas las discusiones que se presentaron como impedimentos, ahora queda solo la cuestión de que cada uno defina qué tipo de ciudad quiere, si quiere una ciudad que la planifique, organice y construya los privados o si quiere una ciudad donde el poder de lo público esté por sobre cualquier especulador inmobiliario”.
Tras la intervención de la Municipalidad de Rosario, a cargo de la socialista Mónica Fein, y la consecuente suspensión del desalojo, el próximo paso será entonces la audiencia convocada por la jueza Stella Maris Bertune para el 27 de abril de la que participarán las partes involucradas en la causa judicial, la intendenta y 3 representantes del Concejo Municipal.
Desde La Resistencia calificaron lo sucedido como “una victoria colectiva” y a través de un comunicado aseguraron: “logramos defender la reserva de tierra urbanizable más grande de la ciudad y salvarla de la voracidad especuladora. Por eso es una victoria colectiva: porque esas tierras son un tesoro que tenemos que proteger y sobre las que tenemos que decidir su destino todos los rosarinos”.
Sin embargo, parece que la decisión del Concejo y la jueza no cayeron bien en algunos sectores. En la noche del viernes 8 de abril, 3 hombres armados ingresaron a la vivienda container del tambo y atacaron a Juan Manuel Lorda, militante de 25 años de la agrupación Ciudad Futura, que vive y trabaja allí hace años.
Lo redujeron a punta de escopeta, le ataron los pies y las manos y le taparon la cabeza con una sábana. Lo amenazaron al grito de “ustedes se tienen que ir de acá, usurpadores de mierda. O se van o los hacemos cagar.  En una semana se van o les metemos bomba”.
“La situación es grave y ya no hay más alertas. En estos casi 10 años cada vez que el conflicto parecía encontrar un principio de resolución aparecen hechos violentos, cada vez más preocupantes y todos del mismo lado. Esta vez, el jueves parecía que por fin nos encaminábamos a una solución pero parece que hay actores de este tema que no lo ven así y están dispuestos a todo. Los hechos son tan graves que no queremos hacer más valoraciones. Solo pedimos a las autoridades máxima celeridad y máximos cuidados. Presencia permanente de custodia al tambo hasta resolver el conflicto para preservar la vida y la integridad de las personas. Y diálogo ágil, acciones concretas y decidas para resolver desde hoy y para siempre la situación. No se puede jugar con el conflicto de Nuevo Alberdi, y muchos lo están haciendo”, afirmaron desde Ciudad Futura.
Pocas horas más tarde, la intendenta Fein se comunicó con ellos para solidarizarse y hacerles saber que no están solos ante estos atropellos.
Pasaron así 10 años de un conflicto que, a pesar de los avances concretos, continúa pinchando intereses poderosos y violentos.

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