6 jun. 2016


El predio ubicado en la Avenida Gaona al 4600 de la Ciudad de Buenos Aires fue recuperado por los vecinos del barrio y varios grupos llevan adelante allí distintas actividades culturales gratuitas y abiertas a toda la comunidad. Sin embargo, el gobierno porteño sin previo aviso formal quiere desalojar el lugar para realizar obras de mantenimiento. En un informe especial, realizado por Catriel Fernández, integrante de La Retaguardia, las agrupaciones del Corralón exigen la creación de una mesa de trabajo y consenso entre todas las partes involucradas para llevar adelante estas reformas y asegurar la continuidad de las actividades. (Por La Retaguardia)

Foto: el Corralón de Floresta como sede de la Feria del Libro Independiente (Foto: www.argentina.indymedia.org)

Hasta fines de 2001 en el predio de Gaona al 4600 había un basural y un estacionamiento de camiones recolectores. A partir de los sucesos de diciembre de ese año, los vecinos de la zona comenzaron a reunirse. En el barrio, estos hechos incluyeron la llamada Masacre de Floresta, ocurrida el día 29 cuando el suboficial auxiliar de la Federal, Juan de Dios Velaztiqui, asesinó a los jóvenes Maximiliano Tasca, Cristian Gómez y Adrián Matassa  en una estación de servicios, en Gaona y Bahía Blanca, porque los había escuchado insultar a la policía al ver imágenes de la represión en la Plaza de Mayo del 19 y 20.
Uno de los puntos de encuentro de los vecinos fue el Corralón de Floresta, incluso el gobierno de la Ciudad se comprometió en aquel momento en hacer allí una plaza cultural, una promesa que nunca se concretó. Parte del predio continuó alquilándose a la empresa que estacionaba allí sus camiones, pero en otro sector comenzaron a trabajar distintos grupos de vecinos, entre ellos El Ático, una agrupación circense que desarrolla en el lugar más de quince talleres gratuitos y abiertos a la comunidad, y que además los días domingos realiza shows para los chicos de la zona.
El 1 de junio, El Ático llamó a una varieté de emergencia luego de enterarse que el gobierno porteño había contratado a una empresa para llevar adelante una obra en el predio, y que esta compañía había solicitado para el día siguiente el desalojo del lugar por cuestiones de seguridad. Lo que preocupa a las organizaciones es el prácticamente nulo tiempo que se les dio para abandonar el predio además de la informalidad del aviso; afirman que esto no les garantiza que efectivamente puedan volver tras la finalización de los trabajos.
Catriel Fernández, integrante de La Retaguardia, recogió los testimonios de Mauro del Colectivo Huerteca y de Leandro de la Asamblea de Floresta sobre esta situación.
“Este año hubo un cambio de gestión en la Comuna 10, la anterior usaba el Corralón solo para alquilárselo a una empresa y a un particular para que guarde sus camiones, pero después había como un estado de desinterés, cuando venían para acá no se metían para nada. Tras el cambio de gestión, ahora el nuevo presidente se llama Daniel Dippolito (PRO), hubo otro acercamiento al Corralón. Por ejemplo, vinieron, cerraron una puerta y sacaron a la gente que estaba viviendo acá. Los grupos culturales del Corralón vivimos eso con un poco de temor porque cayeron con policía, cerraron un par de puertas, pero después de eso no pasó nada; arreglaron unas paredes que se estaban por caer, las hicieron nuevas y listo. Nosotros quisimos reunirnos con la Comuna pero ellos nunca activaron la reunión y ahora nos enteramos por gente de la propia Comuna, que nos avisa de manera informal, que quieren cerrar el Corralón y que nos vayamos”, explicó Mauro, integrante de la Huerteca.
Según manifestó, quien en realidad está a cargo de estas obras es personal de la Secretaría de Descentralización de la Ciudad: “con la excusa de que es peligroso nos quieren sacar a todos de acá”.
En este punto, Leandro de la Asamblea de Floresta especificó: “en realidad lo que hay es un pedido informal de Descentralización, que no tiene jurisdicción sobre el espacio, a la Comuna de desalojar el lugar para hacer estas obras por cuestiones de seguridad. La Comuna viene sosteniendo hasta ahora, de palabra y con algunos gestos, una actitud de diálogo con los distintos grupos que estamos en el Corralón y se está comprometiendo a garantizar la continuidad de las actividades culturales. De todos modos, nos explicitaron claramente que estas cuestiones dependen de Descentralización y tenemos un principio de compromiso, muy informal, de que ellos mañana (jueves 2 de junio) no van a realizar estas medidas de desalojo porque quieren que esto siga armónicamente, pero que nosotros tengamos en cuenta que es Descentralización el espacio desde dónde se toman las decisiones”.
Leandro agregó que hasta el momento la única comunicación formal es de Descentralización a la Comuna e implica una nota fechada el 23 de mayo en la que se exige la medida de desalojo para poder comenzar con las obras. Las agrupaciones del Corralón fueron comunicadas informalmente de este pedido recién el lunes 30. “La discusión (con la Comuna) se dio en que nosotros no podemos aceptar irnos en estas condiciones –continuó Leandro–, es decir nosotros no nos vamos de acá como mínimo hasta que haya una mesa de trabajo funcionando en la que se discuta el proyecto. Si se da, ahí veremos, pero en estas condiciones ningún grupo del Corralón está de acuerdo con abandonar el espacio para que se realicen estas obras, que son necesarias pero éstas no son las formas. Además no tenemos ninguna garantía ni certeza de que vamos a volver a entrar. Nuestra idea es recuperar el diálogo y tenerlo en una instancia muy superior que sería la constitución de esta mesa de trabajo”.
Al respecto, Mauro agregó que el objetivo es alcanzar una mesa de consenso como la que tiene actualmente el Parque Avellaneda: “allí se logró hacer una mesa en la que los vecinos se hacen cargo junto con el gobierno de la ciudad, y nosotros apuntamos a algo así. Lo que más necesitamos ahora, como siempre, es que todos vengan a activar con nosotros las actividades culturales del Corralón, es un lugar abierto, pero que no solo tomen los talleres sino también que vengan a activar con nosotros y este jueves a la mañana temprano nosotros vamos a estar acá para ver qué pasa y que no cierren ni desalojen el Corralón porque es un lugar hermoso de libertad para toda la gente”.
Durante todo el día jueves 2 de junio se realizaron actividades en el predio de Gaona al 4600, que incluyeron talleres, ollas populares, la realización de un mural colectivo y clases abiertas. El desalojo no se produjo, pero las 17 agrupaciones que habitan el Corralón de Floresta se mantienen en alerta.

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