15 may. 2016


En el marco del juicio por el incendio del taller textil clandestino de la calle Luis Viale, en el que murieron 5 menores y una mujer embarazada, se realizó una inspección en el lugar del horror. En el programa radial La Retaguardia, Fernando Tebele y María Eugenia Otero repasaron esta visita y el desarrollo del proceso judicial con Jerónimo Montero Bressan, que integra el grupo de personas que trabaja para que esta causa alcance justicia. También repasamos las vivencias descriptas por Daniel Giovaninni de Radio La Colectiva, tras participar de la visita; fue durante Enredando las mañanas, el programa de la Red Nacional de Medios Alternativos. (Por La Retaguardia)

“Yo estaba tan impactado que no entré al taller (durante la inspección ocular)”, aclaró Jerónimo Montero Bressan al inicio de la charla con La Retaguardia.
“Entraron las cámaras de varios canales de televisión –continuó–, Telefé, América, Crónica, Canal 26. Crónica hizo un informe muy impactante donde están las imágenes acompañadas de los relatos de Luis Fernando, que es uno de los sobrevivientes. Por suerte, Luis se ha tomado esto como una militancia, se puso al lado de la cámara y fue explicando todo. Más allá del dolor que seguro esto le causa, pudo tomarlo por el lado de la bronca que le genera que se haya muerto su hijo Harry de 3 años en el taller”.
Quien sí participó de la inspección que se llevó adelante este miércoles 11 de mayo fue Daniel Giovaninni, integrante de Radio La Colectiva, también parte de la Red Nacional de Medios Alternativos.
En diálogo con Enredando las mañanas, el programa de radio de la RNMA, durante la emisión de los jueves que se realiza desde Radio La Retaguardia, Giovaninni dialogó con Luis Angió y Fernando Tebele. Allí describió: “pareciera que el taller estuvo sellado durante estos 10 años; ingresar fue ingresar también a una suerte de boquete en el tiempo. (Al taller) Se accede por un pasillo angosto que está ennegrecido, ese pasillo angosto y largo va dando abertura a distintos huecos que pretenden ser compartimentos, huequitos en los que han armado una suerte de oficina”.
En la recorrida, Daniel también vio la escalera “que significó una trampa para quienes estaban en el primer piso, que era el lugar de dormitorios”. Hacia el final de la visita entraron a un espacio amplio, que en ese momento estaba absolutamente a oscuras y que solo se iluminó por las luces de la cámara de un canal de televisión: “era más caminar sobre los olores que han quedado encerrados que caminar a tientas (…). Allí todavía están las 40 máquinas que en su momento estuvieron funcionando y realmente el ámbito hizo que todos habláramos en voz baja: fue un momento sumamente emotivo, uno podía imaginar lo que allí había ocurrido. (…) Esto de que el taller estuviera completamente a oscuras indica que trabajaban sin conocer el paso de la luz del día, porque no hay una sola ventana, una sola ventilación”.
Daniel también contó que “las condiciones de hacinamiento quedaron completamente en evidencia, de la misma forma que quedaron en evidencia las condiciones absolutamente precarias, con una inconciencia terrible, en cuanto a los aspectos de seguridad laboral, por ejemplo, porque era un solo cable que alimentaba a todas las máquinas”.
A su vez, Giovaninni reflexionó: “vuelve a nuestra memoria, con furia, todo lo que fue previo, porque esto ya estaba denunciado; no es que las denuncias empezaron a las horas del incendio, lo que sí empezó después del incendio fueron los casi 70 allanamientos que hizo el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, porque efectivamente ya tenía las denuncias”.

Cambio en la imputación

En las últimas semanas se produjo un hecho muy importante en el juicio, hubo un cambio en la calificación de los hechos: “la elevación a juicio había sido con una imputación por estrago culposo seguido de muerte, pero después de la primera audiencia, en la que saltaron varias cuestiones, el fiscal pidió la ampliación de la imputación para incluir el delito de reducción a la servidumbre como agravante del estrago, aduciendo que el incendio o el estrago se generó a partir de las condiciones de vida que había en ese lugar. A partir de que había una total degradación y una total falta de respeto hacia la dignidad de la gente que vivía ahí esto terminó en una tragedia y se logró que el juzgado aceptara bastante rápido ampliar la imputación”, explicó Jerónimo Montero Bressan a La Retaguardia.
En cuanto al desarrollo en general del juicio y de la visita ocular al taller textil en particular, Jerónimo consideró que estas situaciones seguramente están sensibilizando a los jueces: “les está demostrando que es una vergüenza que después de 10 años de la muerte de 5 chicos y de Juana que tenía 25 años y estaba embarazada la justicia haya respondido intentando cerrar la causa una y otra vez. Que los jueces hayan visitado el taller para nosotros es una victoria en sí, porque es muy probable que los haya impactado mucho, es imposible que no te impacte. Yo no quiero de ninguna manera justificar la inacción de la justicia, pero es cierto que a veces no tiene los recursos que hacen falta para darle la importancia necesaria a todas las causas que tienen, entonces buscan cerrar causas una atrás de la otra, con las fiscalías pasa lo mismo, pero cuando finalmente se da este tipo de cosas, que ellos van al lugar y lo ven, es probable que cambien de opinión. Estos mismos jueces, Rafael Oliden, Fátima Ruiz López y Adrián Pérez Lance que integran el Tribunal Oral Criminal Número 5, son los que en diciembre quisieron cerrar la causa porque decían que este era un delito culposo que prescribía, pero con un recurso se logró que Casación diga por tercera vez que el juicio oral debía desarrollarse. Creemos que con cómo se están dando las audiencias los jueces podrían tranquilamente justificar un cambio de opinión al respecto, y sobre todo condenar a los imputados por reducción a la servidumbre. Además, el paso más importante para nosotros, que va mucho más allá de este juicio particular, sería que se investigue la responsabilidad de los dueños de la marca, que hasta el momento no están imputados”.
A diferencia de otras charlas que en Radio La Retaguardia hemos tenido con Jerónimo, en esta oportunidad se lo escuchó más optimista respecto a la obtención de justicia. En este sentido, dijo –entre risas– que quizás eran sus ganas de alcanzarla: “deben ser las ganas de todos, pero creo hay que tomarlo con cierto optimismo porque de por sí el hecho de que haya aparecido un abogado bastante caro en la defensa (el mediático Marcelo Biondi, que trabajaba con Miguel Ángel Pierri) indica que están haciendo una evaluación muy negativa de los primeros días de audiencia, por lo tanto para nosotros eso es algo positivo. Este cambio podría indicar sobre todo que los dueños de la marca, que son (Damián) Fischberg y (Javier) Geiler, estén involucrados precisamente pagando este abogado, quizás más mediático que caro, aunque debe cobrar no menos de 4000 dólares por solo mirar la causa, para poder desligarse de toda responsabilidad, lo cual implica que en efecto durante el primer día saltaron pruebas bastante contundentes de su vinculación. Los imputados se presentaron como pobres tipos que después de esto cayeron en desgracia, pero quedan serias dudas, tenemos la sospecha grande de que otro de los imputados sigue teniendo talleres informales. Lo cierto es que también en algún sentido es complicado estar mandando a la cárcel a los capataces cuando existe la posibilidad de que los verdaderos responsables, los últimos, no terminen presos: de todos modos, los capataces eran quienes llevaban adelante la explotación así que tienen que responder por las muertes”.
El juicio por el incendio del taller textil clandestino de Luis Viale continuará en los tribunales de la calle Talcahuano al 500 de la Ciudad de Buenos Aires el lunes 23 de mayo y se espera el veredicto para la primera semana de junio.


 


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