15 jun. 2016


Lo reveló Víctor Basterra, testigo esencial en la megacausa. Sería en agosto de 2017. Este próximo debate oral se realizará con imputados en el banquillo que nunca dieron, hasta ahora, explicaciones por su accionar. El diálogo fue en Radio La Retaguardia, en Oral y Público, el programa sobre los juicios a los genocidas. (Por La Retaguardia)

"El 10 de agosto del 2017 comenzará el juicio a varios involucrados que he visto y denunciado, entre ellos Carlos Castellvi, que era el enlace entre la Armada y el Ejército entre los años '80 y '81 y un tal Carrizo que era un radiooperador que había sido también un guardia. Más o menos tengo algo que ver con esa historia... El 10 de agosto de 1979 fue la fecha de mi secuestro", recordó Basterra reconociendo la coincidencia en las fechas que implica que el juicio podría comenzar exactamente 38 años después de su secuestro. "Los nuevos acusados no están condenados en ninguna causa ESMA, están libres. Han sido citados en los testimonios. Castellvi era un oficial de la Armada que estaba trabajando también con el Ejército. Uno de esos sabelotodos de la tortura, la desaparición y el denigramiento humano. Le decían Lucas. A fines de los '80 al tipo le quitan un poco de poder a partir de una confrontación entre el Ejército y la Armada y queda colgado. No sé qué habrá ido a hacer, funciones en otros países quizás porque era un especialista", consideró.
Acerca del desmembramiento de los juicios, Basterra explicó: "Siempre me llamó la atención que no pudieran reunirse todos los nombres en un mismo juicio porque los orígenes de los accionares muchas veces aparecen a lo último o en algún momento. Se sabe poco de las personas o sólo en una franja de tiempo y entonces no los juntan. Se va haciendo por fechas. El más amplio que se logró fue este último que se está realizando ahora con más de 70 represores. Abarcó muchas épocas y muchos casos", destacó. "No se comprende del todo el criterio, me gustaría que en algún momento alguien lo exponga bien, claramente, porque siempre dio lugar a una especie de maniobra para dilatar y dilatar. Entonces nos moríamos los testigos o se morían los represores, así que es una forma de mantenerlos un poco en el freezer. Siempre fue una constante esto de pedir la unificación de las causas y agrupar a todos en un mismo caso", señaló Basterra y añadió: "En definitiva se trata de un mismo caso. Basta con observar el accionar de la ESMA de 1975 al 1983: prácticamente tuvo los mismos ejemplares en varias épocas. No está nunca (en los juicios), por ejemplo, Omar Eizaguirre, en la ESMA desde el '76 o '77. Le decían Ratón, está la foto del tipo, es una de las que saqué, lo nombré en mis testimonios, era un suboficial que había sido de comunicaciones pero también había tenido una actividad muy amplia en operaciones y seguramente en inteligencia. Hay varios de estos ñatos, auxiliares de inteligencia que recién ahora aparecieron", aseguró. Basterra sacó, durante su cautiverio, fotos de la Esma, algunas él y otras tantas son negativos que él encontró que estaban como para ser tirados y luego pudo sacar.
"Hay muchos casos como este, de personas que no han pasado por el banquillo de los acusados. Casi la mitad de las 90 fotos que aporté no fue tenida en cuenta. Haciendo un cálculo, debe haber cerca de 2000 personas directamente involucrada: Policía Federal, Servicio Penitenciario, Prefectura, Gendarmería, Ejército, Armada, Aeronáutica, que no han sido nombradas nunca. Hablo de personas que participaron activamente. Se ha intentado, lógicamente. Los jueces tienen sus tiempos", ironizó sobre el final.

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