2 jun. 2016


Lo aseguró el dirigente político de la organización Quebracho en el marco de un diálogo con Alfredo Grande por Radio La Retaguardia en el programa Sueños Posibles. La charla fue para analizar los cuatro meses que pasaron del gobierno macrista, los errores que garantizaron su ascenso y las proyecciones futuras de un frente político que apenas asoma, Tierra, Techo y Trabajo. (Por La Retaguardia)

"Lo estructural de la pretensión de este gobierno claramente es un modelo de restauración neoliberal. Es casi calcado de lo que son las políticas del consenso de Washington, de la instrucción del Estado y demás. La gran diferencia es que ahora venimos de una experiencia donde hubo recuperación de derechos, de la política. Aquel neoliberalismo nacía en un momento de apogeo del posmodernismo con una derrota cultural formidable a nivel global y regional", consideró Esteche. Luego, se adentró en el contexto político previo: "En términos regionales, venimos de una experiencia de cultura política, de protagonismo militante y recuperación de derechos con desigualdades, con algunas similitudes entre cada uno de los procesos en nuestra América pero que ha dotado a los pueblos de una subjetividad que les permite enfrentar esta situación con una calidad absolutamente distinta a la de los '90. En aquellos años hubo que remar prácticamente desde cero contra la corriente, había un proceso de constitución contrahegemónica que amasar y ahora hay una hegemonía en disputa en términos de la cultura que es una fortaleza formidable para vestirnos de optimismo respecto de lo que enfrentamos", destacó.

La gestación del candidato neoliberal

"El diciembre anterior a la denuncia de Nisman, el que llegaría a ser oficialismo era Massa, de ninguna manera era Macri. De hecho la desesperación de Lilita Carrió tenía que ver con la debilidad que advertía. A partir de la denuncia Nisman y como parte del múltiple impacto que tuvo esa operación de carácter internacional respecto de la política nuestra, nosotros decimos que una tercera hija de Nisman es la candidatura de Mauricio Macri donde no hizo poco el kirchnerismo por consolidarla tanto en términos de elegirlo como alteridad como en el marco de una producción política que en muchos casos confiscó la posibilidad formidable que se le presentaba al movimiento popular de poder construir candidaturas progresistas o alternativas políticas para profundizar lo que se venía desarrollando", analizó el dirigente político. Para Esteche, tanto Macri como Scioli eran, en el inconsciente cultural, "dos candidatos de corte conservador. El pueblo entendió claramente que a pesar de las trayectorias personales de cada candidato había un acumulado reaccionario de un lado y un acumulado popular del otro".

-Alfredo Grande: ¿Vos decís que Scioli tenía un acumulado popular? Luis D'Elía, que ahora está muy cerca de ustedes, lo criticó hasta una semana antes...

-Fernando Esteche: La gestión de gobierno de Scioli en la provincia de Buenos Aires fue, para nosotros, reaccionaria. Para ser concreto, la trampa que le hacen a los delegados sindicales de la Dirección General de Escuelas, en la que los llaman a una reunión y después los meten presos, una de esas delegadas es la mamá de mis hijas mayores. Es decir, nosotros sabemos quién es Scioli, cómo se maneja, cómo produjo la política. Pero, luego, esta bendición desde las alturas que se le da a Scioli con la candidatura hace que los sectores populares se encolumnen detrás. Nosotros mismos, que jamás participamos de elecciones, jamás tuvimos una posición propositiva en términos electorales, pero ante lo que expresaba Macri nosotros entendíamos que Scioli ofrecía un campo donde estaban los sectores populares en una situación de tensión y de disputa pero mucho más favorable que lo que ofrecía el articulado que estaba atrás de Macri. Lo de Luis sí, seguro es así. Esto nos pasó a todos nosotros, a nosotros como organización, que tuvimos que tomar una decisión frente al balotaje. En la primera vuelta no nos posicionamos, pero lo que se enfrentaba luego nos parecía que había dos acumulados diferentes jugando de un lado y de otro. Esa situación de que haya dos candidatos con esas características también tuvo que ver con cómo se vino produciendo política, construyendo bendiciones, candidaturas y demás en los últimos diez años. Eso también fue un modelo político que creo que fue parte de la debilidad de este proyecto.

-AG: ¿Fuiste preso político del kirchnerismo?

-FE: En el 2004, en distintos momentos y funciones que tuvo Aníbal Fernández en el gobierno, como ministro del Interior o Jefe de Gabinete, pero siempre manejando a la policía, estuve en varias situaciones en el 2004 en la clandestinidad con pedido de captura, en 2007 en prisión y salimos gracias a una huelga de hambre con el compañero Lezcano y, después, en 2014, en la última etapa de prisión. Sí hubo una responsabilidad del kirchnerismo en cuanto a judicializar protestas sociales y después largar ese proceso a una inercia que obviamente no manejó como pretendía y eso provocó en varios casos situaciones de cárcel para los compañeros. Nosotros nos reivindicamos como presos políticos entendiendo la complejidad de lo que fueron estos diez años de kirchnerismo más allá de nuestra suerte particular. Podemos dilucidar la diferencia de lo que fueron los últimos diez años para todos los argentinos de lo que son estos últimos cuatro meses.

-AG: ¿Qué opinás de Luis D'Elía felicitando a Juan Marino de la Tendencia Piquetera Revolucionaria diciéndole "tu troskismo es fundamental en el Frente Ciudadano"?

-FE: Se refería a un acto donde estuvo Luis, el Cuervo Larroque, el intendente (de Avellaneda) Ferraresi. Esto es algo que organizó Juan, pero estamos muy cercanos y entiendo de qué se trata. El troskismo, hasta donde sabemos, en épocas en que Nahuel Moreno usaba su nombre, sí hizo este intento de lo que llamaron entrismo en el primer peronismo de 1945. Al margen de eso, el propio Trotsky tuvo situaciones de repudio a los troskistas en México en el gobierno de Cárdenas cuando se nacionalizó el petróleo. Es muy complejo pretender definir las cosas como si fueran una sola y que eso no tuviera dinámica. Juan Marino es un compañero que viene de la experiencia de los secundarios del PO. Han constituido esta organización, la Tendencia Piquetera Revolucionaria, nosotros la valoramos desde el punto de vista de lo político. Lo ideológico son discusiones mucho más complejas que no nos permitimos dar y mucho menos por Twitter. O sea que cuando nos la damos no es dándole la densidad que parece que tuviera el twitt de Luis. De todas maneras, señalo que Marcelo Parrilli, un compañero con una solidez importante en términos ideológicos, está trabajando muy cerca con nosotros, codo a codo, en lo que es la construcción de Tierra, Techo y Trabajo, el nuevo partido político, donde no se está discutiendo la cuestión del peronismo o no peronismo sino la defensa de un proyecto nacional, popular y antiimperialista para que enfrente a este proyecto de restauración neoliberal del macrismo.

¿Cómo seguimos?

"La imposibilidad del kirchnerismo de hacer autocrítica es la gran debilidad. Si se hace así, es la tendencia, la seducción y lo fácil, no vamos a ningún lado. Salir del macrismo para producir una situación política que no lleva a ningún lado, no", aseguró y detalló los aspectos a reforzar: "Si nosotros no somos capaces de interpelarnos respecto de cómo en cuatro meses demolieron un edificio jurídico, político y de derechos aparentemente constituido en los últimos diez años, cómo les es tan sencillo llevar adelante una restauración neoliberal después de diez años de construcción de subjetividad nacional, popular y antiimperialista, si bien es un movimiento regional y así hay que entenderlo, no es sólo una batalla doméstica; pero si no nos hacemos cargo de que hemos dormido con el enemigo, no vamos a ningún lado. Esto que estamos tratando de hacer tiene este desafío. Animarnos a discutir, a desafiar. No asumir ese verticalismo bobo que no nos permite pensar y nos saca fuerza, y confiar mucho en nuestro pueblo, en hacia dónde van los sectores populares", analizó.

Grande y Esteche tienen diferencias importantes en la lectura de la realidad política de nuestro país. Mantienen, sin embargo, un respeto mutuo ligado a que el dirigente fue visitado en la cárcel mientras estuvo preso, en el marco de un gesto solidario de parte de Grande, que, sobre el final, le dijo:

-AG: Me siento enojado con lo que está pasando. Me taladra la cabeza la idea de que la sangre derramada ha sido brutalmente negociada.

-FE: Nos conocemos y vos hablás desde la absoluta honestidad intelectual y política. Le ponés el cuerpo a tus pensamientos. Sé que creés en nosotros desde ahí, más allá de acuerdos o diferencias. Nosotros nos comprometemos en la construcción de un proyecto que claramente trate de vindicar todo el esfuerzo, el sudor y la sangre que han puesto los argentinos en determinada construcción de un piso de derechos que no nos conforma, no nos alcanza. Los últimos diez años no son la Argentina que queremos. No nos engañamos. No venimos del paraíso, pero sí queremos ir hacia él y tenemos claro con quiénes tenemos que caminar y a quiénes tenemos que enfrentar. Te agradezco, Alfredo. -se despidió Esteche con un saludo que derivó en una broma exprés del psicoanalista- Hablar con vos para mí es un honor grande y un orgullo.

-AG: Para mí es un honor Esteche. Fuerte abrazo.

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